miércoles, 11 de febrero de 2026

Apuesta de Pascal

Blaise Pascal
En el siglo XVII, Blaise Pascal decidió transformar la cuestión teísta en algo parecido a un juego de azar. Antes de dedicarse a la filosofía y la teología, el francés realizó grandes avances y descubrimientos en la matemática y la física. Sus investigaciones sobre la presión, el vacío o la probabilidad son fundamentales para la historia de la ciencia. Pascal reconoce que la pregunta sobre Dios supera los límites humanos. “Si existe un Dios, es infinitamente incomprensible, puesto que, al carecer de partes y de límites, no guarda ninguna relación con nosotros. Somos, pues, incapaces de conocer lo que es e incluso si es”. Esta barrera puede ser superada por la fe, dice Pascal. Sin embargo, más allá de esta gracia, el matemático quiso exponer el motivo por el que creer en la divinidad es más racional que el no hacerlo y lo hizo a modo de apuesta, la famosa Apuesta de Pascal. Su argumentación compara este asunto con el lanzamiento de una moneda al aire, hay que decidir si se elige cara o cruz.
Para tomar esta decisión, para apostar por el sí o el no de la existencia de Dios, Pascal realiza un cálculo de los riesgos y las ganancias de cada opción. Expone el francés que si se opta por confiar en el teísmo “si ganáis, lo ganáis todo; si perdéis, no perdéis nada”. Es decir, si creo en Dios y existe, el premio será “una eternidad de vida y de felicidad”; si no existe, no perdería nada, porque nada tendría. En el caso contrario, no creer en Dios podría derivar en la condenación o el Infierno en caso de que sí fuese una realidad. De no serlo, tampoco gana nada el descreído.

No reconocer un error

El enfoque proactivo de un error consiste en reconocerlo instantáneamente, corregirlo y aprender de él. Esto literalmente convierte el fracaso en éxito. “El éxito, dijo T. J. Watson, fundador de la IBM, está en el lado opuesto del fracaso”. Pero no reconocer un error, no corregirlo ni aprender de él, es un error de otro tipo. Por lo general sitúa a la persona en una senda de autocondena y autojustificación, que a menudo implica la racionalización (mentiras racionales) destinadas a uno mismo y a los demás. Este segundo error, este encubrimiento, dice Stephen R. Covey, potencia el primero, le otorga una importancia desproporcionada, y causa en las personas un daño mucho más profundo. No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña, es nuestra respuesta.


martes, 10 de febrero de 2026

La ideología de género es absurda y peligrosa

Los datos y hechos muestran las agendas que imponen organizaciones mundiales que manejan grandes capitales y que nada tienen que ver con la idiosincrasia de cada país. Tal es el caso del alarmante avance de la ideología de género siendo que tantos especialistas han calificado de absurda y sumamente peligrosa. La manipulación es tal que algunos padres son quienes fomentan, por ejemplo, el cambio de sexo en sus hijos, pequeños niños arrojados a la boca del lobo. Lo más perverso de esta ideología es que ha llegado a categorizar la pedofilia cual orientación sexual y ello ha llegado ya a las escuelas.
Del mismo modo, se entiende que el robot humanoide denominado Sophia haya sido nombrado embajador de la ONU, como un reflejo más del creciente  movimiento transhumanista.  Éste no está al servicio del hombre sino que lo deforma bajo la atrayente propuesta de mejorarlo. Esta corriente avanza y sin embargo mucha gente no lo concibe como un verdadero peligro, lo ven tan lejano que les resulta una pérdida de tiempo pensarlo. Los medios de comunicación son grandes aliados en el establecimiento de este Nuevo Orden, por ello es preciso no abordarlos con ingenuidad.

La humildad devuelve todo a su justa dimensión

“La humildad es la gran antagonista del más mortal de los vicios, es decir, la soberbia. Mientras el orgullo y la soberbia hinchan el corazón humano, haciéndonos aparentar más de lo que somos, la humildad devuelve todo a su justa dimensión, somos criaturas maravillosas pero limitadas, con virtudes y defectos. La Biblia nos recuerda desde el principio que somos polvo y al polvo volveremos (cfr. Gn 3,19); humilde, de hecho, viene de humus, tierra. Sin embargo, a menudo surgen en el corazón humano peligrosos delirios de omnipotencia.”, manifiesta el  papa Francisco.


lunes, 9 de febrero de 2026

La cualidad es el mayor enemigo de toda masificación

La nobleza nace y se mantiene mediante sacrificios, mediante el valor y mediante un claro conocimiento de lo que uno se debe a si mismo y a los demás, mediante la exigencia natural del respeto que corresponde al ser humano, y mediante la salvaguardia igualmente naturales respeto debido tanto a los superiores como a los inferiores. Se trata en todos los frentes de recuperar una vivencias de cualidad ya soterradas y un orden basado en la cualidad. La cualidad es el mayor enemigo de toda masificación, escribe el pastor protestante Dietrich Bonhoeffer.

Trabajo doméstico

Hoy en día, las mujeres han de trabajar a tiempo completo, pero la ayuda doméstica a tiempo completo solo está disponible para aquellas que pueden permitírselo. ¿Quién limpia en casa de la limpiadora? ¿Quién cuida a la niña de la niñera? Estas no son solo preguntas retóricas, sino cuestiones para las que únicamente puede hallarse respuesta siguiendo la complicada red de atención que envuelve a la economía global. Hoy en día, más de la mitad de los inmigrantes del mundo son mujeres. En algunos países la proporción asciende a entre el 80 y el 90 por ciento. Sus vidas consisten en largas jornadas de trabajo a cambio de bajos salarios, ejerciendo un trabajo duro, aislado y no regulado. A menudo viven en el lugar donde trabajan, que es la casa de otra persona. Son parte de la familia, pero no acaban de serlo del todo. La calidad de su trabajo dependerá en gran medida de las relaciones que logren forjar. Si se apegan a la familia a la que sirven, serán mejores niñeras. Los niños van a verlas más a menudo que a sus propias madres y, sobre todo, más que a sus padres. En algunos casos, les cogerán mucho cariño. Pero el que una empleada doméstica se apegue afectivamente a la familia para la que trabaja le pondrá las cosas más difíciles cuando llegue la hora de renegociar el salario y las condiciones laborales. Será casi imposible separar los roles. ¿Trabaja por interés propio, por amor o por ambas cosas? Les tiene tanto afecto a los niños que, ¿cómo va a despedirse así, sin más, cómo van a arreglárselas sin ella? El empleador a menudo se considera legitimado a aprovecharse de esa confusión. Si la niñera hace muy mal su trabajo, malo; pero si lo hace muy bien, malo también. Si los niños se encariñan con ella más que con papá y mamá, eso a estos no les sentará nada bien. La carrera de niñera es un difícil acto de equilibrio, y, por tanto, está destinada a durar poco. La jornada media de las empleadas domésticas en Estados Unidos es de catorce horas y a muchas no se les permite salir de la casa sin permiso, de acuerdo con un estudio realizado por Human Rights Watch. El acoso verbal, físico y sexual es frecuente, pero rara vez se denuncia. A ello se añade que a menudo la trabajadora se encuentra en el país ilegalmente, con el consiguiente miedo a ser deportada. Vive en una constante inquietud, causada sobre todo por los hijos que ha dejado en la otra punta del planeta.
Si el salario por hora de una limpiadora no sigue siendo considerablemente inferior al de la persona que de otra manera se ocuparía de la limpieza (la mujer en la familia occidental), ya no compensará contratar ayuda doméstica. La situación, en otras palabras, implica la perpetuación de la desigualdad entre las mujeres. Al entrar en el mercado de trabajo remunerado, la mujer ha podido pagar para librarse de gran parte de las tareas domésticas. No le quedaba más remedio; si se quiere hacer carrera, es preciso colgar la vida familiar en la puerta al llegar a la oficina. Tiempo para rendir, tiempo para ser egoísta.
La agencia nacional de estadística de Canadá trató de cuantificar el valor del trabajo no remunerado; concluyó que este suponía entre el 30,6 y el 41,4 por ciento del PIB. Para prosperar económicamente, una sociedad debe tener gente, conocimientos y confianza; recursos que en gran medida se producen mediante el trabajo doméstico no remunerado. Los niños felices y saludables son la base de todas las formas de desarrollo positivo; y el económico no es una excepción.
 
Referencia:  ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? (Katrine Marçal)

domingo, 8 de febrero de 2026

La víctima anónima, la persona que sin morir se quedó sin vida

Poco después de medianoche, lista en mano, llamaron a setenta y nueve presos  y, atados por los codos de dos en dos, fueron llevados en ocho camiones a las afueras de Lérida. En el cruce de la carretera de Barcelona con la de Tarragona, un grupo de unos doscientos milicianos obligó al convoy a retroceder hasta el cementerio. Alrededor de las dos de la madrugada los detenidos fueron asesinados de doce en doce. Las crónicas dicen que los condenados cantaban el Magnificat y que sólo se remataba a los moribundos que respondían con un gesto si habían quedado malheridos. En este episodio encontramos uno de los diálogos más patéticos de la persecución. Uno de los fusilados, el padre Josep Franch, rector de la parroquia del Carme de Lérida, en lugar de responder a la pregunta pidió al verdugo que le dejase acabar de rezar el Credo. “De acuerdo, pero sea breve, porque no estoy acostumbrado a esperar”. Segundos más tarde, el padre Franch exclamaba: “He acabado y os perdono”. La escena deja constancia una vez más del grado de convicción en la fe cristiana de los sacerdotes y religiosos que perdieron la vida por su condición de eclesiásticos. El hecho de no haber encontrado casos de apostasía demuestra una coherencia doctrinal muy elevada y admirable, escribe Jordi Albertí.
Hay que recordar, dice Albertí, a la víctima anónima, a las personas que sin morir se quedaron sin vida, a los que vivieron en el alma la tragedia de perder la esperanza… y, más aún, a los que siendo amigos o hermanos, vecinos o compañeros de trabajo o de estudio, se encontraron frente a frente con un fusil en la mano, se encontraron lamentándose de la cobardía, la humana cobardía, que les impidió salir a la defensa de los condenados sin juicio.