domingo, 8 de febrero de 2026

Lo que realmente nos interesa no es la individualidad sino la distinción

Cuando la gente se queja de que algo atenta contra su individualidad o identidad, de hecho están reaccionando ante lo peligroso que resulta el consumo competitivo para su estatus social. En otras palabras, se quejan de que las masas sigan pisándoles los talones. Están convencidos de que para mantener la individualidad, basta con actuar de una manera impredecible. Pero lo que realmente nos interesa no es la individualidad sino la distinción; y ésta no se consigue siendo diferentes por las buenas, sino siendo diferentes como miembros reconocibles de un club exclusivo. Esto hará que nuestras decisiones sean eminentemente predecibles, porque existe una serie relativamente pequeña de posibilidades en cada escala de la jerarquía social. Para hacer una predicción muy fiable del comportamiento de un determinado individuo, basta con observar a otras personas que se encuentren en una situación parecida. Pero la verdadera pregunta es ¿por qué luchar contra ello? Estar siempre al tanto de “lo más rompedor” puede ser una labor muy ardua. La mayoría de la gente que lo intenta suele quedarse sin aliento antes de cumplir los treinta años. Quizá la solución sea aprovecharnos de los publicistas para mejorar nuestra competitividad consumista. Es sencillo. Basta con ir al sitio web de Amazon, rellenar una lista de preferencias, comprar una serie de productos y pedir al sistema que nos recomiende.  Seguro que son mejores, y probablemente más cool, que los que hubiéramos elegido por nuestra cuenta.

Referencia: Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Joseph Heath y Andrew Potter)

Búsqueda de seguridad

Leszek Kolakowski escribe en Si Dios existe que “la propia búsqueda de seguridad, lejos de ser una sublimación fantasmagórica del miedo natural y universal al sufrimiento, ¿es un signo de nuestra participación en el orden eterno, dotado de sentido, de nuestra condición de seres metafísicos, una condición que podemos casi olvidar y que, sin embargo, nunca olvidamos por completo?”
Daniel Defoe afirma que todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.

sábado, 7 de febrero de 2026

Peregrinación de la Gracia

Tomás Cromwell

Escribe G. K. Chesterton en Breve historia de Inglaterra que “Tomás Cromwell, no tardó en ser identificado como el tirano, y lo cierto es que convirtió rápidamente el gobierno en una pesadilla. El movimiento popular fue reducido en parte por la fuerza; y hay un toque de militarismo moderno en el hecho de que los encargados de hacerlo fueran cínicas tropas profesionales, procedentes de países extranjeros y contratadas para destruir la religión inglesa. Pero, al igual que ocurrió con la vieja revuelta popular, la derrota se logró ante todo por medio del engaño. Tal como sucedió con el antiguo levantamiento, el motín tuvo el éxito suficiente para forzar al gobierno a parlamentar; y el gobierno tuvo que recurrir al sencillo procedimiento de calmar a la gente con promesas y después quebrantar, primero las promesas y luego a la gente, tal como hemos visto hacer tantas veces a los políticos actuales cuando tienen que enfrentarse a una huelga general. La revuelta adoptó el nombre de Peregrinación de la Gracia, y en la práctica su programa se reducía a la restauración de la vieja religión.”

Peregrinación de la Gracia
“La historia nos cuenta que, pocos años después, las relaciones de la Corona con sus nuevos servidores cambiaron por completo hasta el punto de horrorizar al mundo; y el hacha que había sido santificada con la sangre de Moro y contaminada con la de Cromwell volvió a caer, por orden de uno de los descendientes de ese mismo esclavo, para matar a un rey inglés. La marea que irrumpió así a través de la grieta y acabó por arrastrar al rey y a la Iglesia fue la revuelta de los ricos y, en particular, la de los nuevos ricos. Utilizaron el nombre del rey y no podrían haber triunfado sin su poder, pero el efecto final fue como si hubieran saqueado la Corona después de saquear los monasterios. Sorprendentemente, considerando el nombre y la teoría en que se sustentaba, solo una ínfima parte de la riqueza continuó en manos reales. El caos aumentó, sin duda, por el hecho de que Eduardo VI ascendiera al trono siendo solo un niño, verdad que se pone de manifiesto en la dificultad de trazar una línea de separación entre los dos reinados. Al enlazar con la familia Seymour y lograr así tener un hijo, Enrique le proporcionó también al país el prototipo de familia poderosa dispuesta a gobernar exclusivamente mediante el pillaje. Durante los años de impotencia del rey niño, aconteció una tragedia tremenda y antinatural, la ejecución de un Seymour por su propio hermano, y el Seymour vencedor figuró desde entonces como Lord Protector, aunque ni él mismo supiese a quién estaba protegiendo, ya que ni siquiera cuidaba de su propia familia. En cualquier caso, no es exagerar demasiado decir que las cosas humanas quedaron desprotegidas ante la avaricia de aquellos protectores caníbales. Hablamos de la disolución de los monasterios, pero lo que ocurrió fue la disolución de toda la vieja civilización. Los leguleyos y los lacayos y los prestamistas, los más mezquinos entre los afortunados, saquearon el arte y la economía de la Edad Media como unos ladrones desvalijando una iglesia. Sus nombres (cuando no se los cambiaron) llegaron a ser los de los grandes duques y marqueses de nuestros días. Pero si recorremos la historia con la mirada, tal vez el acto de destrucción más esencial ocurriera cuando la gente armada de los Seymour y otros semejantes pasó de saquear los monasterios a saquear los gremios.” 

Servidumbre voluntaria

Aldous Huxley
En Un mundo feliz, de Aldous Huxley, dice uno de los personajes de la novela que “en la antigüedad, los viejos solían renunciar, retirarse, entregarse a la religión, pasarse el tiempo leyendo, pensando… ¡Pensando!”; a lo que añade que se les inculcaría el afán por buscar una juventud y prosperidad imperecederas, que les haga sentirse independientes de Dios.Un anhelo de eterna juventud que nos instiga a esquivar el preguntarnos sobre la muerte; un estado de prosperidad que apuntala nuestro complejo de autosuficiencia; una sustancia llamada Soma que actúa como sustitutivo del consuelo ofrecido por Dios; y una soledad que nos proporciona el silencio idóneo para rezar y pensar, minada por un enjambre de entretenimientos mundanos…Este conformismo (basado en cumplir con el deber y aceptar el destino inevitable) es lo que permitiría a las élites de esta distopía huxleyana instalar el gobierno mundial de la estabilidad; que tenga, bajo su férula, a una ciudadanía adormecida y acomodada bajo los efectos del Soma. Con esto, se trataría de edificar un sistema que asuste con la irrupción del caos, para que sus gentes se conformen con la tranquilidad establecida. Este gobierno mundial de la estabilidad no admitiría cambios, pero, al mismo tiempo, inculcaría la filosofía de cambiar de cabo a rabo los valores del pasado. 
La felicidad de este mundo feliz hundiría sus raíces en amar la servidumbre establecida; aquello a lo que Étienne de La Boétie denominó como “servidumbre voluntaria”. Huxley cuenta que “a medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar”.

viernes, 6 de febrero de 2026

Un pequeño gesto nos conduce a lugares insospechados

Un pequeño gesto nos conduce a lugares insospechados. En ocasiones, puede ser una lágrima, le hemos leído páginas extraordinarias al respecto a la filósofa francesa Catherine Chalier; en otras, una mano que consuela o una palabra que nos guía. Sin embargo, en el fondo surge siempre la necesidad del movimiento, de dar un paso, primero uno, después otro, hasta trazar un camino. Esta experiencia la tuvo, al poco de cumplir la treintena, el cardenal John Henry Newman cuando regresaba, gravemente enfermo, de un viaje a Italia. Tras unos días de fiebre en el barco, el clérigo inglés se asomó a la noche y compuso un hermoso poema, “Lead, Kindly Light”, que se canta aún hoy como himno en las Iglesias anglicana y católica. En su sencillez, aparecen unos versos que nos hablan de esperanza. Una estrella lejana, reminiscencia de la estrella de Belén, preside la escena. Newman se encuentra lejos de casa y tiene miedo. Ha sentido en su carne las dentelladas de la muerte; quizás no solo el dolor físico, sino el abismo del sinsentido, la angustia de la soledad y quién sabe si el espanto ante esa tentación última que nos repite incesantemente al oído que nada de lo que haces, ni nada de lo que eres tiene valor alguno. Todo es pasto para los gusanos. Frente a esta oscuridad, Newman eligió un camino distinto pidiendo la gracia más humilde, sabiendo que en ella reside la verdadera grandeza. Los versos más conocidos del poema son estos: “No pido ver el horizonte distante / un paso es suficiente para mí”. A este deseo, Francisco de Asís lo hubiera denominado minoritas. La poeta de Moscú Marina Tsvietáieva prefería hablar del “don de reconocer el sufrimiento de las cosas”; un don que nos lleva a fijar nuestra mirada en el amor y, por tanto, en el sentido; puesto que el amor llama a la esperanza. 
“Un paso es suficiente para mí”, rezaba Newman en sus noches de angustia. “Acercaos un paso”, requería el místico sufí antes de dejar la ciudad. Sus fieles no necesitaban más, solo avanzar despacio y perseguir un anhelo que late en el corazón de los hombres cuando contemplan el espacio y sondean con la mirada el misterio del tiempo.…Es la certeza que nos concede el amor. Lo único que nos pide a cambio es acercarnos un paso más de un corazón a otro, para así descubrir cuál es la sustancia y el sabor de la humanidad, dice Daniel Capó.


La aparición de la belleza nos hace alegres

La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría, escribía Benedicto XVI.

jueves, 5 de febrero de 2026

Si crece la presión, también lo hacen las emociones

Si crece la presión, también lo hacen las emociones. Cuando esto sucede, la inteligencia tiende a disminuir. Las personas regresan a sus instintos básicos en momentos de estrés y entonces se ve quiénes son en realidad. A veces el panorama no es agradable. ¿Alguien te ha dicho algo cuando te encontrabas molesto y más tarde se arrepintió? A eso me refiero cuando hablo de emociones altas e inteligencia baja, escribe Blair Singer. 
Los juicios basados en emociones alteradas se vuelven la guía y puede no ser la mejor opción para los interesados. Por ejemplo, más de la mitad de los matrimonios termina en divorcio. Con estrés, la gente es incapaz de negociar sus deferencias. 

Referencia: El código de honor de un equipo de negocios exitoso (Blair Singer)