-El suicidio es verdaderamente el mayor pecado humano…..Pero solo Dios puede juzgarlo, porque solo El lo sabe todo, cada objetivo y medida. Ciertamente debemos orar por quienes así pecan. Si oyes hablar de ese pecado, reza fervientemente por ese pecador antes de acostarte, y si suspiras a Dios por él, aunque solo sea una vez, aunque no conocieras en absoluto al pecador, con tanta mayor diligencia tu oración será escuchada.
- ¿Pero en que puede ayudarle mi oración si ya está condenado?
- ¿Qué sabes tu de eso?….¿O cómo crees que se siente el que no tiene quien rece por él? Por eso, cuando reces tu oración antes de irte a dormir, añade al final las palabras, ten piedad, Señor, incluso de todos aquellos que no tienen quien rece por ellos”
…………..-Un anciano debe estar siempre contento, y debe morir en plena claridad de su mente, dichoso y digno, suspirando saciado de sus días hacia su última hora, y regocijándose, como una espiga de maíz va a la gavilla, y cumpliendo su misterio.
-Dice “misterio” de nuevo; ¿que significa eso de “cumplir su misterio”, le pregunté…
-¿Que es un misterio? Todo es un misterio, amigo; hay un misterio de Dios en todo. Este mismo misterio está encerrado en cada árbol, en cada mota de polvo. Que un pajarito cante, que la multitud de estrellas titilen en el cielo por la noche, todo es un mismo misterio, puedes estar seguro de ello.
El conocimiento se convierte en dudas si todo no se apoya en una fe última. La fe y la oración son lo que sostiene toda la existencia humana. Y la ciencia debe vivir dentro de este conjunto, como una fuerza especial dentro de él; al igual que la naturaleza no existe aislada, sino en Dios, escribirá Romano Guardini.

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