sábado, 10 de octubre de 2026

Al niño le cuesta aceptar que la madre se ocupe de los hermanos

“Al niño le cuesta aceptar que la madre se ocupe de los hermanos, de los más pequeños. De todos modos, siempre necesita que, de tanto en tanto, la madre se preocupe sólo por él, que por un momento lo trate “como si” fuese hijo único. Quiere tener la sensación de que le es esencial, como ella es esencial para él. Todo niño, en el fondo de su corazón, cree o espera ser el predilecto. Por otro lado, toda madre ama de manera total a cada uno de sus hijos y cada uno de ellos tiene la misma importancia para ella. En cada hijo ama una entidad individual, específica, absolutamente única e inconfundible. Sin embargo, no hay simetría, porque la madre necesita a todos sus hijos, mientras que cada uno de éstos necesita de ella, pero podría prescindir de los demás”, escribe Francesco Alberoni, catedrático de Sociología. “El niño es “celoso”, pero los celos no se refieren al objeto de amor sino al rival. El niño está celoso de los hermanos, del padre. No está celoso de la madre.”

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