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viernes, 2 de octubre de 2026

Existe un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura

La conciencia es en el hombre el órgano del bien y del mal; pero no es un oráculo. Nos marca la dirección, nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Pero para poder verlo, necesita de la reflexión de un conocimiento real, un conocimiento, si se puede decir, que sea también moral. Lo cual significa que necesita una idea recta de la jerarquía de valores que no esté deformada por la ideología. 
Debes seguir tu conciencia; lo cual tan solo quiere decir que debes hacer lo que tienes por objetivamente bueno, cosa que en el fondo es algo trivial. Realmente bueno es solo lo que tanto objetiva como subjetivamente es bueno.
Cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia. Se trata de una lesión de la dignidad del hombre. Pero ¿es eso de verdad posible? Ni siquiera la amenaza de muerte obliga a uno a actuar contra su conciencia, como documenta la historia de los mártires de cualquier tiempo. Existe no obstante un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura, que convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro. De ahí que la tortura pertenezca a los pocos modos de obrar que, siempre y en toda circunstancia, son malos; toca directamente el santuario de la conciencia, del que ya el precristiano Séneca escribió que “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.

Referencia: Ética:cuestiones fundamentales (Robert Spaemann)

miércoles, 30 de septiembre de 2026

La libertad de una sociedad de individuos condenados a una infancia perpetua

El mal que aqueja a la criatura desarraigada por la modernidad es, según el sociólogo francés Émile Durkheim, la anomia. Esta es, la ausencia de ley; en la práctica, la degradación rápida de las normas compartidas hasta su definitiva disolución. Innumerables son los factores que empujan a ello. El miedo a un futuro incierto y la angustia que provoca el destejimiento del lazo comunitario. Pero también la dejación en la crianza, el declive del contacto cara a cara entre los jóvenes, el envejecimiento y la soledad no deseada de los mayores… Y, sobre todo y detrás de todo, el individualismo posesivo. La desvinculación de la que somos objeto es de índole metafísica. Es la amputación que, como dice Ortega en Espíritu de la letra, nos hace sentir un “muñón del cosmos”. Una individualidad que adopta la forma de una sajadura violenta. Ante dicha agresión, solo queda convencerse de que uno, por lo menos, es libre. Lógicamente, es una libertad trivializada, entendida como mera ausencia de ataduras; la libertad de una sociedad de individuos condenados a una infancia perpetua. El individualismo es, en esencia, una enfermedad infantil, escribe el filósofo Jorge Freire. 
Fácil es comprobar cómo la concepción individualista del género humano lleva a la mayoría de nuestros congéneres a encontrarse como botes de remo ante la marejada. Se nos dice que “estamos todos en el mismo barco”, pero, cuando la embarcación queda hecha trizas, el marinero se encuentra solo, empapado y mudo frente al rugir del Atlántico. Nada le resta al espíritu cuando falla la materia. Ya decía Maritain en La defensa de la persona humana que no podemos delimitar en el hombre una cosa que podamos llamar “individuo” y otra que podamos llamar “persona”, sino que ambas dimensiones son la materia y la forma del ser humano.
Concebir al ser humano como persona, es decir, alma inmortal sujeta a un cuerpo mortal, exige concederle la mayor dignidad ontológica posible. Si anclarlo a la trascendencia lo eleva por encima del común de las criaturas, también le exige un compromiso para consigo y los demás, manifiesta Freire. 
Comunidad viene de communitas, que a su vez viene de munus, deuda; uno siempre está en deuda con el otro, porque somos sujetos racionales. No vivimos aislados como robinsones en una isla, lo que implica una serie de obligaciones tácitas que dan cuerpo a la comunidad. La inmunidad es, por contra, la negación de esa deuda; solo quien se basta y sobra, quien se dedica a cuidar su huerto, como el Cándido de Voltaire, aunque la sociedad se hunda, porque ha edificado un foso alrededor de su castillo y tiene hombres lanzando aceite hirviendo desde las almenas, puede ser inmune. Pero ¿es ese un ideal de vida buena?

domingo, 20 de septiembre de 2026

Muchos jóvenes se sienten aplastados por la inquietud del porvenir


François-Xavier Bellamy
En el mundo occidental el porvenir ya no es un lugar de una promesa, sino de un peligro. Si se mira al propio país o planeta como en riesgo de extinción, no es difícil sentirse agarrado por una angustia existencial.Muchos jóvenes se sienten aplastados por esta inquietud del porvenir, en el momento en que la vida debería abrirse para ellos. Es en tal momento cuando se necesita, más que nunca, preguntarse sobre la posibilidad de una esperanza, manifiesta el filósofo François-Xavier Bellamy. 
Georges Bernanos
Georges Bernanos, ensayista y dramaturgo francés, manifiesta que hay entre vosotros gente de buena fe, que confunde la esperanza con el optimismo. El optimismo es un sucedáneo de la esperanza, del que la propaganda oficial se reserva el monopolio. Lo prueba todo, lo sufre todo, lo cree todo, es por excelencia la virtud del contribuyente. Cuando el fisco lo ha despojado incluso de su camisa, el contribuyente optimista se suscribe a una revista nudista y declara que él se pasea así por higiene, que nunca se ha encontrado mejor. El pesimista y el optimista coinciden en no ver las cosas tales como son. El optimista es un imbécil feliz. El pesimista en un imbécil desgraciado.…. Nueve de cada diez veces, escribe Bernanos, el optimismo es una forma solapada del egoísmo, una mustia de insularidad ante las desgracia del otro. 
Para François-Xavier Bellamy la esperanza no supone minimizar la realidad del mal, negar la amplitud del peligro, o tener la certeza inconmovible de que todo acabara siempre bien. Esperar implica reconocer la prueba que se atraviesa, tomarse en serio lo que el presentes el futuro suscitan de inquietud. Esperar, como perdonar, supone reconocer el mal, no eludir la oscuridad del tiempo. Esperar supone negarse a todas esas formas de mediocridad en las que, frente a la prueba, sentimos intensamente la necesidad de refugiarnos. Porque ella exige la lucidez más inconfortable de reconocer el mal, y de ir ademas más allá de él para no resignarse, la esperanza es ciertamente un combate.
La esperanza consiste en reconocer lo que amenaza, apostando al tiempo por lo que salva. Sabiendo que todo parece perdido, apuesta por el deber de vencer, dice Bellamy.
Max Weber recuerda que es exactamente exacto decir, y toda la experiencia histórica lo confirma, que no se hubiese nunca podido alcanzar lo posible, si en el mundano se hubiese sin cesar y siempre tratado de conseguir lo imposible. Empeñarse en tal dirección, es precisamente esperar.

martes, 15 de septiembre de 2026

No es fácil responder a la evidencia del mal en el mundo

No es fácil responder a la evidencia del mal en el mundo. Quizá porque el mal no es un problema, sino un misterio. Un misterio en el que estamos implicados nosotros personalmente. Un misterio que no se resuelve teóricamente, sino con actitudes vitales o existenciales.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

La política del Leviatán consiste en hacer que el miedo a la muerte domine las almas

El valor es, ante todo, el que evita ceder al miedo a la muerte. La política del Leviatán consiste en hacer que este miedo a la muerte domine las almas, a través de diversos escenarios de peligro mortal, sea real o ilusorio, poco importa, ya que solo cuentan las percepciones. El valiente es alguien que ama más que a si mismo y está dispuesto a arriesgar su vida para proteger a los que ama. El fomento del egoísmo entre las masas es indispensable para el Leviatán. El sufrimiento y la muerte no son agradable para nadie, pero los valientes son capaces de soportar la perspectiva sin temblar, es decir, sin dramatizar. El Leviatán fomenta la dramatización. Para ello, alienta la sublimación de los bienes materiales y sensibles, prefiriéndolo a todo lo que pueda relativizarlos, el amor a las personas, o al Absoluto. También fomenta la dramatización correlativa de las sensaciones dolorosas y la perdida de los bienes sensibles. El Leviatán promueve el materialismo más banal, egoísta, superficial, hedonista consumista y eutanásico. De este modo, el bien y el mal no son más que palabras. Toda conciencia puede ser neutralizada, establecida más allá del bien y del mal, buscando solo lo útil, admitiendo la normalidad de una vida en la banalidad del mal. Este materialismo es un requisito previo para la aceptación del Leviatán, de modo que su totalitarismo, por monstruoso que sea, parece a todo el mundo lo más natural del mundo. La gente está dispuesta a morir si cree que no morirá del todo. Por lo tanto, el Leviatán debe destruir la creencia en un destino de ultratumba. El Leviatán también debe destruir el interés por la memoria, por la “inmortalidad subjetiva”. Pero esto ocurre en una memoria colectiva que debe ser borrada. Para que el hombre sea valiente, también debe sentir que, al perder la vida terrenal individual, deja atrás un gran cuerpo vivo, que es en parte su descendencia, y al que también está unido por poderosos lazos. Por eso el Leviatán destruirá la familia, además de la patria y la cultura común, que es la unión de ambas.


Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

jueves, 13 de agosto de 2026

No quieras para otro lo que no quieres para ti

¿Qué es bien?, ¿qué es mal?, las cosas no están tan claras. Por eso se vio como más intuitiva y cierta la expresión “no quieras para otro lo que no quieres para ti”. Está en el Evangelio y también en libros de otras religiones o cosmovisiones. En la filosofía de Confucio: “¿Hay alguna máxima que deba uno seguir en la vida? Lo que no deseamos que nos hagan no lo hagamos a los demás”. En el Avesta indio: “Es bueno el que se abstiene de hacer a otros lo que no es bueno para uno mismo”. En el Corán: “Ninguno de vosotros será verdadero creyente, a no ser que desee para su hermano lo mismo que desea para sí mismo”. En la tradición hebrea del Talmud: “Lo que no quieras para ti, no lo quieras para tu prójimo; esto es toda la ley; lo demás es comentario”.
En el Antiguo Testamento y por Jesucristo en los Evangelios se manifiesta “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Salvo en casos extremos de desesperación o de graves enfermedades mentales, cada ser humano desea lo bueno para sí mismo, que eso es amar, desear el bien. Y esa es la medida del amor al prójimo, que sería, en positivo, la regla áurea: “quiere para otros lo bueno que quieres para ti”.

miércoles, 29 de julio de 2026

La guerra es un instrumento ineficaz para crear justicia, reconciliación u orden duradero

Los planes de victoria de cuatro días de Putin sobre Kiev se han prolongado hasta convertirse en un desastre de más de cuatro años, que ha dañado a Rusia militar, económica, demográfica, diplomática y psicológicamente. Han ampliado la OTAN y reforzado la identidad nacional y la destreza militar de Ucrania.
La fuerza militar puede destruir a los enemigos, pero rara vez los miedos, las identidades, los agravios o las ideologías más profundos que originaron el conflicto en primer lugar. De hecho, la guerra a menudo los refuerza.Sí, las naciones tienen derecho a defenderse. Hay que resistirse a la tiranía. Los estados se enfrentan a amenazas reales y, a veces, el mal solo puede frenarse por la fuerza.Pero la lección es clara, la guerra es un instrumento profundamente ineficaz para crear justicia, reconciliación u orden duradero.

lunes, 27 de julio de 2026

Nada favorece tanto el espíritu de comprensión como las reflexiones punzantes sobre nuestros propios crímenes

El socialismo soviético llegó a ser para mucha gente la esperanza de una forma de gobierno que pondría fin al despotismo de los zares y a un reparto equitativo de la riqueza entre la población; la meta era establecer algo así como un paraíso comunista. Muchos llegaron a creer sinceramente en el sistema y a someterse a él, como era el caso de Solzhenitsin. Participó en la Gran Guerra Patria, nombre que los soviéticos habían dado a la guerra librada contra la Alemania nazi. Sin embargo, al final de ésta, se descubrió cierta correspondencia que había mantenido con un amigo en la que criticaba el modo en que Stalin había dirigido la guerra y donde defendía volver a la política de Lenin. Eso le costó caro. Los regímenes totalitarios son como bestias adormecidas siempre que no se ose criticar a sus dirigentes o al sistema mismo. Entonces es cuando a menudo se ve el puño de acero en guante de terciopelo. Solzhenitsin fue condenado a ocho años de prisión y confinado en un campo de concentración. Mirando retrospectivamente dijo: “Me detuvieron por culpa de mi ingenuidad. Yo sabía que en las cartas del frente se prohibía hablar de los secretos militares, pero creía que estaba permitido pensar”. “Si no hubiera estado en la cárcel, habría llegado a ser un escritor más en la Unión Soviética, pero no habría entendido ni mi verdadera misión, ni la situación real de mi país… el escritor que veis ante vosotros se ha hecho en la cárcel y en el campo de trabajos forzados”.
Solzhenitsyn: “Nada favorece tanto el espíritu de comprensión como las reflexiones punzantes sobre nuestros propios crímenes…Poco a poco he descubierto que la línea divisoria entre el bien y el mal no separa ni a Estados, ni a clases, ni a partidos, sino que atraviesa el corazón de todo hombre y de toda la humanidad” (Archipiélago Gulag).


sábado, 18 de julio de 2026

Nietzsche fue en materia filosófica el más declarado enemigo de la cristiandad

Nietzsche fallecido en 1900 tras doce años de demencia, fue en materia filosófica el mayor y más declarado enemigo de la cristiandad surgido a finales del siglo XIX; convencido de que el cristianismo se hallaba en ruinas, defendió la “voluntad de poder” de Schopenhauer, en la seguridad de que solo el fuerte debería sobrevivir. Mantenía, además, que la caridad cristiana únicamente servía para fomentar la supervivencia del débil y del mediocre. Su obra más importante, Así habló Zaratustra, desarrollaba el concepto del superhombre u hombre superior, capaz de doblegar la debilidad humana y vencer la sumisión. En Más allá del bien y del mal preconizaba como fundamento de la moral el axioma de que “nada es verdad; todo está permitido”, e insistía en su lucha contra el débil argumentando que el sufrimiento de los esclavos es insignificante porque “casi todo lo que denominamos una cultura superior se basa en la espiritualización y la divinización de la crueldad”. No resulta sorprendente que muchos hayan visto en la filosofía nietzscheana una de las condiciones previas a la aparición del nazismo. El cardenal Mindszenty dijo acerca de Hitler y del Tercer Reich que “el precursor de tan horrible reinado fue Nietzsche, quien proclamó que Dios ha muerto y que todos deberíamos superar los anticuados conceptos del bien y el mal. ¡Y qué vidas tan magníficas han protagonizado estos seres humanos que prescindieron de Dios!”. 

jueves, 16 de julio de 2026

Nos estamos acostumbrando a hacer de la inteligencia artificial el paradigma de la inteligencia

Al hablar constantemente de inteligencia artificial, al utilizarla cada vez más y maravillarnos de sus proezas, dice el filósofo Olivier Rey, nos estamos acostumbrando a hacer de la inteligencia artificial el paradigma de la inteligencia, al tiempo que devaluamos las características esenciales de la inteligencia humana y dejamos de cultivarlas. Hace mucho tiempo, Dios se apareció en sueños al rey Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras que te conceda”. Salomón respondió: “Da a tu siervo un corazón inteligente para gobernar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal”. (1R 3, 5-9). La primera característica de la inteligencia, aquí, consiste en discernir entre el bien y el mal. Ésta es la inteligencia de la que hace gala Salomón cuando imparte justicia.Olivier Rey manifiesta que si nos acostumbramos a ver en la inteligencia artificial el modelo de la inteligencia, corremos el riesgo de dejar el corazón sin inteligencia. Algunos replicarán que es posible incluir consideraciones morales entre los criterios que tiene en cuenta la inteligencia artificial en su funcionamiento. En ese caso, sin embargo, sería como si la reflexión moral se hubiera realizado de una vez por todas, antes de ser delegada a la máquina. Una facultad que no se utiliza constantemente se marchita. De ahí la atrofia moral.


miércoles, 8 de julio de 2026

Decidir cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad

 Win Wenders
“Creo que la religiosidad comienza con un acto de humildad, el no considerarse a sí mismo el creado”. Como gran cineasta que es, capaz de retratar tanto la realidad de la vida como sus distorsiones, Win Wenders describía así la “carcoma” que ha anidado en el corazón del hombre contemporáneo; la tentación o, cuando menos, la ilusión, de que puede decidir por sí solo cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad, escribe Stanislao Dziwisz.
Es una descripción exacta de como la sociedad occidental, la que está más huida a la ideología liberal, se ha ido secularizando, ha entrado en un proceso de laicismo cuya consecuencia es la pérdida de su impronta cristiana. Desaparecido el gran enemigo de antaño, representado por el marxismo, por el ateísmo erigido como sistema, ante la Iglesia católica se perfila ahora otra amenaza, más insidiosa, si cabe, que es la del materialismo práctico, cotidiano, por el que cada vez hay más gente que, como decía Juan Pablo II, “vive como si Dios no existiese”.
Stanislao Dziwisz y Juan Pablo II
Con la encíclica Veratis splendor, escribe Stanislao Dziwisz, Juan Pablo II intentó sacar a la luz la peligrosidad que se encierra en una cierta cultura dominante, caracterizada por el fuerte relativismo ético. Y que, orientada como está a poner entre paréntesis los imperativos de la ley moral, amenaza con socavar las bases de la sociedad democrática. Con posibles e importantes recaídas en otros campos, como el de la biociencia, en el que la investigación tiende con frecuencia a sobrepasar los límites que impiden que sea violado el sagrado principio de la vida humana.

jueves, 25 de junio de 2026

La deprimente sensación de la iniquidad humana

Cuenta Joseph Pearce en su libro Tolkien, hombre y mito que “Tolkien creía que el conflicto eterno entre el bien y el mal formaba parte de la Tierra y de la Tierra Media. En una carta a su hijo Christopher fechada el 14 de mayo de 1944, escribió: Un ligero conocimiento de la historia le procura a uno la deprimente sensación del sempiterno volumen y peso de la iniquidad humana: una muy, muy vieja maldad espantosa, infinitamente repetitiva, inalterable, incurable. Todas las ciudades, todas las aldeas, todos los habitáculos del hombre… ¡se hunden! Y al mismo tiempo uno sabe siempre que el bien existe, mucho más oculto, mucho menos claramente discernible, que rara vez irrumpe en las bellezas reconocibles y visibles de la palabra, la acción o la cara; ni siquiera cuando está verdaderamente presente la santidad, mucho más grande que la visible y proclamada maldad. Pero me temo que las vidas individuales de apenas unos pocos el balance es negativo: es tan poco lo que hacemos positivamente de bueno, aun si negativamente evitamos lo que es activamente malo.”

sábado, 16 de mayo de 2026

¿Por que ha de destruirse el mal?

Creemos que al final todo se arregla y nunca pasa lo que más tememos. Educados durante cientos de años por una literatura en la que la justicia triunfa invariablemente en el último capítulo, creemos casi por instinto que el mal siempre se despeña solo a la larga. El pacifismo, por ejemplo, se basa en buena medida en esa convicción; no te opongas al mal, pues ya se destruirá él solo. Pero ¿por qué ha de destruirse? ¿Y qué pruebas hay de que lo hace? ¿Cuántos casos hay de modernos estados industrializados que se hayan hundido sin que los haya conquistado un ejército extranjero?, se pregunta George Orwell.

domingo, 10 de mayo de 2026

La relación con Dios

El hombre es un ser relacional. Si se trastoca la primera y fundamental relación del hombre, la relación con Dios, entonces ya no queda nada más que pueda estar verdaderamente en orden. De esta prioridad se trata en el mensaje y el obrar de Jesús. El quiere en primer lugar llamar la atención del hombre sobre el núcleo de su mal y hacerle comprender que si no eres curado en esto, no obstante todas las cosas buenas que puedas encontrar, no estarás verdaderamente curado, escribe Joseph Ratzinger.

miércoles, 6 de mayo de 2026

La genuina lealtad

Cuando hablamos de genuina lealtad organizacional, escribe Alejandro Moreno, nos referimos a comportamientos que van más allá de lo legal, mas allá de lo exigible por las normas o los códigos. Un comportamiento leal es aquel que desearíamos que nuestros empleados manifiesten, pero que muy seguramente si no existiese, no podríamos reprocharlo. La lealtad genuina solo se demuestra en las adversidades. Es cuando las cosas están mal, cuando aquellos empleados genuinamente leales nos manifiestan su aprecio mediante acciones que, en estricto sentido, no están obligados a emprender.
La mayoría de los programas de reclutamiento y selección se centran en las competencias técnicas de la persona, pero raras veces en sus competencias morales. Una buena conversación, una invitación a cenar, un trabajo de conocimiento profundo del carácter moral del empleado que vamos a contratar sin duda puede ayudar para contratar no solo empleados eficientes y técnicamente capaces, sino empleados que vivan virtudes.
La deslealtad se controla vía exigencia, la genuina lealtad hay que ganársela. Es en este sentido que como directivos debemos revisar el trato que damos a nuestros empleados como personas.Los empleados no son tontos. Ellos saben si nuestro trato es meramente instrumental. Ellos perciben cuando lo único que nos interesa de ellos es su productividad y eficiencia. Si un empleado no se siente tratado como persona, es muy difícil que cuando vengan las dificultades esté dispuesto a recorrer la milla extra con nosotros. La autentica lealtad no necesariamente es una actitud espontánea.Si queremos tener organizaciones con empleados realmente leales y comprometidos, debemos tratar a los demás como personas. Debemos tratarlos con la misma humanidad con la que nosotros mismos esperamos ser tratados. Es conveniente buscar el bien común de la organización por encima de intereses personales y no olvidar que nuestros subordinados siempre nos observan y que solo mediante un ejemplo de conducta consistente lograremos que ellos estén dispuestos, no solo a no sernos desleales, sino a efectivamente sacrificarse por nuestra empresa con esfuerzo, y por tanto, con genuina lealtad.


martes, 5 de mayo de 2026

La argumentación de Satanás para tentar al ser humano

Hoy en día, abundan aquellas presentaciones de Dios como enemigo del hombre que enlaza directamente para quien quiera verlo con la argumentación inicial de Satanás en el Génesis para tentar al ser humano, que se extiende en otro variante que acusa a Jesucristo y al cristianismo de impedir vivir la vida porque coarta los deseos humanos. El enfoque siempre es el mismo, partiendo de un hecho mas o menos real, se extrapola, proyecta, deforma, para construir un discurso en el que el cristianismo es el malo de la historia de la humanidad. Es objetivamente un absurdo, pero es así, y de manera regular pero persistente, tanta insistencia ha ido dejando poso. Ahora mismo, el cristiano y la Iglesia es un enemigo de la ciencia,  porque rechaza la manipulación genética de los embriones y su uso como materia prima, rechaza el aborto masivo y eugenésico, convertido en un proceso histórico increíble que va del mal absoluto al mal menor, hasta llegar al derecho de la mujer sobre la vida humana engendrada. La Iglesia profesa una maldad antihistórica porque se opone al matrimonio homosexual, ahora llamado igualitario por los cetros de diseño de estrategia, como si la unión  entre un hombre y una mujer, que configuran el vinculo autentico, fuera un matrimonio desigual. 

Todos aquellos vectores están presentes en América del Norte, Centro y Sur, pero donde confluyen con fuerza y tienden a ser dominantes es  en buena parte de Europa. Mas pronto que tarde, la fuerzas gobernantes desencadenan la pugna por la modificación de la Constitución para que muchos de aquellos aspectos, y otros más, ahora solo regulados por leyes que pueden modificarse, sean consagrados como derechos constitucionales. Este es un peligro que está en el horizonte.


domingo, 26 de abril de 2026

Pecar contra la luz es ver el bien y elegir el mal

Pecar contra la luz es ver el bien y elegir el mal por simple voluntad de que prevalezca la propia libertad.Esta libertad sin Dios conduce a la nada, a la muerte de uno mismo.Este suicidio del alma rebasa a uno mismo y se vuelve contra los demás. Odian la luz en ellos y en los demás.
El cristianismo profundiza en el hombre pecador. Un drama de Shakespeare, una tragedia de Racine, una novela de Dostoievski, son más humanos, más ricos, más bellos que todo lo que produjo Grecia, no porque sus autores fueran más geniales, sino porque se dejaron influir por el cristianismo.Cierto que no abandonamos la belleza del hombre, tan amada por los griegos; más sabemos que es preciso volver a hallarla, reconquistarla, escribe Charles Moeller.

jueves, 16 de abril de 2026

Nos creemos el centro del Universo, y no somos más que paja que esparce el viento

En toda crítica rastrera gratuita se esconde un complejo, que la persona que lo sufre arrastra dejando tras de sí un jugo viscoso que envenena a todo aquel que se cruza con ella o hasta la sigue imitándola con camaradería interesada. Es el mal de la propia complacencia, que con las redes está explosionando mucho más de lo que ya venía haciendo en los últimos años. Nos creemos el centro del Universo, y no somos más que paja que esparce el viento.


martes, 14 de abril de 2026

Una ciudad repleta de tullidos y lisiados, de mal y demás

 Hilarie Belloc 
Contaba Sir Arnold Lunn en su ensayo Recuerdos de Hilarie Belloc que“si hubiera continuado confiando solo en mis sentimientos y emociones, quizá ahora no creería en la inmortalidad; pero puedo decir con Belloc que en cuanto a las dudas de mi alma, he descubierto que son falsas, un estado de ánimo, no una conclusión. Mi conclusión, y la de todos los hombres que la han visto alguna vez, es la Fe, colectiva, organizada, un ente, una enseñanza. Una cosa, no una teoría. Eso”. 
Lunn citando a Belloc en el epígrafe de su libro Dentro de esa ciudad escribe que“existe una ciudad repleta, como todas las ciudades, de tullidos y lisiados, de mal y demás; pero es la Ciudad de Dios….En la tierra no hay dos ciudades así. Solo hay Una…Dentro de ese hogar, el espíritu humano tiene un techo y un fuego; fuera de el la noche.”


jueves, 26 de marzo de 2026

La razón práctica

Para Kant era inherente a la razón humana el saber distinguir entre el bien y el mal. Todos los seres humanos sabemos lo que está bien y está mal, y lo sabemos no solo porque lo hayamos aprendido, sino porque es inherente a nuestra mente. Según Kant todos los seres humanos tienen una “razón práctica”, una capacidad de razonar que en cada momento nos dirá lo que es bueno y lo que es malo moralmente. 
Todos los seres humanos, dirá Kant, tienen acceso a la misma ley moral universal. Esta ley moral tiene la misma validez absoluta que las leyes físicas de la naturaleza. Es válida para todas las personas en todas las sociedades y en todas las épocas. Te dice como debes de actuar. Kant formula la ley moral como un imperativo categórico, la ley moral es válida en todas las situaciones. Además es un imperativo, es preceptiva, completamente ineludible.