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domingo, 13 de septiembre de 2026

Generaciones de estadounidenses han sido catequizadas en la creencia de que los bebés no nacidos no tienen derechos

Ryan T. Anderson publica un artículo donde explica que “los conservadores tienen razón al señalar la función pedagógica de la ley; la ley es, como señaló Aristóteles, un maestro. El resultado pedagógico de una mala sentencia del Tribunal Supremo, que se permitió que se mantuviera durante tanto tiempo el aborto, es el oscurecimiento de nuestra conciencia nacional. Generaciones de estadounidenses han sido catequizadas en la creencia de que el aborto es un derecho, de que los bebés no nacidos no tienen derechos. Aunque Dobbs ha tenido un impacto importante para reparar parte del daño infligido a nuestro orden constitucional, no borra (no podría borrar) medio siglo de corrupción política y social. E incluso aquellos de nosotros que creemos que los no nacidos son personas según la Decimocuarta Enmienda, con derecho constitucional a igual protección, hemos de ser conscientes de que el reconocimiento generalizado de este hecho no se va a producir rápidamente.” 
“Durante décadas la opinión pública se había mantenido relativamente estable sobre el aborto, y la mayoría de los estadounidenses apoyaban algunos límites legales al aborto. Pero desde 2016 se ha dado un marcado giro hacia el extremismo abortista en muchos aspectos. Consideremos las recientes encuestas de Gallup. No sólo la cifra récord de un 69 % dice que el aborto debería ser legal durante los tres primeros meses de embarazo, sino que un 34 %, cifra también récord, dice que el aborto debería ser legal en cualquier circunstancia. El 52 % dice que el aborto es moralmente aceptable, diez puntos por encima de lo que había sido la media desde 2001. Es difícil asimilar el cambio que ha experimentado la opinión pública en la última década, pero el movimiento pro-vida tiene que hacerlo. Entre las mujeres estadounidenses el apoyo al aborto ilimitado ha crecido del 30 % al 40 %. Como muestra de lo que está por venir, consideremos que el 63 % de las mujeres de entre 50 y 64 años apoyan el aborto durante el primer trimestre, mientras que ese apoyo asciende hasta la friolera del 83 % en las mujeres de entre 18 y 29 años. El extremismo abortista de Kamala Harris coincide con las opiniones de su base.”
“Hay muchas razones para este cambio en la opinión pública. Una es el aumento de la depresión, la desconexión y la ansiedad en nuestras generaciones más jóvenes, entre las mujeres jóvenes y de izquierdas. Las jóvenes tienen mucho miedo a los embarazos no deseados. Otra razón probable es la persona de Donald Trump. Pero, por encima de todo, está lo que Trump primero simbolizó y luego hizo realidad, la anulación de Roe. Antes de Dobbs, la mayoría de los estadounidenses no se jugaban nada, no les preocupaba que les negaran un aborto si llegaba el día en que lo “necesitaran”. Era más fácil afirmar la dignidad del niño en el vientre materno cuando la afirmación era abstracta y no implicaba una amenaza a la elección de nadie. Ahora todos nosotros, incluidos los antiabortistas, tenemos que contar con ese coste potencial. Parece que la mayoría de los estadounidenses, incluso algunos que se consideran pro-vida, apoyan cuatro excepciones: violación, incesto, riesgo para la vida de la madre y… “mi caso”. O “el caso de mi hija”, o “el caso de mi novia”. Durante casi cincuenta años, el pueblo estadounidense ha construido su vida en torno a la fácil disponibilidad del aborto. Incluso cuando saben que el aborto detiene el latido de un corazón, no siempre les importa, o cuando les importa, no siempre están dispuestos a hacer los sacrificios personales que se derivan de ese hecho…. Mientras se consideren las relaciones sexuales fuera del matrimonio como algo inevitable, un gran número de estadounidenses considerará el aborto como un anticonceptivo de emergencia necesario. Mientras sigan disminuyendo las tasas de matrimonio y se retrase la edad de contraer matrimonio, pero persista el impulso sexual humano, las tasas de aborto seguirán siendo altas.”


martes, 8 de septiembre de 2026

La vergüenza desea que nos volvamos invisibles

La vergüenza es un sentimiento derivado de la inseguridad y la dependencia de la opinión externa.  La persona que siente vergüenza experimenta un gran malestar al negarse a sí misma e intentar adaptarse a las expectativas de los demás. La vergüenza desea que nos volvamos invisibles y para ello es capaz de poner en marcha muchas estrategias. Es la enemiga de la visibilidad de la presencia.  Es una emoción difícil que aparece para ocultar quiénes somos, porque el miedo y la inseguridad le han informado de que lo pasaremos mal.La persona que experimenta vergüenza, vive atemorizada por el miedo a que los demás descubran sus debilidades, que no son otras que ser ella misma.  El origen de esta emoción suele encontrarse en una experiencia en la que la persona sintió o le hicieron sentir que no se comportó como debía. De esta manera quedó marcada.Es tanto su miedo que el bloqueo surge como defensa para protegerla, a la vez que se sumerge en un profundo estado de frustración.
La soledad. Nos da vergüenza que nos vean solos. El sentir que no pertenecemos a un grupo o que no tenemos familia hace que nos sintamos como unos apestados sociales.Nos sentimos observados y atrapados en una postura inferior. La vergüenza nos lleva a pensar que tenemos la culpa de lo que nos pasa.Tener vergüenza implica por un lado, experimentar emociones como la culpa y el miedo, y por otro mecanismos como la perfección y el control para superar el sentimiento de inadecuación.La vergüenza es ese miedo a ser, a mostrar lo que uno es, a optar por ser invisible para no ser objetivo de críticas. Eso implica una falta de respeto y tolerancia a uno mismo, con baja autoestima y envuelve a la persona en un filtro negativo y de autodesprecio.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

La política del Leviatán consiste en hacer que el miedo a la muerte domine las almas

El valor es, ante todo, el que evita ceder al miedo a la muerte. La política del Leviatán consiste en hacer que este miedo a la muerte domine las almas, a través de diversos escenarios de peligro mortal, sea real o ilusorio, poco importa, ya que solo cuentan las percepciones. El valiente es alguien que ama más que a si mismo y está dispuesto a arriesgar su vida para proteger a los que ama. El fomento del egoísmo entre las masas es indispensable para el Leviatán. El sufrimiento y la muerte no son agradable para nadie, pero los valientes son capaces de soportar la perspectiva sin temblar, es decir, sin dramatizar. El Leviatán fomenta la dramatización. Para ello, alienta la sublimación de los bienes materiales y sensibles, prefiriéndolo a todo lo que pueda relativizarlos, el amor a las personas, o al Absoluto. También fomenta la dramatización correlativa de las sensaciones dolorosas y la perdida de los bienes sensibles. El Leviatán promueve el materialismo más banal, egoísta, superficial, hedonista consumista y eutanásico. De este modo, el bien y el mal no son más que palabras. Toda conciencia puede ser neutralizada, establecida más allá del bien y del mal, buscando solo lo útil, admitiendo la normalidad de una vida en la banalidad del mal. Este materialismo es un requisito previo para la aceptación del Leviatán, de modo que su totalitarismo, por monstruoso que sea, parece a todo el mundo lo más natural del mundo. La gente está dispuesta a morir si cree que no morirá del todo. Por lo tanto, el Leviatán debe destruir la creencia en un destino de ultratumba. El Leviatán también debe destruir el interés por la memoria, por la “inmortalidad subjetiva”. Pero esto ocurre en una memoria colectiva que debe ser borrada. Para que el hombre sea valiente, también debe sentir que, al perder la vida terrenal individual, deja atrás un gran cuerpo vivo, que es en parte su descendencia, y al que también está unido por poderosos lazos. Por eso el Leviatán destruirá la familia, además de la patria y la cultura común, que es la unión de ambas.


Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

martes, 1 de septiembre de 2026

La regla de los nueve minutos

Los gritos activan de manera inmediata la zona inferior del cerebro del niño, encargada de la liberación de cortisol y la adrenalina. El niño entra entonces en estado de supervivencia y su cuerpo se prepara para echar a correr. Aunque en ese momento pueda obedecer, no habrá sacado ningún aprendizaje de lo sucedido.
Una de las aportaciones de la neurociencia es la regla de los nueve minutos .Este es el tiempo clave en el día de un niño que hay que dedicar a que crezca feliz y seguro. No son consecutivos sino que se reparten en secuencias de tres a lo largo del día, ya que según explica la neuropsicóloga, Fernanda Guevara, estos son los momentos cruciales de la jornada para el “correcto desarrollo del cerebro de tu hijo y su comportamiento”.La primera de las tres rondas comienza por la mañana. Al igual que les ocurre a los mayores, la forman en que despiertan influye en su estado de ánimo para todo el día. Por ello, la neuropsicóloga recomienda cambiar el “levántate ya” por algo suave y progresivo, que interfiera lo menos posible en el ciclo de sueño del niño. Los tres minutos de los nueve totales han de invertirse en despertar al hijo, por ejemplo, acostándote en su cama y dándole besos de buenos días o preguntarle qué va a ser lo más interesante que va a hacer ese nuevo día que comienza. Hasta después de que acabe el colegio no hay otros tres minutos destacados, pero cuando llegan hay que enfocar toda la concentración en ellos. La segunda secuencia consiste nada más que en mostrar atención a lo que hayan aprendido, lo que hayan comido ese día o cualquier otra aventura que quieren contar. Estos 180 segundos tienen como objetivo reforzar la confianza que tienen en sus padres y asegurarse de que cuando tiene un problema, sepan que pueden acudir a la familia.Por último, al final de día, otra terna de tres puede contribuir a un mejor descanso y una mejor rutina de sueño de los niños. La neuropsicóloga recomienda no amenazarles si no quieren irse a la cama o no obligarlos a dormir solos si tienen miedo. En cambio, aconseja mantener una conversación tranquila, preguntarles cuál ha sido el mejor momento del día o recordarles algo por lo que sus padres estén agradecidos.


lunes, 31 de agosto de 2026

Los ecoístas se centran en satisfacer las necesidades de los demás para evitar considerar las propias

"Los ecoístas se centran en satisfacer las necesidades de los demás para evitar considerar las propias. Son incapaces de expresar sus propios deseos y pensamientos por miedo a que esto pueda generarles sentimientos de vergüenza o pérdida del amor.Suelen ser empáticos y evitan o incluso rechazan la atención.Otra característica es la incapacidad para crear límites, una tendencia a culparse a si mismos y a pedir muy poco a los demás por temor a que esto pueda agobiarlos, o que pueda ser visto como un intento de atraer la atención."
"Los ecoístas y los narcisistas pueden sentirse atraídos entre sí. Y si bien puede ser fácil pensar en el narcisista como el agresor y en el ecoísta como la víctima en una relación, la verdad es que ambas partes satisfacen ciertas necesidades. Un narcisista monopolizará la atención sin ningún desafío o amenaza a su ego. Mientras tanto, el ecoísta se esconderá en las sombras del narcisista para satisfacer su tendencia a rechazar la atención."
"Para comprender cuánto narcisismo o ecoísmo se necesita antes de que se vuelva tóxico, debemos cambiar la forma en que percibimos la naturaleza humana.En lugar de pensar en los rasgos de la personalidad como algo fijo (o eres ecoísta o no), deberíamos centrarnos en comprender cómo nuestro comportamiento y nuestra personalidad cambian de un día para otro dependiendo de lo que se requiere de nosotros dentro del complejo entorno social. en el que todos operamos, escribe Kostas Papageorgiou", catedrático de psicología de la Queen’s University de Belfast, Irlanda del Norte. 


martes, 25 de agosto de 2026

La infertilidad es la pérdida de un proyecto vital y toda pérdida conlleva un duelo

Cristina López del Burgo, doctora en Medicina por la Universidad de Navarra y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria cuenta que las reacciones más comunes que tienen las parejas al conocer que no pueden tener hijos son en primer lugar, desconcierto porque lo que pensaban que iba a ser fácil, no lo es. Después pueden aparecer la tristeza, la culpa, la rabia, el miedo. Son reacciones habituales en un proceso de duelo, porque la infertilidad es la pérdida de un proyecto vital y toda pérdida conlleva un duelo. También es normal sentir envidia y no alegrarse ante los embarazos de las demás, porque esos embarazos te recuerdan que tú no lo has conseguido y eso, inevitablemente, duele.
Pero ser fecundos no significa únicamente tener hijos, dice López de Burgo. Significa dar fruto. Y el amor siempre da fruto. Por eso cualquier persona, esté o no casada, tenga o no tenga hijos, puede ser muy fecunda. Las maneras de amar y de entregarse a los demás son infinitas. Muchas veces son pequeñas y muy concretas, como sonreír por la mañana a tu pareja o escuchar a una amiga, y otras puede que sean más grandes, como fundar una ONG para ayudar a los más necesitados.


jueves, 23 de julio de 2026

Las motivaciones de los seres humanos tienen gran importancia para la historia

Tucídides apuntó que el miedo (phobos), el interés personal (kerdos) y el honor (óoxa) motivan a la naturaleza humana.La naturaleza humana (con el miedo, el interés personal y el honor) contribuye, según Tucídides, a la existencia de un mundo donde los conflictos y las coacciones son constantes. Desde los griegos y chinos antiguos, hasta José Ortega y Gasset y su contemporáneo francés Raymond Aron, a mediados del siglo XX, creían que la guerra era inherente a la división de la humanidad, en Estados y otras agrupaciones humanas. De hecho, la soberanía y las alianzas casi nunca se dan en un vacío, sino que surgen a partir de las diferencias y disputas de unos con otros.
Los devotos de la globalización de hoy, escribe Aquilino Cayuela, hacen hincapié en lo que une a la humanidad, pero sólo según ciertos parámetros morales de tolerancia y aceptación de un determinado progresismo; o en la creencia de que una nación democrática significa necesariamente que su política exterior va a resultar mejor y más beneficiosa que la de sistemas autoritarios.La imposición globalista presupone una cierta “religión oficial progresista” basada en la imposición legal de ciertas ideologías multicolor: generismo; LGTB…, neofeminismo; medio-ambientalismo, etc. En definitiva, el colorín utópico recogido en la agenda 2030. Un fantasma, a todo esto, que nos cuesta muchísimo dinero de mantener para que ciertos ineptos de la escena política, nacional e internacional vivan a cuerpo de rey.
Para los realistas la democracia y moralidad no son sinónimos. Máxime una democracia corrompida con “posverdad” y “conglomerados ideológicos” que se autodenominan “progresismo”, dice Cayuela.
Isaiah Berlin les reprochaba, en su discurso La inevitabilidad histórica, que es inmoral contemplar a las naciones y las civilizaciones “como entes más concretos que los individuos que las constituyen”, y que consideren algunas abstracciones como la “tradición o la historia” en abstracto “más juiciosas que nosotros mismos”. Berlin, en respuesta, defiende que el individuo y su responsabilidad moral son primordiales y, por lo tanto, nadie puede atribuir la responsabilidad de gran parte de sus acciones o su destino a factores abstractos como el entorno o la cultura. Las motivaciones de los seres humanos tienen gran importancia para la historia; no se trata de falsas ilusiones que puedan justificarse aludiendo a fuerzas mayores.

viernes, 3 de julio de 2026

Una nueva coreografía, una danza de la vida

El Papa Francisco en Portugal decía a los jóvenes que “estar insatisfechos, en este sentido y en su justa medida, es un buen antídoto contra la presunción de autosuficiencia y contra el narcisismo”. “No nos alarmemos si nos encontramos interiormente sedientos, inquietos, incompletos, deseosos de sentido y de futuro. Necesitamos mantener esa “memoria del futuro”, sin ceder a la tentación de detenerse en un oasis que en realidad es un espejismo”. ¿Y cuándo sucede esto? Explica Francisco a los jóvenes: “Cuando sustituimos los rostros por las pantallas, lo real por lo virtual; cuando, en lugar de las preguntas que desgarran, preferimos las respuestas fáciles que anestesian; y las podemos encontrar en cualquier manual de trato social, de cómo comportarse bien. Las respuestas fáciles anestesian”.
El Papa propone “buscar y arriesgar”. Precisamente en un momento de grandes desafíos para el mundo. Presenciamos quejidos dolorosos porque estamos como en una especie de parto, o también al comienzo de un gran espectáculo que necesita una “nueva coreografía”, una danza de la vida, que venza la tentación del miedo y de la auto-preservación (el encerrarse en uno mismo y en sus seguridades).


domingo, 31 de mayo de 2026

¿No os admira que un crucificado sea la persona más amada del mundo?

En el cuerpo humano existen enfermedades que apenas se notan y que avanzan calladamente hasta que, muchas veces, ya no tienen remedio. Algo parecido puede suceder en el alma. La tibieza es una enfermedad silenciosa y paralizante cuyo avance imparable apenas se advierte. Afecta primero al entendimiento, lo oscurece; después a la voluntad, y la vuelve floja, débil, con poca capacidad para el esfuerzo, escribe Francisco Fernández-Carvajal.
Una joven judía llamada Etty Hillesum murió en el campo de concentración de Auschwitz en septiembre de 1942. Su diario fue publicado hace no muchos años.Esta mañana, cuenta, mientras paseaba en bicicleta por el Stadionkade, he disfrutado del amplio horizonte que se descubre desde los alrededores de la ciudad, mientras respiraba el aire fresco, que todavía no nos han racionado. Por todas partes se ven carteles en los que se prohíbe a los judíos transitar por los senderos que conducen al campo. Pero, por encima de ese poquito de carretera que nos permiten recorrer, se extiende el cielo entero. No pueden nada contra nosotros; absolutamente nada. Pueden hacernos la vida muy dura, pueden despojarnos de algunos bienes materiales, pueden quitarnos la libertad exterior de movimientos…; pero es nuestra lamentable actitud psicológica la que nos despoja de nuestras mejores fuerzas, la actitud de sentirnos perseguidos, humillados, oprimidos; la de dejarnos llevar por el rencor la de envalentonarnos para ocultar nuestro miedo. Tenemos todo el derecho de estar de vez en cuando tristes y abatidos, porque nos hacen sufrir es humano y comprensible. Y, sin embargo, la auténtica expoliación nos la infligimos nosotros. La vida me parece tan hermosa… y me siento libre. Dentro de mí el cielo se despliega tan grande como el firmamento. Creo en Dios y creo en el hombre, y me atrevo a decirlo sin falsa vergüenza… Soy una mujer feliz y ¡sí!, me vuelco en alabanzas a esta vida en el año del Señor 1942… ¿qué año es de la guerra?”
San Agustín, en el siglo IV, preguntaba, ¿no os admira que un crucificado sea la persona más amada del mundo?

martes, 19 de mayo de 2026

La soberbia, la ambición y el desenfreno carnal tienen pavor a la verdad

Carlos Cardona en El amor a la verdad y la verdad del amor escribe que “ la soberbia, la ambición y el desenfreno carnal tienen pavor a la verdad, porque la verdad es su sentencia de muerte; de ahí que quien se obstina en vivir en la triple concupiscencia tenga horror a la verdad y la rehuya siempre. Pero incluso sin esa obstinación, la verdad nos asusta siempre un poco porque nos compromete personalmente, la verdad tiene consecuencias prácticas, y eso da miedo, porque no se sabe bien a donde me puede llevar, que sacrificios me puede exigir, que renuncias me puede imponer. Para cerrar el paso a la verdad hay motivos, nunca razones. Pero como los motivos desnudan, manifiestan lo que uno realmente es y rasgan las máscaras, la astucia humana los disfraza pudorosamente de razones”. Por eso muchos eluden el dialogo sincero o la reflexión pausada que los llevaría a descubrir su autentica situación y exigiría un cambio de conducta que no están dispuestos a llevar a cabo. 


sábado, 18 de abril de 2026

Pedir disculpas

Pedir disculpas cuesta y por eso, escribe la psicóloga Inés Serrano Fernández, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, llegado el caso, intentamos poner en marcha toda clase de estrategias para evitarlo. Son varios los motivos por los que cuesta asumir la plena responsabilidad de las consecuencias de los actos y disculparse. El primero es que supone una pérdida de autoestima, ya que se ha de reconocer que con el propio comportamiento se hizo daño. La imagen de uno mismo se va a ver cuanto menos cuestionada. Si la valoración negativa es hacia el comportamiento que uno llevó a cabo, puede aparecer la culpa. En el caso de que esa valoración negativa se refiera a la persona por completo, es decir, sea una etiqueta global, entonces aparecerá la vergüenza. El segundo motivo implica cierta percepción de que se pierde poder o estatus. Algunas personas sienten que es humillante lo que se conoce como "agachar la cabeza" justo por este motivo. Sería una cuestión de orgullo, que es también una emoción autoconsciente junto con la culpa y la vergüenza. En el caso del orgullo que impide hacerse cargo del dolor causado al otro habría un excesivo apego a una imagen sobrevalorada de uno mismo. El tercer motivo es el miedo a que se le pida una compensación costosa.Puede ocurrir también que sea un mero temor, que después no se cumpla, ya que no siempre la persona ofendida solicita compensación; la mayoría de las veces busca comprensión de su dolor, percibir arrepentimiento sincero y buenos propósitos. Tan importante es pedir disculpas como que estas sean sinceras, ya que de lo contrario es difícil que llegue el perdón del ofendido. La percepción de sinceridad es mayor cuando la disculpa tiene lugar de forma espontánea y próxima a la ofensa, y es menor cuando se obtiene un beneficio por ello (penitenciario, por ejemplo).
¿De qué depende que al tomar conciencia del daño cometido aparezca dentro de uno la emoción de la culpa, de la vergüenza o bien el orgullo? Una importante razón, que no agota otras posibles, es el nivel de narcisismo que hay en la personalidad del individuo. Aquellos cuyo nivel de narcisismo sea más bajo tenderán más a la culpa. Por el contrario, los que tengan niveles mayores, tenderán a la vergüenza / orgullo, que son en realidad dos caras de una misma moneda. El problema con el orgullo aparece cuando es tan elevado que mueve a la persona a la soberbia, la cual le hace valorarse a sí misma por encima de las demás. Puede llegar a ser una fuente de bloqueo, tanto de las ideas, como de la empatía con los otros. La persona narcisista puede resistirse a tomar conciencia del daño al otro y aferrarse al orgullo. Consigue con ello salvaguardar su imagen ante sí, pero crea un intenso malestar al otro. No obstante, en ocasiones la resistencia cede a la evidencia, y se hace cargo en toda su magnitud. Y ahí sí aparecería la vergüenza, y con ella un intenso malestar.

domingo, 15 de marzo de 2026

Yo lo he visto, afirma el ciudadano cuando lo que realmente ha visto es algo elaborado artificialmente

En España, si analizamos el conflicto catalán, debemos cuestionarnos sobre cuál es la dimensión de las mentiras establecidas y las manipulaciones legitimadas de los dos bandos en el conflicto y cuál es la construcción de la realidad en el doble eje independentismo/españolismo. ¿Cuáles son las verdades y cuáles las mentiras de ambos lados? Se ha comprobado que alrededor de los hechos acaecidos en Cataluña con motivo del referéndum de independencia del 1 de octubre de 2017 se fusionaron imágenes reales con imágenes falsas. Ésta es una práctica muy habitual en un mundo como el de hoy que no coloca significativas barreras para la manipulación de imágenes digitales. El resultado es que el usuario de redes, el espectador de televisión, no toma conciencia del engaño, desconoce que le están mintiendo. Existe una tendencia a creer en la verosimilitud de lo audiovisual por mostrarse como una testificación, una demostración de que algo de verdad está sucediendo. “Yo lo he visto”, afirma el engañado ciudadano cuando lo que realmente ha visto no es sino algo construido, elaborado artificialmente, un relato creado ad hoc para servir los intereses ideológicos de un sector u otro. Una mentira…. En la generación de esta falsedad, el miedo es una de las herramientas fundamentales. El miedo al diferente y la expulsión de lo distinto están presentes en muchos de los relatos de posverdad que tenemos en la actualidad, en diferentes contextos, distintos países y situaciones diversas. El recurso al miedo como factor emocional clave en la generación de posverdad en numerosos partidos políticos europeos. El miedo es especialmente efectivo en las redes, donde se combina con la familiaridad. Una relación de proximidad entre sujeto y origen de la información le otorga verosimilitud a los relatos. Cuando una información falsa compartida en las redes sociales procede de alguien que nos resulta cercano, su credibilidad aumenta de forma exponencial. En este contexto, entendemos la familiaridad como la proximidad que mantienen sujeto y fuente de información no necesariamente desde el punto de vista del parentesco, sino también desde su conexión ideológica o desde la pertenencia a un mismo grupo de afinidad. Que la fuente de una información falsa tenga algún tipo de conexión o relación de similitud con nosotros, o si pertenece a nuestro mismo grupo, hace que sintamos una relación de identificación con ella. A la vez, sentirnos identificados con la fuente de la información es también un poderoso motor de verosimilitud y de legitimación de la mentira, escriben David García-Marín y Roberto Aparici.

miércoles, 11 de marzo de 2026

La ausencia de las sensaciones corporales que acompañan en el tránsito hacia la muerte deja un vacío insoportable

Comercialmente bien explotado, el miedo al dolor se transforma en un auténtico pánico que, de manera paradójica, acarrea nuevos sufrimientos. Stephen Jenkinson, uno de los especialistas mundiales en cuidados paliativos, habla de las expresiones de terror que con frecuencia contempla en los ojos de los moribundos a quienes se medica para que no sufran.
La ausencia de las sensaciones corporales que nos acompañan de forma natural en el tránsito hacia la muerte deja a los pacientes en una especie de vacío insoportable y convierte esa transición esencial de la vida en una experiencia espantosa. En la misma línea, estudios recientes han demostrado que el uso de drogas como los antidepresivos para cambiar estados psíquicos produce “embotamiento emocional” (emotional blunting), un fenómeno caracterizado por la dificultad para conectar con lo que sentimos; imposibilidad de llorar, de reaccionar frente a eventos con una fuerte carga sensible y de empatizar con otras personas. Separados drásticamente de nuestras propias emociones, somos incapaces de comprender y aceptar las de los demás, escribe la filósofa y psicóloga  Heike Freire.

domingo, 8 de febrero de 2026

Búsqueda de seguridad

Leszek Kolakowski escribe en Si Dios existe que “la propia búsqueda de seguridad, lejos de ser una sublimación fantasmagórica del miedo natural y universal al sufrimiento, ¿es un signo de nuestra participación en el orden eterno, dotado de sentido, de nuestra condición de seres metafísicos, una condición que podemos casi olvidar y que, sin embargo, nunca olvidamos por completo?”
Daniel Defoe afirma que todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.

domingo, 18 de enero de 2026

La república Islámica de Irán sufre una profunda crisis

La república Islámica de Irán sufre una profunda crisis. Las protestas se iniciaron en la capital, Teherán, pero ya se han registrado incidentes violentos en otras muchas ciudades. Las manifestaciones dieron comienzo principalmente por parte de comerciantes y en seguida se produjeron en más puntos del país. 
En los videos difundidos en redes sociales, las consignas políticas se mezclan con las reivindicaciones económicas, lo que refleja un hartazgo generalizado que atraviesa todos los estratos de la población, como muestra el análisis de los mensajes coreados en los últimos días en las calles del país.
En un callejón del bazar de Teherán, una joven vestida de manera informal, con tenis y cola de caballo, encabeza la marcha de comerciantes en el tercer día de manifestaciones. Se da la vuelta y arenga a la multitud con su voz aguda, con el puño en alto: “¡No tengamos miedo! ¡No tengamos miedo! ¡Estamos todos juntos!”. Los hombres que la siguen repiten inmediatamente la consigna. A su paso, miradas atónitas y una transeúnte que graba la escena y grita: “¡Bravo! Qué valiente es esta chica”. Esta consigna, que se ha escuchado en todas las manifestaciones iraníes durante los últimos años, no es nueva. Pero la presencia de esta joven entre los comerciantes del bazar, que parecen apoyarla, ilustra una convergencia de luchas que ahora sale a la luz. Las reivindicaciones políticas del movimiento “Mujer, vida, libertad” se suman aquí al descontento de los comerciantes del bazar, que pertenecen a los sectores más religiosos y tradicionales de la sociedad.
Un punto destacable de las consignas lanzadas durante las recientes protestas ha sido la politización de algunas consignas, declarando la insatisfacción con toda la estructura del Gobierno de la República Islámica y, en algunos casos, apoyando a Reza Pahlavi, el hijo mayor y heredero del último Sha de Irán.

miércoles, 7 de enero de 2026

Una formación afectiva

Si no aprendemos a conectar nuestras emociones con la realidad que nos rodea, y con la nuestra propia, surge el miedo al futuro, el temor a las grandes decisiones, la fragilidad del “sí, quiero” que en su día dijimos. En cambio, una formación afectiva que involucre también a la inteligencia posibilita una vida estable, en la que se disfrutan las cosas buenas y se llevan con serenidad las menos buenas.

Referencia:Vale la pena (Andrés Cárdenas Matute)

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Los hombres y mujeres que temen la injusticia de los hombres

Thomas Becket
Asesinato en la catedral, de T.S. Eliot. Escrito en 1935, era una adivinación de los tiempos que estaban por venir. El tema es conocido; Thomas Becket, amigo y canciller de Enrique II, es nombrado arzobispo de Canterbury. Enrique II encuentra un estorbo, para su política de poder, en aquel que quería que fuera su mano derecha. Había prometido a su amigo Thomas que estaría siempre a su lado. Pero cambia de opinión, como quien se quita un guante, y deja caer, para que lo entiendan, que ese hombre le molesta. Quienes manejan el poder suelen tener lacayos dispuestos a cualquier cosa, con tal de no perder el cargo y su sustancia económica.
Becket sabe que va a morir, “porque entrego mi vida por la ley de Dios sobre la ley del hombre”. Otros arzobispos y obispos de la época callaron o argumentaron que es preciso, a cualquier precio, mantener la concordia entre la Iglesia y el poder político. Dijeron algo que se ha repetido muchas veces, pro bono pacis, por el bien de la paz. En lugar del bien de la paz llegó el crimen. Los asesinos son razonables. “En lo que hemos hecho, lo creáis o no, fuimos totalmente desinteresados. Hemos sido los instrumentos para que se llegara a ese Estado que vosotros aprobáis”.
Poco a poco el crimen ya no lo es, porque se ha hecho en nombre de la justicia y de la convivencia pacífica. Todo es razonable. ¿Por qué defender a ultranza unos principios? “Becket era muy radical”, comenta una cortesana, lo que hoy sería una secretaria de Estado. Y uno de los asesinos recurre al antiguo método de corromper las palabras, “creo que, con estos hechos ante ustedes, sin dudarlo emitirán un veredicto de suicidio mientras se encontraba en estado de incapacidad mental. Es el único veredicto caritativo que se puede dar a alguien que, después de todo, fue un gran hombre”.
¿Y el pueblo? El pueblo se hace a todo. Ha visto cómo Becket ha sido asesinado y no ha reaccionado, por miedo. “Perdónanos, Señor, reconocemos que somos el tipo de hombre corriente; los hombres y mujeres que cierran la puerta y se sientan junto al fuego; que temen la injusticia de los hombres mucho menos que la justicia de Dios”.

domingo, 21 de diciembre de 2025

No podemos permitir que toda una masa humana pierda toda conciencia

Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, escribe la obra Hermano de nuestro Dios. En esta obra de teatro Wojtyla hace decir a uno de los personajes que “no podemos permitir que toda una masa humana se hacine en refugios nocturnos, lleve una vida casi animal, pierda poco a poco toda conciencia salvo el hambre y el miedo…”. Los indigentes tienen derecho a un mínimo de vida decente y respeto propio, y no solamente a la misericordia y la compasión.
Un personaje al que se identifica como “El Orador” dice a los sin hogar del refugio que “tenéis derecho a tener derechos humanos”.


sábado, 6 de diciembre de 2025

Destruir la civilización heredada y mutarla por otra


Álex Rosal explica en su libro Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida que vivimos en una barbarie elaborada, con semblante y modos refinados, pero con los mismos objetivos, destruir la civilización heredada y mutarla por otra. Y este proceso no es, según sus palabras, otra cosa que una guerra. Guerra cultural que hace décadas se libra, pero guerra a fin de cuentas. “Y, como en cualquier guerra, se pretende aplastar al enemigo”, dice Rosal. Por eso advierte Rosal que la derrota va a implicar la pérdida de libertades, so capa de una serie de justificaciones, como la defensa del planeta o de la diversidad.
Álex Rosal no se anda con circunloquios, de modo que su descripción del mundo posterior a la guerra (en caso de que los “guardianes”, es decir, quienes se oponen a los “bárbaros”, no hagan nada) coincide con los objetivos de la Agenda 2030 y un conocido vídeo del Fondo Monetario Internacional: “No podrás educar a tus hijos como consideres … No podrás tener libertad de movimientos … No podrás tener propiedades … No podrás comer carne … La clase media se empobrecerá”. Será un “mundo feliz” en el que la disidencia ante los “nuevos derechos” no se admitirá (¿quién se opone hoy a los llamados “derechos LGTB”?), y en el que, como ya sucede, las herramientas digitales serán de enorme ayuda para saber qué hace, dónde, cuándo y cómo cada ciudadano. Coches con sistemas de monitoreo, además de las aplicaciones que ya tenemos instaladas en nuestros móviles. Un mundo de altos impuestos (como vemos, es lo que ya sucede, pero que irá a más), de ideología de género y donde la familia y otras entidades tradicionales han sido sustituidas por el Estado y por la profusión de “colectivos” e “identidades”. Un mundo de individuos, grandes empresas y gobiernos arbitrarios y cada vez más poderosos.
Rosal arguye que es precisamente el miedo una de las herramientas de los bárbaros. Si no cumplimos las órdenes de los bárbaros, el planeta morirá y los fascistas gobernarán la tierra. Suena este argumento.

sábado, 15 de noviembre de 2025

La izquierda actual no pueden admitir la posibilidad de la discrepancia

David Mamet, intelectual norteamericano, escribe en su libro Himno de retirada que “los Estados Unidos llevan enfrentándose a su crisis existencial desde la hegemonía de Obama”, llega a hablar del poder de un “Estado profundo”, ese ente del gusto de un notorio conspiranoico como Daniel Estulin. Y a los clásicos ingenuos que piensan que “eso no puede pasar aquí”, les aclara que ya está pasando y constata “la chatarra en que la izquierda ha convertido este país”. “Ahora, la izquierda marxista está destripando nuestro país. Ensoberbecidos con cada batalla que ganan, amplían el alcance de sus actividades. De humillar a alguien se pasa a incluirlo en una lista negra; de los piquetes, a la destrucción; de las manifestaciones, a los disturbios. Al igual que ocurre con los impuestos, lo que quieren es todo lo que tengamos, y ¿quién podría detenerlos? Aquí entra en escena Donald Trump. Miró a la izquierda y nos informó de que hacía mucho tiempo que los conocía; eran los mismos rufianes, ladrones, tramposos y putas con los que había estado haciendo negocios toda su vida. Se formó en la industria de la construcción. Y la izquierda se hizo pipí”.
La izquierda actual son como el inspirado arquitecto aficionado, no pueden admitir siquiera la posibilidad de la discrepancia, ni, por tanto, tolerarán tener cerca a nadie que pueda admitirla, incluido el Colegio Electoral; así, el electorado es libre de airear su frustración, morirse de hambre o irse a hablar con su párroco. Cuando está débil, el cuerpo político, al igual que el físico, es vulnerable a las infecciones oportunistas. Cuatro años de histeria contra Trump, chantaje racial, catástrofe económica diseñada y disturbios han sometido al cuerpo político estadounidense a unas amenazas (a la Constitución, a la religión, a la razón) que un organismo sano podría haber ignorado”. “El confinamiento fue la manipulación de una respuesta a un fenómeno natural por parte de quienes están en el poder. En esto se parece a la insistencia de la izquierda en el calentamiento global, el miedo da poder a los Gobiernos que, como siempre, son las herramientas de los plutócratas. ¿Por qué los plutócratas, los milmillonarios y quienes controlan nuestras comunicaciones querrían el cierre de la economía? Para poder recomprarla de forma barata”, escribe Mamet.