jueves, 15 de octubre de 2026

La vivencia del silbido de una flecha voladora

Robert Musil describe en su novela La flecha voladora (las flechas voladoras eran pequeñas flechas de acero lanzadas durante la primera guerra mundial desde aviones contra aglomeraciones de tropas enemigas) la vivencia del silbido de una flecha voladora en su descenso: “Era un sonido tenue, cantarín, sencillo, agudo, como cuando se pellizca el borde de una copa de cristal para que suene. Pero había allí algo de irreal. “Nunca aún lo has oído”, me decía a mí mismo. Y ese sonido iba dirigido a mí. Yo estaba en conexión con ese sonido y no tuve ni la menor duda de que me iba a suceder algo decisivo. Ni uno solo de mis pensamientos era del tipo de los que hacen acto de presencia en el instante de despedirse de la vida, sino que todo lo que sentía estaba orientado hacia el futuro. Debo decir sin ambages que estaba seguro de sentir en el instante siguiente la proximidad de Dios en la cercanía de mi cuerpo. Mi corazón latía ancho y sereno. No pude estar asustado ni una décima de segundo. No faltó la mínima partícula de tiempo en mi vida”.


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