Los ricos durante la Edad Media eran muy creyentes y querían preservar su alma. Por eso, nos encontramos con tantas donaciones para los pobres o para ayudar a monasterios e iglesias. Un ejemplo, el de Francesco Datini, el gran mercader del siglo XIV. Él era un huérfano que heredó durante la epidemia de la peste negra y que con ese dinero empezó a hacer negocios entre Francia e Italia. Al final, acabó convirtiéndose en uno de los superricos del momento. Bueno, pues cuando murió legó una parte pequeña a su hija ilegítima para su dote pero el resto lo dejó para construir un orfanato y una casa de pobres.A partir de finales del siglo XIV y durante el siglo XV ellos empezaron a percibir su propio rol de manera diferente y se produjo un cambio en su mentalidad…….empezaron a pensar que poseían virtud, dejaron de creer que eran pecadores. Esto ocurre porque los mercaderes se pusieron a discutir sobre las virtudes que debería tener el comerciante perfecto y el pecador se transformó en alguien virtuoso. Una idea que se hace fuerte durante la reforma protestante y con el calvinismo, donde aseguran que en la actividad económica se puede manifestar la gracia de Dios, que puede tener un sentido positivo.
A partir del fin de la Edad Media, cada vez que surge un problema se pide ayuda a los ricos del lugar por lo que su presencia se empieza a considerar como un beneficio colectivo para ayudar en momentos de crisis. Hay muchísimos casos de superricos salvando a sus ciudades de la ruina. El caso JP Morgan es muy interesante porque sugiere que hasta la primera parte del XX los superricos jugaban un rol que era muy similar al de la Edad Media. Este es el último caso de un superrico que salva a su estado de un colapso financiero y la historia está muy bien. Fue en 1907, cuando durante una crisis bancaria en EE.UU se tiene la certeza de que va a haber un pánico bancario. JP Morgan llama a un grupo de importantes financieros y les cita en su biblioteca de Nueva York. Cuando llegan, cierra la puerta con llave y les dice: "De aquí no sale nadie hasta que no encontremos una solución". Y la encuentran. Se coordinan y consiguen establecer la confianza colectiva en el sistema y la gente no corre a sacar su dinero.
Las consecuencias de las crisis para los ricos han sido muy diferentes a lo largo de los años. Si comparamos, por ejemplo, cómo afectó la crisis de 1929 a su patrimonio con cómo afectó la de 2008... Pues en la primera la cuota de riqueza se redujo considerablemente y en esta para nada. Tampoco se han visto afectados por el Covid ni las guerras.Los superricos hoy tienen una influencia sobre la política y las leyes mucho más fuerte que hace un siglo. El control sobre las democracias es ahora mucho más fuerte que en la primera parte del siglo XX y por eso es muy difícil por parte de las instituciones hacer que los más ricos contribuyan más, cuenta Guido Alfani, profesor de Historia Económica de la Universidad Bocconi de Milán.
Las consecuencias de las crisis para los ricos han sido muy diferentes a lo largo de los años. Si comparamos, por ejemplo, cómo afectó la crisis de 1929 a su patrimonio con cómo afectó la de 2008... Pues en la primera la cuota de riqueza se redujo considerablemente y en esta para nada. Tampoco se han visto afectados por el Covid ni las guerras.Los superricos hoy tienen una influencia sobre la política y las leyes mucho más fuerte que hace un siglo. El control sobre las democracias es ahora mucho más fuerte que en la primera parte del siglo XX y por eso es muy difícil por parte de las instituciones hacer que los más ricos contribuyan más, cuenta Guido Alfani, profesor de Historia Económica de la Universidad Bocconi de Milán.
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