domingo, 19 de julio de 2026

La noción de casualidad, para explicar el universo y la aparición de la vida, hoy ya no se sostiene

Olivier Bonnassies escribe que “el ADN es un lenguaje que nació hace 3.800 millones de años. Las leyes del universo han permitido que surja un lenguaje extremadamente tecnológico. Y este lenguaje del ADN contiene miles de millones de veces más densidad de información que lo más denso que el hombre haya hecho en circuitos integrados a lo largo del siglo XXI. En consecuencia, se trata de un prodigio tecnológico que despliega por sí mismo las leyes del universo para crear este lenguaje, el lenguaje que codifica todo lo que está vivo. Asimismo, para formar una célula no basta con disponer de este extraordinario lenguaje, sino que, además, debe haber al menos doscientos tipos diferentes de proteínas, tiene que haber enzimas, ribosomas, membrana. Es extremadamente complejo. Hasta ahora pensábamos que el paso de lo inerte a lo vivo resultaba muy sencillo. Pero nos estamos dando cuenta de que es un abismo inmenso. Y para cruzar este inmenso abismo hacen falta ajustes, mucho más finos en biología que en física. ¿Cómo es que el universo creó por sí solo el lenguaje del ADN? Esta es una gran pregunta. ¿Todo cuanto se necesita para la vida ya estaba inscrito en las leyes del universo desde el Big Bang? Estamos seguros de que la noción de casualidad, para explicar el universo y la aparición de la vida, hoy ya no se sostiene.” Michel-Yves Bolloré complementa esta afirmación manifestando que “en 1850, Darwin explicó que la vida apareció en una pequeña sopa primitiva, una charca de agua caliente al pie de un volcán donde había muchos productos químicos, minerales, vapor de agua, relámpagos, viento y lluvia. Todo el mundo creyó, durante mucho tiempo, que así había surgido la vida. Entre la década de 1950 y la de 1960 hubo una decena de laboratorios en Estados Unidos que trabajaron sobre estas "sopas primitivas". Se realizaron experimentos muy famosos, como el célebre del profesor Miller. Pero después de la década de 1960 hemos comenzado a descubrir la complejidad del ADN, y los científicos dejaron de trabajar en sopas primitivas. Porque entendieron que, por mucho que removieran esa sopa, no obtendrían ADN y células. La probabilidad de encontrar una célula viva, en una "sopa primitiva", es la misma que la de encontrar un Phone guisando una sopa de pescado.
“Sólo el átomo de carbono, dice Olivier Bonnassies, puede permitir la vida, porque es complejo, único en sus enlaces y porque permite cadenas largas como el ADN. Esa es prácticamente la única posibilidad de crear vida en todo el universo. Y cuando aparece una molécula de ADN, es mucho más compleja en comparación con los átomos de carbono que se generaron en las estrellas, y que todos los elementos de la tabla periódica de Mendeléyev. Al comienzo del Big Bang, sólo había energía, luego aparecen los núcleos de los átomos, después las estrellas, luego todos los átomos complejos, y al final la Tierra y los materiales que hacen posible la vida. Parece el desarrollo de un programa.”

La belleza es una promesa de felicidad

La belleza es una promesa de felicidad, dijo Stendhal. Por eso el ser humano siente que está hecho para ella. No solo para el alimento, el trabajo, el descanso, el conocimiento o el lenguaje. También y muy principalmente para la belleza.Platón decía que el alma humana, a través del amor a la belleza, se eleva desde sus carencias e imperfecciones hasta la plenitud de la verdad y del bien. La llamada a la belleza no parece responder a ninguna necesidad concreta. Los hombres primitivos hicieron cuencos de arcilla para aplacar con más facilidad su hambre y su sed. Lo que no sabemos es porque adornaron sus vasijas con una cenefa de figuras geométricas. Esa decoración no sirve para nada, no cumple ninguna finalidad biológica, y por eso mismo revela que los hombres no solo buscan satisfacer sus necesidades, sino lograr también que las cosas sean o parezcan hermosas.


Referencia: Breve historia de Occidente escrita por José Ramón Ayllón.

sábado, 18 de julio de 2026

Una vida en simbiosis con ChatGPT

Sam Altman, creador de ChatGPT
Un motor de búsqueda responde a las solicitudes que recibe con listas de respuestas, pero no sabemos los criterios bajo los que han sido elaboradas. Y además no queremos saberlo; utilizar buscadores no tendría sentido si tuviéramos que conocer los detalles de la propia búsqueda. Pero por eso mismo estamos totalmente sujetos a los sesgos que incluyen, sean o no intencionados. Quien nos guía también puede extraviarnos; quien nos informa también puede manipularnos. Algunos académicos sometieron a ChatGPT a un cuestionario de posicionamiento político. Los resultados muestran que el chatbot de OpenAI “tiene el perfil de un californiano liberal y pragmático de la corriente dominante”, muy a favor del multiculturalismo, la acogida de inmigrantes y los derechos de las minorías, y que si estuviera inscrito para votar en Francia probablemente votaría a Macron o Mélenchon. Que cada cual deduzca cuáles son los efectos de una vida en simbiosis con ChatGPT, escribe Olivier Donatien Rey, matemático y filósofo.

Nietzsche fue en materia filosófica el más declarado enemigo de la cristiandad

Nietzsche fallecido en 1900 tras doce años de demencia, fue en materia filosófica el mayor y más declarado enemigo de la cristiandad surgido a finales del siglo XIX; convencido de que el cristianismo se hallaba en ruinas, defendió la “voluntad de poder” de Schopenhauer, en la seguridad de que solo el fuerte debería sobrevivir. Mantenía, además, que la caridad cristiana únicamente servía para fomentar la supervivencia del débil y del mediocre. Su obra más importante, Así habló Zaratustra, desarrollaba el concepto del superhombre u hombre superior, capaz de doblegar la debilidad humana y vencer la sumisión. En Más allá del bien y del mal preconizaba como fundamento de la moral el axioma de que “nada es verdad; todo está permitido”, e insistía en su lucha contra el débil argumentando que el sufrimiento de los esclavos es insignificante porque “casi todo lo que denominamos una cultura superior se basa en la espiritualización y la divinización de la crueldad”. No resulta sorprendente que muchos hayan visto en la filosofía nietzscheana una de las condiciones previas a la aparición del nazismo. El cardenal Mindszenty dijo acerca de Hitler y del Tercer Reich que “el precursor de tan horrible reinado fue Nietzsche, quien proclamó que Dios ha muerto y que todos deberíamos superar los anticuados conceptos del bien y el mal. ¡Y qué vidas tan magníficas han protagonizado estos seres humanos que prescindieron de Dios!”. 

viernes, 17 de julio de 2026

¿Hay una identidad de Europa que tenga futuro y que podamos respaldar desde dentro?

Carlomagno y el Imperio Carolingio
Con la formación de los Estados helenos y del Imperio Romano, se había constituido un continente que se convirtió en la base de la ulterior Europa, pero que tenía unas fronteras enteramente distintas. Se trataba de los países que circundaban el Mar Mediterráneo, que configuraban un verdadero continente por su vinculación cultural, por la circulación de personas y el comercio y por un sistema político común. Sólo las victoriosas campañas del Islam trazaron, por primera vez, en el siglo VII y comienzos del VIII, una frontera a través del Mediterráneo. Lo partieron por la mitad, de modo que lo que hasta entonces había sido un continente se dividió ahora en tres: Asia, África y Europa.
En este proceso de desplazamiento de fronteras, la continuidad ideal con el anterior continente mediterráneo se vio garantizada por una construcción histórico-teológica. Mediante la fe cristiana el Imperio Romano se renovaba y se convertía en el último y permanente imperio de la Historia Universal y definió el conjunto de pueblos y Estados que se estaba formando como el permanente Sacrum Imperium Romanum. Este proceso de nueva identificación histórica y cultural se llevó a cabo con plena conciencia bajo Carlomagno, y aquí emerge la vieja palabra Europa, con un significado transformado. Ahora este vocablo se utiliza como denominación para el imperio de Carlomagno, y expresa a un tiempo la conciencia de la continuidad y de la novedad, con las que el nuevo conglomerado de Estados se identifica en tanto que verdadera fuerza de futuro; de futuro, precisamente porque se entiende anclado en la continuidad de la Historia anterior y, en última instancia, siempre permanente. En la comprensión de sí mismo que así se forma se expresa tanto la conciencia de algo definitivo como la de una misión. Ciertamente, tras el final del Imperio Carolingio el concepto de Europa vuelve a desaparecer, y sólo se conserva en el lenguaje de los eruditos; tan sólo a principios de la Edad Moderna (probablemente en relación con el peligro turco, como forma de autoidentificación) pasará a la lengua popular, para imponerse con carácter general en el siglo XVIII.
Una gran parte del mundo germánico se desgarra de Roma; surge una forma nueva e ilustrada de cristianismo, de tal forma que, desde ahora, recorre el Occidente una línea de separación que constituye también claramente un limes cultural, una frontera entre distintas formas de pensar y actuar. Ciertamente, hay también grietas dentro del mundo protestante, por ejemplo entre luteranos y reformados, a los que se unen metodistas y presbiterianos, mientras la iglesia anglicana propone un camino intermedio entre lo católico y lo protestante. 
Hoy en día a la victoria del mundo técnico secular poseuropeo, a la universalización de su modelo de vida y su forma de pensar, va unida, la impresión de que el mundo de valores de Europa, su cultura y su fe, en los que descansaba su identidad, están acabados y en realidad han sido ya abandonados. ¿Hacia dónde seguir? ¿Hay en los violentos cambios de nuestro tiempo una identidad de  Europa que tenga futuro y que podamos respaldar desde dentro? Para los padres de la unificación europea tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, Adenauer, Schumann, De Gasperi, estaba claro que ese fundamento existe, y que descansa en la herencia cristiana de lo que el cristianismo había hecho nuestro continente.

La cultura, el trabajo y la religión son los modos a través de los cuales todos los hombres han socializado

Para el filósofo Stefano Abbate, “la cultura, el trabajo y la religión son los modos a través de los cuales todos los hombres han socializado con el ambiente exterior. Los hombres han entendido su vida desde esos tres ejes. Entendemos nuestra vida a través de la cultura que vivimos, el trabajo que realizamos y las respuestas que damos a las cuestiones fundamentales que nos plantea el orden sagrado de la vida. Cuando esto se desmorona, la persona vive una serie de incomprensiones con el mundo exterior que hace que su vida sea ininteligible. Esto causa una serie de patologías, enfermedades y vicios en el alma que son muy difíciles de arrancar. Esto es lo que la socióloga Simone Weil llamaba desarraigo. Es una enfermedad espiritual que nuestro tiempo sufre de modo muy agudo. Cuando la persona vive en un contexto cultural tan pobre, el mundo familiar se desmorona, el trabajo se convierte en algo estandarizado, monótono, asalariado en el sentido peor de la palabra y esclavizante. Cuando lo religioso niega lo sagrado porque ha sido mercantilizado y el negocio, la ausencia de ocio, es lo que se impone, evidentemente se da un desarraigo.
Cuando el negocio entra en la vida religiosa, la sociedad se cierra a la trascendencia porque de algún modo ha encontrado sustitutos y otros medios de poder vivir esta sombra de eternidad en la tierra. Todo esto se debe al idealismo alemán y a todas las formas existencialistas que ofrecen al hombre un entorno futuro inmanente que le da una cierta esperanza. Podemos hablar de religiones políticas, de secularización de la esperanza cristiana, en las cuales el mundo moderno ofrece al hombre un sustitutivo de la salvación. En el siglo XX se hablaba de un hombre nuevo, de una esperanza de justicia, de igualdad y todo esto eran secularizaciones que se dan en contextos que ya no son cristianos. Usan categorías cristianas, pero ya secularizadas. Tenemos el marxismo, el nazismo, el liberalismo…No dejan de ser formas secularizadas de la recta esperanza cristiana, de que la redención llegue a su plenitud y haya un cielo nuevo y una tierra nueva, una esperanza escatológica. Los hombres cansados de esperar que Dios obre este último paso de la redención buscan hacerlo ellos por su cuenta y riesgo. Es un voluntarismo.”

jueves, 16 de julio de 2026

Esa buena fortuna que a menudo sonríe al simple

Si en una botella metemos media docena de abejas y el mismo número de moscas y las colocamos horizontalmente, con su base hacia la ventana, comprobaremos que las abejas persistirán hasta morir de cansancio o de hambre en su esfuerzo por descubrir la salida a través del vidrio, mientras que las moscas, en menos de dos minutos, habrán salido a través del cuello por el lado opuesto. El amor de las abejas a la luz es su verdadera inteligencia, que en este experimento constituye su ruina. Imaginan que la salida de toda prisión está donde la luz brilla con más claridad; y actúan persistiendo en una actuación demasiado lógica. Para ellas el vidrio es un misterio que nunca han encontrado en la naturaleza; carecen de experiencia de esta atmósfera; y cuanto mayor es su inteligencia , más inadmisible e incomprensible aparecerá el obstáculo extraño. Mientras que las estúpidas moscas, a quienes les tiene tan sin cuidado la lógica como el enigma del cristal, hacen caso omiso de la llamada de la luz, revoletean frenéticamente acá y allá y favorecidas por esa buena fortuna que a menudo sonríe al simple, que encuentra la salvación donde el sabio perece, terminan necesariamente por descubrir la abertura amiga que les devuelve su libertad.