jueves, 27 de agosto de 2026

Vientres de alquiler

Las personas que recurren a los vientres de alquiler suelen esgrimir razones del tipo“tener un hijo siempre ha sido nuestro sueño”. El problema, según los expertos, consiste en convertir un deseo bueno y comprensible en un derecho. Y, si existe un derecho a tener descendencia, debe existir por tanto quien asegure ese derecho (los países con sus leyes) y un objeto de derecho (el niño). El Tribunal Supremo español, en una sentencia del 31 de marzo de 2022, afirmaba que, en la gestación subrogada, la madre sustituta y el niño “son tratados como meros objetos, no como personas dotadas de la dignidad propia de su condición”. La cosificación del niño es evidente en la gestación comercial, pero ocurre también en la llamada altruista. Y se retrata en los casos en los que el producto final del servicio no sale como el cliente esperaba. Brizzy nació prematura y sufrió daño cerebral; la pareja de Estados Unidos que había pagado por un vientre de alquiler en Ucrania la abandonó al enterarse. Brittany Pearson, en California, gestaba un bebé para una pareja cuando le detectaron cáncer; los padres comitentes querían que abortara, no deseaban arriesgarse a las posibles consecuencias de un parto prematuro. Pearson tuvo al niño en un parto provocado en la semana 25 para poder empezar su tratamiento, pero la custodia del niño pertenecía a los padres de intención, que no quisieron hacerse cargo, y, aunque ella se ofreció a adoptarlo, ellos se negaron y pidieron que se le retirara al niño el soporte vital.
El Parlamento Europeo pidió en 2015 la abolición universal de los vientres de alquiler y, en su resolución de 2022, declaró que “la explotación sexual para la gestación por sustitución y la reproducción es inaceptable y constituye una violación de la dignidad humana y de los derechos humanos”. En España, es ilegal cualquier modalidad. En Italia, está prohibida y existen penas de cárcel. La Declaración de Casablanca, firmada en marzo de 2023 por cien expertos de 75 países, sostiene que la gestación subrogada “viola la dignidad humana y contribuye a la mercantilización de las mujeres y los niños” e insta a una prohibición universal, tanto de la comercial como de la altruista.
Cuando Suecia prohibió cualquier tipo de subrogación, en el informe presentado por el Gobierno se refutaba a quienes defendían que, en el caso de los vientres de alquiler altruistas, no había posibilidad de explotación de las mujeres. El documento argumentaba que no existen pruebas de que legalizar la modalidad altruista elimine la comercial, y añadía que, más bien, la experiencia internacional muestra lo contrario; ciudadanos de países como Estados Unidos y Reino Unido suelen contarse entre los que más demandan vientres de alquiler en países extranjeros (donde es más barato). Los partidarios de la subrogación comercial sostienen que ser vientre de alquiler es un trabajo a tiempo completo, y que, por tanto, es de justicia pagarlo. Quienes abogan por la opción altruista parece que no quieren ver que la mayor parte de las mujeres que se ofrecen para esta técnica de reproducción son personas con necesidades económicas. 


Bob Dylan: En la vida siempre sirves a alguien y hay que elegir a quién hacerlo

Bob Dylan
"El paso que estaba a punto de dar era mucho más radical, mucho más escandaloso para quienes le habían seguido desde el principio. Al fin y al cabo, no se trataba de abrazar una de esas doctrinas espirituales esotéricas que tanto gustaban a los hippies ni de largarse a la India con cualquier gurú pacifista y vegetariano de mirada bonachona. No, él estaba allí para evangelizar, para mostrarse en público como un pecador al que Jesús había redimido, para remachar que en la vida siempre sirves a alguien y hay que elegir a quién hacerlo, no hay alternativa, no hay términos medios", cuenta Bob Dylan....
El 10 de noviembre de 1978 en San Diego, en plena gira por Street Legal, un disco arriesgado y con una clara influencia góspel, alguien le lanzó un crucifijo al escenario. Él lo recogió y se lo guardó en el bolsillo. Algunos días después, en Arizona, afirmó sentir una presencia de la que dijo que “solo podía ser Jesús”. “Jesús puso su mano sobre mí. Fue algo físico. Lo sentí. Lo sentí sobre mí. Sentí todo mi cuerpo temblar. La gloria del Señor me derribó y me levantó”.
"No creo haber sido nunca agnóstico. Siempre pensé que había un poder superior, que este no es el mundo real y que existe un mundo por venir. Que las almas no mueren. Todas las almas están vivas, bien entre llamas o en santidad. Además, hay mucho terreno intermedio. Esta vida no es nada, no hay modo de que me convenzas de que esto es todo lo que hay. Nunca lo creo así. Creo en el Apocalipsis. Los líderes del mundo acabarán por jugar a ser Dios, si es que no lo están haciendo ya, y al final llegará un hombre del que todos pensarán que es Dios. Hará determinadas cosas y dirán: Bien, solo Dios puede hacerlo, debe ser Él”.
El 19 de diciembre de 2022, Bob Dylan declaró en una entrevista concedida al Wall Street Journal: “Soy una persona religiosa. Leo mucho las Escrituras, medito y rezo, enciendo velas en la iglesia. Creo en la condenación y en la salvación. Los cinco libros de Moisés, las epístolas paulinas, la invocación de los santos, todo eso”.


miércoles, 26 de agosto de 2026

El nacionalismo tiende por naturaleza a abultar diferenciaciones, a profundizar en antagonismos y cultivar rencores

Valls Taberner determina que “en todos los lugares donde se contagian las ideas nacionalistas, suelen producir éstas un desvarío exaltado, un furor imperante, una pasión revolucionaria, responsable a veces de crímenes execrables, de agitaciones convulsivas o de conflagraciones trágicas. El nacionalismo degenera fácilmente, casi diría fatalmente, en extremismo y violencia; es de por sí estridente y megalómano, tiende por naturaleza a abultar diferenciaciones, a profundizar en antagonismos, a cultivar rencores entre las regiones integrantes de un mismo Estado”.
Para Ignacio Agustí “el catalanismo es un comodín. Solo, no significa nada; balbucea, al margen de la baraja política, su romanticismo solitario. Pero con él pueden jugarse y ganarse partidas políticas”. Agustí quiere significar que el catalanismo aborrece España, pero necesita de España, no desearía convivir con otros partidos, pero los necesita para generar su discurso. Estas interrelaciones, no deseadas, pero necesarias para tener cierta identidad, hacen del catalanismo una ideología, o una actitud, profundamente cambiante en función de las circunstancias y la fuerza de otras corrientes políticas.
“El catalanismo suele acabar moviéndose en función de sentimientos irracionales y estados emocionales procurados por circunstancias ajenas a él. Por eso, siempre que los grupos catalanistas han intentado consensuar qué tipo de Cataluña desean, los acuerdos han sido imposibles”, dice Javier Barraycoa. Joaquín Samaruc ya advertía, en la década de los veinte del siglo XX, que “no hay catalán bien nacido que no ame a Cataluña pero al pretender dar forma a este sentimiento, al quererle traducir en aspiraciones más o menos factibles, se han manifestado en el catalanismo, desde el primer momento, las más profundas y enconadas diferencias”.

Siempre que confundimos nuestros deseos con derechos, nos creemos justificados para ejercer violencia

Las nuevas formas de violencia no son exclusivas de determinados sectores de la sociedad y en cada contexto se manifiestan de diversos modos.El  aislamiento colectivo de personas cada vez más encerradas en sí mismas, en su teléfono inteligente, a quienes no les causa ningún inconveniente tratar con desprecio a los que se cruzan en su camino, porque simplemente alteran su cómodo espacio personal. La amabilidad y el buen trato se ven casi como un milagro en escenas cotidianas. Esto ha creado un incremento de faltas de respeto en la vida cotidiana  donde personas que no se conocen, se vuelven unos contra otros como si se odiaran desde toda una vida, por cuestiones banales.
Siempre que los seres humanos elevamos a categoría de absoluto la propia idea o imagen del mundo que se tiene y confundimos nuestros deseos con derechos, nos creemos justificados para ejercer violencia. Aunque sea solamente porque los demás aparecen en escena para alterar nuestro particular modo de ver y sentir las cosas. Se puede uno cruzar con personas, que, sin importar sus posibilidades económicas, su edad o su educación, parecen llenos de combustible emocional para disparar un odio irracional a cualquiera que se cruce en su camino, como si se sintiera un rencor contra toda la sociedad. Así, cualquiera a quien se le considere parte del “Sistema”, se convierte en enemigo, aunque sea un extraño que no me haya hecho nada objetivamente.
El hiperindividualismo contemporáneo, cargado de frustraciones sociales y de rencores hacia una realidad social injusta, que se percibe como imposible de cambiar, generan manifestaciones recurrentes de rechazo a toda persona o grupo que se perciba como perteneciente a la categoría de “dominante”, a todo tipo de “autoridad”, y a todos los que se consideren débiles o simplemente por fuera de mi tribu, los que son simplemente “diferentes” o porque no me gustan, escribe el filósofo Miguel Pastorino.

Las virtudes cotidianas

Marco Aurelio en su obra Pensamientos cuenta las pequeñas virtudes que hereda de sus mayores. “De mi abuelo heredé un carácter afable y poco dado a la cólera. De mi padre, la modestia y la hombría, que son las virtudes que mejor recuerdo de él. De mi madre, en cambio, heredé la religiosidad, la generosidad y una tendencia a no obrar mal, a ni siquiera pensar mal; y también a llevar una vida frugal y poco apegada a las riquezas. De mi bisabuelo heredé la costumbre de no discutir en público y de frecuentar los mejores maestros, consciente de que en tales asuntos no conviene reparar en gastos.” Marco Aurelio podría haber enumero títulos, patrimonios, parentescos ilustres, dignidades casi divinas, honores, victorias militares. Se fijó en virtudes cotidianas de sus antepasados por considerarlas su mejor herencia. 


martes, 25 de agosto de 2026

La democracia vigente va unida al relativismo

Böckenförde
La democracia vigente, explica Böckenförde, “va unida al relativismo”. Sólo exige resguardar la posibilidad de alternancia en el poder, es decir, no crear obstáculos legales que impidan que una minoría pueda llegar al poder, al transformarse en mayoría. Pero ninguna posición es impugnable de suyo, ninguna decisión está vetada de antemano a la voluntad de la autonomía colectiva; toda posición mayoritaria puede imponer sus criterios legalmente (y legítimamente, porque es mayoría) en la sociedad. Sólo se le exige, reitera el autor, que respete la igualdad de oportunidades, i.e., la posibilidad de alternancia dentro del sistema. Ejemplo de ello, para Böckenförde, lo ofrece la prohibición en Alemania del partido comunista. El fundamento constitucional para invalidar su acción no vino dado por el contenido de sus ideas, ni por ponderación alguna sobre su error o nocividad de la doctrina, sino porque el comunismo asigna a sus posiciones la categoría de una verdad objetiva y absoluta. 
Sarmiento
Pero la voluntad del pueblo elevada al rango de la voluntad de Dios (“soberanía del pueblo”) no es la única identificación ideológica que sustenta al sistema democrático-constitucional del Estado de Derecho liberal. Hay otras. Ante todo, la concurrente identificación entre lo cuantitativo (el real o presunto consenso) y lo cualitativo (la justicia de la norma). La minoría en el mando identifica su propia voluntad con la del pueblo y se sirve de su poder para educar a éste de modo de que piense correctamente; es el “educar al soberano” del liberal argentino Sarmiento. Sólo así han podido pretender legitimarse democráticamente el conjunto de leyes secularistas y laicistas impuestas por minorías masónicas sobre pueblos de aplastante mayoría cristiana, en Europa y América.
Las instancias jurisdiccionales supremas interpretan hoy la constitución y las leyes a partir de valores o principios, los cuales, en no pocos casos, aparecen impregnados de ideologías de fondo relativista.Lo podemos ver en los fallos de los tribunales supremos de nuestros días, como el del Tribunal Constitucional español de noviembre de 2012, convalidando la ley de “matrimonio” homosexual; o el fallo “FAL”, de la Corte Suprema argentina, imponiendo el aborto por la vía administrativa contra las normas ordinarias y la constitución vigentes. 

La infertilidad es la pérdida de un proyecto vital y toda pérdida conlleva un duelo

Cristina López del Burgo, doctora en Medicina por la Universidad de Navarra y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria cuenta que las reacciones más comunes que tienen las parejas al conocer que no pueden tener hijos son en primer lugar, desconcierto porque lo que pensaban que iba a ser fácil, no lo es. Después pueden aparecer la tristeza, la culpa, la rabia, el miedo. Son reacciones habituales en un proceso de duelo, porque la infertilidad es la pérdida de un proyecto vital y toda pérdida conlleva un duelo. También es normal sentir envidia y no alegrarse ante los embarazos de las demás, porque esos embarazos te recuerdan que tú no lo has conseguido y eso, inevitablemente, duele.
Pero ser fecundos no significa únicamente tener hijos, dice López de Burgo. Significa dar fruto. Y el amor siempre da fruto. Por eso cualquier persona, esté o no casada, tenga o no tenga hijos, puede ser muy fecunda. Las maneras de amar y de entregarse a los demás son infinitas. Muchas veces son pequeñas y muy concretas, como sonreír por la mañana a tu pareja o escuchar a una amiga, y otras puede que sean más grandes, como fundar una ONG para ayudar a los más necesitados.