domingo, 30 de agosto de 2026

Indiviudo-masa

Carlos Marín-Blázquez escribe que “un individuo vacío de conocimientos, es decir, privado de una cosmovisión robusta y estable, es un ser casi tan inerme en lo psicológico como pueda serlo en lo físico un niño recién nacido. Su destino más probable consiste en un eterno vagabundeo a través de la superficie de una realidad que no comprende por la sencilla razón de que ha sido privado de las herramientas necesarias para su análisis. Semejante carencia lo convierte en la víctima idónea para toda clase de manipulaciones. Sucumbirá a la penuria lingüística mediante la cual el poder degrada el pensamiento a una vacua superposición de clichés, y asumirá, sin el menor asomo de crítica disidente, los dogmas con que la cultura dominante aspira a imponer su diseño del mundo. En pocas palabras, quedará reducido a la condición de un indiviudo-masa abocado a la búsqueda de la realización personal a través de las dos únicas actividades que el sistema le empuja a ejercer sin trabas, la producción y el consumo.”
“En la actualidad el poder ostenta un sesgo crecientemente global. Se tiende a convertir la entera estructura cultural, cada vez más homogénea, en un instrumento de control de masas. En este entorno, se produce además una casi obscena fusión de intereses entre la política y el ámbito de las grandes corporaciones económicas. Ambas esferas convergen en su propósito de, a partir de ese vaciado integral de la persona, establecer una moral inédita que comporte la gestación de un individuo igualmente modificado. ¿Y cómo ha de ser ese nuevo individuo sobre cuya interioridad los actuales señores del mundo pretenden ejercer su vasta labor de ingeniería? En pocas palabras, un individuo sin arraigo, desconectado de la cadena generacional, consumidor bulímico de los productos anestesiantes que le proporciona la industria del entretenimiento.”


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