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lunes, 5 de octubre de 2026

El liberalismo ha fracasado justo porque ha triunfado

Deneen, profesor de la Universidad de Notre Dame, en su libro ¿Por qué ha fracasado el liberalismo?, cuenta que el liberalismo ha fracasado justo porque ha triunfado. Según Deneen, el proyecto liberal ha cumplido sus promesas de libertad individual y prosperidad material, pero al hacerlo ha socavado los fundamentos morales y culturales que lo sostenían. En la economía, la promesa de prosperidad generalizada ha dado paso a una desigualdad creciente y a la concentración del poder en grandes corporaciones. En la política, el ideal de autogobierno se ha visto socavado por una tecnocracia cada vez más alejada de los ciudadanos. En la cultura, la libertad de elección ha derivado en un relativismo moral que erosiona los valores compartidos.
Un ejemplo paradigmático de esta dinámica es la crisis de la familia tradicional. Deneen argumenta que el énfasis liberal en la autonomía individual ha debilitado los lazos familiares y ha convertido el matrimonio en un mero contrato privado. Esto, a su vez, ha generado una serie de problemas sociales que el Estado se ve obligado a abordar, de forma que expande así su alcance y poder.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Instituciones inclusivas e instituciones extractivas

Acemoglu, Johnson y Robinson
El desarrollo económico sostenible depende de la creación y el mantenimiento de instituciones inclusivas. Esto implica fomentar la participación política, limitar el poder de las élites y asegurar el respeto al estado de derecho. Hay que rechazar explicaciones simplistas que atribuyen el éxito o fracaso de las naciones únicamente a factores como la cultura, la geografía o los recursos naturales, argumentando que, aunque estos factores son importantes, es la calidad de las instituciones lo que determina el destino económico de un país.
El Premio Nobel de Economía 2024 sirve como recordatorio de la importancia de las instituciones en el desarrollo económico y social. Las investigaciones de Acemoglu, Johnson y Robinson muestran que la prosperidad no depende únicamente de los recursos naturales o de la ubicación geográfica, sino de las buenas instituciones que gobiernan nuestras sociedades. La clave para un desarrollo inclusivo y sostenible radica en fortalecer las instituciones y garantizar que estas sean inclusivas, favoreciendo la participación de todos en la vida económica y política. Las instituciones políticas inclusivas, como la democracia y la separación de poderes, son fundamentales para fomentar la creación de instituciones económicas que favorezcan el desarrollo. 
Cuando el poder político está en manos de una amplia coalición de actores, es más probable que se generen instituciones inclusivas que beneficien a la mayoría de la población. Por el contrario, cuando el poder está concentrado en una élite, es más común que surjan instituciones extractivas que favorezcan solo a unos pocos.
Las instituciones inclusivas son aquellas que fomentan la participación amplia en la economía, promoviendo la competencia, la innovación, la independencia de los reguladores, la alternancia en el poder, la igualdad de oportunidades y el respeto a la propiedad privada. Este tipo de instituciones crean un entorno donde la mayoría de la población puede aprovechar las oportunidades para mejorar su bienestar, lo que impulsa el crecimiento económico sostenido. Las instituciones extractivas tienden a bloquear cualquier cambio que amenace los intereses de la oligarquía dominante. Estas instituciones son corruptas, colonizan los organismos reguladores, no tienen separación de poderes (entre el legislativo, ejecutivo y judicial) y limitan la libertad de expresión, el acceso a la educación, la innovación y el emprendimiento, lo que dificulta el desarrollo económico y perpetúa la pobreza y la desigualdad.

sábado, 13 de junio de 2026

Cuando el hombre no es otra cosa que imagen del hombre

El agnóstico Yuval Noah Harari manifiesta al final de Sapiens el desasosiego que produce el término a que conduce la historia del ser humano sin Dios. “(Nosotros), animales sin importancia, hemos avanzado desde las canoas a los galeones, a los buques de vapor y a las lanzaderas espaciales, pero nadie sabe adónde vamos. Somos más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con todo ese poder. Peor todavía, los humanos parecemos ser más irresponsables que nunca. Somos dioses hechos a sí mismo, con solo las leyes de la física para acompañarnos, no hemos de dar explicaciones a nadie. En consecuencia, causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción. ¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”.
Joseph Ratzinger manifiesta en su discurso de Subiaco que “donde ya no brilla en el hombre el esplendor de ser imagen de Dios, que es lo que le confiere su dignidad y su inviolabilidad, sino sólo el poder de las capacidades humanas. ¿Pero de qué hombre? Hay que añadir los enormes problemas planetarios; la desigualdad en el reparto de los bienes de la tierra, la creciente pobreza, más aún, el empobrecimiento y explotación de la tierra y de sus recursos naturales, el hambre, las enfermedades que amenazan el mundo entero, el choque de culturas. El hombre ya no es otra cosa que imagen del hombre”.


sábado, 6 de junio de 2026

A veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros

Cada cosa es lo que es. La libertad es libertad, y no igualdad, honradez, justicia, cultura, felicidad humana o conciencia tranquila. Si mi libertad, o la de mi clase o nación, depende de la miseria de un gran número de otros seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral. Pero si yo reduzco o pierdo mi libertad con el fin de aminorar la vergüenza de tal desigualdad, y con ello no aumento materialmente la libertad individual de otros, se produce de manera absoluta una pérdida de libertad. Puede que esta se compense con que se gane justicia, felicidad o paz, pero esa pérdida queda, y es una confusión de valores decir que, aunque vaya por la borda mi libertad individual “liberal”, aumenta otra clase de libertad, la libertad “social” o “económica”. Sin embargo, sigue siendo verdad que a veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros, escribe Isaiah Berlin en Cuatro ensayos sobre la libertad. 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Desigualdad y pobreza son realidades muy diferentes

“Desigualdad y pobreza son realidades muy diferentes. Hay, por ejemplo, territorios en los que todos los habitantes tienen los recursos suficientes para vivir con dignidad e incluso con desahogo, aunque existe entre ellos una notable desigualdad económica.”
“No admiten fácilmente esta distinción entre pobreza y desigualdad los que piensan que la pobreza se debe fundamentalmente a un problema de distribución, que podría ser resuelto mediante una política de redistribución de la riqueza. Esta opinión está viciada fundamentalmente por dos errores. El primero consiste en concebir el proceso de producción y el de distribución como dos procesos diferentes y separables; el segundo, en pensar que la economía es un proceso a suma cero, en el que no es posible enriquecerse sino a costa de empobrecer a otros”.“Las políticas estatales de redistribución tienen el efecto, no de obtener recursos de la población rica para transferirlos a la población más pobre, sino de transferir recursos y poder de la población al Estado. Sorprendentemente, la que se ve privada de recursos y de poder de decisión es sobre todo la población más pobre”.


Referencia: Ángel Rodríguez Luño, Introducción a la ética política.

martes, 19 de mayo de 2026

La existencia de un mercado que permite a los hombres comprar el consentimiento sexual refleja la desigualdad entre los sexos

Las feministas victorianas solían censurar la prostitución, pero entendían que la implicación voluntaria de las mujeres en ella casi siempre se debía a una necesidad económica; en una sociedad que restringía seriamente el acceso de la mujer a otras formas de trabajo, con frecuencia era “la industria mejor pagada”. (También sabían que la participación de algunas mujeres y niñas no era voluntaria, la coerción y la trata existían entonces tanto como ahora). Pero para algunas feministas de clase media la existencia de este comercio también era una expresión evidente de misoginia, cuyas formas más refinadas impregnaban sus relaciones con los hombres. La líder activista Josephine Butler dijo, dirigiéndose a los hombres de su clase social: “No podéis honrarnos a nosotras mientras seguís arrastrando a nuestras hermanas al fango. Si sois injustos y crueles con ellas, seréis injustos y crueles con nosotras”. Las feministas que se oponen a la prostitución hoy en día han hecho un análisis similar de su funcionamiento como institución económica y social. Afirman que la existencia de un mercado que permite a los hombres comprar el consentimiento sexual (es decir, pagar por mantener relaciones sexuales que la otra parte no decidiría practicar sin cobrar nada a cambio) refleja y refuerza la desigualdad entre los sexos, y socava el principio según el cual el sexo debería ser un intercambio basado en el deseo mutuo. Muchas feministas a favor de estos argumentos apuestan por el “modelo nórdico” (llamado así porque se aplicó por primera vez en Suecia, y también ha sido adoptado en Noruega e Islandia), que prohíbe por ley comprar servicios sexuales, si bien descriminaliza su venta. El objetivo de esto es transferir las sanciones legales asociadas con el sexo comercial de las prostitutas (principalmente mujeres) a los compradores (abrumadoramente hombres) y reducir la demanda general, como un agente del orden público sueco le dijo una vez a la escritora Kat Banyard, comprar sexo, como el exceso de velocidad, es algo que muchos hombres hacen “porque pueden”, y dejarán de hacerlo si saben que tiene costes legales y sociales. El modelo también incluye disposiciones para dar apoyo a las personas que trabajan en la prostitución y, si lo desean, permitirles salir de ella. Los estudios sugieren que muchas quieren salir, pero que a menudo se enfrentan a obstáculos que abarcan desde problemas de drogadicción hasta la dificultad de encontrar otro empleo con una condena penal a cuestas por ofrecer servicios sexuales.


Referencia: Feminismo (Deborah Cameron).

miércoles, 18 de marzo de 2026

España es el primer país de la UE en consumo de prostitución y el tercero en el ranking mundial


España es actualmente el primer país de la UE en consumo de prostitución y el tercero en el ranking mundial, solo superado por Brasil y Tailandia. España sigue manteniendo este sistema en un estado de alegalidad. Mientras el lado regulacionista aboga por la legalización de la prostitución y acusa de retrógrados y paternalistas a los defensores del abolicionismo, el frente abolicionista busca la protección de estas mujeres aboliendo este sistema de consumo de los cuerpos.
En todos estos siglos de regulacionismo nunca hubo un interés genuino por la situación de las mujeres, y los hombres fueron excluidos del debate, eximidos siempre de toda responsabilidad. No fue hasta el nacimiento del movimiento abolicionista, en el siglo XIX, cuando se empezó a denunciar la doble moral y el sexismo que existía en los sistemas regulacionistas perpetuados por los distintos gobiernos.


Las abolicionistas empezaron a apuntar hacia un cambio de valores en la relación entre los sexos como clave para resolver el problema de la prostitución. Vieron a las mujeres prostituidas como las víctimas de un sistema machista y perverso y empezaron a poner a los hombres, por cuanto eran los consumidores, dentro del debate y parte del problema.
Por mucho que el enfoque actual tenga más en cuenta a las mujeres, es inútil solucionar la violencia que se ejerce en la prostitución legalizando un sistema que se basa, precisamente, en perpetuar dicha relación de poder y de desigualdad. Así como el regulacionismo ha ido variando a lo largo del tiempo y en base a las distintas corrientes culturales, el abolicionismo ha seguido siempre fiel a sus principios de igualdad, denunciando activamente la base de este sistema desigual.


miércoles, 28 de enero de 2026

La desigualdad en España

Cada vez son más las familias que acuden a los bancos de alimentos. Es la preocupante alerta que lanza Cáritas, en su último informe sobre la desigualdad en España. Más de 4,3 millones de personas viven en exclusión severa, un 52% más que antes de la crisis de 2008. La vivienda y la precariedad laboral son los grandes motores de esta brecha social. Uno de cada cuatro hogares tiene dificultades para acceder a un techo digno, y casi la mitad de quienes viven de alquiler están en riesgo de pobreza.
En el mercado laboral, trabajar ya no basta para escapar de la precariedad. Más de 11 millones de personas tienen empleos inestables o con bajos salarios. La clase media se estrecha, hace tres décadas representaba el 60% de la población, y hoy apenas alcanza el 43%. Los jóvenes son los más afectados. Acceden a sus primeros trabajos con peores condiciones y sueldos un 30% más bajos que los de generaciones anteriores, lo que deja poco margen para imprevistos.
El informe concluye que tener empleo ya no garantiza estabilidad, especialmente con la cesta de la compra disparada. Un tercio de las personas en exclusión severa son menores, y por ello Cáritas reclama un cambio de modelo que coloque la dignidad y la igualdad en el centro de las políticas sociales.

lunes, 20 de octubre de 2025

Si la riqueza se encierra en si misma es estéril, no es fecunda


El papa Francisco contaba que "en lo que creo que todos podemos estar de acuerdo es que la concentración de la riqueza y la desigualdad han aumentado. Y que hay mucha gente muriéndose de hambre". "El problema económico más urgente hoy es que prevalecen las finanzas. En cierto sentido, el capitalismo es casi una cosa del pasado". En definitiva, la riqueza "debe ser siempre participativa. Si se encierra en sí misma, duele, o al menos es estéril, no es fecunda”. 

jueves, 16 de octubre de 2025

Las primeras civilizaciones estatales

En 1978, el antropólogo holandés Henri Claessen y el checoslovaco Peter Skalnik, publicaron bajo el título de The early State (El Estado inicial o El Estado temprano) un estudio comparativo sobre el origen de veintiún estados repartidos por todo el planeta. Su conclusión fue que muy pocos rasgos aparecían en todos los casos; en realidad, sólo dos. La existencia de un excedente suficiente para mantener a un nutrido grupo de personas liberadas de la producción directa de alimentos y la presencia de una ideología justificativa del poder que adoptaba un carácter religioso. Otros dos eran sumamente frecuentes, el aumento de la desigualdad y la intensificación de la violencia.
Las primeras civilizaciones estatales impulsaron avances técnicos y económicos de gran importancia. Los habitantes de Mesopotamia inventaron la rueda, el arado, la navegación a vela y el torno de alfarero; descubrieron la multiplicación y la división, así como el sistema sexagesimal. A ellos debemos el primer código legal y los primeros contratos comerciales, así como el cheque, la letra de cambio y el pagaré, herramientas que con el tiempo habrían de resultar indispensables para el desarrollo de los intercambios a gran escala. Los egipcios realizaron decisivas aportaciones en disciplinas como la agrimensura, la arquitectura, la medicina y la cirugía.
En los imperios antiguos los hombres vivían poco, no más de treinta o, en el mejor de los casos, cuarenta años, y su salud, a tenor del estado de los cadáveres que han llegado hasta nosotros, debía de ser incluso peor que la de sus antepasados cazadores y recolectores, quizá por la escasa variedad de los alimentos que ingerían y las largas jornadas de duro trabajo que habían de soportar. El pan, sobre todo de trigo, era con mucho el principal alimento al este del Atlántico, como el de maíz lo era al oeste. La carne, por el contrario, no se consumía de manera habitual, a pesar de la existencia de animales domésticos, aunque sí las frutas y hortalizas, que se cultivaban en huertos familiares. El vino, de uva o arroz, y la cerveza, elaborada a partir de la cebada, debían de ser las bebidas más frecuentes, con predominio del uno o la otra según las zonas, si bien sabemos de la existencia en la cultura del Indo de diversas bebidas espirituosas, como el soma, elaborado a partir de una planta de origen iranio que aún desconocemos y reservada para los sacrificios rituales, o la sûra, que consumía habitualmente el pueblo a pesar de las prohibiciones que pesaron ocasionalmente sobre su ingesta. La condición de la mayoría de las gentes era, sin duda, muy poco afortunada. Sometidos a un estado de servidumbre colectiva, los campesinos del Creciente Fértil, al igual que sus iguales en China, venían obligados a trabajar para su soberano, que requería mano de obra en abundancia.
La condición social de los esclavos, sin embargo, debía de ser mejor en general de la que luego tendrían entre griegos y romanos, pues, como se deduce del llamado Código de Hammurabi, un texto legal babilónico del siglo XVIII a. C., la ley reconocía su personalidad jurídica, e incluso les concedía el derecho a poseer bienes y a comprar su propia libertad, como sabemos que ocurría también por entonces en la India. Existían, es cierto, en todas partes esclavos en el sentido habitual del término, que la norma equiparaba a simples herramientas parlantes, pero eran poco numerosos, pues sólo nutrían sus filas los deportados y los prisioneros de guerra.
En Mesopotamia a la mujer no le estaba vedado por ley el acceso a ninguna profesión, conservaba el control de sus bienes y no podía ser repudiada sin más, sino que se exigía al marido que argumentara su solicitud de divorcio ante los tribunales. No muy distinto era el caso de Egipto, donde incluso debía ser mantenida por su ex marido en caso de ruptura del vínculo matrimonial.

jueves, 10 de julio de 2025

PIB

“Un PIB alto y de rápido crecimiento, significa que se dan muchas transacciones económicas que proporcionan a los habitantes los bienes y servicios que desean. Y eso hace que la gente sea más feliz. Así de sencillo. Porque un PIB alto no se traduce sólo en que una gran masa de gente pueda presumir de coche novísimo y cambiárselo como quien se cambia de camisa, sino también en una mejor atención médica o una educación pública de más calidad. Hay más dinero y ese dinero puede emplearse no sólo en cosas que obedezcan a nuestro propio interés egoísta, sino también en proyectos sociales dirigidos a los menos favorecidos.”
“Un PIB alto y de crecimiento muy rápido suele venir acompañado de mayor contaminación y destrucción de los recursos naturales (basta ver el lamentable aspecto que presenta buena parte de nuestra costa, totalmente degradada), y de una mayor desigualdad social, pues el abismo entre la gente que gana mucho y la que gana poco o nada se puede acrecentar hasta el punto de crear tensiones. Aun así, es mejor tener un PIB alto o medianamente alto, y de crecimiento constante, aunque sea lento, a tener otro bajo y en recesión”, escribe el profesor Leopoldo Abadía en su libro Cómo funciona economía para Dummies. 

sábado, 19 de abril de 2025

Existe una gran brecha que separa a los muy ricos de los demás

Nadie puede negar hoy que existe una gran brecha que separa a los muy ricos, ese grupo al que a veces se denomina el 1 por ciento, de los demás. Sus vidas son diferentes, tienen distintas preocupaciones, distintas angustias, distintos estilos de vida. A los ciudadanos corrientes les preocupa cómo van a pagar la universidad de sus hijos, qué pasará si algún miembro de la familia cae gravemente enfermo, cómo saldrán adelante cuando se jubilen. En los peores momentos de la Gran Recesión, hubo decenas de millones de personas que no sabían si iban a poder conservar su casa. Varios millones no pudieron. Los que pertenecen al 1 por ciento, y, mucho más, los que pertenecen al 0,1 por ciento superior de ese 1 por ciento, hablan de otras cosas como qué tipo de avión se van a comprar, cuál es la mejor manera de proteger su dinero de los impuestos. En las playas de Southampton, Long Island, se quejan del ruido que hacen sus vecinos cuando llegan en helicóptero desde Nueva York. También les preocupa qué pasaría si se cayeran de su pedestal, porque la caída sería muy grande y, en ocasiones, se produce.
Las desigualdades se han convertido en una preocupación verdaderamente acuciante incluso para el 1 por ciento; cada vez son más los que comprenden que no puede haber un crecimiento económico sostenido, necesario para su prosperidad, si los ingresos de la inmensa mayoría de los ciudadanos están estancados.

viernes, 21 de marzo de 2025

El uso de la violencia

Óscar  Jaime Jiménez escribe que “si  bien  es  cierto  que  en  términos  históricos  y fundamentalmente desde la Revolución Francesa, el uso de la violencia ha sido criticado de forma creciente, reduciéndose significativamente su empleo explícito y asumiendo un gran riesgo cualquier actor que se proponga instrumentalizarlo, sin embargo, la capacidad por parte de nuestras sociedades para desarrollar  argumentos que permitan  aplicar y recodificar la violencia, considerándola como un  mal  menor  en  aras  de  la  consecución  de  objetivos  superiores. Por otra parte, también estamos asistiendo al surgimiento de formas alternativas que permiten sublimar la violencia a través de sutiles guerras de influencia y del creciente y sofisticado papel desempeñado por internet y las redes  sociales. Sus incruentas  apariencias no generan alarma social, a pesar  de que los daños que pueden provocar son muy cuantiosos, susceptibles de ser complementados tácticamente mediante el terrorismo convencional, afectando a la estructura cognitiva de la población, y en definitiva, al normal funcionamiento de un país democrático.En cualquier caso, tampoco debe olvidarse el socorrido recurso  de desplazar las guerras a espacios lejanos para ser combatidas por terceros actores, por delegación, evocando prácticas de la Guerra Fría.”
“Las guerras convencionales prácticamente han desaparecido y el sufrimiento asociado a ellas, al margen del puntual conflicto ruso-ucraniano. Sin embargo, la desigualdad social, que vincula directamente la economía con la sociedad, se está incrementando, lo que previsiblemente contribuirá a generar  tensiones  sociales  que  en  el   futuro aumentarán debido a que los datos socioeconómicos apuntan con determinación hacia una agudización de dichas tendencias, si bien no sería la pobreza favorecida por la desigualad el factor que impulse las tensiones sociopolíticas y por tanto el riesgo de violencia. Paradójicamente, la inestabilidad podría ser consecuencia de expectativas creadas sobre la base de una previa reducción de la pobreza. Es decir, la frustración generada por la esperanza de una mejora esperada y que no llega, constituiría un factor determinante para incrementar los niveles de insatisfacción. Las agitaciones a las que hemos asistido en los últimos años en España,Francia, Ecuador, Chile, y otros países, son una muestra del temor de las clases medias a descender de estatus, viéndose abocadas a la proletarización, al abandono de las expectativas generadas y la consecución de aquellos objetivos considerados merecidos. Dichos procesos combinados con una determinada deriva demográfica allí dónde los jóvenes son amplia mayoría, incrementan los riesgos de explosión social por la querencia de  los sectores  juveniles  formados  por varones solteros en  entornos  urbanos a  adoptar posturas maximalistas y resolutivas, existiendo siempre grupos de vanguardia dispuestos a explorar la práctica violenta.”
Referencia: El futuro del terrorismo, su prevención de Óscar Jaime Jiménez, profesor   de la Universidad Nacional  de Educación a Distancia. Revista de Estudios en Seguridad Internacional

viernes, 7 de marzo de 2025

La economía patriótica va a empobrecer el mundo

La globalización económica que comenzó tras la caída del régimen soviético tuvo tres efectos significativos. El primero fue el aumento de la desigualdad entre el mundo desarrollado y el resto. Pero que los ricos fueran más ricos no implicó que los pobres fueran más pobres. El segundo efecto de la apertura del comercio mundial supuso que más de mil millones de personas salieran de la pobreza extrema, con China e India como paises más beneficiados, pero también otros en America latina, como Perú y Colombia. El tercer efecto fue la contención generalizada de la inflación, ya que la fabricación se podía llevar a las zonas con menor coste de producción y eso se repercutía en los precios finales de los productos y servicios. 
La desglobalización traerá unas consecuencias opuestas. Disminución de la desigualdad, aumento de la pobreza y una subida de la inflación. Los paises más beneficiados del anterior proceso, como China, serían los principales perjudicados. Pero hay un grave inconveniente, como China es ahora la segunda potencia económica mundial y posee un enorme poder militar, una desestabilización social del país podría tener consecuencias funestas en todo el mundo.
The Economist considera que “la economía patriótica” va a empobrecer el mundo. “Las políticas industriales nacionales y el proteccionismo pueden poner en peligro el comercio mundial sin hacer más seguras las economías occidentales”.

sábado, 1 de marzo de 2025

Libertad positiva

Judith Shklar

Frente a interpretaciones meramente negativas de la libertad, como ausencia de interferencia, la filósofa Judith Shklar. esgrime una enérgica vindicación, para que la libertad negativa, esencialmente individualista, adquiera un sentido cívico, ha de convertirse en libertad positiva, en una libertad de todos, de carácter colectivo. Es un tipo de libertad que demanda e implica la liberación de los demás. Su concepción del Estado no es sólo como aparato político de dominación sino como un Estado social activo en la promoción de las libertades democráticas a través del combate contra la desigualdad y la pobreza. Como expresó el poeta persa Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī: “No eres sólo una gota en el océano, eres el océano en una gota”. Querría para todos las mismas oportunidades de vida digna que quiere para sí, empezando por su libertad.


domingo, 19 de enero de 2025

Al crear pobres, crean clientes rehenes dependientes del Estado

En Chile, un país próspero y desarrollado, se quejaban de la desigualdad sin darse cuenta de que apostaban por un Frente Amplio, el equivalente a Sumar español, que ha empeorado la situación para todos y ahora ven con tristeza que el país no crece apenas, plagado por la inseguridad jurídica y fiscal… ¡Con qué facilidad se ha convencido a los ciudadanos de que no podían estar peor y que por ello no había riesgo en apostar por el socialismo! Ahora saben que no solo pueden estar peor, sino que son los más desfavorecidos los que han sido perjudicados por la política del robo y la ignorancia económica. Es aterrador ver cómo los ciudadanos ven la llegada de exiliados venezolanos, nicaragüenses o cubanos, y a la vez les parece que la mejor idea es votar a partidos que replican las políticas del chavismo. Su objetivo no es el progreso, sino el control. Al crear pobres, crean clientes rehenes dependientes del Estado, escribe el profesor Daniel Lacalle.

viernes, 18 de octubre de 2024

Cuanto más concentrada está la riqueza en pocas manos, menor es el crecimiento de un país

En junio de 2015, el FMI calculaba que, por término medio, si el 20 % de la población más favorecida aumentase un punto porcentual la cuota de ingresos que acumula, el aumento del PIB de un país es un 0,08 % más bajo en los cinco años siguientes; en cambio, cuando el 20 % más bajo de un país gana un punto en los ingresos, el crecimiento es un 0,38 % mayor. Cuanto más concentrada está la riqueza en pocas manos, menor es el crecimiento de un país. Poco antes, la OCDE había marcado la misma tendencia; según sus cálculos, el incremento del índice de Gini, el más común para medir la desigualdad, fue entre 1985 y 2005 de dos puntos en 19 países de la organización con sede en París, y ello supuso un lastre de 4,7 puntos porcentuales en el crecimiento acumulado entre 1990 y 2010. Los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestran que los niveles de todo tipo de desigualdad exagerada se vuelven intolerables para los ciudadanos, especialmente cuando los estándares de vida medios para el conjunto de la población se deterioran a marchas forzadas, como ha sucedido durante la crisis.
El profesor de la Universidad de Harvard Feldstein, Michael J. Sandel, advierte que hay que centrarse no sólo en reducir la pobreza sino también la desigualdad porque “si la brecha entre ricos y pobres se vuelve muy grande aunque nadie pase hambre, las personas empiezan a vivir cada vez más separadas, en distintos barrios, distintos medios de transportes, distintos médicos, dejan de convivir en los espacios públicos… No es bueno para la democracia. La democracia no requiere igualdad, pero si la gente vive en esferas cada vez más separadas el sentido de ciudadanía y de bien común es más difícil de sostener”.
Referencia:Estos años bárbaros de Joaquín Estefanía

jueves, 12 de septiembre de 2024

La crisis económica también ha alcanzado a algunas personas y familias ricas

Según Emmanuel Saez, profesor de Economía en Berkeley, la crisis de 2008 provocó una caída del 36,3 por ciento en las rentas de ese 1 por ciento frente a una caída del 11,6 por ciento para el 99 por ciento restante. Steven Kaplan, de la Universidad de Chicago, ha calculado que la proporción de rentas correspondiente al 1 por ciento más rico pasó de su máximo del 23,5 por ciento de las rentas totales en 2007 al 17,6 por ciento en 2009, y siguió cayendo en los años posteriores, según demuestran los datos de Saez. Y tal como Robert Frank escribió en The Wall Street Journal, “los que ganan más dinero también son los que sufren las caídas más fuertes. El número de estadounidenses que ganaron 1 millón de dólares o más se redujo un 40 por ciento entre 2007 y 2009 para quedarse en 236.883, y el conjunto de sus ingresos cayó casi un 50 por ciento, mucho más que la reducción de las rentas totales de quienes ganan cincuenta mil dólares o menos, inferior al 2 por ciento, según las cifras de Hacienda”. Todo esto no quiere decir, por supuesto, que la concentración de rentas y riqueza en muchas democracias avanzadas, y en especial en Estados Unidos, no haya aumentado de forma espectacular. El crecimiento de las desigualdades ha sido brutal. Pero ese hecho no debe impedirnos ver que la crisis económica también ha alcanzado a algunas personas y familias ricas que, como consecuencia, han experimentado un declive considerable de su fortuna y su poder económico.
En 1992, el consejero delegado de una empresa de las quinientas más grandes según la revista Fortune tenía un 36 por ciento de probabilidades de conservar su puesto durante cinco años; en 1998, esa probabilidad había bajado el 25 por ciento. En 2005, la permanencia media de un consejero delegado estadounidense había descendido de diez a seis años. Y es una tendencia mundial. En 2012, el 15 por ciento de los consejeros delegados de las dos mil quinientas mayores empresas con cotización en bolsa de todo el mundo dejaron sus puestos. Hasta en Japón, famoso por su relativa estabilidad corporativa, la sucesión forzosa de los directivos de las grandes empresas se cuadruplicó en 2008. Lo mismo sucede con las empresas. En 1980, una compañía estadounidense que estuviera entre el 5 por ciento de las mejores de su sector no tenía más que un 10 por ciento de riesgo de perder esa posición en un plazo de cinco años. Veinte años después, la probabilidad había ascendido al 25 por ciento.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

La desigualdad social

La desigualdad social siempre se deriva de la división existente entre los que poseen y los que no poseen, tal y como Miguel de Cervantes Saavedra ya apuntó en una época tan lejana como hace medio milenio. Pero al cambiar los tiempos, lo que ha generado el resentimiento más apasionado entre las dos posiciones es el hecho de poseer o no poseer objetos diferentes, unos objetos que son deseados con pasión. En la Europa de hace dos siglos y en algunos lugares remotos de la misma Europa hace tan sólo unas cuantas décadas, y aún hoy en algunos campos de batalla de guerras tribales o bien en zonas de recreo de dictadores, los objetos básicos que soliviantaban a quienes no poseían contra quienes sí poseían eran el pan o el arroz. Gracias a Dios, la ciencia, la tecnología y ciertas políticas y medidas razonables, ahora este ya no suele ser el caso. Lo que no significa que las antiguas divisiones estén muertas y enterradas. Más bien lo contrario… los objetos de deseo cuya carencia es causa de mayor y más violento resentimiento son muchos y variados, y su cantidad, al igual que las tentaciones que presentan, sigue creciendo a diario. Y con ellos se acrecientan la ira, la humillación, el rencor y la envidia que despierta la no posesión de estos objetos, y al mismo tiempo también despierta una urgencia por destruir lo que no se puede poseer. El pillaje y el incendio de tiendas derivan del mismo impulso y gratifican el mismo anhelo. Ahora somos todos consumidores. Ante todo y en primer lugar somos consumidores, consumidores por derecho y por deber. Después del ataque del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush apeló a los americanos para que superaran el trauma y volvieran a la normalidad, y a tales efectos sus palabras fueron: “Vuelvan ustedes a comprar”.

Referencia: Sobre la educación en un mundo líquido (Zygmunt Bauman y  Riccardo Mazzeo)


sábado, 11 de mayo de 2024

Ha aumentado la desigualdad

“La desigualdad debe verse como un problema de calidad democrática” afirma el profesor Alfonso Novales. La desigualdad debe preocuparnos porque “reduce el crecimiento y las posibilidades de progreso social, provoca conflictos sociales y económicos, afecta a la cohesión social y a la confianza en las instituciones”. “La desigualdad ya no es un problema solo de las economías en desarrollo sino que es un problema global”. Y puede tratarse de “desigualdad interna de un país, o entre países, o entre regiones”; o bien de  “desigualdad de renta, salud, educación, acceso a mercados de crédito… etc”.
Indica el profesor Novales que, entre 1980 y 2020, “la desigualdad entre países ha caído, básicamente por la liberalización económica en China y el comportamiento de la India”, y sin embargo “ha aumentado la desigualdad interna de los países”. A la hora de analizar la desigualdad es importante fijarse “en las causas y no sólo en los síntomas”. Así, “la causa de la desigualdad de género es que la sociedad ha asignado roles diferentes a hombres y mujeres”. El síntoma sería “la brecha salarial de género” que se debe, en parte, “a una sobrerrepresentación de mujeres en puestos de trabajo de remuneración baja y una representación escasa en puestos altos de empresa”; y en parte, “a la menor experiencia laboral”. Pero detrás de ello hay causas culturales, subrayó. Novales matiza que la desigualdad y la pobreza son debates distintos. Así, en los regímenes comunistas, “hay gran igualdad de ingresos, pero tasas de progreso social muy reducidas y niveles de pobreza bastante altos”. Y puede haber “países muy ricos pero muy desiguales y países pobres pero igualitarios”. Señaló, por otro lado, que la automatización también va a tener impacto en la igualdad. “No va a destruir empleo masivamente, pero sí va a alterar drásticamente las capacidades necesarias. Por eso el sistema educativo tiene que jugar un papel fundamental”.
La profesora Elisa Chuliá, considera que “el análisis de la desigualdad global tiene menor utilidad política que la desigualdad social”. Esta última está aumentando en los países desarrollados, y es “preciso reducirla, mediante instrumentos como las políticas redistributivas”. “Los gobiernos les interesa reducir la desigualdad global por razones de carácter ético, más que empírico”, ya que la desigualdad está asociada al sufrimiento de la gente; la humillación; la imposibilidad de controlar su vida y la inequidad en los procesos políticos, que les impiden defender mejor sus intereses.