Las enormes trabas al comercio y a las empresas estadounidenses en automoción, agricultura y ganadería se esconden bajo la excusa regulatoria, medioambiental y fiscal. Mientras las empresas europeas y estadounidenses se enfrentan a la inabarcable telaraña burocrática y las excusas medioambientales que asfixian a productores domésticos y extranjeros, la Unión Europea pone la alfombra roja y subvenciona a los productos que llegan de Marruecos y otros países. Los mayores aranceles a la industria, agricultura y ganadería europeos los impone la propia Unión Europea con leyes, impuestos y trabas que han destruido la competitividad de nuestros sectores.
La Unión Europea se creó para defender a la industria, la ganadería y la agricultura y ha destruido su industria, ganadería y agricultura. Eso no se consigue fácilmente, escribe el profesor Daniel Lacalle.

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