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lunes, 10 de noviembre de 2025

Era de veras demasiado tarde para llamar al orden porque el orden mismo era considerado fascista

Evelyn Waugh

Evelyn Waugh, novelista británico de la primera mitad del siglo XX, se había quejado en una carta publicada en el New Statesman el 5 de marzo de 1938 que “hubo una época a principios de los veinte en que se empleaba con frecuencia la palabra bolchevique. Se utilizaba de modo indiscriminado para designar a los escolares obstinados, a los empleados que pedían un aumento de sueldo, a los criados impertinentes, a quienes pedían una ampliación de los derechos de propiedad de los pobres, y a cualquier cosa o persona que el hablante desaprobara. Su único propósito era impedir el debate razonable y la reflexión. Creo que corremos un peligro similar, el uso del término fascista. Hace poco se envió una petición a los escritores ingleses… para que se definieran de modo categórico a favor del bando republicano de España o de los fascistas. Una encarcelación de manifestantes se describe como una “sentencia fascista”; investigar la situación económica de alguien es fascista; la colonización es fascista; la disciplina militar es fascista; el patriotismo es fascista; el catolicismo es fascista; el buchmanismo es fascista; el antiguo culto japonés al emperador es fascista; el antiguo odio de las tribus de Oromo por los suyos es fascista; la caza del zorro es fascista… ¿Acaso es demasiado tarde para llamar al orden?”
Mientras Waugh escribía, la reductio ad absurdum de etiquetar a todas las personas y cosas como bolcheviques o fascistas hallaba una expresión tragicómica en España. Los comunistas y los anarquistas, antes aliados contra los fascistas de Franco, habían empezado a volver las armas contra sí, acusándose mutuamente de “fascistas”. En tales circunstancias era de veras demasiado tarde para llamar al orden porque el orden mismo era considerado fascista.

domingo, 5 de octubre de 2025

La verdad moral objetiva existe y es universal

Existe un desprecio por la tradición, una incapacidad por comprender las experiencias de nuestros antepasados como el resultado de generaciones que han aceptado las leyes que gobiernan nuestra existencia. La noción que esas tradiciones que son sagradas suministraba a la antigua Grecia una fuente constante de creatividad. Los griegos eran incansables intelectual y políticamente, y no conocían limites en este sentido, salvo lo que les marcaba su sentido de la belleza y del orden de todas las cosas. Tal devoción les ayudaba a protegerse  contra el absurdo de que lo “bueno” es cualquier cosa que la mayoría desee. 
La idea de que el bien y el mal son una invención social, meras convenciones, no es nueva. Porque no solo la verdad es eterna, junto a ella también cabalga la mentira.El hombre necesita la sabiduría, pero compra estupidez. La verdad moral objetiva existe y es universal.

Referencia: Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental. José Javier Esparza y Anthony Esolen 

sábado, 6 de septiembre de 2025

Desear mucho

“Es buena cosa desear mucho, pero hay que poner orden en los deseos y después llevarlos a cabo, cada uno en su momento oportuno y según vuestras posibilidades”, aconsejaba Francisco de Sales.

viernes, 11 de abril de 2025

Dos reglas morales de la guerra justa

La tradición de la guerra justa contiene dos reglas morales absolutas que nunca pueden ignorarse, la obligación de justificar en forma adecuada el uso de la fuerza y el principio de inmunidad de los no combatientes. La primera regla establece que los líderes políticos solo pueden iniciar una guerra si presentan motivos válidos para hacerlo. Esta regla se basa en por lo menos dos consideraciones.Primero, la sociedad internacional tiene como base el reconocimiento mutuo de los Estados de que están vinculados por un conjunto de normas en común. El orden en una sociedad tal se basa en el reconocimiento mutuo de soberanía y en el principio de no intervención. Como tales, a los Estados les conviene mantener a la sociedad internacional que en parte les confiere su entidad. Desde luego, el principio de no intervención ha sido vulnerado repetidas veces, pero cuando los Estados u otros actores toman este curso de acción, se sienten obligados a ofrecer una justificación especial. Es necesario que así sea, porque no justificar sus acciones socavaría los principios de legitimidad que en su conjunto constituyen la sociedad internacional.Segundo, la obligación de justificar sus actos restringe el recurso a la guerra. Jeremy Bentham sostuvo que si los líderes políticos tuvieran la obligación de hacer públicas sus razones para iniciar una guerra, sometiéndolas al escrutinio interno e internacional, tendrían menos posibilidades de iniciar guerras abiertamente injustas. Asimismo, los teóricos de la “paz democrática” argumentan que es menos probable que los Estados democráticos inicien guerras injustas, en parte porque sus gobiernos tienen que lograr consenso político interno para hacerlo y están limitados por normas legales.Los Estados poderosos y legítimos gozan de un grado mayor de elasticidad que los más débiles y/o menos legítimos. Sin embargo, ninguno puede escapar a la exigencia de justificar de manera adecuada su decisión de iniciar la guerra.
La segunda regla absoluta es la inmunidad de los no combatientes. La idea de que los no combatientes deben gozar de inmunidad frente a los ataques directos es uno de los elementos fundamentales de la "convención de guerra", comoquiera que se la conciba. Sun Tzu en la China del siglo V, así como las antiguas civilizaciones hindú, egipcia y hebrea, pensaban que se debía tratar con respeto a los prisioneros de guerra y no combatientes, mientras que en la tradición occidental Platón insistía en que los ejércitos se abstuvieran de incendiar viviendas y matar a la población civil del Estado enemigo.El derecho canónico medieval prohibía el uso de la fuerza contra ciertas personas que desempeñaban funciones de importancia en tiempos de paz y no participaban en las hostilidades (clérigos, granjeros, comerciantes), mientras que la tradición de la caballería prohibía la violencia contra los débiles. Puede decirse que el principio de inmunidad de los no combatientes es el elemento más claro y de mayor aceptación dentro del derecho de guerra contemporáneo.
Referencia:Guerras justas. De Cicerón a Iraq de Alex J. Bellamy. Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Queensland (Australia).

domingo, 3 de noviembre de 2024

La ley eterna y la ley natural son inconmutables y universales

Ley divina como base de la justicia humana. Obra de Jacob Jordaens 

La ley eterna y su trasunto la ley natural son inconmutables y universales. La ley humana está condicionada a las situaciones de la vida y cambia con los tiempos. Pero también ella encuentra su medida en la ley eterna. Es justa y legítima la ley temporal en cuanto deriva de la ley eterna. La ley impera la justicia. Una ley injusta no sería ley. Las leyes injustas son más bien nulas: nam mihi lex esse no videtur, quae iusta non fuerit. Todo lo que es justo procede de la ley eterna. Su imperio no es exterior y despótico; por el contrario, expresa el orden vivo y la paz de todas las cosas, sancionados por la Sabiduría creadora y ordenadora del universo.
Referencia: Historia de la Ética de Victoria Camps.


domingo, 27 de octubre de 2024

Un mundo en el que la conciencia no arroja más que una claridad dudosa

¿Ha tenido el hombre siempre ante los ojos, como hoy, un mundo en el que nada se prosigue, donde la virtud carece de genio y el genio carece de honor; donde el amor al orden se confunde con la devoción por los tiranos y el culto santo de la libertad con el desprecio de las leyes; un mundo en el que la conciencia no arroja más que una claridad dudosa para iluminar las acciones humanas; donde ya nada parece prohibido, ni permitido, ni honrado, ni vergonzoso, ni verdadero, ni falso?



sábado, 3 de agosto de 2024

Jacques Maritain habla de Rousseau

Jacques Maritain
Jacques Maritain, filósofo francés, escribió que “Rousseau es un temperamento religioso.Tuvo siempre grandes necesidades religiosas, y hay que decir que existían en él, por modo natural, disposiciones religiosas mucho más ricas que en la mayoría de sus contemporáneos (pero ¿qué valen las más hermosas disposiciones religiosas sin vida sobrenatural?). Por eso, su potente virtualidad religiosa ha actuado en el mundo; por muy ocupado que él esté con su exclusivo yo, por muy lunático y perezoso que sea para haber deseado nunca asumir tal función, Rousseau es, esencialmente en realidad, un reformador religioso.He aquí por qué sólo podía adquirir todo su impulso pasando por la Iglesia, para mejor hurtar las palabras de vida. Manipula, corrompiéndolos, el Evangelio y el cristianismo.Percibió grandes verdades cristianas olvidadas por su siglo, y su fuerza fue recordarlas; pero las desnaturalizó. Su signo es ser depravadores de las verdades consagradas. Y es que ellos, venturosos ladrones también, según el glorioso dicho de Lutero, saben desvincularlas de sus votos. Cuando Rousseau reacciona contra la filosofía de las luces; cuando proclama contra el ateísmo y el cinismo de los filósofos la existencia de Dios, del alma, de la Providencia; cuando contra el nihilismo crítico de su vana razón invoca el valor de la Naturaleza y de sus inclinaciones primordiales; cuando hace la apología de la virtud, del candor, del orden familiar, de la abnegación cívica; cuando afirma la dignidad esencial de la conciencia y de la persona humana (afirmación que, sobre el espíritu de Kant, debía tener tan duradera resonancia), todas estas son verdades cristianas enarboladas por Rousseau ante sus contemporáneos. Pero verdades cristianas vacías de substancia, de las que solo existe la brillante superficie, y que caerán destrozadas al primer golpe porque no obtienen ya su ser en la objetividad de la razón y de la fe, ni subsisten sino como expansiones de la subjetividad del apetito. Verdades innatas, desbarrantes, que declaran a la Naturaleza buena bajo todos los aspectos y absolutamente, a la razón incapaz de obtener la verdad y capaz tan solo de corromper al hombre, a la conciencia infalible, y a la persona humana, tan digna y hasta tal punto divina, que no puede lícitamente obedecer sino a sí misma.
Rousseau 
Sobre todo, y he aquí el punto capital, Juan Jacobo ha desnaturalizado el Evangelio, desgajándolo del orden sobrenatural, trasponiendo ciertos aspectos fundamentales del cristianismo al plano de la simple Naturaleza. Una cosa absolutamente esencial al cristianismo es la sobrenaturalidad de la gracia. Cercenada esa sobrenaturalidad, el cristianismo se corrompe. He aquí lo que se da en los orígenes del desorden moderno, una naturización del cristianismo. Es claro que el Evangelio, una vez convertido en cosa puramente natural (y por tanto, absolutamente corrompido), se convierte en fermento de revolución extraordinariamente virulento. Pues la gracia es un orden nuevo añadido al orden natural, que lo perfecciona sin destruirlo por ser ella sobrenatural; si se rechaza este orden de la gracia en tanto que sobrenatural, y se conserva su fantasma imponiéndolo a la realidad, se trastorna el orden natural por un pretendido orden nuevo que aspira a suplantarlo.”

sábado, 15 de junio de 2024

Hoy lo bueno cede lugar a lo útil, toda valoración se torna relativa

Según la posición, o punto de vista, como hoy se le llama, puede todo volverse hacia acá o hacia allá, juzgarse de uno u otro modo; lo que aparece como derecho se puede presentar como injusticia, y viceversa; todas las cosas pueden vencer si las ayudan las circunstancias y los caprichos. Así la vida se transforma cada vez más en placer, en juego del mero sujeto vacío; el individuo no conoce límite ni temor alguno; el hombre violento se burla de todo orden como mero formalismo, como invención de los débiles, a los cuales opone el poder y la ventaja de los más fuertes como verdadero derecho natural. Lo bueno cede lugar a lo útil, toda valoración se torna relativa, la convicción pierde su apoyo seguro, y la acción, todo fin reflejo que ennoblezca y dignifique al hombre. Es cierto que ese relativismo tiene su razón de existir y toda teoría debe sufrir en algún modo sus ataques; pero, como único dueño, se convierte en el enemigo mortal de todo lo grande y lo verdadero,manifiesta Rudolf Eucken,escritor y filósofo alemán, premio Nobel de Literatura.


domingo, 2 de junio de 2024

Se han enamorado tanto de la vasija de barro, que lo mismo da ya que se llene de agua o de vino

Hablando de los intelectuales, decía José María Pemán que se han enamorado tanto de la vasija de barro, que lo mismo da ya que se llene de agua o de vino. No; la primera humildad tiene que consistir en retornar a aquellas secas jerarquías, que creen que la inteligencia del Angel es perfecta en la misma medida que está determinada, obligada, hacia la verdad, y lo mismo la voluntad hacia el bien. Son perfectas precisamente por su falta de libertad, por no poder errar o pesar. El hombre no es perfecto, porque es naturaleza caída; pero le queda, como residuo de su excelencia, una tendencia, un rastro angélico, que le inclina su inteligencia a la verdad y su voluntad al bien. En la primera hay unas evidencias, unos primeros principios claros, universales; en la segunda, una cierta rectitud natural. Esto podrá parecer muy teórico o escolástico, pero la realidad es que esto, con el nombre de sentido común, conciencia, honradez, etc, lo sentimos todos sin demasiada complicación, antes de volvernos intelectuales; es decir, dubitativos y cavilosos por deformación profesional.
José María Pemán
Humildad es la gran palabra….La humildad de aceptar algunas modestas certezas y pensar que si yo veo ese tintero delante debe ser porque ahí está…..y la humildad, sobre todo, reno subir al púlpito para ensanchar inquietudes y desorden, sino para expender orden y certeza. No abrir nuestra tienda si tenemos los almacenes vacíos. La verdad es la materia prima de nuestra faena. No se la puede sustituir por el solo y libre pensamiento, como el carpintero no puede sustituir la madera por la sierra y el martillo, que son poco útiles en el vacío. Cuando falta la “materia prima”, lo decente es cerrar el negocio….Si estamos en estado de duda y agonía, habría que cerrar nuestro tenderete y pones el letrero “ cerrado por falta de verdades”. 

jueves, 23 de mayo de 2024

En Canossa se forjó realmente Occidente

El emperador Enrique IV a la puerta de Canossa

Enrique IV fue excomulgado por el Papa Gregorio VII. Enrique se veía atado por la cadena del anatema. Se había envalentonado a los enemigos de Enrique. Todos sus amigos habían desaparecido. Su reino se había vuelto ingobernable. En el cambio de año de 1076 a 1077 Enrique fue a la fortaleza llenada Canossa donde se encontraba el Papa. Los hechos acaecidos en Canossa sirvieron para cristalizar una auténtica crisis de proporciones épicas. El Papa quería “instaurar el orden correcto en el mundo”(Tellenbach). Toda la cristiandad, desde su cúspide hasta el pueblo llano, iba a dividirse en dos, un reino espiritual y otro secular. Ya no se permitiría a los reyes inmiscuirse en los asuntos eclesiásticos. Sir Richard Southern argumenta que ahí se forjó realmente Occidente. “Había empezado en serio la expansión de Europa. Que todo esto ocurriera en tan poco tiempo es lo más destacable de la historia medieval”.
El Papa Gregorio VII al atreverse a retar a Enrique IV y el aura de tradición asombrosamente antigua que envolvía a los emperadores e imperios estaba introduciendo en el Occidente moderno la primera experiencia revolucionaria. Europa occidental iba al fin a emprender un camino que resultaría ser, irrevocablemente, su propio camino. Fue Gregorio VII, en Canossa, quien se convirtió en el padrino del futuro.
Que el mundo puede dividirse en Iglesia y Estado, y que estos reinos deberían existir por separado, estas son las suposiciones que el siglo XI hizo “ fundamentales para la sociedad y la cultura europeas por primera vez y de forma permanente”. La reciente llegada a los paises occidentales de personas de culturas no cristianas no ha servido para refrescar la memoria. Del islam se dice a menudo que nunca sufrió una Reforma, pero sería más apropiado decir que nunca tuvo un Canossa. Sin duda, para un musulmán devoto, el concepto de las esferas políticas y religiosas puedan separarse es chocante.
Referencia:Milenio de Tom Holland.


lunes, 26 de febrero de 2024

La aclamación metafísica del individuo autónomo lleva a una vida casi invivible

A partir del escepticismo de Descartes surgió la creencia radical de que el individuo que buscaba la certeza era alguien que se adscribía a un Dios o un rey del cual emana la verdad. Por supuesto que la Ilustración que vino a continuación dio paso al concepto de los derechos humanos y liberó a muchos de la opresión. Sin embargo, como destacan Dreyfus y Kelly, a pesar de todas sus bondades en el ámbito político, en el campo metafísico esta forma de pensar dejó al mundo desprovisto del orden y la sacralidad esenciales para producir sentido. En el mundo posterior a la Ilustración nos impusimos la tarea de identificar qué tiene sentido y qué carece de él, un ejercicio que puede parecer arbitrario e inducir un nihilismo insidioso. La aclamación metafísica del individuo autónomo que propició la Ilustración no solo conduce a una vida aburrida, manifiestan con preocupación Dreyfus y Kelly; lleva de manera prácticamente inevitable a una vida casi invivible, escribe Cal Newport, profesor en la Universidad de Georgetown.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Entre las fuerzas que afectan la locura política es la sed de poder

Si perseguir la desventaja después que ésta se ha hecho obvia resulta irracional, entonces el rechazo de la razón es la primera característica de la locura. Según los estoicos, la razón era el “fuego pensante” que dirige los asuntos del mundo, y el emperador o gobernante del Estado se consideraba como “el servidor de la razón divina, nombrado para mantener el orden en la Tierra”. Entonces como hoy la “razón divina” era abrumada, las más de las veces, por flaquezas humanas no racionales; ambición, angustia, afán de poder, deseos de encubrir errores, engaños, ilusiones, prejuicios fijos. Aunque la estructura del pensamiento humano se basa en el procedimiento lógico que lleva de la premisa a la conclusión, no está a prueba de las flaquezas y las pasiones. El pensamiento racional claramente indicaba a los troyanos que podían sospechar de un truco cuando al despertar vieron que todo el ejército griego se había desvanecido, dejando sólo un extraño monstruoso prodigio fuera de sus murallas. Un procedimiento racional habría sido, al menos, buscar enemigos ocultos dentro del Caballo, como urgentemente lo pedían Capis el Viejo, Laocoonte y Casandra. Tal opción estaba disponible, y, sin embargo, fue descartada en favor de la autodestrucción.
En las operaciones de gobierno la impotencia de la razón es grave porque afecta todo lo que toca, los ciudadanos, la sociedad, la civilización. Tal fue un problema de profunda preocupación para los griegos, fundadores del pensamiento occidental. Eurípides reconoció que no era posible explicar ya el misterio del mal moral y de la locura por simples causas externas, por la mordida de Até, como por una araña, o por otra intervención de los dioses. Hombres y mujeres habían de enfrentarse a ella como parte misma de su ser. Su Medea sabe que está dominada, ella misma, por una pasión “más fuerte que mis propósitos”. Platón, unos cincuenta años después, desesperadamente deseó que el hombre captara y nunca volviera a soltar “el sagrado cordón dorado de la razón”, pero también él tuvo que reconocer, a la postre, que sus congéneres estaban anclados en la vida de los sentimientos, movidos como títeres por los hilos de deseos y temores que les hacían danzar. Cuando el deseo no está de acuerdo con el juicio de la razón, nos dijo, hay una enfermedad del alma, “y cuando el alma se opone al conocimiento, o la opinión o la razón que son sus leyes naturales, a eso llamo locura”.
Principal entre las fuerzas que afectan la locura política es la sed de poder, llamada por Tácito “la más flagrante de todas las pasiones”. Como sólo puede quedar satisfecha mediante el poder sobre los demás, el gobierno es su campo favorito de ejercicio.

Referencia:Barbara Wertheim Tuchman, fue una historiadora, periodista y escritora estadounidense. Ganó dos veces el Premio Pulitzer.La marcha de la locura 


domingo, 14 de enero de 2024

La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios

Mons. Gerhard L. Müller escribe que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien…" (Gn 1, 1-4). Estas pocas líneas contienen la respuesta de la fe a la pregunta originaria del ser humano y de la humanidad: ¿de dónde vengo y por qué estoy en la Tierra? ¿Qué es el ser y qué es el hombre? La Sagrada Escritura, en sus primeras líneas, nos ha dado la primera respuesta válida hasta el día de hoy en la fe en Dios creador y consumador. Todo lo que existe ha sido llamado por Dios a la existencia. El ser fue fundado a partir de su amor y de su voluntad.
La fe cristiana en la creación introduce al ser humano en una relación especial con Dios. Le concede la libertad, e incluso lo llama a la libertad. Esta libertad, sin embargo, implica un deber y no significa por tanto darle la espalda a Dios. Quien, sin embargo, reconoce la libertad como don de Dios ve en ella las posibilidades de configurar y ejercer una influencia positiva sobre el mundo. La creación en sí misma es sacada al principio del caos y conducida a un orden y estructura más profundos, que sólo podrá percibir quien reconozca el fundamento auténtico de todo lo creado en el hecho de que mantiene una relación con Dios en cuanto origen y consumador de todo el ser. El caos del principio retrocede ante el orden bueno del Creador: “Tú todo lo dispusiste con medida, número y peso” (Sb 11, 20).
La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios, quien le ofrece un acceso a la misma al ser humano, al dotarle de la capacidad de la razón. El mundo creado no es un medio intercambiable al que Dios recurre arbitrariamente para revelarse. A través del ser del mundo que se trasluce en el acto de conocimiento, penetra Dios de forma irrefutable dentro de la realización racional del hombre. Donde quiera que el hombre, en su auto experiencia trascendental, se plantea la pregunta por el sentido y el fin del ser humano, encuentra a Dios como fundamento trascendente del ser y del conocimiento finitos. Y dado que Dios se revela en la experiencia que el hombre tiene de sí y del mundo como el origen libre del mundo y del hombre, del ser y del conocimientos finitos, como el misterio santo, hay que hablar aquí, en un sentido explícito, de autorrevelación de Dios. Este originario conocimiento de Dios como creador desborda ampliamente incluso la posibilidad del acceso filosófico a Dios como causa trascendente del universo, porque este encuentro originario con Dios significa ya de por sí un encuentro con Dios del que nace la salvación. 

viernes, 22 de diciembre de 2023

La naturaleza tiene una finalidad y un orden interno propio

Gracias a la experiencia y al estudio del medio natural, reconocemos que la naturaleza tiene una finalidad y un orden interno propios, con sus leyes, sus ritmos y ciclos. Ese orden interno viene a ser como una “gramática” que debemos respetar si queremos relacionarnos adecuadamente con la naturaleza. En palabras de Benedicto XVI, “el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una “gramática” que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario”. Comprendemos que la propia libertad no es absoluta y lleva al respeto de ese orden inscrito en la naturaleza. 

El profesor Gregorio Guitián escribe que “los seres humanos no somos un elemento artificial de este mundo; no nos hemos creado a nosotros mismos ni nos hemos situado en este mundo por una decisión de nuestra libertad. Somos parte de la creación. Y si es así, ¿no es coherente que el ser humano también posea un orden y finalidad internas, como una “gramática” intrínseca que lo orienta a un objetivo que ha de alcanzar de manera inteligente y libre? En el ser humano hay más que cuidado de la salud. En nuestro corazón encontramos un deseo irresistible de felicidad. Aunque todo el mundo busca la felicidad, hay mucha infelicidad en este mundo. Eso es percibido por todos como un mal, como la privación del bien adecuado al ser humano. No todo aquello que el hombre ama y estima ser la clave de la felicidad lo es en realidad, ni todos los caminos que parecen llevar a la felicidad terminan en ella, las apariencias y los espejismos abundan. Personas de todos los tiempos que han perseguido una vida de placer, bienestar y riquezas afirman desde lo más íntimo de sus corazones que son infelices.La experiencia de toda persona que sufre en carne propia los estragos del mal moral puede servir para captar que existe un orden moral no subjetivo”. 
La ley natural está presente en el corazón de todo hombre y establecida por la razón y es algo a lo que todos tenemos acceso directo porque forma parte de nuestra naturaleza.Cada persona cuenta con las fuerzas de la razón y del corazón para esa búsqueda.Existe el testimonio de la vida de miles y miles de hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, se han esforzado por vivir conforme a ese orden moral. Son personas que han alcanzado una excelencia humana de vida, un amor y una felicidad tales, que causa admiración al mundo y es imposible de negar. 



viernes, 20 de octubre de 2023

Los grupos dominantes han utilizado la sanción jurídica como arma

En toda comunidad los grupos sociales dominantes que controlan los mecanismos del poder han utilizado la sanción jurídica como un arma garantizadora del respeto al orden por ellos impuesto; en tal sentido, la represión se gradúa y alcanza intensidades variables, proporcionadas a la gravedad que, en cada momento, se atribuya a las infracciones, hasta llegar al límite extremo, a la eliminación física del individuo insolidario, cuando con su comportamiento pone en peligro la estabilidad del grupo, o ataca abiertamente a los fundamentos sobre los que descansa la convivencia, escribe Enrique Gacto en su libro La pena de muerte.


viernes, 29 de septiembre de 2023

El Diablo confunde porque está confundido

Sallie Nichols cuenta en su libro El diablo en el Tarot que “la mayor parte de las leyendas narran que Satán fue despedido a causa de su orgullo y su arrogancia. Era despótico y ambicioso y desmesuradamente orgulloso de sí mismo. Sus modales, sin embargo, eran fascinantes y muy seductores. Sólo así podemos entender que consiguiera organizar una rebelión a espaldas del Jefe mientras que, al mismo tiempo, imploraba sus favores. Le gustaba pensar que era su hijo predilecto. Tenía celos de todo el mundo, especialmente de la humanidad. Odiaba a Adán y le irritaba pensar que fuera él quien gobernara el armonioso jardín del Paraíso. Para él la seguridad complaciente era, y sigue siendo, anatema. La perfección le fastidiaba y la inocencia le sacaba de quicio. La tentación era,y sigue siendo, su especialidad. Cómo disfrutó tentando a Eva y ocasionando su expulsión del Paraíso.”
“El Diablo confunde porque está confundido. Si echamos un vistazo a la imagen de esta carta del Tarot comprenderemos por qué. La imagen del Diablo se nos presenta como un agregado incoherente de rasgos completamente dispares. Tiene cornamenta de ciervo, garras de ave predadora y alas de murciélago. Metafóricamente hablando, el Diablo chupa nuestra sangre y consume nuestra esencia. Los efectos de su mordedura son contagiosos y llegan a contaminar a comunidades o incluso a países enteros.Si examinamos al “hombre-bestia” que nos muestra el Tarot descubriremos que en él no existe ninguna parte que destaque sobre las demás. Lo que hace su figura tan detestable es el absurdo conglomerado de rasgos tan dispares. Este agregado irracional atenta contra el mismo orden de las cosas y socava el esquema cósmico sobre el que descansa toda nuestra visión de la vida. Afrontar esta sombra significa afrontar un miedo que no sólo espanta al ser humano sino que también aterra a la misma naturaleza.”

jueves, 7 de septiembre de 2023

Tomás de Aquino, fundador de la ciencia política y un precedente del moderno Estado democrático

Tomás de Aquino desveló el núcleo de su hermenéutica filosófica: “El estudio de la filosofía no pretende saber qué opinaron los hombres sino de qué modo se alcance la verdad de las cosas”. El mejor Tomás de Aquino, aquel a quien W. Ullmann considera el fundador de la ciencia política propiamente dicha y en quien algunos estudiosos ven un precedente del moderno Estado democrático, ese intelectual cristiano procede directamente del Aristóteles político. Valga un solo ejemplo de esta huella, magnífico ciertamente por el espíritu democratizante que lo anima: “Respecto a la buena ordenación de los gobernantes en una ciudad o nación, hay que atender a dos cosas. Primero, que todos tengan alguna parte en el gobierno, pues por ello se conserva la paz del pueblo, y todos aman un orden semejante y se hacen sus defensores, como se dice en el libro II de la Política. En segundo lugar, hay que atender a la forma del régimen político, o sea, de la organización de los poderes. Existen diversas clases de régimen político, según enseña Aristóteles en el libro III de la Política. Las principales son, sin embargo, la monarquía, en que uno solo gobierna según la virtud, y la aristocracia, es decir, el gobierno de los mejores, en donde gobiernan unos pocos según la virtud. Por consiguiente, el mejor orden político en cualquier ciudad o reino será aquel en que uno solo sea puesto al frente del Estado y gobierne a todos según la virtud, y subordinadamente a él colaboren otros magistrados, y, no obstante, tal poder pertenezca a todos, en cuanto todos pueden ser elegidos y todos también pueden elegir. Tal es, en efecto, el mejor Estado; el bien combinado de monarquía, en cuanto que uno está al frente, de aristocracia, en cuanto muchos ejercen el poder según la virtud, y de democracia, o sea, de gobierno popular, en cuanto que los gobernantes pueden ser elegidos de entre la muchedumbre del pueblo y al pueblo pertenece la elección de los gobernantes (ad populum pertinet electio principum)”. La teoría política esbozada por Tomás de Aquino se aleja conceptualmente de la doctrina teocéntrica dominante hasta entonces en el mundo medieval latino.

martes, 22 de agosto de 2023

Las referencias a la patria por parte de los poderes rusos se convierten en un argumento emocional por encima de lo racional

Las referencias a la patria por parte de los poderes rusos se convierten en un argumento emocional por encima de lo racional. Por supuesto la Iglesia ortodoxa recibe apoyo oficial, por ejemplo considerando la blasfemia delito, a cambio de una manifiesta simpatía por Putin. El nacionalismo conduce a un revisionismo histórico. El propio presidente ha calificado la disolución de la Unión Soviética como la mayor catástrofe histórica del siglo pasado.

Un único manual de historia para todas las escuelas rusas, con el objetivo de evitar la “basura ideológica” de algunos libros de texto.El objetivo del control de los medios es mantener el orden y la disciplina, esencia del “putinismo". Para ello, es necesario defender leyes que sostengan el statu quo, apoyar las tradiciones propias enfrentándolas a “intromisiones extranjeras”, y mantener una aparente democracia que tolera a una oposición excéntrica y anecdótica. Orden y crecimiento a cambio de un poder que está por encima de las libertades individuales es el contrato social que hoy permite entender a Rusia.

domingo, 11 de junio de 2023

La creación manifiesta la sabiduría divina

La creación manifiesta la sabiduría divina, “la cual,comenta San Basilio,no con voces, sino por las mismas criaturas que hay en ella clama que ha sido hecha por Dios, y que no es casualidad tanta sabiduría como resplandece en ella” (In principium Proverbiorum 3). El hombre, aunque recibe la sabiduría como don de Dios (cfr 2,1-22), puede percibirla observando el mundo y viendo el orden que el Creador ha dejado impreso en él. 

jueves, 20 de abril de 2023

Ninguna persona tienen derechos ilimitados sobre el cuerpo

“El cuerpo no es un objeto, una mera herramienta a disposición del alma, de la que cada persona puede disponer según su propia voluntad, sino que es una parte constitutiva del sujeto humano, un don que debe ser recibido, respetado y cuidado como algo intrínseco a la persona”, manifiesta el Comité de Doctrina de los obispos estadounidenses. "A medida que se amplía el abanico de lo que podemos hacer, debemos preguntarnos qué debemos o no debemos hacer. Un criterio indispensable para tomar tales decisiones es el orden fundamental del mundo creado. Nuestro uso de la tecnología debe respetar ese orden”. Para ello, escriben los obispos, “los servicios sanitarios católicos no deben realizar intervenciones, ya sean quirúrgicas o químicas, que tengan por objeto transformar las características sexuales de un cuerpo humano en las del sexo opuesto, ni participar en el desarrollo de tales procedimientos…Deben emplear todos los recursos apropiados para mitigar el sufrimiento de quienes luchan contra la incongruencia de género, pero los medios utilizados deben respetar el orden fundamental del cuerpo humano. Sólo empleando medios moralmente apropiados los profesionales de la salud muestran pleno respeto por la dignidad de cada persona humana”.

Hay dos situaciones en las que las intervenciones tecnológicas pueden estar moralmente justificadas. Cuando tienen por objeto reparar un defecto del cuerpo o sacrificar una parte del cuerpo en beneficio del conjunto, como ocurre con la amputación. Este tipo de intervenciones “respetan el orden fundamental y la finalidad inherentes a la persona humana”.Sin embargo, las cirugías de transición de género “consideran este orden insatisfactorio de alguna manera y proponen un orden más deseable, un orden rediseñado”, por lo que no son moralmente permisibles.“Estas intervenciones tecnológicas no están moralmente justificadas ni como intentos de reparar un defecto del cuerpo ni como intentos de sacrificar una parte del cuerpo en aras del todo”, afirman los obispos. Una de las razones de este cálculo moral es que los órganos de la persona “en transición”, que se someten a mutilación y reconstrucción durante el proceso de transición de género, no están desordenados, sino que son sanos. Además, “cuando una parte del cuerpo se sacrifica legítimamente por el bien de todo el cuerpo, ya sea mediante la extirpación total o la reconfiguración sustancial de un órgano corporal, la extirpación o reconfiguración del órgano corporal se tolera a regañadientes como única forma de hacer frente a una amenaza grave para el cuerpo. Aquí, por el contrario, la extirpación o reconfiguración es en sí misma el resultado deseado”. Al hablar de la proliferación de intervenciones médicas de transición de género, los obispos señalaron que las instituciones sanitarias católicas no deben participar en estas intervenciones porque no respetan el “orden fundamental del cuerpo humano” como ser “sexualmente diferenciado….Tales intervenciones, por lo tanto, no respetan el orden fundamental de la persona humana como unidad intrínseca de cuerpo y alma, con un cuerpo que es sexualmente diferenciado”, continuaron los obispos.”El alma no viene a la existencia por sí misma y de alguna manera pasa a estar en este cuerpo, como si pudiera estar igualmente en un cuerpo diferente. Un alma nunca puede estar en otro cuerpo, y mucho menos en el cuerpo equivocado”, escriben los obispos.“Debido a este orden y finalidad, ni los pacientes ni los médicos ni los investigadores ni ninguna otra persona tienen derechos ilimitados sobre el cuerpo; deben respetar el orden y la finalidad inscritos en la persona encarnada”.