viernes, 13 de febrero de 2026

Nobleza de corazón

Para Poggio en su De Nobilitate la verdadera nobleza es la nobleza del corazón. La idea de que la nobleza de corazón es más importante moralmente que la nobleza de sangre “nació de la exaltación del amor cortesano en la poesía de los trovadores” ( J. Huizinga, El Otoño en la Edad Media). En cuanto a la idea de la igualdad de naturaleza y dignidad de todos los seres humanos tiene su raíz en el Evangelio, siendo codificada por el papa Gregorio Magno en un dictum que los escolásticos repitieron una y otra vez: “Todos los hombres somos iguales por naturaleza”.
Dante al definir en que consiste la nobleza “consta que todos los hombres se ennoblecieron con el mérito de la virtud, de la virtud propia o de la de sus antepasados. Porque la nobleza es virtud y antigüedad de riquezas”. 


La deuda pública es un instrumento de esclavitud

"La deuda pública es un instrumento de esclavitud, no de crecimiento. Es una excusa para seguir subiendo los impuestos y erosionando el poder adquisitivo de la moneda; una gigantesca transferencia de riqueza de los sectores productivos y las familias a la clase política.El truco es el siguiente. Dicen que hay déficit y, por lo tanto, hay que subir los impuestos. Si suben los ingresos con el ciclo, gastan mucho más y si no aumentan los ingresos, suben más los impuestos. Posteriormente, el déficit se mantiene, sigue aumentando la deuda y siguen culpando al que produce riqueza."
"El PIB es un agregado económico que se puede dopar con facilidad utilizando mucha más deuda y gasto público. Lo mismo ocurre con el empleo, que refleja una supuesta fortaleza inexistente al incluir récords de pluriempleo y de contratación de funcionarios pagados con deuda. Pero esto sale muy caro a medio plazo", escribe el profesor y gestor de fondos de inversión Daniel Lacalle.

jueves, 12 de febrero de 2026

La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto

“La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto”, dijo Benjamin Constant, el gran constitucionalista del liberalismo francés, que continuaba, en sus Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos (1815): “El pueblo no tiene derecho de castigar a un solo inocente, ni tratar como culpable a un solo acusado, sin pruebas legales. No puede, pues, delegar en nadie semejante derecho. El pueblo no tiene el derecho de atentar contra la libertad de opinión, la libertad religiosa, las garantías judiciales, las formas protectoras. Ningún déspota, ninguna asamblea, puede ejercer un derecho semejante diciendo que el pueblo se lo ha conferido. Todo despotismo es entonces ilegal; nada puede sancionarlo, ni aun la voluntad popular en que pretende fundarse, ya que, en nombre de la soberanía del pueblo, se arroga un poder que no está comprendido en tal soberanía, y, en tal caso, ya no se trata únicamente de un desplazamiento del poder, sino de la creación de un poder que no debe existir”. El ejemplo más palmario para ilustrar en la actualidad cómo puede crearse este poder absoluto bajo el paraguas de la soberanía popular son las Asambleas Constituyentes de que se ha valido en Hispanoamérica el socialismo del siglo XXI para instalar su reinado. La primera de ellas fue la de Venezuela, en 1999, pocos meses después de llegar Hugo Chávez a la presidencia por la vía electoral. Todo ello, como se sabe, sucedió al colapso de los grandes partidos tradicionales, que, aunque apoyados ampliamente por las masas durante varias décadas, acabaron funcionando como redes al servicio del tráfico de influencias, de la corrupción y de otros vicios, hasta tal punto que los venezolanos dejaron de sentirse representados por ellos. Comprendido esto por algunas personas, a partir de la década de 1980 comenzó a hablarse de la necesidad de reformar profundamente el modelo político, previendo que aquella situación precipitara el fin de la democracia. En 1992, la intentona armada de golpe de Estado que lideró Hugo Chávez dejó en evidencia la factibilidad de tal amenaza. Comenzó entonces a agitarse la bandera de la democracia participativa, entendiendo que el problema era sustraer la acción política del exclusivo y excluyente poder de los partidos. El desprestigio de estas instituciones fue sin duda lo que, en las elecciones de 1998, inclinó el favor popular hacia el militar golpista devenido en candidato y hacia su propuesta de convocar una Asamblea Constituyente. Para recurrir a esta figura, que no tenía asidero legal, se alegó la voluntad pronunciada del pueblo en un referendo consultivo donde se le preguntó si estaba de acuerdo con ello.

El hombre es libre de situarse ante el pasado en una actitud fatalista o de aprender de él


El hombre es libre de situarse ante el pasado en una actitud sencillamente fatalista o, por el contrario, de aprender de él. Nunca es demasiado tarde para aprender; nunca es tampoco demasiado temprano, lo que vale tanto como decir que “se está siempre a tiempo” para ello. Quien lo pierda de vista se parecerá a aquel borracho que, a quienes trataban de convencerle de que dejara la bebida, les replicó que era ya demasiado tarde para ello y que, acuciado con el argumento de que nunca es demasiado tarde, añadió: “Entonces, no hay por qué darse prisa”, escribe Viktor Frankl en Psicoanálisis y existencialismo. 

miércoles, 11 de febrero de 2026

4.849 cristianos han sido asesinados entre octubre de 2024 y septiembre de 2025

Un total de 4.849 cristianos han sido asesinados por su fe en todo el mundo entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, según la Lista Mundial de la Persecución 2026 (LMP), un informe anual de la organización Puertas Abiertas. Nigeria sigue siendo responsable de la mayoría de asesinatos, habiendo sido responsable de 3.490 de asesinatos a cristianos. Respecto al África subsahariana, esta continúa albergando la persecución más violenta, con Sudán, Nigeria y Mali como los tres países con la máxima puntuación respecto a violencia (16,7).
Más de 388 millones de cristianos enfrentan altos niveles de discriminación (lo que se traduce en 1 de cada 7 cristianos). En los 50 países que encabezan la LMP, 315 millones de cristianos enfrentan niveles “muy altos o extremos” de persecución y discriminación por su fe, según el informe.
Durante el último año, 27 cristianos fueron asesinados por su fe en Siria, y numerosos templos, escuelas y cementerios fueron atacados. Puertas Abiertas ha recalcado que el atentado suicida contra la iglesia ortodoxa griega de Mar Elias, en Damasco, dejó 22 muertos y más de 60 heridos. “Además de la violencia, la nueva Constitución impone la jurisprudencia islámica (sharía) como base legal y restringe gravemente la libertad religiosa. En barrios cristianos de Damasco, grupos armados difunden mensajes que instan a la conversión al islam o al pago de la jizya, un impuesto religioso”, explica la organización. Puertas Abiertas ha calculado que solo quedan unos 300.000 cristianos en Siria, cientos de miles menos que antes de la irrupción del Estado Islámico en 2013,
El gobierno chino ha intensificado su control sobre la exposición o afiliación religiosa de los menores de 18 años, lo que hace que el futuro del cristianismo en China se enfrente a una “crisis generacional crítica”. 
En el caso de Corea del Norte, el informe recalca que en este país no existe la libertad de religión o creencia, la libertad de reunión ni la libertad de expresión y enfatiza que los cristianos viven en completa clandestinidad.

Apuesta de Pascal

Blaise Pascal
En el siglo XVII, Blaise Pascal decidió transformar la cuestión teísta en algo parecido a un juego de azar. Antes de dedicarse a la filosofía y la teología, el francés realizó grandes avances y descubrimientos en la matemática y la física. Sus investigaciones sobre la presión, el vacío o la probabilidad son fundamentales para la historia de la ciencia. Pascal reconoce que la pregunta sobre Dios supera los límites humanos. “Si existe un Dios, es infinitamente incomprensible, puesto que, al carecer de partes y de límites, no guarda ninguna relación con nosotros. Somos, pues, incapaces de conocer lo que es e incluso si es”. Esta barrera puede ser superada por la fe, dice Pascal. Sin embargo, más allá de esta gracia, el matemático quiso exponer el motivo por el que creer en la divinidad es más racional que el no hacerlo y lo hizo a modo de apuesta, la famosa Apuesta de Pascal. Su argumentación compara este asunto con el lanzamiento de una moneda al aire, hay que decidir si se elige cara o cruz.
Para tomar esta decisión, para apostar por el sí o el no de la existencia de Dios, Pascal realiza un cálculo de los riesgos y las ganancias de cada opción. Expone el francés que si se opta por confiar en el teísmo “si ganáis, lo ganáis todo; si perdéis, no perdéis nada”. Es decir, si creo en Dios y existe, el premio será “una eternidad de vida y de felicidad”; si no existe, no perdería nada, porque nada tendría. En el caso contrario, no creer en Dios podría derivar en la condenación o el Infierno en caso de que sí fuese una realidad. De no serlo, tampoco gana nada el descreído.

No reconocer un error

El enfoque proactivo de un error consiste en reconocerlo instantáneamente, corregirlo y aprender de él. Esto literalmente convierte el fracaso en éxito. “El éxito, dijo T. J. Watson, fundador de la IBM, está en el lado opuesto del fracaso”. Pero no reconocer un error, no corregirlo ni aprender de él, es un error de otro tipo. Por lo general sitúa a la persona en una senda de autocondena y autojustificación, que a menudo implica la racionalización (mentiras racionales) destinadas a uno mismo y a los demás. Este segundo error, este encubrimiento, dice Stephen R. Covey, potencia el primero, le otorga una importancia desproporcionada, y causa en las personas un daño mucho más profundo. No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña, es nuestra respuesta.