Arthur C. Brooks es uno de los mayores expertos en felicidad. Se dedica a ella. A enseñarla. A escribir sobre ella. A hablar sobre qué es y cómo se alcanza. En 2019 empezó a hacerlo desde la tarima de la Harvard Kennedy School y la Harvard Business School. Opina que es “un error es pensar que la felicidad es un sentimiento. No lo es. Los sentimientos son indicios de la felicidad, pero no son la felicidad. Es como confundir el olor de la cena con la cena. Tienes el olor de la cena en la casa de tu madre y dices ¡ah, qué bueno!, pero eso no es la cena. Es la evidencia de la existencia de la cena que vas a disfrutar luego. Y eso mismo pasa con la felicidad……La gente más feliz es la que disfruta de su vida. Que saca satisfacción de sus logros y experiencias, es decir, que disfrutan tras luchar y haber superado obstáculos."
"El sentido de la vida está compuesto por tres partes. La primera es la coherencia, las cosas pasan por una razón. La segunda es el significado, la razón de mi existencia, saber por qué importa que esté aquí. Y, por último, el propósito. Mucha gente piensa que el sentido y el propósito son lo mismo, pero no es así. El propósito es la dirección y los retos que tiene tu vida. Para encontrar el sentido a la vida tienes que buscar estas tres partes”.
Para poder ser más feliz hace falta tener un sentido trascendental, salir del propio psicodrama, ser pequeño y dejar que el universo sea grande. Yo soy católico y mi fe es lo más importante de mi vida. La amistad también es muy significativa para la felicidad, pero la gente tiene cada vez menos amigos. Lo mismo pasa con las relaciones familiares. La gente no se está casando, no está teniendo hijos, y el amor familiar es fundamental para la felicidad. Los jóvenes además están perdiendo el sentido de la vocación profesional.
“Es muy interesante lo que está pasando en las redes sociales, dice Brooks, porque están produciendo infelicidad e intentando a la vez tratar sus síntomas.La gente se siente muy sola, en parte porque no tienen relaciones offline, en la vida real. No tienen contacto visual, no tienen contacto físico y viven enganchados a estas tecnologías, con cada vez menos relaciones personales y, por ello, con menores niveles de oxitocina, una hormona que no se puede producir a través de una pantalla. Sufren, y para aliviar los síntomas de la depresión, de la ansiedad y la soledad, acuden a las redes sociales. Es un círculo vicioso.”
Para poder ser más feliz hace falta tener un sentido trascendental, salir del propio psicodrama, ser pequeño y dejar que el universo sea grande. Yo soy católico y mi fe es lo más importante de mi vida. La amistad también es muy significativa para la felicidad, pero la gente tiene cada vez menos amigos. Lo mismo pasa con las relaciones familiares. La gente no se está casando, no está teniendo hijos, y el amor familiar es fundamental para la felicidad. Los jóvenes además están perdiendo el sentido de la vocación profesional.
“Es muy interesante lo que está pasando en las redes sociales, dice Brooks, porque están produciendo infelicidad e intentando a la vez tratar sus síntomas.La gente se siente muy sola, en parte porque no tienen relaciones offline, en la vida real. No tienen contacto visual, no tienen contacto físico y viven enganchados a estas tecnologías, con cada vez menos relaciones personales y, por ello, con menores niveles de oxitocina, una hormona que no se puede producir a través de una pantalla. Sufren, y para aliviar los síntomas de la depresión, de la ansiedad y la soledad, acuden a las redes sociales. Es un círculo vicioso.”

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