miércoles, 8 de julio de 2026

La verdad judicial y la verdad material

La verdad judicial es aquella que emerge al final de un juicio en forma de sentencia. Y es la consecuencia lógica de las pruebas practicadas durante su celebración.Por pruebas no hay que entender los objetos o evidencias que recoge la Policía o la Guardia Civil en la escena del crimen, sino que hay que verlo en su sentido jurídico, son los interrogatorios a acusados, testigos y peritos del caso así como aquellos objetos materiales, análisis, informes o documentos que sean vitales para el esclarecimiento de la verdad y que se aportan durante la vista oral.
La mayoría de las veces la verdad judicial y la verdad material coinciden, pero no siempre es así.
En el mundo judicial se suele decir que aquello que no está en los autos no está en el mundo.No se puede acusar y, mucho menos, condenar a nadie con evidencias que no constan en el sumario.Es un principio general del Derecho que nos protege a todos porque nos da opción de defendernos con todos los recursos a nuestro alcance.

Decidir cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad

 Win Wenders
“Creo que la religiosidad comienza con un acto de humildad, el no considerarse a sí mismo el creado”. Como gran cineasta que es, capaz de retratar tanto la realidad de la vida como sus distorsiones, Win Wenders describía así la “carcoma” que ha anidado en el corazón del hombre contemporáneo; la tentación o, cuando menos, la ilusión, de que puede decidir por sí solo cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad, escribe Stanislao Dziwisz.
Es una descripción exacta de como la sociedad occidental, la que está más huida a la ideología liberal, se ha ido secularizando, ha entrado en un proceso de laicismo cuya consecuencia es la pérdida de su impronta cristiana. Desaparecido el gran enemigo de antaño, representado por el marxismo, por el ateísmo erigido como sistema, ante la Iglesia católica se perfila ahora otra amenaza, más insidiosa, si cabe, que es la del materialismo práctico, cotidiano, por el que cada vez hay más gente que, como decía Juan Pablo II, “vive como si Dios no existiese”.
Stanislao Dziwisz y Juan Pablo II
Con la encíclica Veratis splendor, escribe Stanislao Dziwisz, Juan Pablo II intentó sacar a la luz la peligrosidad que se encierra en una cierta cultura dominante, caracterizada por el fuerte relativismo ético. Y que, orientada como está a poner entre paréntesis los imperativos de la ley moral, amenaza con socavar las bases de la sociedad democrática. Con posibles e importantes recaídas en otros campos, como el de la biociencia, en el que la investigación tiende con frecuencia a sobrepasar los límites que impiden que sea violado el sagrado principio de la vida humana.

martes, 7 de julio de 2026

San Fermín de los Navarros

Dicen que san Fermín lleva varios siglos dando su bendición a los corredores de los encierros que se juegan la vida delante de seis toros.Fue hijo de Eugenia y de Firmo, un senador romano que vivió en Pamplona en el siglo III, datos que han llegado hasta nosotros gracias a las Actas de la vida y del martirio de san Fermín, un documento elaborado tres siglos más tarde de su muerte y que coloca al santo entre la historia y la leyenda. Según la tradición,un adolescente Fermín se convirtió al cristianismo gracias a un sacerdote llamado Honesto, que había llegado a Pamplona enviado por san Saturnino. Su conversión debió de ser muy sonada en Pamplona, pues el padre era uno de los notables de Navarra. 
Su ímpetu misionero le llevó después a predicar a Francia, concretamente a Amiens, al norte del país, donde levantó una iglesia y consolidó la fe de la incipiente comunidad cristiana. Por este motivo fue elegido obispo cuando tan solo tenía 24 años. Podía haberse quedado en su zona de confort y dedicado a pastorear la grey que le había elegido como cabeza de la diócesis, pero decidió salir de nuevo a evangelizar por los territorios vecinos. En los años siguientes, los paganos de Aquitania, Auvernia, Anjou y Normandía tuvieron la oportunidad de escuchar por primera vez el nombre de Cristo de los labios de este bravo santo navarro. Fue precisamente en Normandía donde el prefecto Valerio le envió a la cárcel por soliviantar al pueblo, alterar el orden público y poner en riesgo la paz romana. Allí estuvo unos meses hasta que, a la muerte de Valerio, su sucesor le sacó de nuevo a la calle con la orden expresa de no volver más por allí, por lo que encaró el camino de lo que hoy son los Países Bajos para llevar a cabo su misión. Acabada esta, volvió a Amiens, pero el lugar al que regresó ya no era el mismo que dejó años atrás. Había subido al poder el gobernador Riccio Varo, que al sentir amenazado su poder en la zona mandó apresar al santo y ordenar su decapitación el 25 de septiembre del año 303. Fermín tenía solamente 31 años y había pasado toda su vida adulta predicando el nombre de Cristo allí donde le dejaron. Sin embargo, como ha sucedido siempre en la historia de la Iglesia con multitud de mártires, su presencia no se acabó ahí. Generaciones de cristianos en Amiens se pasaron la voz unos a otros sobre aquel santo que había obtenido allí la palma del martirio, hasta que en el año 1085 levantaron sobre su tumba una iglesia en su memoria. La devoción se disparó y un siglo después el entonces obispo de Pamplona, Pedro de Artajona, fue hasta ese lugar para reclamar alguna de sus reliquias. Fue en 1186 cuando volvió a su tierra la cabeza del santo, nueve siglos después de su partida hacia tierras galas. Desde entonces, las fiestas locales se han asociado a su memoria y así pervive hasta el día de hoy el signo del pañuelo rojo tan típico de los sanfermines, un recuerdo de la sangre en el cuello derramada por el santo al ser decapitado.

Ver indiscriminadamente la televisión acaba por disolver el ambiente del hogar

Es evidente que ver indiscriminadamente la televisión, aunque sea en familia, acaba por disolver el ambiente del hogar. Peor aún cuando cada habitación tiene su propio aparato, y cada uno se encierra para ver sus programas favoritos. Algo análogo podría decirse del uso indiscriminado (a veces, compulsivo) de teléfonos celulares u ordenadores. Como en todo, un empleo sobrio de estos instrumentos por parte de padres y educadores enseña a los chicos a hacer lo mismo. Con el agravante de que, en el caso de los padres, pasar horas ante el televisor “para ver qué hay”, no sólo acaba siendo un mal ejemplo, sino que redunda en una falta de atención a los hijos, que ven a sus padres más atentos  a unas personas extrañas que a ellos mismos.


lunes, 6 de julio de 2026

El CO2 es el componente básico de toda la vida en la Tierra,

Patrick Moore, fundador de Greenpeace, ha declarado que el aumento de dióxido de carbono atmosférico es beneficioso, que no hay pruebas de que las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono sean responsables del calentamiento global y que, incluso si fuera cierto, el aumento de la temperatura sería beneficioso para la vida en la Tierra.Moore defiende en su obra Falsas catástrofes invisibles y amenazas de fatalidad, la energía nuclear, que se dice que es muy peligrosa pero “las cifras demuestran que es una de las tecnologías más seguras”. También critica que se culpe de los incendios forestales al cambio climático “cuando en realidad están causados por una mala gestión de la carga de combustible en el bosque”.
Ha llegado a asegurar que el alarmismo climático “es 100% falso”, alegando que no nos encontramos en una crisis climática.No hay ninguna prueba científica definitiva de que el CO2 “sea responsable del ligero calentamiento”, pero que sí que hay una certeza “más allá de toda duda razonable de que el CO2 es el componente básico de toda la vida en la Tierra, y que sin él este sería un planeta muerto”.Además, destaca que los ecologistas están ahora metiéndose con los agricultores porque los alimentos están causando el calentamiento global, algo que, según él, terminará en que solo los ricos puedan permitirse la compra de alimentos y las demás personas mueran de inanición.

El budismo es una antigua tradición sapiencial

Chesterton critica a aquellos que veían en el budismo el fondo común de todas las religiones, incluido el cristianismo. Y hace una genial comparación entre las imágenes del santón budista, con los ojos cerrados, mirando hacia adentro, y aceptando el destino tal como viene; y las de los santos medievales tallados en piedra mirando el mundo y sobre todo a Dios con los ojos muy abiertos. Dos actitudes que generan dos filosofías de la vida completamente distintas, la de la aceptación resignada del mundo o la del que quiere mejorarlo a toda costa. Si en Occidente ha habido un progreso histórico se debe precisamente a esa diferente actitud. 
Escribe el profesor Juan Luis Lorda que sobre el budismo se extiende generalmente en Occidente una confusión, incluso en beneméritas reuniones interconfesionales. El budismo no es una religión unitaria con una doctrina común y un gobierno central, sino una antigua tradición sapiencial y después religiosa repartida en la cultura y costumbres de muchas regiones asiáticas, y profundamente mezclada en cada lugar con las religiones y supersticiones antiguas. Carece de unidad. Por eso mismo no puede tener representantes autorizados en el extranjero, sino solo aficionados aislados, y centrados generalmente en unas pocas prácticas relacionadas con la salud y el bienestar, que es lo que les suele dar para vivir.

Lo difícil que resulta ser humano sin conciencia de eternidad

La eternidad no puede deducirse en modo alguno del interior de la experiencia humana. No puede verse, tocarse, oírse, olerse ni saborearse. Y, sin embargo, en vano buscaríamos una población humana que no considerase evidente la eternidad. La conciencia de la eternidad (o, más bien, deberíamos decir la creencia en la eternidad) puede concebirse como uno de los rasgos definitorios de la humanidad, escribe Zygmunt Bauman.
Iván, el más intelectual de Los hermanos Karamazov de Fiodor Dostoievski, sabía lo difícil que es vivir con conciencia de la eternidad, pero también sabía, en no menor medida, lo difícil que resulta ser humano sin ella… Según otro cultivado personaje de la misma novela, Rakitin, Iván afirmaba que el amor iba en contra de la naturaleza y, si acaecía y seguía acaeciendo entre los seres humanos, era únicamente gracias a la creencia de los humanos en su propia inmortalidad. Una vez que el ser humano pierda esa fe, “se secará en él enseguida no sólo el amor, sino, además, toda fuerza viva para continuar la existencia terrena. Más aún, entonces ya nada será inmoral, todo estará permitido, hasta la antropofagia”. Deténgase la creencia en Dios y en la inmortalidad, sustitúyase la fe por la razón, y el egoísmo se convertirá en la única regla sensata. “No hay virtud si no hay inmortalidad”, admite Iván cuando se le insta a revelar sus convicciones.