miércoles, 4 de febrero de 2026

La Escuela Austriaca debería denominarse Escuela Española

Aunque existe un acuerdo generalizado en que la Escuela Austriaca nace en 1871 con la publicación del libro de Carl Menger (1840-1921) Principios de economía política, en realidad este autor recoge una tradición del pensamiento de la Europa Continental, que se remonta a los estudios de los teóricos españoles de la Escuela de Salamanca (siglos XVI-XVII), por lo que, stricto sensu, la Escuela Austriaca debería denominarse “Escuela Española”. Así, nuestros escolásticos del Siglo de Oro habían articulado ya los siguientes principios básicos de la Escuela Austriaca: primero, la teoría subjetiva del valor (Diego de Covarrubias y Leyva); segundo, el descubrimiento de que son los precios los que determinan los costes y no al revés (Luis Saravia de la Calle); tercero, la naturaleza dinámica del mercado y la imposibilidad de alcanzar y conocer los datos del equilibrio (Juan de Lugo y Juan de Salas); cuarto, el concepto dinámico de competencia, entendida como un proceso de rivalidad entre vendedores (Castillo de Bovadilla y Luis de Molina); quinto, el redescubrimiento del principio de la preferencia temporal (Martín de Azpilcueta); sexto, el carácter distorsionador de la inflación sobre la economía real (Juan de Mariana, Diego de Covarrubias y Martín de Azpilcueta); séptimo, el análisis crítico de la banca ejercida con reserva fraccionaria (Luis Saravia de la Calle y Martín de Azpilcueta); octavo, el descubrimiento de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria (Luis de Molina y Juan de Lugo); noveno, la imposibilidad de organizar la sociedad mediante mandatos coactivos por falta de información (Juan de Mariana); y décimo, la tradición liberal de que toda intervención injustificada sobre el mercado viola el derecho natural (Juan de Mariana).

El hombre también puede ser más fuerte que él mismo

Escribe Viktor Frankl que “el hombre también puede ser más fuerte que él mismo o, por lo menos, lo suficientemente curioso como para preguntar, como el dramaturgo Nestroy: “Ahora siento verdadera curiosidad por saber quién es más fuerte: si yo o yo”. O, dicho de otro modo, tal como acostumbro a preguntar a mis pacientes cuando me vienen a importunar quejándose de lo que no pueden o de lo que deben hacer: “Ahora, dígame, ¿realmente tiene que mostrarse condescendiente en todo?”.

martes, 3 de febrero de 2026

El hundimiento de la natalidad

Wolfgang Lutz, Vegard Skirbekk y Rita Testa (The Low Fertility Trap Hypothesis: Forces That May Lead to Further Postponement and Fewer Births in Europe) explican que “la distribución por edades de una población ejerce una influencia independiente sobre el número de nacimientos; una influencia que no depende de la tasa de fecundidad de ese período, sino que es consecuencia de las tasas de fecundidad, mortalidad y migración del pasado. Esta inercia puede ser fuertemente reductora en el caso de un pasado reciente de fecundidad muy baja que haya modificado la estructura de edades de la población hasta tal punto que cada vez menos mujeres llegarán a la edad reproductiva y, por tanto, el número de nacimientos descenderá, incluso en el supuesto hipotético de que la fecundidad per cápita volviese a subir hasta el nivel de reemplazo generacional”.
Francisco José Contreras Peláez, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, escribe que “si no tenemos hijos a causa de la pobreza, ¿cómo hicieron nuestros padres y abuelos para tener casi el triple (la tasa de fecundidad a mediados de los 60 rozaba los tres hijos por mujer) con una renta varias veces inferior? Si la causa es la precariedad, ¿cómo es que los funcionarios, con puestos vitalicios, tienen tan pocos hijos como los demás? Si nosotros, en el decil de países más ricos del mundo, no podemos permitirnos tener niños, ¿cómo hacen los africanos para tener cuatro o cinco veces más?¿Qué nivel de renta necesitaríamos para podérnoslo permitir? ¿Quizás el de Luxemburgo, el país más rico de la UE? Pero allí la fecundidad es apenas superior a la nuestra, 1’3 hijos por mujer.¿O se deberá la dimisión genésica a la falta de ayudas? Pero nuestros abuelos engendraban sin necesidad de ellas. 
“Nos enfrentamos a un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad, la renuncia de la especie a perpetuarse.En plena Guerra Civil, los españoles tenían el doble de hijos que en la actualidad. En plena hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, los europeos seguían reproduciéndose suficientemente (el baby boom comenzó, no después, sino ya durante la guerra). Las causas del hundimiento de la natalidad en las sociedades más ricas de la Historia no son económicas sino morales y culturales. O un renacimiento moral-familiar-demográfico que nos saque del hoyo o un lento descenso hacia la pobreza y la africanización de Europa.”


Yo soy un puntito del gran universo de planetas y estrellas


Escribe Leo J. Trese: “Pienso que hay cerca de 5.000 millones de personas en el mundo. Yo soy un puntito en un diminuto planeta del gran universo de planetas y estrellas. Mi mente humana casi se rebela ante la idea de que estoy tan íntimamente presente en la idea de Dios, de que soy el objeto tan exclusivo de su atención y de su amor como si fuera la única criatura que Él hubiera creado.”


lunes, 2 de febrero de 2026

El invierno de 1812

Napoleón se equivocó trágicamente en el invierno de 1812. Cuántas veces se ha relacionado la campaña de Rusia con millares de soldados que mueren atrapados por la nieve en una de las retiradas más espantosas de la historia. Es cierto que el invierno 1812-1813 no solo llegó anticipado, sino que fue particularmente duro; incluso dado el bajo nivel térmico propio de la época; pero el desastre napoleónico tiene que ver más con una operación mal calculada que con una oscilación climática concreta. La invasión de la gigantesca Rusia con un ejército multinacional numerosísimo (unos 750.000 hombres, jamás se había visto nada igual), pero heterogéneo, mal unido y muy difícil de mover, era por de pronto una temeridad. El emperador francés quiso hacer de la campaña de Rusia un símbolo del “Sistema Continental”, una Europa unida que lucha contra los peligros que la amenazan por el este. Pero la colaboración que encontró fue tibia, y acabaría volviéndose contra él. La mayor parte de las bajas se produjeron por las interminables marchas, las deserciones, un pésimo abastecimiento, la hostilidad del pueblo ruso, que practicó la táctica de la tierra quemada, y la astucia del zar Alejandro y el mariscal Kutuzov, que no rechazaron el combate en casos aislados, pero evitaron un encuentro de grandes masas… Hizo más la enormidad del terreno y la falta de buenas comunicaciones que el clima. Como que casi toda esta erosión de fuerzas se produjo antes del invierno. Cuando Napoleón, desalentado por el incendio de Moscú y por la imposibilidad de llegar a una batalla decisiva, ordenó la retirada, le siguieron menos de 200.000 soldados. El resto andaban dispersos o habían desaparecido. El famoso “General Invierno” pudo segar 50.000 vidas más, pero la derrota estaba cantada ya desde antes. La épica y desastrosa retirada fue un cuadro que sedujo a muchos narradores y a muchos pintores, pero la relación de la campaña de Rusia con el clima fue relativamente modesta.


Referencia: Historia de los cambios climáticos  de José Luis Comellas.

Destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida

Karl Polanyi
La palabra nihilismo puede tener distintos significados. En un sentido filosófico estricto denota la negación de la existencia real, el mundo se funda en el caos, el sinsentido y el vacío. En un sentido moral y político, el nihilismo se refiere a una mentalidad que no se limita a rechazar todas las normas y valores como falsos y sin fundamento, sino que pretende destruir su papel e influencia en la sociedad. En contraste con el escepticismo y el epicureísmo antiguos, que aconsejaban una aceptación serena de lo que nos rodea, el nihilismo moral y político provoca una inclinación a mostrarse airados y resueltos a aniquilar. Así, el surrealista francés de principios del siglo XX, André Breton describió su movimiento (que se hace eco del radicalismo ruso del siglo anterior) del modo siguiente: “Estábamos poseídos por una voluntad de subversión total”.
En opinión de Karl Polanyi (Viena, 25 de octubre de 1886- Pickering, 23 de abril de 1964), destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida. Su poder crítico alimentó nuestra indignación, arrastrándonos hacia el nihilismo moral y político. Nos engañamos a nosotros mismos imaginando una ciencia salvadora (el comunismo) o una misión purificadora (el nazismo y otros movimientos). La esperanza se transmutó en creencia en una necesidad redentora inmune al examen crítico, la Historia, el Pueblo, la Sangre, la Voluntad. Pero no puede haber ciencia salvadora. Ni tampoco hay misiones purificadoras. Los hombres pecadores sólo pueden ser sujetados por la disciplina moral. La sociedad sólo puede gobernarse humanamente mediante juicios morales sopesados. Al haber aniquilado el pasado, que es el manantial de la sabiduría, Occidente no sólo perdió sus defensas contra los bárbaros internos. Peor aún, generó nuevos y tremendamente destructivos bárbaros, “bohemios armados”, como los llama Polanyi. Armados de indignación moral e imbuidos de una urgencia que no tolera restricciones morales, provocaron cataclismos y desastres.

domingo, 1 de febrero de 2026

La trata de personas suele comenzar cuando alguien se siente invisible

La trata de personas rara vez se anuncia. Se infiltra en el mundo discretamente, disfrazada de oportunidad, empleo o seguridad. Un adolescente confía en un hombre que le ofrece llevarlo a la ciudad. Una mujer desplazada por las inundaciones acepta un trabajo en el extranjero. Un trabajador migrante firma un contrato que no sabe leer, pero siente que debe hacerlo. Lo que comienza como supervivencia se convierte en cautiverio, no siempre con cadenas ni puertas cerradas, sino con deudas, coerción y la lenta erosión de la libertad de elección.Esa erosión es el eje central del Informe Mundial sobre la Trata de Personas de las Naciones Unidas , el análisis más amplio hasta la fecha sobre la evolución de la explotación moderna. El informe muestra una crisis caracterizada por víctimas más jóvenes, redes criminales con gran capacidad de adaptación y un sistema judicial que lucha por mantenerse al día. La trata crece con mayor facilidad en lugares donde las personas se sienten invisibles.
La Directora Ejecutiva de la ONUDD, Ghada Waly, dijo que el informe debería tomarse como una advertencia clara. La mayoría de las víctimas identificadas hoy en día son víctimas de trata dentro de sus propias fronteras. Muchas son reclutadas no por desconocidos, sino por conocidos que explotan la confianza con mayor eficacia que la violencia. La trata de personas se ha arraigado en barrios, lugares de trabajo y espacios comunitarios, lo que dificulta su detección y facilita su desestimación. Waly dijo que la inestabilidad que afecta a gran parte del mundo ha allanado el camino para los traficantes. La explotación sexual sigue siendo una realidad devastadora, pero el trabajo forzoso se ha convertido en una forma de trata cada vez más dominante en todo el mundo. Los investigadores están encontrando víctimas en la agricultura, la construcción, la manufactura, la hostelería y el trabajo doméstico. Los salarios desaparecen en "honorarios". Los documentos de identidad se utilizan como medio de presión. Las amenazas sustituyen las restricciones físicas. En muchos sectores, la explotación se integra en la vida económica normal.
Los niños se enfrentan a algunos de los mayores riesgos. En varias regiones, los menores constituyen una proporción significativa de las víctimas identificadas. Las niñas suelen ser objeto de explotación sexual. Los niños se ven cada vez más obligados a trabajar o a participar en actividades delictivas forzadas. Algunos son atraídos en línea por personas que se hacen pasar por mentores o amigos. Muchos cruzan las fronteras solos, ya desconectados de las estructuras que antaño los protegían.
La trata de personas suele comenzar cuando alguien se siente invisible. La justicia comienza cuando alguien reconoce su valor.