Para el doctor en Psicología Andrew P. Hill (York St. John University, en Inglaterra)“el perfeccionismo puede ser extremadamente dañino para nosotros y también para quienes nos rodean. Incluso para algunas personas puede resultar un peso insoportable. Existe una cantidad sustancial de investigaciones que dan fe de sus efectos nocivos; el perfeccionismo se relaciona constantemente con síntomas de ansiedad, de depresión y con tendencias suicidas…..Debido a que las personas perfeccionistas apuestan tanto por su éxito, este puede ser energizante y conducir a un compromiso casi obsesivo. El éxito puede venir gracias a ello. En cierta medida, incluso puede considerarse un efecto secundario involuntario. Pero, por cada persona exitosa que aparentemente encaja en el arquetipo de ser perfeccionista, ¿te imaginas cuánto talento se pierde a causa del perfeccionismo? Se debe a su alto coste. Los perfeccionistas no se quedan en una situación cuando las cosas se ponen difíciles, es demasiado doloroso, y no les gusta correr riesgos y fracasar. Esto no es una receta para desarrollar el talento y el alto desempeño a largo plazo. En mi opinión, la mayoría de las personas que creemos que han tenido éxito gracias a su perfeccionismo, probablemente lo han tenido a pesar de él.”
“Nada ni nadie es perfecto. Errar es humano. En el fondo, buscar la perfección no solo es poco realista e irracional, sino que también es innecesario, agotador y la raíz de una vida insatisfactoria.Si hay un antídoto contra el perfeccionismo es aprender sencillamente que somos suficiente tal como somos. No necesitamos tener éxito para ser valiosos o merecedores (ni siquiera necesitamos intentar tener éxito). Necesitamos aceptar nuestros defectos y ser amables con nosotros mismos y con los demás mientras nos tropezamos."


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