lunes, 9 de febrero de 2026

La cualidad es el mayor enemigo de toda masificación

La nobleza nace y se mantiene mediante sacrificios, mediante el valor y mediante un claro conocimiento de lo que uno se debe a si mismo y a los demás, mediante la exigencia natural del respeto que corresponde al ser humano, y mediante la salvaguardia igualmente naturales respeto debido tanto a los superiores como a los inferiores. Se trata en todos los frentes de recuperar una vivencias de cualidad ya soterradas y un orden basado en la cualidad. La cualidad es el mayor enemigo de toda masificación, escribe el pastor protestante Dietrich Bonhoeffer.

Trabajo doméstico

Hoy en día, las mujeres han de trabajar a tiempo completo, pero la ayuda doméstica a tiempo completo solo está disponible para aquellas que pueden permitírselo. ¿Quién limpia en casa de la limpiadora? ¿Quién cuida a la niña de la niñera? Estas no son solo preguntas retóricas, sino cuestiones para las que únicamente puede hallarse respuesta siguiendo la complicada red de atención que envuelve a la economía global. Hoy en día, más de la mitad de los inmigrantes del mundo son mujeres. En algunos países la proporción asciende a entre el 80 y el 90 por ciento. Sus vidas consisten en largas jornadas de trabajo a cambio de bajos salarios, ejerciendo un trabajo duro, aislado y no regulado. A menudo viven en el lugar donde trabajan, que es la casa de otra persona. Son parte de la familia, pero no acaban de serlo del todo. La calidad de su trabajo dependerá en gran medida de las relaciones que logren forjar. Si se apegan a la familia a la que sirven, serán mejores niñeras. Los niños van a verlas más a menudo que a sus propias madres y, sobre todo, más que a sus padres. En algunos casos, les cogerán mucho cariño. Pero el que una empleada doméstica se apegue afectivamente a la familia para la que trabaja le pondrá las cosas más difíciles cuando llegue la hora de renegociar el salario y las condiciones laborales. Será casi imposible separar los roles. ¿Trabaja por interés propio, por amor o por ambas cosas? Les tiene tanto afecto a los niños que, ¿cómo va a despedirse así, sin más, cómo van a arreglárselas sin ella? El empleador a menudo se considera legitimado a aprovecharse de esa confusión. Si la niñera hace muy mal su trabajo, malo; pero si lo hace muy bien, malo también. Si los niños se encariñan con ella más que con papá y mamá, eso a estos no les sentará nada bien. La carrera de niñera es un difícil acto de equilibrio, y, por tanto, está destinada a durar poco. La jornada media de las empleadas domésticas en Estados Unidos es de catorce horas y a muchas no se les permite salir de la casa sin permiso, de acuerdo con un estudio realizado por Human Rights Watch. El acoso verbal, físico y sexual es frecuente, pero rara vez se denuncia. A ello se añade que a menudo la trabajadora se encuentra en el país ilegalmente, con el consiguiente miedo a ser deportada. Vive en una constante inquietud, causada sobre todo por los hijos que ha dejado en la otra punta del planeta.
Si el salario por hora de una limpiadora no sigue siendo considerablemente inferior al de la persona que de otra manera se ocuparía de la limpieza (la mujer en la familia occidental), ya no compensará contratar ayuda doméstica. La situación, en otras palabras, implica la perpetuación de la desigualdad entre las mujeres. Al entrar en el mercado de trabajo remunerado, la mujer ha podido pagar para librarse de gran parte de las tareas domésticas. No le quedaba más remedio; si se quiere hacer carrera, es preciso colgar la vida familiar en la puerta al llegar a la oficina. Tiempo para rendir, tiempo para ser egoísta.
La agencia nacional de estadística de Canadá trató de cuantificar el valor del trabajo no remunerado; concluyó que este suponía entre el 30,6 y el 41,4 por ciento del PIB. Para prosperar económicamente, una sociedad debe tener gente, conocimientos y confianza; recursos que en gran medida se producen mediante el trabajo doméstico no remunerado. Los niños felices y saludables son la base de todas las formas de desarrollo positivo; y el económico no es una excepción.
 
Referencia:  ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? (Katrine Marçal)

domingo, 8 de febrero de 2026

La víctima anónima, la persona que sin morir se quedó sin vida

Poco después de medianoche, lista en mano, llamaron a setenta y nueve presos  y, atados por los codos de dos en dos, fueron llevados en ocho camiones a las afueras de Lérida. En el cruce de la carretera de Barcelona con la de Tarragona, un grupo de unos doscientos milicianos obligó al convoy a retroceder hasta el cementerio. Alrededor de las dos de la madrugada los detenidos fueron asesinados de doce en doce. Las crónicas dicen que los condenados cantaban el Magnificat y que sólo se remataba a los moribundos que respondían con un gesto si habían quedado malheridos. En este episodio encontramos uno de los diálogos más patéticos de la persecución. Uno de los fusilados, el padre Josep Franch, rector de la parroquia del Carme de Lérida, en lugar de responder a la pregunta pidió al verdugo que le dejase acabar de rezar el Credo. “De acuerdo, pero sea breve, porque no estoy acostumbrado a esperar”. Segundos más tarde, el padre Franch exclamaba: “He acabado y os perdono”. La escena deja constancia una vez más del grado de convicción en la fe cristiana de los sacerdotes y religiosos que perdieron la vida por su condición de eclesiásticos. El hecho de no haber encontrado casos de apostasía demuestra una coherencia doctrinal muy elevada y admirable, escribe Jordi Albertí.
Hay que recordar, dice Albertí, a la víctima anónima, a las personas que sin morir se quedaron sin vida, a los que vivieron en el alma la tragedia de perder la esperanza… y, más aún, a los que siendo amigos o hermanos, vecinos o compañeros de trabajo o de estudio, se encontraron frente a frente con un fusil en la mano, se encontraron lamentándose de la cobardía, la humana cobardía, que les impidió salir a la defensa de los condenados sin juicio.

Lo que realmente nos interesa no es la individualidad sino la distinción

Cuando la gente se queja de que algo atenta contra su individualidad o identidad, de hecho están reaccionando ante lo peligroso que resulta el consumo competitivo para su estatus social. En otras palabras, se quejan de que las masas sigan pisándoles los talones. Están convencidos de que para mantener la individualidad, basta con actuar de una manera impredecible. Pero lo que realmente nos interesa no es la individualidad sino la distinción; y ésta no se consigue siendo diferentes por las buenas, sino siendo diferentes como miembros reconocibles de un club exclusivo. Esto hará que nuestras decisiones sean eminentemente predecibles, porque existe una serie relativamente pequeña de posibilidades en cada escala de la jerarquía social. Para hacer una predicción muy fiable del comportamiento de un determinado individuo, basta con observar a otras personas que se encuentren en una situación parecida. Pero la verdadera pregunta es ¿por qué luchar contra ello? Estar siempre al tanto de “lo más rompedor” puede ser una labor muy ardua. La mayoría de la gente que lo intenta suele quedarse sin aliento antes de cumplir los treinta años. Quizá la solución sea aprovecharnos de los publicistas para mejorar nuestra competitividad consumista. Es sencillo. Basta con ir al sitio web de Amazon, rellenar una lista de preferencias, comprar una serie de productos y pedir al sistema que nos recomiende.  Seguro que son mejores, y probablemente más cool, que los que hubiéramos elegido por nuestra cuenta.

Referencia: Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Joseph Heath y Andrew Potter)

Búsqueda de seguridad

Leszek Kolakowski escribe en Si Dios existe que “la propia búsqueda de seguridad, lejos de ser una sublimación fantasmagórica del miedo natural y universal al sufrimiento, ¿es un signo de nuestra participación en el orden eterno, dotado de sentido, de nuestra condición de seres metafísicos, una condición que podemos casi olvidar y que, sin embargo, nunca olvidamos por completo?”
Daniel Defoe afirma que todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.

sábado, 7 de febrero de 2026

Peregrinación de la Gracia

Tomás Cromwell

Escribe G. K. Chesterton en Breve historia de Inglaterra que “Tomás Cromwell, no tardó en ser identificado como el tirano, y lo cierto es que convirtió rápidamente el gobierno en una pesadilla. El movimiento popular fue reducido en parte por la fuerza; y hay un toque de militarismo moderno en el hecho de que los encargados de hacerlo fueran cínicas tropas profesionales, procedentes de países extranjeros y contratadas para destruir la religión inglesa. Pero, al igual que ocurrió con la vieja revuelta popular, la derrota se logró ante todo por medio del engaño. Tal como sucedió con el antiguo levantamiento, el motín tuvo el éxito suficiente para forzar al gobierno a parlamentar; y el gobierno tuvo que recurrir al sencillo procedimiento de calmar a la gente con promesas y después quebrantar, primero las promesas y luego a la gente, tal como hemos visto hacer tantas veces a los políticos actuales cuando tienen que enfrentarse a una huelga general. La revuelta adoptó el nombre de Peregrinación de la Gracia, y en la práctica su programa se reducía a la restauración de la vieja religión.”

Peregrinación de la Gracia
“La historia nos cuenta que, pocos años después, las relaciones de la Corona con sus nuevos servidores cambiaron por completo hasta el punto de horrorizar al mundo; y el hacha que había sido santificada con la sangre de Moro y contaminada con la de Cromwell volvió a caer, por orden de uno de los descendientes de ese mismo esclavo, para matar a un rey inglés. La marea que irrumpió así a través de la grieta y acabó por arrastrar al rey y a la Iglesia fue la revuelta de los ricos y, en particular, la de los nuevos ricos. Utilizaron el nombre del rey y no podrían haber triunfado sin su poder, pero el efecto final fue como si hubieran saqueado la Corona después de saquear los monasterios. Sorprendentemente, considerando el nombre y la teoría en que se sustentaba, solo una ínfima parte de la riqueza continuó en manos reales. El caos aumentó, sin duda, por el hecho de que Eduardo VI ascendiera al trono siendo solo un niño, verdad que se pone de manifiesto en la dificultad de trazar una línea de separación entre los dos reinados. Al enlazar con la familia Seymour y lograr así tener un hijo, Enrique le proporcionó también al país el prototipo de familia poderosa dispuesta a gobernar exclusivamente mediante el pillaje. Durante los años de impotencia del rey niño, aconteció una tragedia tremenda y antinatural, la ejecución de un Seymour por su propio hermano, y el Seymour vencedor figuró desde entonces como Lord Protector, aunque ni él mismo supiese a quién estaba protegiendo, ya que ni siquiera cuidaba de su propia familia. En cualquier caso, no es exagerar demasiado decir que las cosas humanas quedaron desprotegidas ante la avaricia de aquellos protectores caníbales. Hablamos de la disolución de los monasterios, pero lo que ocurrió fue la disolución de toda la vieja civilización. Los leguleyos y los lacayos y los prestamistas, los más mezquinos entre los afortunados, saquearon el arte y la economía de la Edad Media como unos ladrones desvalijando una iglesia. Sus nombres (cuando no se los cambiaron) llegaron a ser los de los grandes duques y marqueses de nuestros días. Pero si recorremos la historia con la mirada, tal vez el acto de destrucción más esencial ocurriera cuando la gente armada de los Seymour y otros semejantes pasó de saquear los monasterios a saquear los gremios.” 

Servidumbre voluntaria

Aldous Huxley
En Un mundo feliz, de Aldous Huxley, dice uno de los personajes de la novela que “en la antigüedad, los viejos solían renunciar, retirarse, entregarse a la religión, pasarse el tiempo leyendo, pensando… ¡Pensando!”; a lo que añade que se les inculcaría el afán por buscar una juventud y prosperidad imperecederas, que les haga sentirse independientes de Dios.Un anhelo de eterna juventud que nos instiga a esquivar el preguntarnos sobre la muerte; un estado de prosperidad que apuntala nuestro complejo de autosuficiencia; una sustancia llamada Soma que actúa como sustitutivo del consuelo ofrecido por Dios; y una soledad que nos proporciona el silencio idóneo para rezar y pensar, minada por un enjambre de entretenimientos mundanos…Este conformismo (basado en cumplir con el deber y aceptar el destino inevitable) es lo que permitiría a las élites de esta distopía huxleyana instalar el gobierno mundial de la estabilidad; que tenga, bajo su férula, a una ciudadanía adormecida y acomodada bajo los efectos del Soma. Con esto, se trataría de edificar un sistema que asuste con la irrupción del caos, para que sus gentes se conformen con la tranquilidad establecida. Este gobierno mundial de la estabilidad no admitiría cambios, pero, al mismo tiempo, inculcaría la filosofía de cambiar de cabo a rabo los valores del pasado. 
La felicidad de este mundo feliz hundiría sus raíces en amar la servidumbre establecida; aquello a lo que Étienne de La Boétie denominó como “servidumbre voluntaria”. Huxley cuenta que “a medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar”.