lunes, 9 de marzo de 2026

Cuantos ejercieron el poder dentro del sistema comunista, lo hicieron cruelmente, asesinando y encarcelando a millones de personas

Los obreros y campesinos destruirían los Estados burgueses y los sustituirían por “dictaduras del proletariado” provisionales, hasta alcanzar el fabuloso mundo prometido por los marxistas. Provistos de estas fantásticas ideas, que a ellos les parecían científicas, aunque sólo eran hipótesis dudosas que casi inmediatamente comenzaron a ser desmontadas por otros pensadores (como Eugen von Böhm-Bawerk, quien ya en 1896 pulverizó la teoría del valor de Marx y sus postulados sobre la plusvalía), en diversas partes numerosos reformadores sociales, llenos de buenas intenciones, sin esperar a la crisis final del capitalismo, encontraron una justificación para recurrir a la violencia. Desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX surgieron figuras como Lenin, Trotski, Stalin, Kruschev, Tito, Enver Hoxha, Todor Zhivkov, Fidel Castro, Che Guevara, Georgi Dimitrov, Nicolás Ceaucesu, Mao, Tito, Walter Ulbricht, Kim Il Sung, Pol Pot y otras varias docenas de líderes. Todos ellos, cuando ejercieron el poder dentro del sistema comunista, lo hicieron cruelmente, asesinando y encarcelando a millones de personas.


Los revolucionarios rusos llegaron al poder en 1917, y un año más tarde Lenin ya daba la orden de crear colonias penales y de utilizar una feroz represión contra mencheviques, kadetes o cualquier fuerza acusada de simpatizar con los reformistas de Kerenski, tarea en la que Trotski colaboró con criminal energía. Pero las instrucciones de Lenin iban más allá, era importante castigar indiscriminadamente, incluso a inocentes, para que nadie se sintiera seguro y todos obedecieran. Era el principio del gulag, que luego Stalin continuaría con entusiasmo hasta dejar varios millones de muertos en las cunetas y calabozos.
Daba exactamente igual que el proceso lo dirigiera un abogado cubano como Fidel Castro, educado por los jesuitas, un ex seminarista cristiano como Stalin, un maestro como Mao, un militar como Tito o un afrancesado y tímido burgués como Pol Pot. No era una cuestión de personas, sino de ideas y de métodos, todos no podían ser psicópatas malignos.

domingo, 8 de marzo de 2026

Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2023, condenada a siete años y medio de prisión

Narges Mohammadi
El tribunal revolucionario de Mashad (Mashhad es una ciudad del noreste de Irán) condenó a Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2023 y reconocida activista iraní por los derechos humanos, a siete años y medio de prisión. El abogado de la activista, Mostafa Nili, detalló a en sus redes sociales que Mohammadi recibió seis años de prisión por conspiración y colusión, un año y medio por actividad propagandística y, como pena complementaria, dos años de prohibición para salir del país. 
La trayectoria judicial de Mohammadi evidencia una persecución persistente. Fue puesta en libertad condicional por razones médicas a finales de 2023, pero en noviembre ya había denunciado la prohibición permanente de salir de Irán y la negativa a expedirle pasaporte, lo que le impide ver a sus hijos, residentes en el extranjero, desde hace once años. En total, Mohammadi ha sido detenida trece veces y condenada en nueve ocasiones, acumulando causas judiciales y penas de prisión durante más de una década.
Internacionalmente, Mohammadi es conocida por su defensa de los derechos de las mujeres y su resistencia ante la represión estatal, labor reconocida por el Comité Nobel noruego en 2023. El Comité destacó su lucha “contra la opresión de las mujeres en Irán y para promover los derechos humanos y la libertad para todos”.

La inquietud por buscar la verdad está latente en cada persona

Erik Varden (Noruega, 1974), monje cisterciense y obispo católico noruego, cuenta como “la inquietud por buscar la verdad está latente en cada persona y a menudo yace dormida. Se despierta con experiencias profundas, tanto de alegría y exaltación como de dolor. El problema es que hoy en día hemos perdido el marco conceptual para lidiar con experiencias así de profundas y, por eso, la gente no puede soportarlas. De modo que eligen distraerse o vivir anestesiados. Algo inesperado, bueno o malo, irrumpe en la vida de alguien y, de repente, ¡emergen toda clase de preguntas! La cuestión es si esa persona tendrá suficiente perseverancia para seguir haciéndose preguntas o si se echará atrás. 

El paso definitivo hacia la conversión llega cuando uno ya no echa a otros la culpa de lo que le sucede

Morson, experto en literatura rusa y crítico literario, señala que el autor de Archipiélago Gulag era ateo. En 1945, fue condenado a trabajos forzados cuando las autoridades soviéticas requisaron una carta en la que criticaba las decisiones bélicas de Stalin.Y ahí, en el gulag, se reblandeció su ateísmo, además de otras convicciones. Gracias a la dura experiencia de los campos y a las conversaciones con otros prisioneros, el escritor se puso a pensar sobre su vida. Un día, comenta Morson, un recluso, Borís Gammerov, le recriminó que se mofara de un comentario religioso de Roosevelt. Gracias a esa llamada de atención, Solzhenitsyn se dio cuenta de que “se la había impuesto el ateísmo desde fuera”. “Llegó a comprender que las condiciones soviéticas eran consecuencia directa del materialismo y del ateísmo”, puesto que ambas posturas rebajan al ser humano y lo convierten en un mero medio.  
El desencantamiento con la ideología comunista corrió parejo con la apertura a la fe cristiana. El escritor ruso no fue el único que tuvo esas vivencias. En los campos, en efecto, muchos se decantaban por la traición a fin de sobrevivir, otros se desesperaban e intentaban quitarse la vida. Quienes pudieron afrontar con esperanza esa situación fueron los que “eligieron mantenerse a fieles a su conciencia”, muchos de los cuales viajaron hasta la fe.“El paso definitivo hacia la conversión llega cuando uno ya no echa a otros la culpa de lo que le sucede, sino se da cuenta de su propia pecaminosidad y la asume”, escribe Morson. En una charla con el médico del campo, Borís Kornfeld, también converso, este confesó a Solzhenitsyn que aceptó la existencia de Dios definitivamente cuando reconoció que “ningún castigo es totalmente inmerecido. Puede que nada de ello tenga que ver con la culpa real, pero si repasas tu vida con lupa y reflexionas profundamente sobre ella, descubrirás alguna transgresión o pecado por el que no has pagado”.
Estas experiencias transformaron completamente la perspectiva con que Solzhenitsyn afrontaba el día a día en el gulag, dotando de sentido sus jornadas. Dicho de otro modo, su vida cotidiana dejó de ser un castigo traumático e inhumano para revelarse como una oportunidad de crecimiento espiritual. “Los torturadores, señala Morson hablando de la fe de Solzhenitsyn, pueden estar a salvo de las penalidades, pero se alejan de la humanidad”, mientras que otros encuentran, en medio del dolor y los sufrimientos, “una forma inesperada de desarrollar el alma”.

sábado, 7 de marzo de 2026

Proponer o enseñar a otros la verdad es verdaderamente bueno

Proponer o enseñar a otros lo que es verdaderamente bueno no es un atentado contra la libertad ajena. Que una persona libre proponga a otra igualmente libre la verdad, explicando las razones que la sostienen, es siempre algo bueno. Lo que no se debe hacer es imponer la verdad mediante la violencia física o psicológica, enseña Ángel Rodríguez Luño, catedrático de Teología Moral. 

Las ideas y el conocimiento son raros y muy valiosos bajo cualquier sistema económico

Escribe Thomas Sowell, economista, historiador de la economía y teórico social estadounidense, que “el capital siempre está disponible bajo el capitalismo, pero las ideas y el conocimiento son raros y muy valiosos bajo cualquier sistema económico”. Añade Sowell que “en los países donde la movilización de recursos financieros se hace difícil debido a deficiencias en las leyes de derechos de propiedad, aquellos que se encuentran al final de la lista tienen menos formas de obtener el capital necesario para financiar sus actividades de emprendimiento. Más importante aún, la sociedad en su conjunto pierde los beneficios que podría ganar de estos emprendedores sofocados, que de otra manera hubiesen contribuido al auge económico de la nación.”

viernes, 6 de marzo de 2026

El conocimiento de lo que significa ser persona está indisolublemente ligado a la fe cristiana

Löwith
Löwith escribe que “ el mundo histórico en el que era posible el “prejuicio de que cualquiera que tuviera rostro humano poseía, por eso, la dignidad y el destino del hombre, no es originariamente el mundo…del Renacimiento, sino el mundo de la cristiandad, en el que los hombres, a través del Dios-hombre Cristo, han encontrado su posición ente sí mismos y ante el prójimo. La imagen que hace del europeo un hombre está sustancialmente determinada por la idea que el cristiano lleva en si mismo, como imagen de Dios. Esta referencia histórica se aclara indirectamente por el hecho de que solo por el debilitamiento del cristianismo, la humanidad se ha vuelto problemática para sí misma”. Así como el cristianismo ha originado nuestra apreciación de la dignidad humana, así también el debilitamiento de la fe cristiana ocasionará su desaparición.

Guardini
Guardini dijo que “cuando el hombre no logra fundamentar su perfección personal en la Revelación divina, todavía conserva una conciencia de individuo como un hombre completo, digno y creativo. Sin embargo, no puede tener conciencia de la persona real que es el fundamento absoluto de cada hombre, un fundamento absoluto superior a toda ventaja o logro psicológico o cultural. El conocimiento de lo que significa ser persona está indisolublemente ligado a la fe cristiana. Una afirmación y un cultivo de lo personal pueden, tal vez, perdurar por un tiempo después de que la fe se haya extinguido, pero gradualmente también se perderán”.Una vez que se corta la savia de la reviva hacia el hombre, las convicciones nacidas de esa fe pronto decaerán, se debilitarán y morirán.


Para T. S Elliot “la fuerza dominante en la creación de una cultura común entre distintos pueblos es la religión……Nuestras artes se han desarrollado dentro del cristianismo, en él se basan hasta hace poco las leyes europeas. Todo nuestro pensamiento adquiere significado por los antecedentes cristianos. Un europeo puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea y hace, surge de su herencia cultural cristiana y solo adquiere significado en relación con esa herencia. Solo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche. No creo que la cultura europea sobreviviera a la desaparición completa de la fe cristiana….Si el cristianismo desaparece, toda nuestra cultura desaparecerá con él. Tendríamos que comenzar penosamente de nuevo.”