Desde hace 5.000 años ha habido en el seno de las administraciones estatales algunas personas que pensaron que el Estado debería ser un fin en sí mismo, y sobre todo un fin para ellos y su propio beneficio. Esas personas son los eternos corruptos, que van desde los escribas del antiguo Egipto a los políticos, empresarios y financieros de la actualidad.
Cuando llueve dinero lo lógico parece salir corriendo a la calle para recoger todos los billetes que se pueda. Da igual como sea, y tonto el último que llegue, porque de lo que se trata es de conseguir más con el menor, o con ningún, esfuerzo. Es ese nicho en donde la corrupción política prolifera como los hongos. Si creemos que toda la riqueza proviene del estado porque puede hacer el dinero que quiera, o que el estado tiene un dinero casi infinito porque siempre puede cobrar más impuestos a los ricos, llegaremos a creer que la política consiste únicamente en repartir más dinero a más gente. Pero si el estado reparte dinero imprimiéndolo, en realidad empobrece a la población, porque hace que su dinero cada vez valga menos, porque la inflación en realidad funciona como un impuesto. Y si quiere subir brutalmente los impuestos, que básicamente son el IVA y el IRPF, acabará por volverle a quitar a la gente el dinero devaluado que antes le dio.
Es la idea de que el dinero público nace de la nada la que facilita que aparezca la corrupción. Si el dinero nace por generación espontánea y no es de nadie, ¿qué hay de malo en que yo me lo quede? Al fin y al cabo, si no me lo quedo yo, se lo quedará otro, y además si es casi infinito no importa, porque aunque se le reste un poquito al infinito seguirá siendo infinito.
Es la idea de que el dinero público nace de la nada la que facilita que aparezca la corrupción. Si el dinero nace por generación espontánea y no es de nadie, ¿qué hay de malo en que yo me lo quede? Al fin y al cabo, si no me lo quedo yo, se lo quedará otro, y además si es casi infinito no importa, porque aunque se le reste un poquito al infinito seguirá siendo infinito.

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