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sábado, 11 de mayo de 2024

Ha aumentado la desigualdad

“La desigualdad debe verse como un problema de calidad democrática” afirma el profesor Alfonso Novales. La desigualdad debe preocuparnos porque “reduce el crecimiento y las posibilidades de progreso social, provoca conflictos sociales y económicos, afecta a la cohesión social y a la confianza en las instituciones”. “La desigualdad ya no es un problema solo de las economías en desarrollo sino que es un problema global”. Y puede tratarse de “desigualdad interna de un país, o entre países, o entre regiones”; o bien de  “desigualdad de renta, salud, educación, acceso a mercados de crédito… etc”.
Indica el profesor Novales que, entre 1980 y 2020, “la desigualdad entre países ha caído, básicamente por la liberalización económica en China y el comportamiento de la India”, y sin embargo “ha aumentado la desigualdad interna de los países”. A la hora de analizar la desigualdad es importante fijarse “en las causas y no sólo en los síntomas”. Así, “la causa de la desigualdad de género es que la sociedad ha asignado roles diferentes a hombres y mujeres”. El síntoma sería “la brecha salarial de género” que se debe, en parte, “a una sobrerrepresentación de mujeres en puestos de trabajo de remuneración baja y una representación escasa en puestos altos de empresa”; y en parte, “a la menor experiencia laboral”. Pero detrás de ello hay causas culturales, subrayó. Novales matiza que la desigualdad y la pobreza son debates distintos. Así, en los regímenes comunistas, “hay gran igualdad de ingresos, pero tasas de progreso social muy reducidas y niveles de pobreza bastante altos”. Y puede haber “países muy ricos pero muy desiguales y países pobres pero igualitarios”. Señaló, por otro lado, que la automatización también va a tener impacto en la igualdad. “No va a destruir empleo masivamente, pero sí va a alterar drásticamente las capacidades necesarias. Por eso el sistema educativo tiene que jugar un papel fundamental”.
La profesora Elisa Chuliá, considera que “el análisis de la desigualdad global tiene menor utilidad política que la desigualdad social”. Esta última está aumentando en los países desarrollados, y es “preciso reducirla, mediante instrumentos como las políticas redistributivas”. “Los gobiernos les interesa reducir la desigualdad global por razones de carácter ético, más que empírico”, ya que la desigualdad está asociada al sufrimiento de la gente; la humillación; la imposibilidad de controlar su vida y la inequidad en los procesos políticos, que les impiden defender mejor sus intereses.

miércoles, 19 de enero de 2022

La inequidad imperante en México


La inequidad imperante en México, derivada de la brecha cada vez más abismal entre ricos y pobres, es una de las peores del mundo, de acuerdo con un informe del World Inequality Lab. Según el informe sobre la Desigualdad Global 2022, la lacerante diferencia entre las personas más prósperas y las de menores ingresos es un fenómeno que se arrastra desde el siglo pasado. De acuerdo con el cálculo del informe, en la décima parte de la población se concentra el 78% de todos los activos financieros y no financieros del país. La riqueza neta de los más pobres "es negativa, pues en promedio tiene más deudas que activos", sostiene.



"A pesar de la recuperación económica y un fuerte crecimiento de los países emergentes, el mundo sigue siendo particularmente desigual en la actualidad", señala el documento. En las últimas cuatro décadas, los países se han vuelto considerablemente más ricos pero sus gobiernos han sufrido la suerte opuesta, ya que se han hecho más pobres, sobre todo durante la pandemia global de Covid-19. Esto se refleja en la capacidad de los Estados para afrontar los contrastes sociales en el futuro y los desafíos clave del siglo XXI, indica el análisis.



La pandemia de Covid 19 arrojó a la pobreza a 3,8 millones de personas, el mayor nivel en seis años, de acuerdo con un informe publicado en octubre pasado por el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval). La crisis provocó, además, un incremento de 15 millones de personas con carencias de acceso a servicios de salud.El perfil de los nuevos pobres es el de personas que viven en el ámbito urbano y están en edad laboral.La población urbana en situación de pobreza subió del 37% en 2018 al 40% en 2020, mientras que en el ámbito rural disminuyó del 58% al 57%, indicó la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares, levantada entre agosto y noviembre del año pasado. 

viernes, 25 de junio de 2021

Vidas truncadas


El Papa Francisco en la encíclica Evangelii gaudium dice que “la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo”.


Añade que “grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas. Sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del descarte que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo. Con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son explotados sino desechos, sobrantes…….. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera”.