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jueves, 30 de julio de 2026

Soberbia y vanidad

Escribe Jaume Balmes que “la exageración del amor propio, la soberbia, no siempre se presenta con un mismo carácter. En los hombres de temple fuerte y de entendimiento, sagaz es orgullo; en los flojos y poco avisados es vanidad.”
“El orgullo tiene más malicia, la vanidad más flaqueza; el orgullo irrita, la vanidad inspira compasión; el orgullo sugiere quizá grandes crímenes, la vanidad ridículas miserias; el orgullo está acompañado de un fuerte sentimiento de superioridad e independencia, la vanidad se aviene con la desconfianza de sí mismo, hasta con la humillación; el orgullo tiende los resortes del alma, la vanidad los afloja; el orgullo es violento, la vanidad es blanda; el orgullo quiere la gloria, pero con cierta dignidad, con cierto predominio, con altivez, sin degradarse; la vanidad la quiere también, pero con lánguida pasión, con abandono, con molicie.”


sábado, 18 de abril de 2026

Pedir disculpas

Pedir disculpas cuesta y por eso, escribe la psicóloga Inés Serrano Fernández, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, llegado el caso, intentamos poner en marcha toda clase de estrategias para evitarlo. Son varios los motivos por los que cuesta asumir la plena responsabilidad de las consecuencias de los actos y disculparse. El primero es que supone una pérdida de autoestima, ya que se ha de reconocer que con el propio comportamiento se hizo daño. La imagen de uno mismo se va a ver cuanto menos cuestionada. Si la valoración negativa es hacia el comportamiento que uno llevó a cabo, puede aparecer la culpa. En el caso de que esa valoración negativa se refiera a la persona por completo, es decir, sea una etiqueta global, entonces aparecerá la vergüenza. El segundo motivo implica cierta percepción de que se pierde poder o estatus. Algunas personas sienten que es humillante lo que se conoce como "agachar la cabeza" justo por este motivo. Sería una cuestión de orgullo, que es también una emoción autoconsciente junto con la culpa y la vergüenza. En el caso del orgullo que impide hacerse cargo del dolor causado al otro habría un excesivo apego a una imagen sobrevalorada de uno mismo. El tercer motivo es el miedo a que se le pida una compensación costosa.Puede ocurrir también que sea un mero temor, que después no se cumpla, ya que no siempre la persona ofendida solicita compensación; la mayoría de las veces busca comprensión de su dolor, percibir arrepentimiento sincero y buenos propósitos. Tan importante es pedir disculpas como que estas sean sinceras, ya que de lo contrario es difícil que llegue el perdón del ofendido. La percepción de sinceridad es mayor cuando la disculpa tiene lugar de forma espontánea y próxima a la ofensa, y es menor cuando se obtiene un beneficio por ello (penitenciario, por ejemplo).
¿De qué depende que al tomar conciencia del daño cometido aparezca dentro de uno la emoción de la culpa, de la vergüenza o bien el orgullo? Una importante razón, que no agota otras posibles, es el nivel de narcisismo que hay en la personalidad del individuo. Aquellos cuyo nivel de narcisismo sea más bajo tenderán más a la culpa. Por el contrario, los que tengan niveles mayores, tenderán a la vergüenza / orgullo, que son en realidad dos caras de una misma moneda. El problema con el orgullo aparece cuando es tan elevado que mueve a la persona a la soberbia, la cual le hace valorarse a sí misma por encima de las demás. Puede llegar a ser una fuente de bloqueo, tanto de las ideas, como de la empatía con los otros. La persona narcisista puede resistirse a tomar conciencia del daño al otro y aferrarse al orgullo. Consigue con ello salvaguardar su imagen ante sí, pero crea un intenso malestar al otro. No obstante, en ocasiones la resistencia cede a la evidencia, y se hace cargo en toda su magnitud. Y ahí sí aparecería la vergüenza, y con ella un intenso malestar.

martes, 10 de febrero de 2026

La humildad devuelve todo a su justa dimensión

“La humildad es la gran antagonista del más mortal de los vicios, es decir, la soberbia. Mientras el orgullo y la soberbia hinchan el corazón humano, haciéndonos aparentar más de lo que somos, la humildad devuelve todo a su justa dimensión, somos criaturas maravillosas pero limitadas, con virtudes y defectos. La Biblia nos recuerda desde el principio que somos polvo y al polvo volveremos (cfr. Gn 3,19); humilde, de hecho, viene de humus, tierra. Sin embargo, a menudo surgen en el corazón humano peligrosos delirios de omnipotencia.”, manifiesta el  papa Francisco.


miércoles, 15 de octubre de 2025

Tomás Moro equipara el mal con el orgullo

Tomás Moro( 1478-1535) equipara el mal con el orgullo cuando escribe al preceptor de sus hijos, William Gonell, haciéndole ver los medios y fines de la educación: “Querido Gonell: el orgullo es un mal que solo difícilmente se puede extirpar; por eso y desde temprana edad se ha de poner esfuerzo para no permitir que aflore demasiado. Este mal es tan obstinado por varias razones. Apenas llegamos al mundo cuando ya nos es implantado en nuestros sensibles corazones de niño, después es casi cultivado por los maestros y fomentado por los padres. Ya nadie quiere enseñar el bien sin exigir de inmediato una alabanza como recompensa y si uno se acostumbra a ser alabado por las masas, es decir, por gente insignificante, al final se avergüenza de ser contado entre los honrados. A todo trance quiero apartar a mis hijos de tal desgracia. Vosotros, mi querido Gonell, mi mujer y todos mis amigos, tenéis que explicarles lo reprochable e indigna que es tal gloria efímera. Tenéis que explicarles que nada es más adecuado que aquella humilde modestia que Cristo nos recomienda repetidas veces. Actuad con prudente caridad; instruidlos en la virtud, sin censurar el vicio; pues con amor alcanzaréis más que con rigidez. Quien desee proceder cautelosamente, lea los escritos de los Padres de la Iglesia; nunca se enfurecieron. Su santidad, que nos mueve a la obediencia, nos exhorta a imitarlos”.


miércoles, 23 de julio de 2025

Patria

José de Espronceda escribe que “cuando los pueblos tienden la vista por la inmensa hoja del tiempo y leen en ella su origen, que la antigüedad ennoblece, sus primeros esfuerzos, la gloria y las hazañas de sus mayores, su orgullo se excita, su pensamiento se engríe, late satisfecho su corazón y tan generoso sentimiento los impele a grandes hechos y maravillosas empresas”, porque es entonces cuando “el espíritu de nacionalidad que crearon las tradiciones forma una necesidad absoluta de todas las necesidades particulares, y crea, en fin, la palabra mágica Patria”.

martes, 31 de diciembre de 2024

Existe la posibilidad de eliminar el mal del mundo

El bien y el mal
San Agustín advirtió que la bondad es fundamental e independiente, mientras que el mal es secundario y dependiente. Mientras que el mal no puede existir sin la bondad, no ocurre al contrario. Esto significa que siempre existe cierta posibilidad de eliminar el mal del mundo. Dado que el mal debe producirse a partir de la bondad preexistente, la conclusión es que la bondad es, por así decirlo, el “modo por defecto” del mundo. Siempre que las personas tengan la posibilidad de elegir, existe la posibilidad de que elijan el bien. De modo que siempre existe alguna razón para abrigar la esperanza de que el mal puede ser superado. En conclusión, hemos aprendido que el mal es ausencia de bondad, que su fuente es el deseo de tener más de lo que por justicia nos corresponde, y que está ligado al miedo y la destrucción. Con este conocimiento estamos en posición de ver con más claridad el mal en nosotros mismos y en nuestros semejantes.
Para Douglas K. Blount, profesor de filosofía y ética en Southern Baptist Theological Seminary, el resentimiento, la amargura y el orgullo son vicios que pueden convertimos en presas fáciles de una fuerza corruptora, aunque seamos básicamente buenas personas.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Soberbia

Según el psiquiatra Enrique Rojas, la soberbia es la pasión desenfrenada sobre uno mismo, la trampa del amor propio, la falta de humildad y de lucidez. Se trata de un sentimiento de valoración en el que la persona concentra su foco de atención en ella misma porque se considera excelente, única y muy por encima de los demás.  Desde la psicología y la filosofía, se establece una distinción difusa entre la soberbia y el orgullo. Algunos conciben a este último con un sentido más positivo y emocional desde el que podemos valorarnos y valorar a los demás y que a veces es fácil de disimular; mientras que la soberbia es concebirse a uno mismo como superior a los otros por el hecho de ser sí mismo, razón por la que además le deben respeto y admiración.En la soberbia, los otros no existen. Ahora bien, quien no tenga cuidado con su orgullo puede ir más allá y acabar cultivando actitudes soberbias.Así, la soberbia es amiga del orgullo, la vanidad, las ansias de poder, el narcisismo y el egocentrismo. Todo le queda pequeño. Quien tiene soberbia tan solo está centrado en sí mismo, no da valor a las opiniones de los demás porque está ciego; sin embargo, sí que necesita un feedback constante sobre la imagen que están proyectando a los otros. Lo que ocurre es que las estrategias que pone en marcha para recibirlo son muy sutiles.
Detrás de la soberbia hay miedo, escribe la psicóloga Gema Sánchez Cuevas, miedo a no ser capaz, a no ser bueno, suficiente o reconocido. Y ante la incapacidad de asumirlo, de aceptar esos temores y heridas, se maquillan. Por esta razón, la soberbia sirve para “equilibrar” esos vacíos y como mecanismo de defensa porque ayuda a rechazar antes que ser rechazado.Así, quien es soberbio no suele admitir sus errores porque hacerlo le recuerda que no es tan perfecto como pensaba y como consecuencia será muy difícil que pida perdón porque considera que nunca se equivoca. Al igual que también piensa que lleva la razón porque incurre en la falacia de la autoridad.No obstante, al soberbio le importan mucho la opinión y la atención de los demás, aunque se muestre indiferente, por lo que lleva a cabo ciertos comportamientos para obtenerlas.


viernes, 28 de junio de 2024

El nihilismo conduce a un suicidio colectivo

Gerhard Müller acusa a la corriente nihilista que ha tomado la sociedad de conducirla a un “suicidio colectivo”. Esta corriente filosófica, de la que bebe la Nueva Era, tiene su máxima en que “Dios ha Muerto”; y esto deriva inevitablemente en la conclusión de que “no hay nada malo en el ser humano y que está permitido todo lo que le plazca”. 
Müller carga contra el historiador israelí Yuval Noah Harari, quien es el mayor exponente del trans y posthumanismo, y que propone al ser humano como centro del universo en su libro “Homo Deus”. La teoría del historiador israelí es el culmen de la antropología nihilista que entiende al ser humano como algo independiente y desvinculado de Dios lo que provoca que “si el hombre deja de ser una criatura a imagen y semejanza del Dios trino, se hunde en las profundidades del nihilismo antropológico”. La consecuencia de poner a la criatura en el trono del Creador no es nada nuevo, ya tentó la serpiente antigua a Adán y Eva con esta idea. Como explica Gerhard Müller, esta corriente “tiene como padre el orgullo de la criatura que quiere llegar a ser como Dios (Gn 3,5) y quiere establecer la diferencia entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso por sí misma”. Müller mencionaba que los frutos podridos de la antropología nihilista “también se muestran en el cuestionamiento del matrimonio entre el hombre y la mujer que se ve como una variante entre cualquier número de posibilidades del disfrute orgiástico de la satisfacción sexual sin la plena entrega en el amor y sin la autotrascendencia a un tercero, a saber, el niño como fruto del amor y el vientre de sus padres”, es decir la teoría Queer, conocida también como ideología de género.

lunes, 3 de junio de 2024

Síndrome de Hubris

Cristina Fernandez
Entre los mentirosos más destacados tenemos a los políticos que padecen el síndrome de Hubris, que se ha descrito en diversos campos, desde la política a las finanzas, como un trastorno de la personalidad, generalmente adquirido, y con frecuencia manifiesto en personas que anhelan o ejercen el poder, en el que su arrogancia les hace creer que están dotados de excepcional carisma, audacia y determinación sin par, pero su accionar realmente es una manifestación de insolencia narcisista, orgullo exagerado, enfermiza autoconfianza y propensión al desprecio y maltrato a quienes no lo alaben u osen criticarlo. 
Tienen propensión egocentrista desproporcionada a ver su mundo principalmente como un escenario en cual ejercer el poder y buscar la gloria... y predisposición a emprender acciones cuestionables si es necesario. Su mente es un constante proceso de entelequia, “cosa o situación perfecta e ideal que solo existe en su imaginación". La seguridad de la población está lejos de ser su principio rector y quienes no participan en su juego son excluidos con rapidez. Una cita de Santiago Rusiñol les va al dedillo: “De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos”.
Mientras más indiferentes e indolentes seamos ante estas mentiras somos cómplices en el juego. No habrá reclamo legítimo en contra, usted aprobó por acción u omisión. Lo que nos aplican se conoce como “burda mentira”, frase que se utiliza para poder expresar que una mentira no solo lo es sino que, además, cae en la posibilidad de ser calificada como carente de lógica y torpe. Seguro nos responderían que no es necesario siempre decir la verdad. 
En su libro En el poder y en la enfermedad: Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años, David Owen considera que el síndrome de Hubris suele mezclarse, en muchas ocasiones, con el narcisismo y con el trastorno bipolar.Para que la persona pueda “curarse”, sostiene este autor, simplemente basta con que pierda su poder.


viernes, 12 de abril de 2024

Soberbio

Uno de los motivos por los que los soberbios tratan de buscar alabanzas con avidez, de sobreestimarse a sí mismos y se resienten ante cualquier cosa que pueda rebajarles en su propia estima o en la de otros, es la falta de firmeza interior, no tienen más punto de apoyo ni más esperanzas de felicidad que ellos mismos. Por esto son, con mucha frecuencia, tan sensibles a la menor crítica, tan insistentes en salirse con la suya, tan deseosos de ser conocidos, tan ansiosos de consideraciones. Se afianzan en sí mismos como el náufrago se agarra a una débil tabla, que no puede sostenerlo. Y sea lo que fuere lo que hayan logrado en la vida, siempre se encuentran inseguros, insatisfechos, sin paz. El soberbio se encuentra sin frutos, insatisfecho y sin la paz y felicidad verdaderas. En la conversación, el orgullo conduce al hombre a hablar de sí mismo y de sus propios asuntos y a buscar la estimación a toda costa. Algunos se empeñan en mantener su propia opinión, con razón y sin ella; no dejan pasar cualquier descuido ajeno sin corregirlo, y hacen difícil la convivencia. La forma más vil de resaltar la propia valía es aquella en la que se busca desacreditar a otros; a los orgullosos no les gusta escuchar alabanzas de los demás y están prontos a descubrir las deficiencias de quienes sobresalen. Tal vez su nota más característica estriba en que no pueden sufrir la contradicción o la corrección, escribe E. Boylan.
Quien está lleno de orgullo parece no necesitar mucho de Dios en sus trabajos, en sus quehaceres, incluso en su misma lucha por mejorar; exagera sus cualidades personales, cerrando los ojos para no ver sus defectos, y termina por considerar como una gran cualidad lo que en realidad es una desviación del buen criterio. Se persuade, por ejemplo, de tener un espíritu amplio y generoso porque hace poco caso de las menudas obligaciones de cada día, y se olvida de que para ser fiel en lo mucho es necesario serlo en lo poco. Y llega por ese camino a creerse superior, rebajando injustamente las cualidades de otros, escribe Francisco Fernández Carvajal.

lunes, 8 de enero de 2024

Muros para la escucha

Escribe Fernando Ocáriz que los muros para la escucha suelen ser la soberbia, el orgullo, la arrogancia de una autoridad mal entendida y el individualismo que cierra los oídos ante la necesidad del familiar, del amigo, del prójimo. La superficialidad y la prisa; no reparar, no sintonizar, no darse cuenta.

viernes, 29 de septiembre de 2023

El Diablo confunde porque está confundido

Sallie Nichols cuenta en su libro El diablo en el Tarot que “la mayor parte de las leyendas narran que Satán fue despedido a causa de su orgullo y su arrogancia. Era despótico y ambicioso y desmesuradamente orgulloso de sí mismo. Sus modales, sin embargo, eran fascinantes y muy seductores. Sólo así podemos entender que consiguiera organizar una rebelión a espaldas del Jefe mientras que, al mismo tiempo, imploraba sus favores. Le gustaba pensar que era su hijo predilecto. Tenía celos de todo el mundo, especialmente de la humanidad. Odiaba a Adán y le irritaba pensar que fuera él quien gobernara el armonioso jardín del Paraíso. Para él la seguridad complaciente era, y sigue siendo, anatema. La perfección le fastidiaba y la inocencia le sacaba de quicio. La tentación era,y sigue siendo, su especialidad. Cómo disfrutó tentando a Eva y ocasionando su expulsión del Paraíso.”
“El Diablo confunde porque está confundido. Si echamos un vistazo a la imagen de esta carta del Tarot comprenderemos por qué. La imagen del Diablo se nos presenta como un agregado incoherente de rasgos completamente dispares. Tiene cornamenta de ciervo, garras de ave predadora y alas de murciélago. Metafóricamente hablando, el Diablo chupa nuestra sangre y consume nuestra esencia. Los efectos de su mordedura son contagiosos y llegan a contaminar a comunidades o incluso a países enteros.Si examinamos al “hombre-bestia” que nos muestra el Tarot descubriremos que en él no existe ninguna parte que destaque sobre las demás. Lo que hace su figura tan detestable es el absurdo conglomerado de rasgos tan dispares. Este agregado irracional atenta contra el mismo orden de las cosas y socava el esquema cósmico sobre el que descansa toda nuestra visión de la vida. Afrontar esta sombra significa afrontar un miedo que no sólo espanta al ser humano sino que también aterra a la misma naturaleza.”

jueves, 6 de octubre de 2022

Una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales

Mons. Escrivá de Balaguer

"Las tres concupiscencias(1Jn2,16) son como tres fuerzas gigantescas que han desencadenado un vértigo imponente de lujuria, de engreimiento orgulloso de la criatura en sus propias fuerzas, y de afán de riquezas" (Mons. Escrivá de Balaguer, Carta 14-III-974, n. 10).Vemos, sin pesimismo ni apocamientos, que estas fuerzas han alcanzado un desarrollo sin precedentes y una agresividad monstruosa, hasta el punto de que "toda una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales".


domingo, 18 de septiembre de 2022

El amor es un proceso de renuncias


Benedicto XVI escribe en el libro Jesús De Nazaret:
El pan es “fruto de la tierra y del trabajo del hombre”, pero la tierra no da fruto si no recibe desde arriba el sol y la lluvia. Esta combinación de las fuerzas cósmicas que escapa de nuestras manos se contrapone a la tentación de nuestro orgullo, de pensar que podemos darnos la vida por nosotros mismos o sólo con nuestras fuerzas. Este orgullo nos hace violentos y fríos. Termina por destruir la tierra; no puede ser de otro modo, pues contrasta con la verdad, es decir, que los seres humanos estamos llamados a superarnos y que sólo abriéndonos a Dios nos hacemos grandes y libres, llegamos a ser nosotros mismos.
Francisco Javier

Igual que el zumo de la uva tiene que fermentar para convertirse en vino de calidad, el hombre necesita pasar por purificaciones, transformaciones, que son peligrosas para él y en las que puede caer, pero que son el camino indispensable para llegar a sí mismo y a Dios. El amor es siempre un proceso de purificación, de renuncias, de transformaciones dolorosas en nosotros mismos y, así, un camino hacia la madurez. Cuando Francisco Javier pudo orar a Dios diciendo: “Te amo no porque puedes darme el cielo o el infierno, sino simplemente porque eres lo que eres, mi rey y mi Dios”, es evidente que antes había tenido que recorrer un largo camino de purificación interior hasta llegar a esta máxima libertad; un camino de maduración en el que acechaba la tentación, el peligro de caer, pero, no obstante, un camino necesario.

martes, 2 de noviembre de 2021

Nadie es más arrogante que un esclavo recién liberado


Escribe C.S.Lewis que cuando la represión no destroza totalmente y para siempre el espíritu, ¿no tiene una tendencia natural a producir orgullo y desprecio en venganza? A cuenta de las esposas y cadenas nos asignamos una dosis doble de autoestima. Nadie está más dispuesto a ser arrogante que un esclavo recién liberado.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Openbank: Bajo el arcoíris cabemos todxs


*El pasado 30 de junio, clientes de Openbank recibieron un correo electrónico en el que la entidad les invitaba a participar en un evento online con motivo del día del Orgullo, titulado “Bajo el arcoíris cabemos todxs”. La invitación, que instaba a la no discriminación y a la no exclusión, no ha sentado bien a algunos clientes que se preguntan por qué la entidad presupone que ser cliente significa estar de acuerdo con la celebración LGTBI. “Construir una sociedad más libre es tarea de todos y todas. Patricia Benito, directora general de Openbank, hablará de diversidad, pluralidad y visibilización con Daniel García, coordinador de nuestro club interno Open&Out. ¡Te esperamos!", decía la invitación de Instagram.


El banco digital, filial de Banco Santander, y que dirige Ezequiel Szafir, se ha volcado con el Orgullo 2021, por ejemplo, cambiando su imagen corporativa con los colores de la bandera LGTBI, lanzando tarjetas de débito con esos mismos colores o con mensajes en las redes sociales como el del viernes 25 de junio, bajo el título “Love still wins”: “El amor siempre gana. Y seguirá ganando. Porque somos muchos los que trabajamos día a día para alcanzar una sociedad más diversa y justa, creando un mundo libre de miedo. Un mundo en el que los que amamos, nunca perdamos. ¡Feliz semana del Orgullo 2021!”.

*Fuente: Hispanidad


jueves, 2 de julio de 2020

Al renunciar a la divinidad, el héroe renuncia a la esclavitud



Al renunciar a la divinidad, el héroe renuncia a la esclavitud. Todos los planes de la existencia se invierten, todos los efectos del deseo metafísico son sustituidos por efectos contrarios. La mentira es reemplazada por la verdad, la angustia por el recuerdo, la agitación por el reposo, el odio por el amor, la humillación por la humildad, el deseo según el Otro por el deseo según Uno Mismo, la trascendencia desviada por la trascendencia vertical. Ya no se trata esta vez de una conversión falsa sino verdadera. El héroe triunfa en la derrota; triunfa porque ha llegado al final de sus fuerzas; necesita, por primera vez, mirar de frente su desesperación y su nada. Pero esta mirada tan temida, esta mirada que es la muerte del orgullo, es una mirada salvadora. Todos los finales novelísticos hacen pensar en el cuento oriental cuyo héroe se aferra con los dedos al borde de un acantilado; agotado, acaba por dejarse caer al abismo; espera aplastarse contra el suelo pero el aire lo sostiene; la gravedad ha sido abolida, escribe René Girard.

jueves, 17 de noviembre de 2016

El hombre que no actua.

el vino que nos alegra
Dios protege a quienes aprovechan las oportunidades que se les conceden. Las oportunidades son bendiciones, como la buena salud, una esposa fiel o el vino que nos alegra. Aceptar oportunidades implica fracasar de vez en cuando, quizá con frecuencia, porque los hombres son falibles y la fe débil. No obstante, son bendiciones.

No puedo creer que Dios se alegre del fracaso.No se alegra
orgullo y arrogancia
del fracaso, sino del intento. Aceptar una oportunidad implica tener fe en Dios, en la munificencia de Sus dones. Implica gratitud por Su generosidad, amor por Su misericordia. Pero no aceptar una oportunidad, ni siquiera intentarlo, significa lo contrario; una falta de fe, un alejamiento de Dios, a la postre un orgullo y una arrogancia heraldos de que no confiamos en los dones que Dios deposita en nuestro regazo. 

Nosotros, como hombres, sabemos más que Él, confiamos en nosotros más que en Él. De ahí el castigo del tercer criado, que ni siquiera lo intentó. Pese a su, en apariencia, humilde disculpa, y la devolución del único talento, ese criado fue el más arrogante y desafiante de todos. Fue tímido y timorato con sus dones, y por tanto los desaprovechó. Ese criado merecía el castigo.Pero el cuarto criado perdió los recursos de su amo… ,interrumpió Odoacro cuenta Michael Curtis Ford en su novela “La caída de Roma”. Pero no los desaprovechó. Aceptó la oportunidad, corrió el riesgo, invirtió de buena fe… y los perdió. Tal vez era un estúpido. Tal vez, pero eso no es un pecado. Dios no castiga la estupidez. Castiga el orgullo, la falta de resolución y la timidez. El orgullo y el miedo son con frecuencia uno y el mismo.


El hombre que no actúa
El hombre que no actúa es el hombre más detestable, incluso más que el hombre que actúa y fracasa.Por más que un hombre se haya apartado de su destino, por más que se haya alejado de su camino, si aún desea volver a encontrarlo no está perdido


Aceptar oportunidades implica fracasar de vez en cuando, quizá con frecuencia, porque los hombres son falibles y la fe débil.

El hombre que no actúa es el hombre más detestable, incluso más que el hombre que actúa y fracasa