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domingo, 28 de junio de 2026

Hay que educar con límites

El Papa Francisco opinaba que los padres que no ponen límites a los hijos lo hacen mal porque la verdadera educación requiere límites. “Hay que educar con límites. Si hacéis crecer sin límites a un chico, a una chica, a un niño, lo estáis haciendo mal. Necesitan la caricia, el amor, pero también el no”.”No a los caprichos”, manifestó el pontífice en la entrevista que concedió en Mayo de 2023 a la televisión pública Rai. “Un maestro que sólo te da caramelos no es bueno. Un maestro es el que te ayuda a caminar, pero te dice el límite y te regaña. Si hay un padre y una madre que no regañan a un niño, algo va mal”.
El Papa recordó que el camino de Dios es la “cercanía, compasión y ternura” instando a los padres a “enseñárselo a los hijos”. “No hay salida, o elegimos el camino del amor, de la ternura, o elegimos el camino de la indiferencia”, ha exclamado.”Educad a los hijos en la gratuidad, pero siempre con límites”.


martes, 9 de septiembre de 2025

Un obstáculo para la obra educativa es la masiva presencia del relativismo

“En la obra educativa es central en concreto la figura del testigo; se transforma en punto de referencia precisamente porque sabe dar razón de la esperanza que sostiene su vida, está personalmente comprometido con la verdad que propone. El testigo por otra parte, no remite nunca a sí mismo, sino a algo…..La relación educativa es, por su naturaleza, delicada, pues implica la libertad del otro, al que siempre se impulsa, aunque sea dulcemente, a tomar decisiones. Ni los padres ni los demás educadores pueden sustituir la libertad del niño, del muchacho o del joven al que se dirigen”, manifiesta Benedicto XVI.
“En la actualidad, dice Benedicto XVI, un obstáculo particularmente insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida solo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio yo….dentro de ese horizonte relativista no es posible una autentica educación, pues sin la luz de la verdad toda persona queda condenada a dudar de la bondad de su propia vida y de las relaciones que la constituyen, de la validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común….es evidente que no solo debemos de superar el relativismo en nuestro trabajo de formación de las personas; también estamos llamados a contrarrestar su predominio destructor en la sociedad en la cultura.” 

jueves, 10 de julio de 2025

Creemos que podemos hacer lo que queramos y escapar de las nefastas consecuencias

Creemos, dice el filósofo Rémo Brague, que podemos hacer lo que queramos, dejarnos llevar por cualquier capricho, y la humanidad encontrará la manera de escapar de las nefastas consecuencias que tendrá a largo plazo las políticas que seguimos. Dejamos que la próxima generación haga puenting, y esperamos que alguien le abroche el elástico o le de un paracaídas para que se lo ponga durante la caída. No engendramos hijos, pero esperamos que la cigüeña nos traiga nietos para que puedan limpiar nuestro desorden ecológico, y, no olvidemos, pagar nuestra jubilación.

lunes, 16 de junio de 2025

La seguridad del matrimonio

Escribe Mary Wollstonecraft en su libro Vindicación de los derechos de la mujer que “la seguridad del matrimonio, que permite que la fiebre del amor mengüe hasta una temperatura saludable, es considerada insípida sólo por aquellos que no tienen suficiente intelecto para sustituir la admiración ciega y las emociones sensuales de cariño por la tranquila dulzura de la amistad y la confianza del respeto. Éste es, debe ser, el curso de la naturaleza. La amistad o la indiferencia suceden inevitablemente al amor y esta naturaleza parece armonizarse perfectamente con el sistema de gobierno que predomina en el mundo moral. Las pasiones estimulan la acción y abren la mente; pero se reducen a meros apetitos, convirtiéndose en una gratificación personal y momentánea, cuando se alcanza el objeto y la mente satisfecha reposa en su disfrute. El hombre que poseía alguna virtud mientras luchaba por una corona, con frecuencia se vuelve un tirano voluptuoso una vez que ésta ciñe su frente; y cuando el marido continúa siendo amante, el senil, presa de los caprichos infantiles y los celos, abandona los serios deberes de la vida”.

sábado, 15 de junio de 2024

Hoy lo bueno cede lugar a lo útil, toda valoración se torna relativa

Según la posición, o punto de vista, como hoy se le llama, puede todo volverse hacia acá o hacia allá, juzgarse de uno u otro modo; lo que aparece como derecho se puede presentar como injusticia, y viceversa; todas las cosas pueden vencer si las ayudan las circunstancias y los caprichos. Así la vida se transforma cada vez más en placer, en juego del mero sujeto vacío; el individuo no conoce límite ni temor alguno; el hombre violento se burla de todo orden como mero formalismo, como invención de los débiles, a los cuales opone el poder y la ventaja de los más fuertes como verdadero derecho natural. Lo bueno cede lugar a lo útil, toda valoración se torna relativa, la convicción pierde su apoyo seguro, y la acción, todo fin reflejo que ennoblezca y dignifique al hombre. Es cierto que ese relativismo tiene su razón de existir y toda teoría debe sufrir en algún modo sus ataques; pero, como único dueño, se convierte en el enemigo mortal de todo lo grande y lo verdadero,manifiesta Rudolf Eucken,escritor y filósofo alemán, premio Nobel de Literatura.


viernes, 28 de julio de 2023

No siempre hay una razón poderosa detrás de un gran acontecimiento histórico

Parece un error casi universal de los historiadores suponer que en política es tan verdadero como en física que a todo efecto corresponde una causa proporcionada. En la acción inanimada de la materia sobre la materia, el movimiento producido no puede sino ser equivalente a la fuerza que lo produjo; por el contrario, los procesos de la vida, sea esta privada o pública, no admiten tales leyes. Los caprichos de los agentes voluntarios se ríen del cálculo. No siempre hay una razón poderosa detrás de un gran acontecimiento. La obstinación y la flexibilidad, la maldad y la benevolencia, dan lugar alternativamente una a la otra; y la razón de estas vicisitudes, por importantes que puedan ser las consecuencias, escapa a menudo a la mente en la que se efectúa el cambio, escribe Samuel Johnson.

miércoles, 14 de junio de 2023

Hogar

Escribe G. K. Chesterton en Lo que está mal en el mundo que para los moderadamente pobres, el hogar es el único lugar de libertad. No, es el único lugar de anarquía. Es el único sitio en la tierra en el que un hombre puede cambiar los planes de repente, hacer un experimento o permitirse un capricho. En cualquier otro lugar, debe aceptar las estrictas normas de la tienda, taberna, club o museo a los que entra. En su propia casa, puede comer en el suelo si quiere hacerlo…….Para un hombre corriente y trabajador, la casa no es el único lugar tranquilo en un mundo de aventura. Es el único lugar salvaje en un mundo de reglas y tareas establecidas. El hogar es el único lugar en el que puede poner la alfombra en el techo o las tejas en el suelo si quiere hacerlo. Cuando un hombre pasa cada noche dando tumbos de bar en bar y de sala de fiestas en sala de fiestas, decimos que está llevando una vida irregular. Pero no es así, está llevando una vida sumamente regular bajo las aburridas, y a menudo opresivas, leyes de esos lugares.
Como todo hombre normal desea tener una mujer, e hijos nacidos de una mujer, todo hombre normal desea una casa propia donde meterlos. No desea tener simplemente un techo sobre sí y una silla debajo; quiere un reino visible y objetivo; un fuego en el que pueda cocinar la comida que le gusta, una puerta que pueda abrir a los amigos. 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

El amor no está reñido con la disciplina



El tipo de niño llamado consentido no es la víctima de un amor excesivo, es la víctima de unos padres reacios que, sintiéndose culpables, tratan de compensar el amor, que no son capaces de dar, satisfaciendo los caprichos del hijo, escribe Leo Trese. El amor no está reñido con la disciplina.



domingo, 26 de abril de 2020

Para la gran parte de la gente, la libertad de la conciencia consiste en hacer caso omiso de la conciencia




J.H.Newman escribió en la Carta al duque de Norfolk (1875): “En caso de verme obligado a hablar de religión en un brindis de sobremesa, desde luego, no parece cosa muy probable, beberé “¡Por el Papa!” con mucho gusto. Pero primero “¡Por la Conciencia!”, después “¡Por el Papa!”. La primacía de la conciencia personal queda expuesta con tal claridad meridiana que ha sido recogida en la encíclica Veritatis Splendor. 

En la Carta al duque de Norfolk, Newman manifiesta que “cuando los hombres invocan los derechos de la conciencia no quieren decir para nada los derechos del Creador ni los deberes de la criatura para con Él. Lo que quieren decir es el derecho de pensar, escribir, hablar y actuar de acuerdo con su juicio, su temple o su capricho, sin pensamiento alguno de Dios en absoluto… En estos tiempos, para la gran parte de la gente, el más genuino derecho y libertad de la conciencia consiste en hacer caso omiso de la conciencia”. “La conciencia es un consejero exigente, que en este siglo ha sido desbancado por un adversario. Ese adversario es el derecho del espíritu propio, la autonomía absoluta de la voluntad individual”. “La conciencia es la voz de Dios, mientras que hoy día está muy de moda considerarla, de un modo u otro, como una creación del hombre. La regla y medida del deber no es ni la utilidad, ni la conveniencia personal, ni la felicidad de la mayoría, ni la conveniencia del Estado, ni el bienestar, ni el orden y pulchrum. La conciencia no es una especie de egoísmo previsor ni un deseo de ser coherente con uno mismo; es un Mensajero de Dios, que tanto en la naturaleza como en la Gracia nos habla desde detrás de un velo y nos enseña y rige mediante sus representantes. La conciencia es el más genuino vicario de Cristo”. “Si no fuera por esa voz que habla tan claramente a mi conciencia y a mi corazón, yo sería ateo, panteísta o politeísta al mirar el mundo”, dice el cardenal.


martes, 13 de noviembre de 2018

Las necesarias relaciones entre esfuerzo y recompensa.

Cuando el egoísmo antepone su interés a la labor realizada, está negando la realidad de las formas inacabadas. La realidad, para él, se reduce a lo que su deseo o capricho le permita obtener, aquí y ahora. No aspira a supeditar su yo a algún fin, sino al revés, a subordinar el fin a su persona. Con esta inversión de funciones es imposible abordar racionalmente nada, ya que sólo cuando el trabajo se define por la calidad de su ejecución es posible recompensarlo racionalmente. Sabemos cómo recompensar al carpintero por su obra de carpintería; lo que ciertamente no sabemos hacer es recompensar al egoísta que sólo produce sentencias sobre su propia y exaltada valía. Y nada más alejado de la racionalidad filosófica que el trabajo reconocido únicamente como el resultado de una enconada lucha de poder, escribe Weaver.



La primera traición a la sociedad por parte de la burguesía se produjo cuando ésta abrazó el capitalismo financiero, y ahora los trabajadores amenazan con traicionarla haciendo suyo un dogma que ve en el trabajo tan sólo provecho y beneficio, nunca deber y honor, dice Weaver. Asombrarse de que esto sea así parecerá lamentablemente poco realista a quienes no aceptan que el sentimiento que inspira la totalidad es el único método efectivo para juzgar los valores. Pero algún día podrá verse que el mayor daño infligido a nuestra época ha sido este rechazo de establecer las necesarias relaciones entre esfuerzo y recompensa.

martes, 21 de agosto de 2018

Se ha inculcado que el mundo es una realidad previsible, de modo que cuando fuerzas imprevisibles vienen la gente se siente frustrada.

Se ha hecho creer que el progreso es algo que sucede de manera automática, lo que no predispone a afrontar obstáculos, y nada sorprendentemente se ha interpretado el derecho a alcanzar la felicidad como el derecho a gozar de ella, como si se tratara del derecho a voto. Las cosas serían distintas si estos presupuestos formaran parte de alguna visión espiritual, pero como se les ha dicho que la felicidad puede alcanzarse en un mundo limitado a lo aparencial. Se  ha inculcado que el mundo es una realidad previsible, de modo que cuando fuerzas imprevisibles vienen a romper el idilio que mantienen con él, naturalmente la gente se siente frustrada. Los superiores en la jerarquía tecnológica han abusado de la confianza, por lo que son proclives a padecer crisis periódicas que les sirven para ajustar cuentas. Pensemos en un habitante cualquiera de Megalópolis. La linterna mágica le ha evitado la contemplación del abismo, gracias a lo cual concibe el mundo como una máquina relativamente sencilla que basta un poco de habilidad para ponerlo en marcha. Y al hacerlo, le brinda el mundo comodidades y satisfacciones, ésas mismas que los líderes demagógicos le dicen que le pertenecen por derecho propio. Pero de vez en cuando se puede entrever algún misterio, y por más que se esfuercen los ingenieros, la máquina no logra evitar del todo estas interrupciones. Al igual que sus ancestros, tiene que enfrentarse a dificultades,
pero como esto es algo que no figuraba en el contrato original, sospecha la intervención de una mano maligna y se da a la infantil tarea de culpar a otros individuos de cosas que son inseparables de la condición humana. La verdad es que nunca se le ha enseñado a saber en qué consiste ser un hombre. Nadie le ha dicho que es el producto de la disciplina y la formación, y que debería agradecer el estar sometido a exigencias que lo obligan a crecer; estas son ideas de las que desertaron los libros de texto con la llegada del Romanticismo. El ciudadano actualmente es hijo de unos padres indulgentes que satisfacen todos sus caprichos e inflan el ego hasta incapacitarlo para cualquier forma de lucha, escribe Weaver.

miércoles, 4 de abril de 2018

El terremoto de Lisboa en 1755 marcaron el inicio de la filosofía moderna del mal.

Terremoto de Lisboa de 1755
Susan Neiman y Jean-Pierre Dupuy sugieren que el terremoto, el fuego y el maremoto que destruyeron Lisboa en 1755 marcaron el inicio de la filosofía moderna del mal. Los filósofos modernos separaron los desastres naturales de los males morales, estableciendo la diferencia precisamente en el capricho de los primeros (ahora refundido en ceguera) y la intencionalidad o determinación de los segundos. Neiman señala que, “desde Lisboa, los males naturales ya no tienen relación alguna con los males morales, puesto que ya no tienen significado en absoluto”.

Auschwitz
Así resume Neiman las lecciones impartidas por los dos siglos que separaron Lisboa, el detonante de las ambiciones modernas, de Auschwitz, el acontecimiento que las derrumbó. Lisboa reveló la lejanía entre el mundo y los seres humanos; Auschwitz reveló la lejanía entre los seres humanos y ellos mismos. 

Zygmunt Bauman ​
“Los seres humanos, dice Bauman, podían abrigar la esperanza de congraciarse ante los ojos de Dios, e incluso protestar contra los veredictos divinos exponiendo y negociando sus argumentos, pero no tenía sentido tratar de debatir y negociar con la naturaleza desencantada en la esperanza de obtener gracia. No obstante, se había despojado de subjetividad a la naturaleza no con el fin de restaurar y salvaguardar la subjetividad de Dios, sino para allanar el camino hacia una deificación de Sus sujetos humanos”.

lunes, 10 de julio de 2017

Shakespeare escribió contra los peligros políticos de las expulsiones forzosas.


Uno de los pasajes escritos por la pluma de Shakespeare describe a Tomás Moro, en su calidad de alguacil de Londres, logrando persuadir a los revoltosos anti extranjeros de que abandonen su violencia y su rebeldía y se sometan al rey. Shakespeare escribió unos versos que parecen alertar de forma excepcional contra la miseria humana y los peligros políticos de las expulsiones forzosas. 

“Consentid que los echen”, dice el Tomás Moro de
Tomas Moro.
Shakespeare al populacho que exige que los extranjeros sean expulsados del reino, “y consentiréis que todo este tumulto vuestro vapulee toda la majestad de Inglaterra. Imaginad que veis a esos desdichados extranjeros, cargados con sus niños a hombros y su pobre equipaje, marchando hacia los puertos y las costas en busca de algún medio de transporte, mientras vosotros permanecéis sentados como reyes en vuestros deseos, la autoridad enmudecida por vuestras peleas y vosotros ufanamente adornados con las gorgueras de vuestra opinión: ¿Qué habréis conseguido? Yo os lo diré. Habréis demostrado que la insolencia y la intimidación habrán prevalecido, que el orden habrá sido reprimido… Y siguiendo esa pauta ninguno de vosotros llegará a la vejez, pues otros rufianes, como quiera actuar su fantasía, por su propia mano, sus propias razones y derecho propio abusarán de vosotros, y los hombres, cual peces voraces, se comerán unos a otros”. 


sábado, 1 de abril de 2017

El juego intrincado y desconcertante de la política.


En la política y en la vida, las medianías e insinceridades siempre causan más daños que las decisiones enérgicas y claras.

Sin embargo lo que le gusta al político es el juego intrincado y desconcertante de la política y la intriga, el arte de la combinación; no le interesan los rígidos principios, la religión y la patria, el rey y el reino, sino el arte de tener una mano en todas partes y atar o soltar los hilos a su capricho.No es ni verdaderamente leal ni verdaderamente desleal. Servirá a su país siempre que tenga éxito y seguramente lo abandonará al llegar el peligro. En estas abigarradas veletas se puede distinguir si el viento es favorable o desfavorable. Un verdadero político únicamente sirve a su suerte.

Un verdadero político únicamente sirve a su suerte.

En la política y en la vida, las medianías e insinceridades siempre causan más daños que las decisiones enérgicas y claras.