sábado, 31 de octubre de 2026

Con el auge de la libertad como bien supremo, la verdad ha sido desplazada a la región de la intolerancia

El sueño de Claudia, la esposa de Pilato
En la relación entre verdad y política Ratzinger ilustra su discusión recurriendo a la pregunta planteada por una futura más lejana pero decisiva en la historia del cristianismo, el gobernador Poncio Pilato. Ante Pilato, Jesús se presenta como el Rey de un Reino que no es de este mundo y como alguien que ha venido al mundo “para ser testigo de la verdad”. Frente a este aspecto negativo del concepto ( un reino sin poder militar), Cristo “pone un concepto un concepto positivo para hacer comprensible la esencia y el carácter particular del poder de este reinado, la verdad”. Para Pilato la esencia de un reinado es el poder, la autoridad; para Jesús, la verdad. En vista de ello, “el pragmático Pilato preguntara ¿Qué es la verdad?”
“El relativismo resulta por completo inadecuado como fundamento general para vivir. Pues donde el relativismo se piensa y se vive de modo consecuente, y no se apoya en silencio en en una certeza final de la fe, acaba por reducirse al nihilismo, o erigir el positivismo en poder que regula todo”.
Con el auge de la libertad como bien supremo, la verdad ha sido desplazada a la “región de la intolerancia y de lo antidemocrático”, o bien como expresión del fundamentalismo. Esto significa que “ el concepto moderno de democracia parece estar indisolublemente unido con el relativismo, que se presenta como la verdadera garantía de la libertad, especialmente de la libertad esencial, la libertad religiosa y de conciencia”.


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