Las personas que recurren a los vientres de alquiler suelen esgrimir razones del tipo“tener un hijo siempre ha sido nuestro sueño”. El problema, según los expertos, consiste en convertir un deseo bueno y comprensible en un derecho. Y, si existe un derecho a tener descendencia, debe existir por tanto quien asegure ese derecho (los países con sus leyes) y un objeto de derecho (el niño). El Tribunal Supremo español, en una sentencia del 31 de marzo de 2022, afirmaba que, en la gestación subrogada, la madre sustituta y el niño “son tratados como meros objetos, no como personas dotadas de la dignidad propia de su condición”. La cosificación del niño es evidente en la gestación comercial, pero ocurre también en la llamada altruista. Y se retrata en los casos en los que el producto final del servicio no sale como el cliente esperaba. Brizzy nació prematura y sufrió daño cerebral; la pareja de Estados Unidos que había pagado por un vientre de alquiler en Ucrania la abandonó al enterarse. Brittany Pearson, en California, gestaba un bebé para una pareja cuando le detectaron cáncer; los padres comitentes querían que abortara, no deseaban arriesgarse a las posibles consecuencias de un parto prematuro. Pearson tuvo al niño en un parto provocado en la semana 25 para poder empezar su tratamiento, pero la custodia del niño pertenecía a los padres de intención, que no quisieron hacerse cargo, y, aunque ella se ofreció a adoptarlo, ellos se negaron y pidieron que se le retirara al niño el soporte vital.
El Parlamento Europeo pidió en 2015 la abolición universal de los vientres de alquiler y, en su resolución de 2022, declaró que “la explotación sexual para la gestación por sustitución y la reproducción es inaceptable y constituye una violación de la dignidad humana y de los derechos humanos”. En España, es ilegal cualquier modalidad. En Italia, está prohibida y existen penas de cárcel. La Declaración de Casablanca, firmada en marzo de 2023 por cien expertos de 75 países, sostiene que la gestación subrogada “viola la dignidad humana y contribuye a la mercantilización de las mujeres y los niños” e insta a una prohibición universal, tanto de la comercial como de la altruista.
Cuando Suecia prohibió cualquier tipo de subrogación, en el informe presentado por el Gobierno se refutaba a quienes defendían que, en el caso de los vientres de alquiler altruistas, no había posibilidad de explotación de las mujeres. El documento argumentaba que no existen pruebas de que legalizar la modalidad altruista elimine la comercial, y añadía que, más bien, la experiencia internacional muestra lo contrario; ciudadanos de países como Estados Unidos y Reino Unido suelen contarse entre los que más demandan vientres de alquiler en países extranjeros (donde es más barato). Los partidarios de la subrogación comercial sostienen que ser vientre de alquiler es un trabajo a tiempo completo, y que, por tanto, es de justicia pagarlo. Quienes abogan por la opción altruista parece que no quieren ver que la mayor parte de las mujeres que se ofrecen para esta técnica de reproducción son personas con necesidades económicas.
Cuando Suecia prohibió cualquier tipo de subrogación, en el informe presentado por el Gobierno se refutaba a quienes defendían que, en el caso de los vientres de alquiler altruistas, no había posibilidad de explotación de las mujeres. El documento argumentaba que no existen pruebas de que legalizar la modalidad altruista elimine la comercial, y añadía que, más bien, la experiencia internacional muestra lo contrario; ciudadanos de países como Estados Unidos y Reino Unido suelen contarse entre los que más demandan vientres de alquiler en países extranjeros (donde es más barato). Los partidarios de la subrogación comercial sostienen que ser vientre de alquiler es un trabajo a tiempo completo, y que, por tanto, es de justicia pagarlo. Quienes abogan por la opción altruista parece que no quieren ver que la mayor parte de las mujeres que se ofrecen para esta técnica de reproducción son personas con necesidades económicas.






.jpeg)
