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martes, 18 de agosto de 2026

La gente más feliz es la que disfruta de su vida

Arthur C. Brooks es uno de los mayores expertos en felicidad. Se dedica a ella. A enseñarla. A escribir sobre ella. A hablar sobre qué es y cómo se alcanza. En 2019 empezó a hacerlo desde la tarima de la Harvard Kennedy School y la Harvard Business School. Opina que es “un error es pensar que la felicidad es un sentimiento. No lo es. Los sentimientos son indicios de la felicidad, pero no son la felicidad. Es como confundir el olor de la cena con la cena. Tienes el olor de la cena en la casa de tu madre y dices ¡ah, qué bueno!, pero eso no es la cena. Es la evidencia de la existencia de la cena que vas a disfrutar luego. Y eso mismo pasa con la felicidad……La gente más feliz es la que disfruta de su vida. Que saca satisfacción de sus logros y experiencias, es decir, que disfrutan tras luchar y haber superado obstáculos."
"El sentido de la vida está compuesto por tres partes. La primera es la coherencia, las cosas pasan por una razón. La segunda es el significado, la razón de mi existencia, saber por qué importa que esté aquí. Y, por último, el propósito. Mucha gente piensa que el sentido y el propósito son lo mismo, pero no es así. El propósito es la dirección y los retos que tiene tu vida. Para encontrar el sentido a la vida tienes que buscar estas tres partes”.
Para poder ser más feliz hace falta tener un sentido trascendental, salir del propio psicodrama, ser pequeño y dejar que el universo sea grande. Yo soy católico y mi fe es lo más importante de mi vida. La amistad también es muy significativa para la felicidad, pero la gente tiene cada vez menos amigos. Lo mismo pasa con las relaciones familiares. La gente no se está casando, no está teniendo hijos, y el amor familiar es fundamental para la felicidad. Los jóvenes además están perdiendo el sentido de la vocación profesional.
“Es muy interesante lo que está pasando en las redes sociales, dice Brooks, porque están produciendo infelicidad e intentando a la vez tratar sus síntomas.La gente se siente muy sola, en parte porque no tienen relaciones offline, en la vida real. No tienen contacto visual, no tienen contacto físico y viven enganchados a estas tecnologías, con cada vez menos relaciones personales y, por ello, con menores niveles de oxitocina, una hormona que no se puede producir a través de una pantalla. Sufren, y para aliviar los síntomas de la depresión, de la ansiedad y la soledad, acuden a las redes sociales. Es un círculo vicioso.”

domingo, 14 de junio de 2026

Cuando el Estado decide quién es persona, qué es el matrimonio, qué es la familia y qué significa la paternidad

La aceptación generalizada de la idea de que la sociedad está formada por individuos autónomos que persiguen su propio interés ha dado lugar a redefiniciones de la personalidad, el matrimonio, la familia y la paternidad. Mientras que en el pasado los Estados reconocían a los seres humanos una dignidad y santidad intrínsecas, ahora muchos asumen que la existencia humana carece de diseño o propósito. Se nos deja libres para elegir nuestro propio destino, sexualidad y arreglos sociales. Negar la imagen de Dios en los humanos, el valor del cuerpo y la unidad del ser humano separa humanidad y persona; cuerpo y mente; sexo biológico y género. Así que ahora el Estado decide quién reúne los requisitos para ser persona, qué es el matrimonio, qué es la familia y qué significa la paternidad. El poder pasa a manos del Estado, escribe Jeff Fountain.

lunes, 20 de abril de 2026

Hay acciones que siempre y en todas circunstancias se clasifican como mala

Benedicto XVI manifiesta que entre “las libertades por las que la Revolución de 1968 peleó estaba la libertad sexual total, una que ya no tuviera normas. La voluntad de usar la violencia, que caracterizó esos años, está fuertemente relacionada con este colapso mental. De hecho, las cintas sexuales ya no se permitían en los aviones porque podían generar violencia en la pequeña comunidad de pasajeros. Y dado que los excesos en la vestimenta también provocaban agresiones, los directores de los colegios hicieron varios intentos para introducir una vestimenta escolar que facilitara un clima para el aprendizaje.Parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada. Prevaleció principalmente la hipótesis de que la moralidad debía ser exclusivamente determinada por los propósitos de la acción humana. Si bien la antigua frase “el fin justifica los medios” no fue confirmada en esta forma cruda, su modo de pensar si se había convertido en definitivo. En consecuencia, ya no podía haber nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo; (podía haber) solo juicios de valor relativos. Ya no había bien (absoluto), sino solo lo relativamente mejor o contingente en el momento y en circunstancias”.
Y añade Benedicto XVI que “el Papa Juan Pablo II, que conocía muy bien y que seguía de cerca la situación en la que estaba la teología moral, comisionó el trabajo de una encíclica para poner las cosas en claro nuevamente. Se publicó con el título de Veritatis splendor (El esplendor de la verdad) el 6 de agosto de 1993 y generó diversas reacciones vehementes por parte de los teólogos morales. Antes de eso, el Catecismo de la Iglesia Católica (1992) ya había presentado persuasivamente y de modo sistemático la moralidad como es proclamada por la Iglesia. Nunca olvidaré cómo el entonces líder teólogo moral de lengua alemana, Franz Böckle, habiendo regresado a su natal Suiza tras su retiro, anunció con respecto a la Veritatis splendor que si la encíclica determinaba que había acciones que siempre y en todas circunstancias podían clasificarse como malas, entonces él la rebatiría con todos los recursos a su disposición.Fue Dios, el Misericordioso, quien evitó que pusiera en práctica su resolución ya que Böckle murió el 8 de julio de 1991. La encíclica fue publicada el 6 de agosto de 1993 y efectivamente incluía la determinación de que había acciones que nunca pueden ser buenas”.

viernes, 3 de octubre de 2025

Sentirse simples ciudadanos de una nación

Muchos piensan que la sociedad no valora adecuadamente su dignidad interior. Su yo interior no concuerda con el reconocimiento social y eso les provoca indignación y resentimiento. Desde “la clase obrera blanca en América y Europa que se siente atraída por el populismo, hasta las poblaciones de Norte de África y Oriente Medio que se rebelaron contra los gobernantes en la primavera árabe de 2010, o el movimiento #MeToo, impulsado por un deseo similar de respeto”, dice Francis Fukuyama, pensador estadounidense. El problema, añade Fukuyama, es que “al exigir justicia para ellos como grupo marginado”, de forma particular y exclusiva, “están vulnerando la igualdad y el respeto para todos”. El peligro que representa definir la identidad en términos restringidos es que deja fuera a gran parte de la ciudadanía. Esto conduce a la victimización y al juego de las quejas, expresadas tanto desde la izquierda como desde la derecha, lo cual alimenta, a su vez, una“espiral interminable de reclamaciones y resentimientos”.
Según Fukuyama, “la principal cura para esta enfermedad de la política de identidad es la nación”. Sentirse simples ciudadanos de una nación. Este es un concepto más amplio que el de etnia o clase y representa la mejor esperanza de unificar a las personas y darles un sentido de propósito. El politólogo considera preferibles “las identidades nacionales basadas en un credo, como el americano, en lugar de identidades basadas en la raza o el patrimonio”. Aún así, no parece del todo confiado en que “los países pueden alejarse de una política del resentimiento que se ha ido fraguando durante años”.

sábado, 18 de enero de 2025

Nada resulta tan importante para una vida plena y satisfactoria como las relaciones personales

Aristóteles empleó el término eudemonía para referirse a un estado de bienestar en el que la persona experimenta que su vida tiene sentido y propósito. Se contrapone a la hedonía, de donde procede la voz hedonismo, que describe la felicidad efímera de los distintos placeres, comida, bebida, sexo, dinero, poder y fama, fundamentalmente. Casi todos buscan eudemonía sin renunciar a los placeres, pero la experiencia enseña que lo segundo, si se absolutiza, lleva a la destrucción. Waldinger y Schulz afirman que la eudemonía proporciona “el tipo de bienestar que aguanta los altibajos”. Sobre el dinero en concreto, tan necesario y a la vez tan peligroso, como tantos otros aspectos de la felicidad su efecto en nosotros es complejo. Quizás el motivo por el que nunca damos con la respuesta a la cuestión de si el dinero proporciona la felicidad es porque planteamos mal la pregunta y ahondamos en un lugar donde no se halla la solución.
El Estudio Harvard sobre el Desarrollo en Adultos saca la conclusión que la salud, el dinero y el éxito profesional influyen, pero nada resulta tan importante para alcanzar una vida plena y satisfactoria como las relaciones personales.Las buenas relaciones nos hacen más felices, nos mantienen más sanos y nos ayudan a vivir más tiempo. Y que eso es cierto a lo largo de toda la vida, en todas las culturas y contextos. Pocas cosas afectan tanto a la calidad de nuestra vida como nuestra conexión con los demás. 

miércoles, 14 de febrero de 2024

Entre las fuerzas que afectan la locura política es la sed de poder

Si perseguir la desventaja después que ésta se ha hecho obvia resulta irracional, entonces el rechazo de la razón es la primera característica de la locura. Según los estoicos, la razón era el “fuego pensante” que dirige los asuntos del mundo, y el emperador o gobernante del Estado se consideraba como “el servidor de la razón divina, nombrado para mantener el orden en la Tierra”. Entonces como hoy la “razón divina” era abrumada, las más de las veces, por flaquezas humanas no racionales; ambición, angustia, afán de poder, deseos de encubrir errores, engaños, ilusiones, prejuicios fijos. Aunque la estructura del pensamiento humano se basa en el procedimiento lógico que lleva de la premisa a la conclusión, no está a prueba de las flaquezas y las pasiones. El pensamiento racional claramente indicaba a los troyanos que podían sospechar de un truco cuando al despertar vieron que todo el ejército griego se había desvanecido, dejando sólo un extraño monstruoso prodigio fuera de sus murallas. Un procedimiento racional habría sido, al menos, buscar enemigos ocultos dentro del Caballo, como urgentemente lo pedían Capis el Viejo, Laocoonte y Casandra. Tal opción estaba disponible, y, sin embargo, fue descartada en favor de la autodestrucción.
En las operaciones de gobierno la impotencia de la razón es grave porque afecta todo lo que toca, los ciudadanos, la sociedad, la civilización. Tal fue un problema de profunda preocupación para los griegos, fundadores del pensamiento occidental. Eurípides reconoció que no era posible explicar ya el misterio del mal moral y de la locura por simples causas externas, por la mordida de Até, como por una araña, o por otra intervención de los dioses. Hombres y mujeres habían de enfrentarse a ella como parte misma de su ser. Su Medea sabe que está dominada, ella misma, por una pasión “más fuerte que mis propósitos”. Platón, unos cincuenta años después, desesperadamente deseó que el hombre captara y nunca volviera a soltar “el sagrado cordón dorado de la razón”, pero también él tuvo que reconocer, a la postre, que sus congéneres estaban anclados en la vida de los sentimientos, movidos como títeres por los hilos de deseos y temores que les hacían danzar. Cuando el deseo no está de acuerdo con el juicio de la razón, nos dijo, hay una enfermedad del alma, “y cuando el alma se opone al conocimiento, o la opinión o la razón que son sus leyes naturales, a eso llamo locura”.
Principal entre las fuerzas que afectan la locura política es la sed de poder, llamada por Tácito “la más flagrante de todas las pasiones”. Como sólo puede quedar satisfecha mediante el poder sobre los demás, el gobierno es su campo favorito de ejercicio.

Referencia:Barbara Wertheim Tuchman, fue una historiadora, periodista y escritora estadounidense. Ganó dos veces el Premio Pulitzer.La marcha de la locura 


domingo, 17 de diciembre de 2023

El mundo Dios lo creo tal como es para que las personas y los animales pudiesen vivir en el

El mundo Dios lo creo tal como es para que las personas y los animales pudiesen vivir en el. Sobre esta base podemos decir que el agua va a los ríos porque los animales y los seres humanos necesitan agua para vivir. Pero estamos hablando de la intención o el propósito de Dios. No es la causa final aristotélica de que las gotas de la lluvia o el agua de los ríos los que desean nuestro bien, escribe el filósofo Joostein Gaarden . 
Aristoteles se imaginaba que los movimientos de las estrellas y de los planetas dirigen los movimientos en la Tierra. Pero también tiene que haber algo que ponga en marcha los movimientos de los astros. A ese algo Aristóteles lo llama primer motor o Dios. El primer motor no se mueve en si, pero es la causa primera de los movimientos de los astros y por lo tanto de todos los movimientos de la Tierra.

sábado, 9 de diciembre de 2023

El hombre ha sido creado para un fin concreto

Ernst Friedrich Schumacher pensaba que los hombres somos homo viator, hombres creados con un propósito. La falta de reconocimiento de este hecho constituye el origen de los males de la sociedad. El hombre consciente de ser un homo viator descubrirá fuera de si mismo el fin de la propia vida, y esta pasará a considerarse una existencia objetiva que exige una desinteresada valoración, e interacción, con la realidad, Y puesto que el hombre ha sido creado para un fin concreto, tiene el deber de lograr ese fin para el que se le creó, él es el único responsable de sus actos.
Para Schumacher Freud, Marx y Einstein eran los principales responsables de la negativa del hombre de nuestros días a aceptar la responsabilidad individual. La teoría de Freud según la cual el conocimiento está sometido a la compleja interacción del ego y el ello, los cuales a su vez están sometidos a imperativos sexuales, había subjetivizado el conocimiento hasta centralizarlo en uno mismo. Esto implica que la autorealización está por encima de los demás. 

Marx hizo de la burguesía el chivo expiatorio, sustituyó la responsabilidad personal por el odio hacia los otros. Si la sociedad fallaba siempre se podía culpar a alguien. Einstein había logrado socavar la fe en lo absoluto con su insistencia en la relatividad de todas las cosas. La aplicación de este relativismo en el campo de la moral lleva necesariamente al rechazo de toda moralidad, a excepción de lo que cada uno le pareciera personalmente conveniente.
Schumacher decía que una vez aceptado que el hombre ha sido creado por Dios para un propósito determinado, la política, la economía y el arte solo tienen valor en la medida en que sirven para ayudar al hombre a alcanzar ese último plano de su existencia que es su fin. Para el hombre de nuestros días que ignora el propósito para el que fue creado, la única función de la economía, la política y el arte es la de satisfacer su consumismo, sus instintos animales y su deseo de poder. Para Schumacher, escribe Barbara Wood, cualquier arte, la música, la pintura, la literatura, tiene como propósito elevar el alma. Y si no lo hace, no cumple su función.

domingo, 19 de diciembre de 2021

El rechazo de la idea de que el mundo ha sido creado por Dios hace que la vida carezca de sentido

Jean-Paul Sartre (1905-1980) proclama que el universo es profundamente absurdo y la vida carece por completo de sentido. ¿Como vivir la vida en tales circunstancias? Afrontando el vacío con valentía y reconociendo con franqueza que nada tiene significado y que no existen valores absolutos. Construyendo cada cual sus propios valores. A esto Frederick Copleston responde que “ el rechazo de la idea de que el mundo ha sido creado por Dios  con un propósito o de que es la manifestación espontánea de la Idea o el Espíritu absolutos, deja al hombre libertad para que asigne a la vida el sentido que prefiera. Y ésta no tiene ningún otro sentido”.

sábado, 15 de agosto de 2020

La fe en Dios fue el motor que impulsó la ciencia



John Lennox, profesor de Matemáticas de Oxford dice que hoy muchos parecen usar sólo “el hemisferio izquierdo de su cerebro”, hasta el punto de que “ya han dejado de preguntarse incluso el ‘por qué’, en un sentido último”. El ejemplo más claro de esto sería el ateo Richard Dawkins, que considera que es absurdo buscar un sentido en la vida. Muchos otros líderes también han llegado a este punto. “En algunas charlas, les pregunto a empresarios de éxito:  ‘¿para qué existís?’ Y la respuesta suele ser un silencio desconcertante”. Sin embargo, “todos los seres humanos tenemos una cosmovisión”, que “responde a las preguntas: ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿Se termina la vida con la muerte? ¿Hay un sentido en el universo más allá de nosotros?”.


Lennox usa una ilustración cotidiana: “El hecho de que me apetezca una taza de té es la explicación de por qué está calentándose el agua. La otra explicación es científica, se refiere a cómo funciona el agua, el vapor, etc. Son dos explicaciones diferentes. Pero no compiten, no entran en conflicto. Es más, necesitas ambas para entender lo que está pasando. Lo mismo pasa con el universo”. “Lo que Hawking y otros dicen”, añade Lennox, “es que solo necesitas una explicación, la científica, y que se debe descartar la personal”. Pero la realidad es que “si rechazas el propósito personal de Dios, acabas en locura, seas lo inteligente que seas. Las librerías están llenas de libros que hablan de ‘la nada’, divagando de forma absurda tratando de evitar a Dios”. “Génesis 1 y Juan 1, en cambio, hablan de que cuando no había nada, ahí estaba Dios”.

John Lennox
Para Lennox “la ciencia moderna debe su existencia a la Cristiandad. El hombre se convirtió en científico porque esperaba encontrar leyes en la naturaleza. No tendríamos ciencia moderna si Europa no hubiera sido cristiana y tuviera fe en un Creador Inteligente. Esta fe no impedía la ciencia, sino que fue al revés, la fe en Dios fue el motor que impulsó la ciencia”.

lunes, 6 de enero de 2020

Sabiduría real en que nuestro cerebro tiene poco que hacer

Para el filósofo Alan Watts no fue a través de declaraciones como aprendimos a respirar, tragar, ver, hacer que la sangre circule, digerir los alimentos o resistir a las enfermedades. Sin embargo, esas cosas se realizan por medio de los procesos más complejos, que el aprendizaje por medio de los libros y la habilidad técnica no pueden jamás reproducir. Esta es una sabiduría real, pero nuestro cerebro tiene muy poco que hacer con ella.

Sin ningún aparato técnico ni cálculos para predicción, las palomas mensajeras pueden regresar a sus palomares desde largas distancias, las aves migratorias pueden visitar los mismos lugares un año tras otro y las plantas pueden “idear” mecanismos maravillosos para que el viento distribuya sus semillas. Desde luego, no hacen estas cosas “a propósito”, lo cual es tanto como decir que no las planean y piensan. Si pudieran hablar, no estarían en mejores condiciones para explicar cómo lo hacen que las del hombre medio para explicar cómo late su corazón.

martes, 7 de agosto de 2018

Las catedrales.

Catedral de Milán, Italia
Como señaló Proust “las catedrales no sólo son los ornamentos más hermosos de nuestro arte, sino también los únicos que siguen vinculados con el propósito para el que se construyeron”, una afirmación que hoy es incluso más cierta que cuando la hizo Proust en 1907.

sábado, 2 de junio de 2018

El principal propósito de la vida es incrementar el conocimiento de Dios mediante todos los medios de que disponemos.

Transcribo una carta de Tolkien:
Tolkien
“¿Por qué la vida, la comunidad de seres vivientes, aparece en el Universo físico?” plantea la pregunta: “¿Hay un Dios, un Creador/Diseñador, una Mente con la que están emparentadas nuestras mentes (pues derivan de ella), de manera que nos es en parte inteligible?”. Con eso llegamos a la religión y a las ideas morales que proceden de ella. De estas cosas diré sólo que la moral tiene dos aspectos, derivados del hecho de que somos individuos, pero no vivimos aislados, y tenemos un vínculo con todas las demás criaturas, que va estrechándose hasta el vínculo absoluto que tenemos con nuestra propia especie humana. De modo que la moral debería ser una guía para nuestros humanos propósitos, el conducto de nuestra vida: a) la manera en que nuestros talentos individuales pueden desarrollarse sin desperdicio ni abuso, y b) sin daño para nuestros semejantes ni estorbo para su desarrollo. Pero éstas son sólo respuestas a la pregunta anterior. A la mayor no hay respuesta, porque ésta requiere un conocimiento completo de Dios, que es inaccesible. Si preguntamos por qué Dios nos incluyó en su designio, sólo podemos contestar. Porque lo Hizo. Si no creemos en un Dios personal, la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la vida? es informulable e incontestable. ¿ A quién o a qué se dirigiría la pregunta? Pero como en un rincón extraño del Universo se han desarrollado seres con mentes que formulan preguntas y tratan de responderlas, uno podría dirigirse a uno de esos seres tan peculiares. Como uno de ellos, me aventuraría a decir: “Soy como soy. No hay nada que pueda hacerse al respecto. Es posible seguir tratando de averiguar lo que soy, pero nunca se lo logrará. Y por qué trata uno de saberlo, no lo sé. Quizás el deseo de saber, sólo por el mero hecho de saber, se relacione con las oraciones que algunos dirigen a lo que se llama Dios. En su punto más elevado, éstos parecen alabarlo por ser como es, y por hacer lo que ha hecho tal como lo ha hecho”. Los que creen en un Dios personal, el
Creador, no creen que el Universo de por sí sea venerable, aunque su devoto estudio sea uno de los modos de honrarlo. Y como en tanto que criaturas vivientes estamos dentro de él y de él formamos parte (parcialmente), nuestras ideas acerca de Dios y el modo que tenemos de expresarlas derivarán en amplia medida de la contemplación del mundo a nuestro alrededor. (Aunque hay también una revelación tanto dirigida a los hombres en general como a ciertas personas particulares.) De modo que puede decirse que el principal propósito de la vida, para cualquiera de nosotros, es incrementar, de acuerdo con nuestra capacidad, el conocimiento de Dios mediante todos los medios de que disponemos, y ser movidos por él a la alabanza y la acción de gracias. Hacer como decimos en el Gloria in Excelsis: Laudamos te, benedicamus te, adoramus te, glorificamus te, gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam. Te alabamos, te santificamos, te veneramos, proclamamos tu gloria, te agradecemos la grandeza de tu esplendor. Y en los momentos de exaltación podemos invocar a todos los seres creados para que se nos unan en el coro hablando en su nombre, como se hace en el Salmo 148 y en El Canto de los Tres Niños en Daniel II. ALABAD AL SEÑOR… todas las montañas y las colinas, todos los huertos y los bosques, todas las criaturas que reptan y los pájaros que vuelan. Esto es demasiado largo, y también demasiado corto… para semejante pregunta. Con mis mejores deseos, J. R. R. Tolkien

sábado, 12 de mayo de 2018

Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil.

Heródoto, el padre de la historiografía
Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil. Siempre se adhiere a las grandes gestas de la Humanidad algo de inconcebible, porque, en realidad, se elevan muy por encima del nivel medio. Es precisamente en lo increíble que ha llevado a cabo como la Humanidad remoza la fe en sí misma.


En todo descubrimiento o invención hay un estímulo moral, una fuerza alada del espíritu; pero, muy en general, lo que da el empuje definitivo hacia la realización es la conciencia de unos móviles materiales. Cierto que el rey y sus consejeros se hubieran entusiasmado, en todo caso, con la atrevida idea que encerraban los propósitos de Colón y de Magallanes de buscar un mundo nuevo; pero nunca el dinero necesario para sus planes hubiera corrido el riesgo, nunca los príncipes y los especuladores hubieran armado y puesto a su disposición una flota, sin la perspectiva de poder sacar enormes réditos de la suma empleada en el viaje de descubrimiento. Detrás de los héroes de aquella edad de los descubrimientos se movían como fuerzas impulsivas los negociantes, escribe Stefan Zweig.