miércoles, 28 de octubre de 2026

Las marcas siempre han querido vender estatus

Las marcas siempre han querido vender lo mismo, el estatus. Durante el siglo XX y principios del siglo XXI el estatus era, principalmente, material, y sus promesas eran dinero, poder y sexo; cuando se trataba de estatus moral, se vinculaba a la libertad. El vaquero de Marlboro o el conductor de un Jeep Cherokee eran role modelo, lideres que se habían desprendido de sus ataduras y llevaban las vidas que otros no podían o no se atrevían a llevar. Ahora, las empresas dicen que son buenas, que protegen al planeta y a las minorías que, si compramos su producto, participara el comprador de su bondad, adquirirá un salvoconducto ético que le tranquilizará y le identificará ante los demás. El estatus material no ha desaparecido, sino que se ha disfrazado; si te haces con un coche eléctrico estás  comprando un producto elitista, más caro que un diésel o un gasolina, pero en un tiempo en que el consumo material está mal visto, la marca te ofrece un camuflaje ético.


Referencia: El malestar de las élites y la revolución de la agenda de Juande González

El amor no se cobra ni se compra

El hombre no ha sido creado para ser esclavo, sino para dominar la Creación. Así lo dice el Génesis. Nadie ha sido hecho para llevar una vida apagada, estrecha y constreñida a un espacio reducido, sino para vivir a sus “anchas”. Por el simple hecho de haber sido creado a imagen de Dios, los espacios limitados le resultan insoportables y guarda en su interior una necesidad irreprimible de absoluto e infinito.
El hombre ha sido creado por amor y para amar, y solo puede hallar la felicidad amando y siendo amado. Un amor que proceda de la coacción, del interés o de la simple satisfacción de una necesidad no merece ser llamado amor. El amor no se cobra ni se compra. 


Referencia: La libertad interior de Jacques Philippe

martes, 27 de octubre de 2026

Al andar se hace camino, pero al amar se hace vida

Camino del Rocio
Amar es lo más libre y lo más originario de nuestra libertad, y si nadie puede hacerlo por nosotros mismos, y si resulta que es tan nuestro que no tiene justificación, y si además sólo mi querer da lugar a lo que quiero, ¿cómo es posible que no exista una acción que la identifique? Nadie puede decir “mira, ese está amando”.
Amar no es un decir, ni andar, ni cocinar, sino el origen primerísimo de cómo y por qué cocinamos, andamos o besamos o cualquier acción que se nos ocurra. El amor es la causa de esas acciones que son el fruto irremplazable de lo que hacemos por el simple y fascinante hecho de quererlo. ¿Es amar cocinarle a alguien una comida? Y la respuesta es clara, no. Pero es que si nos quedásemos ahí no llegaríamos a ver la profundidad de nuestra libertad y nuestro querer, que amar no es una acción sino el origen inaugural de todo lo que hacemos y podemos ser por y para otro. Se cocina con amor, se besa con amor, se anda con amor.
El amor se hace y que hacer el amor es lo más propio de él, pero no porque sea una acción específica, sino porque es la fuente de todo lo que podemos y queremos hacer desde nosotros hacia y para quienes amamos. El amor es algo más propio del hacer que del pensar, el decir o el sentir. Porque al andar se hace camino, pero al amar se hace vida, y porque decir “te quiero” está bien, pero hacer el amor está mucho mejor, escribe Enrique Anrubia, profesor de Antropología Filosófica. 


Criterio es el antídoto contra la ingenuidad

Al dejar de importar lo que merece atención, nos adentramos en un síndrome de levedad que pavimenta el fin del proyecto donde aquello que es relevante no depende exclusivamente de las implicaciones que tiene hacia uno de nosotros en particular, sino al grupo de aquellos con quienes hacemos sociedad. Ese proyecto es la civilización.
En el fin de la modernidad, valoramos los principios de conciencia política mediante actos donde se aplaude a los aplaudidores, como si el rechazo al pensamiento crítico y contrario implicara alguna valentía. Como si la democracia y el conjunto fuese un asunto de focas en acuario.
Podemos decir que criterio es el antídoto contra la ingenuidad, escribe Maruan Soto Antaki, escritor mexicano.


lunes, 26 de octubre de 2026

La Unión Europea ha destruido su industria, ganadería y agricultura

Las enormes trabas al comercio y a las empresas estadounidenses en automoción, agricultura y ganadería se esconden bajo la excusa regulatoria, medioambiental y fiscal. Mientras las empresas europeas y estadounidenses se enfrentan a la inabarcable telaraña burocrática y las excusas medioambientales que asfixian a productores domésticos y extranjeros, la Unión Europea pone la alfombra roja y subvenciona a los productos que llegan de Marruecos y otros países. Los mayores aranceles a la industria, agricultura y ganadería europeos los impone la propia Unión Europea con leyes, impuestos y trabas que han destruido la competitividad de nuestros sectores. 
La Unión Europea se creó para defender a la industria, la ganadería y la agricultura y ha destruido su industria, ganadería y agricultura. Eso no se consigue fácilmente, escribe el profesor Daniel Lacalle.


Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos

Nietzsche 
Nietzsche dice en su Zaratrustra que “Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y esta es la mentira que se desliza de su boca: Yo el Estado, soy el pueblo”. Nietzsche consideraba que el Estado es una institución artificial y deshumanizadora que ahoga la libertad individual.
El filósofo denunciaba que el Estado miente con frialdad cuando afirma: "Yo, el Estado, soy el pueblo", utilizando esta falsa identificación para dominar a los ciudadanos. 


domingo, 25 de octubre de 2026

El Pais Vasco no se ha recuperado de la profunda lacra que dejó ETA

Sesenta años de ETA que dejaron un rastro de dolor irrecuperable en forma de 853 muertos y miles de heridos. En el País Vasco también provocó un impacto económico; lo hizo en forma de deslocalización de empresas, marcha de empresarios y capital y una herida en su otrora reconocida capacidad de emprendimiento que sigue lastrando su economía. Una década después de la disolución de la banda terrorista, Euskadi no se ha recuperado de la profunda lacra económica que dejaron sus atentados, extorsiones y amenazas. El impacto en la economía española se puede estimar en 25.000 millones de euros, según la investigación de Luis Ramón Arrieta, secretario de la Comisión de Economía de la Universidad de Deusto. En su estudio El impacto económico del terrorismo: un análisis del caso vasco, Arrieta afirma que España padeció un coste directo por la acción de ETA que se tradujo no sólo en un freno a su PIB sino también en la menor llegada de inversión extranjera y en la deslocalización de empresas. Sin duda fue la economía vasca la que en mayor medida padeció sus consecuencias. La pérdida relativa del PIB vasco se calcula en un 24% respecto al del conjunto de España.
Arrieta detalla cómo diversos estudios han concluido que fueron entre 10.000 y 15.000 el número de empresarios y directivos que de modo directo sufrieron la amenaza de ETA.Una coacción que se ejerció en muchos casos con atentados mortales, con la extorsión a través del llamado ‘impuesto revolucionario’ o con acciones violentas hacia sus empresas. Algunos estudios estiman en 445 millones de euros la cantidad que a través de los secuestros y la extorsión logró la banda terrorista. En este contexto fueron muchas las empresas que optaron por abandonar el País Vasco. La deslocalización y la salida de centros de decisión de algunas de las principales compañías asentadas en Euskadi provocó un impacto muy relevante en la economía. Así, entre 1979 y 1980 la compañía Michelín sufrió el secuestro de dos de sus directivos y el asesinato de un tercero. A consecuencia de ello, optó por trasladar parte de sus plantas y dirección desde Lasarte y Vitoria a Valladolid. En 1983 el Banco de Vizcaya trasladó parte de sus oficinas a Madrid después del atentado en el que ETA mató a tres de sus empleados en sus oficinas de Bilbao. Antes, la banda había asesinado a su consejero delegado, Javier de Ybarra, y secuestrado al consejero Javier Lipperheide. Arrieta recuerda el dato aportado por el ‘informe Foronda’ del historiador Raúl López Romo que concluye que las empresas vascas sufrieron un atentado cada tres días.
Arrieta destaca cómo en la actualidad en Euskadi el porcentaje de empresas familiares, muy presente en el pasado, se ha perdido. Los datos sobre emprendizaje a nivel nacional sitúan al País Vasco en los últimos puestos, “algo que contrasta con la tradición emprendedora que los vascos han tenido a lo largo de la historia”. Una circunstancia que, destaca, “se ha convertido en estructural”. Los importantes déficits estructurales que dejó aún perjudican su desarrollo. El crecimiento sigue estando impulsado por el empleo público, pero no por el privado. En los últimos cinco años Euskadi ha sido donde menos ha crecido el empleo privado, un 1,8% frente a la media del 6,2% en el conjunto de España. Ni siquiera el modelo fiscal singular, el Concierto Económico vasco, ha logrado revertir del todo el daño provocado por ETA durante tantos años, si bien sí permitió mitigarlo parcialmente.