viernes, 6 de febrero de 2026

Un pequeño gesto nos conduce a lugares insospechados

Un pequeño gesto nos conduce a lugares insospechados. En ocasiones, puede ser una lágrima, le hemos leído páginas extraordinarias al respecto a la filósofa francesa Catherine Chalier; en otras, una mano que consuela o una palabra que nos guía. Sin embargo, en el fondo surge siempre la necesidad del movimiento, de dar un paso, primero uno, después otro, hasta trazar un camino. Esta experiencia la tuvo, al poco de cumplir la treintena, el cardenal John Henry Newman cuando regresaba, gravemente enfermo, de un viaje a Italia. Tras unos días de fiebre en el barco, el clérigo inglés se asomó a la noche y compuso un hermoso poema, “Lead, Kindly Light”, que se canta aún hoy como himno en las Iglesias anglicana y católica. En su sencillez, aparecen unos versos que nos hablan de esperanza. Una estrella lejana, reminiscencia de la estrella de Belén, preside la escena. Newman se encuentra lejos de casa y tiene miedo. Ha sentido en su carne las dentelladas de la muerte; quizás no solo el dolor físico, sino el abismo del sinsentido, la angustia de la soledad y quién sabe si el espanto ante esa tentación última que nos repite incesantemente al oído que nada de lo que haces, ni nada de lo que eres tiene valor alguno. Todo es pasto para los gusanos. Frente a esta oscuridad, Newman eligió un camino distinto pidiendo la gracia más humilde, sabiendo que en ella reside la verdadera grandeza. Los versos más conocidos del poema son estos: “No pido ver el horizonte distante / un paso es suficiente para mí”. A este deseo, Francisco de Asís lo hubiera denominado minoritas. La poeta de Moscú Marina Tsvietáieva prefería hablar del “don de reconocer el sufrimiento de las cosas”; un don que nos lleva a fijar nuestra mirada en el amor y, por tanto, en el sentido; puesto que el amor llama a la esperanza. 
“Un paso es suficiente para mí”, rezaba Newman en sus noches de angustia. “Acercaos un paso”, requería el místico sufí antes de dejar la ciudad. Sus fieles no necesitaban más, solo avanzar despacio y perseguir un anhelo que late en el corazón de los hombres cuando contemplan el espacio y sondean con la mirada el misterio del tiempo.…Es la certeza que nos concede el amor. Lo único que nos pide a cambio es acercarnos un paso más de un corazón a otro, para así descubrir cuál es la sustancia y el sabor de la humanidad, dice Daniel Capó.


La aparición de la belleza nos hace alegres

La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría, escribía Benedicto XVI.

jueves, 5 de febrero de 2026

Si crece la presión, también lo hacen las emociones

Si crece la presión, también lo hacen las emociones. Cuando esto sucede, la inteligencia tiende a disminuir. Las personas regresan a sus instintos básicos en momentos de estrés y entonces se ve quiénes son en realidad. A veces el panorama no es agradable. ¿Alguien te ha dicho algo cuando te encontrabas molesto y más tarde se arrepintió? A eso me refiero cuando hablo de emociones altas e inteligencia baja, escribe Blair Singer. 
Los juicios basados en emociones alteradas se vuelven la guía y puede no ser la mejor opción para los interesados. Por ejemplo, más de la mitad de los matrimonios termina en divorcio. Con estrés, la gente es incapaz de negociar sus deferencias. 

Referencia: El código de honor de un equipo de negocios exitoso (Blair Singer)

La Mancha

Escribe Pedro Laín Entralgo en su libro A qué llamamos España :
Más suavemente, en cuanto al relieve, que en los altos canchales de Gredos y Peñalara, más ásperamente en cuanto al color, sombrío ahora en sus rojos, sus pardos y sus verdes, Castilla se ha hecho otra vez monte. Monte, no sierra, y así lo consigna del modo más explícito el nombre, Montes de Toledo, de las nunca cortantes alturas que separan una de otra la cuenca del Tajo y la cuenca del Guadiana; la bandeja del Guadiana, si quiere hablarse con mayor precisión, que bandeja es, y no excavación o cuenca, la tierra por donde este azorante río una y otra vez nace y desnace, brilla y se oculta, antes de asentar definitivamente la cabeza y lanzarse ya sin devaneos subterráneos en busca de los campos de Extremadura. Estamos, amigos, en la Mancha, el paisaje más central y característico de la Castilla Nueva y uno de los capitales entre los que componen el rostro físico de España; la zona en que la tierra castellana es verdaderamente un llano absoluto. La Mancha, lugar de contemplación y lugar de meditación.
Como españoles capaces de vivir por nosotros mismos, sepamos mirar con ojos nuevos, sin transparentes espectros literarios entre su figura y nuestro sentimiento, la hermosa realidad de la Mancha. Hermosa, sí. Vedla desde los altos de Campo de Criptana, flanqueado vuestro cuerpo por molinos de viento que ahora ya no son gigantes quijotescos, ni pobres invenciones de una industria rudimentaria, sino puras y muy bellas creaciones plásticas; o junto a las islas de verdura que de trecho en trecho regala a su sequedad el misterioso curso subterráneo del Guadiana; o a la vera de la fina, entre alegradora y melancólica serenidad de las lagunas de Ruidera; o desde esos ocasionales centros de la Tierra, porque en todos ellos veréis a vuestro alrededor el mismo círculo infinito de pámpanos, si vais allí cuando la vid no es puro sarmiento, que vienen a ser, estando dentro de ellos, los múltiples y continuos viñedos de Alcázar, Tomelloso, Manzanares o Valdepeñas; y si os sentís cansados de campo y queréis en vosotros esa bien trabada mezcla de reposo e inquietud que suelen dar la pared y el balcón, pasead cuando cae la tarde por las calles claras y silenciosas de Almagro.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría un poco preocupado


El secretario de Estado Marco Rubio, un cubanoamericano de Miami con opiniones profundamente anticastristas, dijo horas después de la caída de Maduro en Venezuela: “Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría al menos un poco preocupado”.
Bajo la presidencia de Miguel Díaz-Canel, el producto interior bruto cubano ha disminuido un 11% desde 2020, y esas son cifras oficiales, en un país donde las estadísticas siempre han sido más poesía que hechos. La red eléctrica se está desintegrando, llevando a la isla a una era oscura. Los alimentos siempre escasean y a menudo se echan a perder por falta de refrigeración.El agua potable es cada vez más escasa. 

La Escuela Austriaca debería denominarse Escuela Española

Aunque existe un acuerdo generalizado en que la Escuela Austriaca nace en 1871 con la publicación del libro de Carl Menger (1840-1921) Principios de economía política, en realidad este autor recoge una tradición del pensamiento de la Europa Continental, que se remonta a los estudios de los teóricos españoles de la Escuela de Salamanca (siglos XVI-XVII), por lo que, stricto sensu, la Escuela Austriaca debería denominarse “Escuela Española”. Así, nuestros escolásticos del Siglo de Oro habían articulado ya los siguientes principios básicos de la Escuela Austriaca: primero, la teoría subjetiva del valor (Diego de Covarrubias y Leyva); segundo, el descubrimiento de que son los precios los que determinan los costes y no al revés (Luis Saravia de la Calle); tercero, la naturaleza dinámica del mercado y la imposibilidad de alcanzar y conocer los datos del equilibrio (Juan de Lugo y Juan de Salas); cuarto, el concepto dinámico de competencia, entendida como un proceso de rivalidad entre vendedores (Castillo de Bovadilla y Luis de Molina); quinto, el redescubrimiento del principio de la preferencia temporal (Martín de Azpilcueta); sexto, el carácter distorsionador de la inflación sobre la economía real (Juan de Mariana, Diego de Covarrubias y Martín de Azpilcueta); séptimo, el análisis crítico de la banca ejercida con reserva fraccionaria (Luis Saravia de la Calle y Martín de Azpilcueta); octavo, el descubrimiento de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria (Luis de Molina y Juan de Lugo); noveno, la imposibilidad de organizar la sociedad mediante mandatos coactivos por falta de información (Juan de Mariana); y décimo, la tradición liberal de que toda intervención injustificada sobre el mercado viola el derecho natural (Juan de Mariana).

El hombre también puede ser más fuerte que él mismo

Escribe Viktor Frankl que “el hombre también puede ser más fuerte que él mismo o, por lo menos, lo suficientemente curioso como para preguntar, como el dramaturgo Nestroy: “Ahora siento verdadera curiosidad por saber quién es más fuerte: si yo o yo”. O, dicho de otro modo, tal como acostumbro a preguntar a mis pacientes cuando me vienen a importunar quejándose de lo que no pueden o de lo que deben hacer: “Ahora, dígame, ¿realmente tiene que mostrarse condescendiente en todo?”.