martes, 15 de septiembre de 2026

No es fácil responder a la evidencia del mal en el mundo

No es fácil responder a la evidencia del mal en el mundo. Quizá porque el mal no es un problema, sino un misterio. Un misterio en el que estamos implicados nosotros personalmente. Un misterio que no se resuelve teóricamente, sino con actitudes vitales o existenciales.


Internet, los blogs, Twitter, controlan nuestra cultura exactamente igual a como la controlaba la televisión

Hace más de veinticinco años, en Divertirse hasta morir, Neil Postman decía que las necesidades de la televisión, entonces el principal modo de comunicación de ideas en nuestra cultura, habían acabado determinando la cultura misma que se suponía que representaba. El modo particular en que la televisión escenifica el mundo, escribió, se convierte en el modelo de cómo hay que organizar el propio mundo. El entretenimiento dio poder a la televisión y, así, todo lo que la televisión tocaba, desde la guerra a la política y al arte, sería inevitablemente convertido en entretenimiento. La televisión tuvo que crear un mundo falso que encajara en sus necesidades y nosotros, el público, veíamos ese mundo falso en nuestro televisor, lo imitábamos y se convertía en la nueva realidad en la que vivíamos. Postman comprendió que el medio cultural dominante determina la cultura misma.
La televisión no es el escenario principal de la cultura. Lo es Internet. Lo son los blogs. Lo es Twitter. Y sus demandas controlan nuestra cultura exactamente igual a como la controlaba la televisión. Sólo que Internet adora a un dios diferente, el tráfico. Vive y muere por los clics, porque eso es lo que impulsa la influencia y los ingresos por publicidad. La pregunta fundamental para la Red no es ¿Es esto entretenimiento?, sino ¿Captará la atención? ¿Se propagará?. Ya habéis visto la economía que hay detrás de la difusión de las noticias online. No es una imagen bonita (aunque si lo fuera, sería una presentación de fotografías). En lugar de convertir el mundo en entretenimiento, estas fuerzas lo reducen a conflicto, polémica y chorradas. Los blogs no tienen más remedio que poner el mundo en contra de sí mismo para conseguir unas cuantas visitas de página más y enfrentaros a vosotros al mundo para que las leáis. Producen una Red de mala información, desinformación y falta de información tan completa que pocos (incluyendo los proveedores del sistema) son capaces de diferenciar el hecho de lo ficticio, el rumor de lo real, escribe Ryan Holiday.

lunes, 14 de septiembre de 2026

No hay futuro para una civilización occidental separada de sus raíces

Para Wim Rietkerk, pastor reformado holandés, “el problema básico del hombre no es que no sepa qué es la justicia. Lo sabe. Y sabe lo que es la misericordia. Pero cree que puede alcanzarlas sin caminar humildemente con su Dios. Ese es hoy el punto clave. El mayor error que cometió fue pensar que podía seguir disfrutando de los frutos sin las raíces, sin caminar humildemente con su Dios. No hay futuro para una civilización occidental separada de sus raíces. Debemos dejar muy claro que es imposible seguir creyendo en la vocación del hombre, si no creemos que el hombre recibió esa llamada de Dios, y mantener todas las estructuras sociales, la vida familiar, la moral y los valores de nuestra sociedad sin estar arraigados en un suelo nutritivo”……. "Nuestro mensaje para el europeo occidental debería ser, céntrate menos en los frutos y más en las raíces mismas. Si nuestro Señor se dirigiera hoy al Parlamento Europeo en Estrasburgo, para responder la pregunta ¿Que haremos con toda esta civilización?, creo que diría algo como lo que dijo Miqueas a los israelitas. “O hombre, ya se te indicó lo que es bueno, y lo que el Señor quiere de ti, practicar la justicia, amar la caridad y conducirte humildemente con tu Dios””


El perfeccionismo puede ser extremadamente dañino

Para el doctor en Psicología Andrew P. Hill (York St. John University, en Inglaterra)“el perfeccionismo puede ser extremadamente dañino para nosotros y también para quienes nos rodean. Incluso para algunas personas puede resultar un peso insoportable. Existe una cantidad sustancial de investigaciones que dan fe de sus efectos nocivos; el perfeccionismo se relaciona constantemente con síntomas de ansiedad, de depresión y con tendencias suicidas…..Debido a que las personas perfeccionistas apuestan tanto por su éxito, este puede ser energizante y conducir a un compromiso casi obsesivo. El éxito puede venir gracias a ello. En cierta medida, incluso puede considerarse un efecto secundario involuntario. Pero, por cada persona exitosa que aparentemente encaja en el arquetipo de ser perfeccionista, ¿te imaginas cuánto talento se pierde a causa del perfeccionismo? Se debe a su alto coste. Los perfeccionistas no se quedan en una situación cuando las cosas se ponen difíciles, es demasiado doloroso, y no les gusta correr riesgos y fracasar. Esto no es una receta para desarrollar el talento y el alto desempeño a largo plazo. En mi opinión, la mayoría de las personas que creemos que han tenido éxito gracias a su perfeccionismo, probablemente lo han tenido a pesar de él.”
“Nada ni nadie es perfecto. Errar es humano. En el fondo, buscar la perfección no solo es poco realista e irracional, sino que también es innecesario, agotador y la raíz de una vida insatisfactoria.Si hay un antídoto contra el perfeccionismo es aprender sencillamente que somos suficiente tal como somos. No necesitamos tener éxito para ser valiosos o merecedores (ni siquiera necesitamos intentar tener éxito). Necesitamos aceptar nuestros defectos y ser amables con nosotros mismos y con los demás mientras nos tropezamos." 


domingo, 13 de septiembre de 2026

Generaciones de estadounidenses han sido catequizadas en la creencia de que los bebés no nacidos no tienen derechos

Ryan T. Anderson publica un artículo donde explica que “los conservadores tienen razón al señalar la función pedagógica de la ley; la ley es, como señaló Aristóteles, un maestro. El resultado pedagógico de una mala sentencia del Tribunal Supremo, que se permitió que se mantuviera durante tanto tiempo el aborto, es el oscurecimiento de nuestra conciencia nacional. Generaciones de estadounidenses han sido catequizadas en la creencia de que el aborto es un derecho, de que los bebés no nacidos no tienen derechos. Aunque Dobbs ha tenido un impacto importante para reparar parte del daño infligido a nuestro orden constitucional, no borra (no podría borrar) medio siglo de corrupción política y social. E incluso aquellos de nosotros que creemos que los no nacidos son personas según la Decimocuarta Enmienda, con derecho constitucional a igual protección, hemos de ser conscientes de que el reconocimiento generalizado de este hecho no se va a producir rápidamente.” 
“Durante décadas la opinión pública se había mantenido relativamente estable sobre el aborto, y la mayoría de los estadounidenses apoyaban algunos límites legales al aborto. Pero desde 2016 se ha dado un marcado giro hacia el extremismo abortista en muchos aspectos. Consideremos las recientes encuestas de Gallup. No sólo la cifra récord de un 69 % dice que el aborto debería ser legal durante los tres primeros meses de embarazo, sino que un 34 %, cifra también récord, dice que el aborto debería ser legal en cualquier circunstancia. El 52 % dice que el aborto es moralmente aceptable, diez puntos por encima de lo que había sido la media desde 2001. Es difícil asimilar el cambio que ha experimentado la opinión pública en la última década, pero el movimiento pro-vida tiene que hacerlo. Entre las mujeres estadounidenses el apoyo al aborto ilimitado ha crecido del 30 % al 40 %. Como muestra de lo que está por venir, consideremos que el 63 % de las mujeres de entre 50 y 64 años apoyan el aborto durante el primer trimestre, mientras que ese apoyo asciende hasta la friolera del 83 % en las mujeres de entre 18 y 29 años. El extremismo abortista de Kamala Harris coincide con las opiniones de su base.”
“Hay muchas razones para este cambio en la opinión pública. Una es el aumento de la depresión, la desconexión y la ansiedad en nuestras generaciones más jóvenes, entre las mujeres jóvenes y de izquierdas. Las jóvenes tienen mucho miedo a los embarazos no deseados. Otra razón probable es la persona de Donald Trump. Pero, por encima de todo, está lo que Trump primero simbolizó y luego hizo realidad, la anulación de Roe. Antes de Dobbs, la mayoría de los estadounidenses no se jugaban nada, no les preocupaba que les negaran un aborto si llegaba el día en que lo “necesitaran”. Era más fácil afirmar la dignidad del niño en el vientre materno cuando la afirmación era abstracta y no implicaba una amenaza a la elección de nadie. Ahora todos nosotros, incluidos los antiabortistas, tenemos que contar con ese coste potencial. Parece que la mayoría de los estadounidenses, incluso algunos que se consideran pro-vida, apoyan cuatro excepciones: violación, incesto, riesgo para la vida de la madre y… “mi caso”. O “el caso de mi hija”, o “el caso de mi novia”. Durante casi cincuenta años, el pueblo estadounidense ha construido su vida en torno a la fácil disponibilidad del aborto. Incluso cuando saben que el aborto detiene el latido de un corazón, no siempre les importa, o cuando les importa, no siempre están dispuestos a hacer los sacrificios personales que se derivan de ese hecho…. Mientras se consideren las relaciones sexuales fuera del matrimonio como algo inevitable, un gran número de estadounidenses considerará el aborto como un anticonceptivo de emergencia necesario. Mientras sigan disminuyendo las tasas de matrimonio y se retrase la edad de contraer matrimonio, pero persista el impulso sexual humano, las tasas de aborto seguirán siendo altas.”


Lo propio de la modernidad no es tanto perder el rumbo, sino perder la meta

Chesterton escribe que “el hombre, por primera vez en la historia, comienza a dudar del objeto de sus andanzas sobre la tierra. Siempre ha extraviado el rumbo, pero ahora ha perdido la meta. Ha comenzado a sentir perplejidad sobre la finalidad de sus esfuerzos y por lo tanto sus esfuerzos se han hecho cada vez más débiles”. 
Para Ignacio Munilla lo propio de la modernidad no es tanto perder el rumbo, sino perder la meta, perder la conciencia de a donde vamos. Si no hay razón por la que luchar, ¿para que luchar?


Ninguna persona tiene autoridad innata sobre los demás

Jonathan Sacks
Jonathan Sacks, que fue durante muchos años el Rabino principal de las Congregaciones hebreas unidas de la Commonwealth, afirma que todo el ejercicio del poder humano, toda la autoridad política, según la Biblia, está sujeta a la autoridad trascendente de lo divino. En términos prácticos esto significa que hay límites morales en todo ejercicio de poder en la sociedad, y que el derecho está por encima del poder. El despotismo y el totalitarismo simplemente están excluidos de la relaciones humanas ya que ninguna persona tiene autoridad innata sobre los demás; y el pretender que la tiene constituiría un abuso de poder. Las personas están obligadas en conciencia a hacer lo que deben.