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domingo, 30 de agosto de 2026

La concepción de un Dios tapa–agujeros

Mientras todo va bien, muchos casi ni se acuerdan de Dios, pero cuando experimentan las dificultades de la vida, se dirigen a Dios como si se hubiera olvidado de ellos, haciéndole culpable de los males que les ocurren, y exigiéndole una intervención urgente que ponga fin a la situación de malestar. Es la concepción de un Dios tapa–agujeros, verdadera caricatura del Dios revelado en las Escrituras.


sábado, 18 de abril de 2026

Pedir disculpas

Pedir disculpas cuesta y por eso, escribe la psicóloga Inés Serrano Fernández, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, llegado el caso, intentamos poner en marcha toda clase de estrategias para evitarlo. Son varios los motivos por los que cuesta asumir la plena responsabilidad de las consecuencias de los actos y disculparse. El primero es que supone una pérdida de autoestima, ya que se ha de reconocer que con el propio comportamiento se hizo daño. La imagen de uno mismo se va a ver cuanto menos cuestionada. Si la valoración negativa es hacia el comportamiento que uno llevó a cabo, puede aparecer la culpa. En el caso de que esa valoración negativa se refiera a la persona por completo, es decir, sea una etiqueta global, entonces aparecerá la vergüenza. El segundo motivo implica cierta percepción de que se pierde poder o estatus. Algunas personas sienten que es humillante lo que se conoce como "agachar la cabeza" justo por este motivo. Sería una cuestión de orgullo, que es también una emoción autoconsciente junto con la culpa y la vergüenza. En el caso del orgullo que impide hacerse cargo del dolor causado al otro habría un excesivo apego a una imagen sobrevalorada de uno mismo. El tercer motivo es el miedo a que se le pida una compensación costosa.Puede ocurrir también que sea un mero temor, que después no se cumpla, ya que no siempre la persona ofendida solicita compensación; la mayoría de las veces busca comprensión de su dolor, percibir arrepentimiento sincero y buenos propósitos. Tan importante es pedir disculpas como que estas sean sinceras, ya que de lo contrario es difícil que llegue el perdón del ofendido. La percepción de sinceridad es mayor cuando la disculpa tiene lugar de forma espontánea y próxima a la ofensa, y es menor cuando se obtiene un beneficio por ello (penitenciario, por ejemplo).
¿De qué depende que al tomar conciencia del daño cometido aparezca dentro de uno la emoción de la culpa, de la vergüenza o bien el orgullo? Una importante razón, que no agota otras posibles, es el nivel de narcisismo que hay en la personalidad del individuo. Aquellos cuyo nivel de narcisismo sea más bajo tenderán más a la culpa. Por el contrario, los que tengan niveles mayores, tenderán a la vergüenza / orgullo, que son en realidad dos caras de una misma moneda. El problema con el orgullo aparece cuando es tan elevado que mueve a la persona a la soberbia, la cual le hace valorarse a sí misma por encima de las demás. Puede llegar a ser una fuente de bloqueo, tanto de las ideas, como de la empatía con los otros. La persona narcisista puede resistirse a tomar conciencia del daño al otro y aferrarse al orgullo. Consigue con ello salvaguardar su imagen ante sí, pero crea un intenso malestar al otro. No obstante, en ocasiones la resistencia cede a la evidencia, y se hace cargo en toda su magnitud. Y ahí sí aparecería la vergüenza, y con ella un intenso malestar.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Un mundo donde el malestar colectivo prolifera

Esteban Hernández, en su libro El rencor de clase media alta y el fin de una era, describe como “la fragmentación típica de los entornos en declive”. No hay visión común, ni una meta que perseguir, ni un proyecto de futuro que aglutine a los hombres y mujeres de nuestro Occidente hiperdesarrollado en la búsqueda de un porvenir mejor para sus hijos (unos hijos, por cierto, cada vez más escasos, un dato este que sin duda ayuda a explicar el desistimiento y la indiferencia prácticamente suicidas que, ante el ocaso civilizatorio, ha decidido adoptar buena parte de la ciudadanía europea). No hay reacción contra las arbitrariedades de los poderosos. La sociedad se escinde en facciones irreconciliables y, como advierte Hernandez,“en esa dispersión, que es funcional, el enfrentamiento de los grupos subordinados entre sí permite un elevado control social”.
Para el escritor y profesor Carlos Marín-Blázquez “el porvenir no es halagüeño. La búsqueda de soluciones individuales a problemas que todos compartimos se traduce en un mundo donde el malestar colectivo prolifera. La ansiedad y la depresión, la soledad y el aislamiento son ya los verdaderos estigmas de nuestra época. Nos domina el desencanto y el cinismo.Tras sus máscaras benevolentes, contemplamos a gran parte de nuestros dirigentes como lo que en realidad son, una clase sectaria, sustancialmente depredadora, intelectualmente ruinosa, dominada por una ansia nihilista de poder. Entender que, más allá del resentimiento y de los intereses mezquinos de ciertas minorías oligárquicas, existen fuerzas creativas y benéficas de las que extraer el sustento necesario para organizar la vida en común nos cuesta ya un esfuerzo ímprobo. Y, sin embargo, ahora más que nunca es necesario perseverar en ese empeño de la imaginación. Ahora es cuando la idea de comunidad, que implica elevar el arte de la convivencia a su versión más noble y humanizadora, debe ser reivindicada con insistencia, aun cuando no veamos en esa reivindicación más que un gesto de ingenua nostalgia. Y más que reivindicada, practicada a una escala modesta, ínfima si se quiere, a modo de semilla de algo que quizá alguna vez llegue a germinar nuevamente.”

jueves, 21 de agosto de 2025

Necesitamos estar a gusto con el trabajo

Cuanto más seamos capaces de ver el trabajo como una posibilidad de enriquecernos, de aprender o de relacionarnos, menor será la probabilidad de que, cuando hagamos balance, este tiempo laboral se lo restemos a lo que consideramos como realmente vivido.Un trabajo que nos disgusta y que no nos hace sentir cómodos nos lleva a una frustración que no se queda únicamente en el ámbito laboral. Ese malestar tiene todas las papeletas para expandirse a los espacios familiares, las relaciones entre amigos, nuestras aficiones, etc. Para poder desarrollarnos de una manera eficaz necesitamos estar a gusto con lo que hacemos, amar el trabajo que tenemos en la medida de lo posible. 


jueves, 30 de enero de 2025

Se impone el conseguir el máximo disfrute de la vida por encima de cualquier otra consideración

Algunas metáforas acaban siendo traicioneras; por ejemplo, la tan manida del "Estado de bienestar", una mala traducción de Welfare State. Se presume que los servicios públicos son más convenientes que las actividades empresariales privadas. Habría que demostrarlo, pues no es un axioma, y sí una mixtificación. Está claro que las empresas pueden ganar mucho dinero, pero, también pueden perderlo. No es la situación de los trabajadores por cuenta ajena. La consecuencia de la confusión anterior es una formidable paradoja para el buen avío de la sociedad española. De entrada, se impone la mentalidad general de conseguir el máximo disfrute de la vida por encima de cualquier otra consideración. A lo que se añade el deseo de trabajar o estudiar lo menos posible. No parece importar mucho el resultado colectivo de una escasa productividad; la cual desemboca en una deuda pública y privada de creciente magnitud. Es decir, el "bienestar" de hoy será malestar para la próxima generación, escribe Amando de Miguel, que fue catedrático de Sociología de la Universidad Complutense.

viernes, 17 de enero de 2025

La persona miedosa es como si fuera hacia un muro

Para ser claros, dice el Papa Francisco, si me hago esclavo del miedo, éste puede convertirse en una limitación que me bloquea y no me hace avanzar en la vida. De hecho, la persona miedosa es como si fuera hacia un muro. En cambio, si sé utilizar el miedo para comprender el mensaje que quiere darme, entonces será una ayuda para mí.
La elección de vivir en Santa Marta, dice el Papa Francisco, estuvo influenciada por el miedo. Elegí vivir en Casa Santa Marta, en lugar del histórico piso papal del Palacio Apostólico, porque, como comprenderán, necesito encontrarme con la gente, hablar y aquí me siento más libre. Allí me sentía blindado y eso me daba miedo. Cada uno de nosotros tiene que conocerse para encontrar las mejores soluciones a su malestar.

sábado, 20 de julio de 2024

Para combatir la pobreza es necesario crear puestos de trabajo


El papa Francisco afirma que el trabajo da dignidad a las personas, por lo tanto, para combatir la pobreza es necesario crear puestos de trabajo.Los pobres no son personas externas a la comunidad, sino hermanos y hermanas con quienes compartir el sufrimiento, aliviar su malestar y marginación, para que se les devuelva la dignidad perdida y se asegure la necesaria inclusión social.


lunes, 4 de diciembre de 2023

Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior

Superar las ofensas, es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. El filósofo Max Scheler afirma que una persona resentida se intoxica a sí misma. El otro le ha herido; de ahí no se mueve. Ahí se recluye, se instala y se encapsula. Queda atrapada en el pasado. Da pábulo a su rencor con repeticiones y más repeticiones del mismo acontecimiento. De este modo arruina su vida, escribe Jutta Burggraf. Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. En consecuencia, uno no se siente a gusto en su propia piel. Pero, si no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar. Los recuerdos amargos pueden encender siempre de nuevo la cólera y la tristeza, pueden llevar a depresiones. Un refrán chino dice: "El que busca venganza debe cavar dos fosas.”
Si una persona no perdona, puede ser que tome a los demás demasiado en serio, que exija demasiado de ellos. Pero "tomar a un hombre perfectamente en serio, significa destruirle," advierte el filósofo Robert Spaemann. Todos somos débiles y fallamos con frecuencia. Y, muchas veces, no somos conscientes de las consecuencias de nuestros actos, "no sabemos lo que hacemos". Cuando una persona está enfadada, manifiesta la profesora Jutta Burggraf, grita cosas que, en el fondo, no piensa ni quiere decir. Si la tomo completamente en serio, cada minuto del día, y me pongo a "analizar" lo que ha dicho cuando estaba rabiosa, puedo causar conflictos sin fin. Si lleváramos la cuenta de todos los fallos de una persona, acabaríamos transformando en un monstruo, hasta al ser más encantador.

jueves, 18 de mayo de 2023

Alcalá-Zamora: Se hizo una Constitución que invita a la guerra civil

Niceto Alcalá-Zamora

Los primeros nueve meses de régimen republicano tuvieron el mérito de intoxicar de tal manera el problema religioso que acabó convirtiéndose en un indicador del grado de esperanza o de frustración de la población en la consolidación de un régimen que había puesto su razón de ser en la obtención de una sociedad más justa, libre, próspera y democrática. Sin embargo, las expectativas a finales de 1931 no eran nada optimistas. El mismo Alcalá-Zamora, testimonio de excepción, las resumía con estas palabras: Se hizo una Constitución que invita a la guerra civil desde lo dogmático,en que impera la pasión sobre la serenidad justiciera,a lo orgánico, en que la improvisación, el equilibrio inestable sustituye a la experiencia y a la construcción sólida de los poderes.

Figols, 1932

El malestar de los obreros por lo que consideraban la ineficacia y la traición del nuevo régimen se había convertido en un sentimiento generalizado. La sublevación anarquista ya había tenido como precedente otros episodios violentos como, por ejemplo, el que sucedió en el pueblo extremeño de Castiblanco, donde los obreros mataron a cuatro guardias civiles que pretendían reprimir una manifestación. Sin embargo, la sublevación obrera que tuvo su inicio en la localidad minera de Fígols el 19 de enero de 1932 no fue esencialmente un acto de protesta por cuestiones de precariedad laboral, sino un acto de rebeldía; así lo demuestra el hecho de que los obreros, después de haber desarmado al somatén, procedieran a proclamar la instauración del comunismo libertario.

sábado, 27 de noviembre de 2021

Los proyectos de por vida tienen mala prensa

*“Según admite el don Juan de Moliere, la delicia del amor consiste en el cambio incesante. El secreto de las conquistas del Don Giovanni de Mozart, según opina Kierkegaard, es el don de terminar de inmediato y de hacer borrón y cuenta nueva.Don Giovanni se halla en un estado de creación perpetua de sí mismo. Según la opinión de Ortega y Gasset, Don Juan/Don Giovanni constituía una auténtica encarnación de la espontaneidad de la vida, cosa que le convertían en manifestación principal del malestar básico, de las preocupaciones y ansiedades de los seres humanos modernos. Todo ello impulsó a Michel Serres (en “La aparición de Hermes” en su Hermes) a nombrar a don Juan primer héroe de la modernidad. Haciéndose eco del consejo de Camus (que observó que a un seductor al estilo donjuanesco no le gusta mirar retratos), Beata Frydryczak, perspicaz filósofa de la cultura, ha observado que como lo que cuenta para este héroe de la modernidad es el “aquí y ahora”, el instante fugaz, no puede ser un coleccionista. En el caso de que coleccionara algo, serían sensaciones, emociones, experiencias. Y las sensaciones son por naturaleza tan frágiles y de tan corta vida, tan volátiles, como las situaciones que las desencadenan. La estrategia del carpe diem es una respuesta a un mundo desprovisto de valores que pretende ser duradero.”

“Los proyectos a los que uno juraría lealtad de por vida una vez elegidos y seleccionados (sólo hace medio siglo que Jean-Paul Sartre recomendaba projets de la vie) tienen mala prensa y han perdido su atractivo. Si se presionara a la mayoría de la gente, los definirían como contraproducentes y en ningún caso como elección que harían de buena gana.”
*Identidad de Zygmunt Bauman

miércoles, 22 de agosto de 2018

¿Cómo podemos librarnos de la amargura?


¿Cómo podemos librarnos de la amargura? Resolviendo los conflictos con rapidez. Muchas veces nos sucede que tenemos un problema y en vez de resolverlo, lo desplazamos. Por ejemplo, si estamos atravesando una crisis de pareja, desplazamos nuestro malestar y terminamos enfureciéndonos con nuestros hijos o con un compañero de trabajo. En realidad lo que hacemos es desplazar la rabia hacia otros ámbitos, porque no resolvimos el verdadero problema, el conflicto con nuestra pareja. Si nos gritan en el trabajo, llegamos furiosos a casa y maltratamos a nuestra mascota. Si nos contestó mal un amigo, cuando nos sentamos a la mesa no nos gusta la comida, o no es lo que esperábamos. El problema no es lo que dice el otro, sino lo que nos decimos a nosotros mismos. 

Por eso, dice Bernardo Stamateas, “cada vez que tengas un conflicto con alguien y te pelees, mira hacia dentro porque probablemente has acumulado resentimiento, te has sentido pisoteado, desvalorizado o estás desviando un problema que en realidad es personal. Cada vez que nuestra mente ante un recuerdo doloroso elige enterrarlo, ese recuerdo gana poder. Al no poder resolver ese recuerdo, esas palabras, esa desvalorización, se guardan y se vuelven más poderosos. Siempre debes permitirte recordar las experiencias tristes que hayas pasado en la vida. Se suele aconsejar a quien está atravesando un duelo que se distraiga, que piense en otra cosa. En realidad, lo mejor es recordar lo sucedido para que la persona no lo “guarde en el desván” y el recuerdo se potencie. 


Giorgio Nardone
Giorgio Nardone terapeuta italiano, daba la siguiente tarea a los pacientes que habían sufrido algún trauma: “Anota en un cuaderno todos los días y durante media hora el recuerdo de ese trauma con lujo de detalles. Hazlo durante diez días”. En los primeros días los pacientes lloraban al escribir su recuerdo. Sin embargo, con el paso del tiempo, notaban que ese recuerdo ya no tenía tanto poder y que el dolor había desaparecido. Este terapeuta descubrió que enfrentarse a un recuerdo y traerlo voluntariamente a la memoria permite empezar a controlarlo y a “gastar” la emoción.