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| Samuel Pepys |
Escribe Oscar Wilde en La importancia de no hacer nada: “Ese pobre, necio y desdichado que es el secretario de marina Pepys* ha conseguido ingresar en el círculo de los inmortales gracias a su charlatanería y, consciente de que la indiscreción es la mejor parte del valor, se mueve cómodamente entre ellos vistiendo ese peludo traje púrpura, con encaje y botones de oro que tanto le gusta describirnos, parloteando para disfrute propio, y nuestro, sobre la falda azul índigo que le ha comprado a su mujer, sobre la buena fritura de cerdo y la sabrosa suave fricasé de ternera que tanto le gusta comer, sobre su partida de bolos con Will Joyce y sus devaneos con bellezas, sobre sus recitales dominicales de Hamlet y las veces que toca la viola entre semana, además de otras vulgaridades o travesuras. El engreimiento no pierde su atractivo ni siquiera cuando se ve ante la vida cotidiana. Las personas que hablan de los demás tienden a ser aburridas, pero cuando hablan de sí mismas casi siempre resultan interesantes, y serían del todo perfectas si, cuando se vuelven cansinas, se les pudiera cerrar la boca con la misma facilidad con que se cierra un libro del que te has cansado.”
* Samuel Pepys (1663 – 1703) escribió unas memorias en las que narraba con profusión sus hazañas amorosas. Sus anotaciones capturan vívidamente tanto los grandes acontecimientos, como la coronación de Carlos II y el Gran Incendio de Londres, como los detalles de la vida cotidiana. Su capacidad para recordar detalles y escribir con inmediatez convierte su diario en uno de los registros históricos más importantes de la Inglaterra del siglo XVII.
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