jueves, 29 de octubre de 2026

La experiencia de haber sido liberado verdaderamente

José Manuel Horcajo Lucas que “en la novela de Víctor Hugo Los miserables ha sido adaptada al cine, al teatro y a musicales en numerosas ocasiones. A mí la que más me gusta es la película del director Bille August. La primera escena del convicto Jean Valjean con el obispo de Digne es un clásico del cine. En esos primeros minutos del filme se ve al protagonista recién salido de la cárcel, después de diecinueve años de prisión, que se refugia de noche en una sencilla población. Está durmiendo en la calle cuando una ancianita le indica que no se quede ahí fuera, sino que llame a una determinada puerta. Resulta ser la casa del obispo de la ciudad. Este le invita a cenar e incluso a dormir en su casa a pesar del riesgo que supone un tipo como ese. Durante la noche, el expresidiario no puede vencer la tentación de robar la vajilla de plata del prelado e incluso le golpea mientras se escapa de la casa. Al día siguiente, los gendarmes franceses llaman a la puerta del obispo trasladando preso a Jean Valjean. “Le hemos pillado con plata robada”, comentan satisfechos. Pero ante la sorpresa de los gendarmes, el pastor se muestra amable con el ladrón y le trata como amigo explicando que esa plata se la ha donado él mismo, e incluso le ofrece más. Así pues, le dejan libre. Ante el asombro del confuso Jean Valjean, el obispo le dice con fuerza: –No olvide, no olvide nunca, que prometió convertirse en un hombre nuevo. –¿Por qué hace esto? –replica Jean. –Jean Valjean –concluye el anciano prelado–, mi hermano, ya no pertenece a la maldad. Con esta plata he comprado su alma, he pagado para rescatarle del miedo y del odio. Y ahora le devuelvo a Dios.”
“Con mirada penetrante, el pastor infunde esperanza en el corazón atormentado de aquella escombrera de hombre, que le devuelve la mirada frunciendo el ceño y con el asombro que implica haber sido amado sin merecerlo. Es la experiencia de haber sido liberado verdaderamente, para nunca más tener miedo. Ahí comienza la vida de un hombre libre, de un hombre nuevo. En la figura de esta persona dolida por su infortunio y sin esperanza de cambiar de rumbo, se puede contemplar a multitud de personas. Son historias concretas con una turbulencia y un drama que rara vez afloran.”

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