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| Napoleón |
Lo que Napoleón decidió contra los cautivos españoles, algunos de ellos héroes tan admirados por sus enemigos como Palafox, resulta estremecedor. Relata un prisionero inglés que tuvo ocasión de verlos: “Lo peor tratados son los españoles, a quienes Napoleón no reconoce el estatuto de beligerantes. Por los caminos de España y de Francia se arrastran sus tristes cortejos. Atados como esclavos en el mercado, medio muertos de hambre y fatiga, sin calzado, los pies desgarrados, se les obliga a avanzar a palos y matan a tiros a los que se retrasan. Los que llegan a Francia mueren de hambre y sufrimiento en los trabajos forzados. Resulta increíble lo que hacen con ellos si enferman y les llevan a un hospital francés; se niegan a tratarles y de cada cien que entran no salen ni dos. No exagero; lo que digo es exacto.”
Las dos personas que más odiaron a Napoleón y que con más entereza lucharon contra él fueron la reina de Prusia y la de Nápoles. María-Carolina, despojada y perseguida por Napoleón con verdadero ensañamiento, acababa de llegar a Viena tras un largo calvario de huidas y fustigaciones, y su reacción ante la presencia en la corte del hijo de Napoleón fue una manifestación de verdadera debilidad por el niño en el que volcó cariño y mimos. La reina de Nápoles falleció poco después.
María-Carolina era una mujer con enormes defectos y también con cualidades notables, fue la única en reprochar a María Luisa haber abandonado a Napoleón en la derrota: “ El puesto de una mujer está con su esposo, mucho más en la desgracia, tu deber es huir y acudir a su lado”. Para entonces María-Carolina era una pobre vieja destronada y ¿quien hace caso de los consejos y admoniciones de un fracasado, cuando la opinión de todos los demás coincide con nuestros deseos?
Las dos personas que más odiaron a Napoleón y que con más entereza lucharon contra él fueron la reina de Prusia y la de Nápoles. María-Carolina, despojada y perseguida por Napoleón con verdadero ensañamiento, acababa de llegar a Viena tras un largo calvario de huidas y fustigaciones, y su reacción ante la presencia en la corte del hijo de Napoleón fue una manifestación de verdadera debilidad por el niño en el que volcó cariño y mimos. La reina de Nápoles falleció poco después.
María-Carolina era una mujer con enormes defectos y también con cualidades notables, fue la única en reprochar a María Luisa haber abandonado a Napoleón en la derrota: “ El puesto de una mujer está con su esposo, mucho más en la desgracia, tu deber es huir y acudir a su lado”. Para entonces María-Carolina era una pobre vieja destronada y ¿quien hace caso de los consejos y admoniciones de un fracasado, cuando la opinión de todos los demás coincide con nuestros deseos?
Referencia: Perfiles humanos de Juan Antonio Vallejo-Nágera.



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