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viernes, 27 de febrero de 2026

La fusión amorosa del enamoramiento

La fusión amorosa del enamoramiento no es en modo alguno la anulación de los individuos en lo indistinto. Es más bien, la aparición de algo completamente nuevo en lo que los dos individuos se han transfigurado. Es una mutación que llega al mundo y trata de realizarse en él. La pareja de enamorados es una formación social dotada de inmensa energía. Observa críticamente su pasado y proyecta su futuro. Genera valores últimos, fines últimos. Fortalece y no debilita la voluntad. El estado naciente nada tiene que ver con la descomposición de la muerte. Es un renacimiento. Es el surgimiento de una nueva forma de vida, capaz de esperar y de querer. La embriaguez estática de la orgía es algo completamente diferente. Durante la excitación colectiva los individuos ya no se reconocen, no conservan su inconfundible unicidad. Es lo contrario del enamoramiento. Por otro lado, cuando la orgía termina, cada uno vuelve a ser como antes, un individuo aislado, escribe el sociólogo Francesco Alberoni.

viernes, 24 de octubre de 2025

El hastío es un mal muy actual

Cuando alguien se encuentra aislado, e incluso cuando por algún motivo no sabe qué hacer con su vida, si no tiene en sí los medios para hacer algo vital, para producir algo o para recobrarse, sentirá el hastío como un peso, como una carga, como una parálisis que él no podrá aclarar por sí solo. El hastío es una de las peores torturas. Es un mal muy actual y que se va propagando. El hombre víctima del hastío, sin medios para defenderse de él, se siente como un ser muy deprimido. Se podría muy bien preguntar: ¿por qué la mayoría de los hombres no nota eso, la clase de mal que es el hastío, cuán penoso es? La respuesta es simple. En la actualidad producimos muchas cosas que se pueden obtener y con cuya ayuda logramos eludir el hastío. Se ingieren píldoras tranquilizantes, o se bebe, o se va de un cóctel a otro o se pelea con el cónyuge o uno se distrae con los medios masivos o se entrega a actividades sexuales, todo con el fin de ocultar el hastío. Muchas de nuestras actividades son intentos destinados a impedir que el hastío llegue al nivel de la conciencia, escribe Erich Seligmann Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo. 

jueves, 15 de mayo de 2025

Así es de importante la amistad

No hay palabras para expresar el abismo entre estar aislado y tener un aliado. Se puede conceder a los matemáticos que cuatro es el doble de dos, pero dos no es el doble de uno, dos es dos mil veces uno, escribe Chesterton en El hombre que fue jueves. Así es de importante la amistad.


martes, 22 de octubre de 2024

La lección que nos dejó la Revolución rusa

La creación del partido totalitario, esa encarnación anticipada de la utopía de la sociedad total con su hombre-comunidad u hombre-partido ya realizado. Este fue el aporte decisivo de Lenin tanto al marxismo revolucionario como a la génesis del totalitarismo. Con ello se pudo materializar el programa de Marx, es decir, aquella realización de la filosofía de que hablaba en sus obras juveniles o el intento de construir un mundo de acuerdo a la utopía de una sociedad donde el individuo se funde con el colectivo, donde nada lo separa del resto de la humanidad, donde, para decirlo con las palabras de La cuestión judía, desaparece “el dualismo entre vida individual y de la especie”, así como “la separación y el extrañamiento del hombre frente al hombre” pasando éste a ser, finalmente, “un ser a nivel de la especie”. Para realizar este hombre-especie hubo que destruir, por la fuerza, toda sociedad civil y toda individualidad independiente, todo vínculo o ámbito que separase al hombre del colectivo. Este sacrificio del individuo en aras de la colectividad fue un sacrificio realizado voluntariamente por el militante revolucionario del partido leninista, que pasaba así a convertirse en un hombre-partido, aquel que vive por y para el partido. Esa fue la célula básica y el prototipo de la futura sociedad total; un ser humano que se autosegrega mentalmente del mundo circundante para existir en y mediante el partido. Se crea así, con las palabras de Hannah Arendt, “un ser humano absolutamente aislado, aquel que, sin ningún otro vínculo social con la familia, los amigos, los compañeros e incluso conocidos, deriva su sentido de tener un lugar en el mundo solamente del hecho de pertenecer al movimiento, de su militancia en el partido”.Esto es lo mismo que uno de los leninistas más brillantes, el filósofo húngaro Georg Lukács, afirmó a su manera ya en 1922 al decir que “la absorción incondicional de la personalidad total de cada miembro en la práctica del movimiento, es el único camino viable hacia la realización de la libertad auténtica”. Estas son palabras dignas de ser pensadas un par de veces, la “libertad auténtica” es lisa y llanamente, tal como Marx lo había dicho en sus escritos de juventud, la negación del individuo como tal.
En Rusia, tal como en cada lugar donde ello se ha intentado, los hombres fueron totalizados contra su voluntad, arrasando a sangre y fuego toda existencia más allá del colectivo definido y controlado por el partido-Estado. Se creó aquello que Hannah Arendt define como la base misma del totalitarismo, una sociedad de individuos aislados y sin relaciones sociales normales, que se ven enfrentados a un poder que los envuelve y que les da la única vida social e identidad que se les permite tener. La creación de una sociedad así fue iniciada por Lenin y consolidada por Stalin a través del terror generalizado y la destrucción final de toda vida económica, social y cultural independiente del partido-Estado. Su arma más eficaz y su efecto más profundo fue la creación de una desconfianza generalizada, un miedo universal que hace que cada individuo vea en toda relación social fuera de la esfera del partido-Estado un peligro para la propia supervivencia. Las purgas convirtieron en regla la culpabilidad por el mero hecho de tener alguna relación con una persona a la que se le imputa un crimen. Llega así, dice Arendt, a hacerse “obvio que la prudencia más elemental exige que dentro de lo posible se eviten todos los contactos íntimos”. A partir de esto y “llevando este principio hasta sus extremos más asombrosos los gobernantes bolcheviques han logrado crear una sociedad atomizada e individualizada como nunca antes se había visto”.
No debemos olvidar que el ansia de superar las limitaciones y desgarramientos de nuestras vidas seguirá siempre presente. Es parte de nuestra condición humana, el complemento necesario de nuestra fragilidad y carencias. Necesitamos soñar con otro mundo y otro ser humano para poder ser y soportar lo que somos. Pero cuando el sueño nos desborda y creemos que el reino celestial puede ser realizado en este mundo, terminamos construyendo infiernos terrenales. Esa es, finalmente, la gran lección que nos dejó la Revolución rusa.
Referencia:Lenin y el totalitarismo de Mauricio Rojas

miércoles, 17 de enero de 2024

Soledad

Para el filósofo André Comte-Sponville, “la soledad no es el aislamiento. Es cierto que algunos la viven como ermitaños, en una gruta o en un desierto, pero otros la viven en un monasterio, y otros incluso, en la familia o en la colectividad… Estar aislado es estar sin contactos, sin relaciones, sin amigos, sin amores, y eso, por supuesto, es una desgracia. Estar solo es ser uno mismo, sin recurso a los demás, y ésa es la verdad de la existencia humana. ¿Cómo podría alguien ser otro distinto de sí mismo? ¿Cómo podría alguien descargarnos del peso de ser nosotros mismos? “El hombre nace solo, vive solo y muere solo”, decía Buda. Eso no quiere decir que se nazca, se viva y se muera en el aislamiento. El nacimiento, por definición, supone una relación con el otro. La sociedad está siempre ahí, y la intersubjetividad también, y nunca nos abandonarán. Pero, ¿qué cambia eso en la soledad? Del mismo modo, cuando Pascal escribe en los Pensamientos “Se muere solo”, no quiere decir que se muere aislado. En el siglo XVII, eso no sucedía casi nunca; en la estancia donde se moría había de ordinario un cierto número de personas, la familia, el sacerdote, varios amigos. Pero se moría solo, lo mismo que hoy en día, porque nadie puede morir en lugar nuestro. La soledad es la regla. Nadie puede vivir por nosotros, ni morir por nosotros, ni sufrir o amar por nosotros.”
“La soledad no es el rechazo del otro, por el contrario, aceptar al otro es aceptarlo como otro, y en este sentido el amor, en su esencia, es soledad. Rilke halló las palabras precisas para expresar ese amor que tanto necesitamos y del que tan raramente somos capaces: “Dos soledades que se protegen, se completan, se limitan y se inclinan la una hacia la otra”… Esta belleza suena a cierta. El amor no es lo contrario de la soledad, es la soledad compartida, habitada, iluminada por la soledad del otro. El amor es soledad, siempre, y no porque toda soledad sea amorosa, faltaría más, sino porque todo amor es solitario. Nadie puede amar en nuestro lugar, ni en nosotros, ni como si fuera nosotros. Ese desierto, en torno de sí mismo o del objeto amado, es el amor mismo.”

jueves, 24 de junio de 2021

La separación humana es la fuente de la angustia

Dice Erich Fromm que la vivencia de la separidad provoca angustia. Es la fuente de toda angustia. Estar separado significa estar aislado, significa estar desvalido, ser incapaz de aferrar el mundo, que el mundo puede invadirme sin que yo pueda reaccionar. También produce vergüenza y un sentimiento de culpa. En el relato de Adán y Eva, la Biblia cuenta que después de haber comido del fruto del “árbol del conocimiento del bien y del mal”, después de haber desobedecido (el bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer), “vieron que estaban desnudos y tuvieron vergüenza”. Después que hombre y mujer se hicieron conscientes de si mismos y del otro, tuvieron conciencia de su separidad, y de la diferencia entre ambos, en la medida en que pertenecían a sexos distintos. Al reconocer su separidad, siguen siendo desconocidos el uno para el otro, porque aun no han aprendido a amarse, como lo demuestra el hecho de que Adán se defiende, acusando a Eva, en lugar de tratar de defenderla. La conciencia de la separación humana, sin la reunión por el amor, es la fuente de la vergüenza. Es al mismo tiempo la fuente de la culpa y la angustia.

viernes, 23 de abril de 2021

El individualismo ha sido el caldo de cultivo que ahora experimenta cotas máximas de soledad

Un estudio reciente de la Universidad de Harvard afirma que la soledad entre los estadounidenses había aumentado en los últimos años pero se ha disparado en los últimos meses. Según este estudio y tras entrevistar una muestra de unos 1.000 ciudadanos han detectado que el 36% de los estadounidenses está experimentando una “soledad grave” y algunos grupos como los adultos jóvenes, las madres con niños pequeños y los ancianos están especialmente aislados. Los adultos jóvenes serían según la encuesta el grupo que se percibe como más solitario. Según los resultados de la investigación, el 61 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 25 años informaron sentirse solos "con frecuencia" o "casi todo el tiempo o todo el tiempo"durante las cuatro semanas anteriores a la encuesta. El pasado agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que uno de cada cuatro adultos jóvenes en este rango de edad había contemplado el suicidio durante el mes de junio. Para el psicólogo Niobe Way, "estamos en peligro de aliviar un problema de salud pública, la transmisión de una enfermedad, al tiempo que agravamos otro”.


La paulatina destrucción de la institución familiar y de la sociedad civil ha ido propiciando un individualismo que ha sido el caldo de cultivo de una soledad que ahora experimenta cotas máximas. Una consecuencia de esa soledad creciente durante la pandemia es el aumento de las depresiones y el deterioro de la salud mental de muchas personas. El New York Times alerta como por ejemplo en el condado de Clark (Nevada) 18 escolares se habían suicidado durante el tiempo que las clases no fueron presenciales o estaban suspendidas. Uno de ellos tenía tan sólo 9 años. Esta cifra era el doble que en todo el año anterior. En el estado de Arizona se han multiplicado un 67% los suicidios de niños entre 12 y 17 años durante la pandemia. En Japón, en octubre de 2020 se produjeron un 70% más de suicidios que en el mismo mes de 2019, mientras que en todo el pasado año el suicidio de mujeres en el país asiático aumentó un 15%. En España, donde no se ofrecen datos tan actualizados, el psiquiatra de hospital Clínico de Salamanca, Ángel Luis Montejo,ha explicado que “estamos teniendo más suicidios que nunca”. “La situación es bastante mala”, añadía.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Los jóvenes de hoy son los más solitarios de cualquier generación

El Instituto de Investigación Springtide ha publicado el informe “ Estado de la religión y los jóvenes 2020", que analiza cómo la llamada Generación Z ve y se relaciona con la religión. El informe muestra que casi el 40% se describe a sí mismo como “sin identidad religiosa”, ya sea agnóstico, ateo o nada en particular. Sin embargo, el 60% de los jóvenes que no están relacionados con la religión organizada se consideran “espirituales” y el 19% dice que asiste a servicios religiosos al menos una vez al mes.  Además, alrededor de uno de cada diez afirma que se ha vuelto más religioso en los últimos cinco años, y el 28% reconoce que intenta vivir sus creencias religiosas en su vida diaria. Mientras tanto, de entre los que sí se identifican con “una religión” en particular, el 52% tiene poca o ninguna confianza en la religión organizada, y casi un tercio cree que no es importante ser parte de una comunidad de fe. Son las chicas quienes menos se identifican con una religión en concreto, con el 40% afirmando no involucrarse en ninguna forma de expresión religiosa”. En el caso de los hombres, el porcentaje desciende hasta el 36%.



El estudio señala que “los jóvenes de hoy también son los más solitarios de cualquier generación”, y el 60% dice sentirse “muy aislado”. Cuatro de cada diez dicen que no tienen a nadie con quien hablar ni a nadie que realmente los conozca bien, y el 21% de los que no tienen interacciones significativas dicen que nunca perciben que su vida tenga sentido.




Los jóvenes “anhelan la autoridad relacional”. El 79% de los entrevistados tiene “más probabilidades de escuchar a los adultos en la vida si saben que se preocupan por ellos”, y el 87% de los jóvenes asegura que confía en los adultos que se toman el tiempo para fomentar las relaciones. Entre los encuestados que han dicho tener un mentor adulto, el 69% piensa que su vida tiene un significado y propósito, aumentando al 85% en el caso de aquellos con entre dos y cuatro mentores adultos, y al 91% en los que tienen cinco o más mentores adultos.

martes, 9 de julio de 2019

Los ancianos que mueren en soledad

En España, las noticias sobre ancianos que mueren en soledad, sin que familiares, amigos o vecinos les echen de menos, están despertado la sensibilidad por un fenómeno más cotidiano, el de quienes viven aislados, a menudo sin alicientes. Un reportaje de El País se hacía eco de iniciativas surgidas en varias ciudades españolas para afrontar este problema.


En Barcelona, el Proyecto Radars ha desplegado por 42 barrios redes vecinales que ayudan a detectar a personas solas, a las que luego ofrecen acompañamiento. Aunque cuenta con el apoyo del ayuntamiento y de varias asociaciones, lo peculiar de esta iniciativa es que aprovecha la vida del barrio para combatir la soledad. Así, las farmacias, los comercios y los propios vecinos actúan como radares de detección y dan la voz de alarma a servicios sociales cuando echan en falta a algún cliente habitual; si está solo y desganado, los voluntarios pasan a verle para charlar o hacer algo juntos.


El reportaje menciona otros programas en Valencia, San Sebastián, Madrid, Sevilla. Llama la atención el cambio que logran acciones tan sencillas como pasear, tomar algo en un bar, jugar al dominó o acompañar a la compra. En poco tiempo, surgen relaciones que devuelven la ilusión. En las dos semanas que lleva visitando a Paco, de 86 años, Vicente, de 63, ya ha visto el efecto. “Yo a Paco ya le aprecio, dice, y se nota que se alegra cuando me ve. Al llegar me está esperando con la chaqueta y el andador”.



Llama la atención el cambio que logran las pequeñas acciones de cuidado. En poco tiempo, surgen relaciones que devuelven la ilusión.

martes, 13 de marzo de 2018

Solitaria.

Brigham Young University 
Un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte y la de Bringham Young, en Utah, demostró que las personas solitarias tienen el doble de posibilidades de morir prematuramente. Los individuos aislados padecen un 29% más de enfermedades cardíacas y un 32% más de apoplejía, además de muchas otras dolencias. “Personas con menos conexiones sociales tienen trastornos de sueño, sistemas inmunitarios alterados, más inflamación y niveles más altos de hormonas del estrés”, escribió el doctor Dhruv Khullar en The New York Times. 

“El ser humano necesita  vivir en grupo” dice la terapeuta norteamericana Traci Ruble. “El sentido de pertenencia no sólo tiene un impacto psicológico, sino físico. La soledad hace más daño que la obesidad, el alcoholismo, la adicción al tabaco o la falta de ejercicio”.

La soledad simplemente no es natural para la mayoría de las
John Cacioppo
personas, como explica el que fue director del Centro de Neurociencia Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago, John Cacioppo: “Hemos sobrevivido como especie no porque seamos rápidos o fuertes o tengamos armas naturales en la punta de los dedos, sino por la protección social”. “Nuestra fuerza es nuestra habilidad para comunicarnos y trabajar juntos”.


“Con el tiempo, la soledad se convierte en inseguridad”, dice la terapeuta Kerrie Mohr. “La persona se encierra en sí misma, no quiere arriesgarse a ser rechazada. Y siente negativamente interacciones neutrales. Se siente mal, tiene ansiedad, y su tendencia es a aislarse aún más y a no a hacer el esfuerzo de llamar a un amigo o de invitar a un colega a tomar algo después del trabajo. No quiero que la gente se deje llevar por su miedo a ser rechazada y no haga cosas”.


viernes, 2 de marzo de 2018

Un hombre solo no existe.

Freud estaba convencido que no existe una psicología individual del hombre aislado de su medio social, pues un hombre solo no existe. Para Freud no existe homo psychologicus ni ningún Robinson Crusoe psicológico.