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sábado, 18 de julio de 2026

Nietzsche fue en materia filosófica el más declarado enemigo de la cristiandad

Nietzsche fallecido en 1900 tras doce años de demencia, fue en materia filosófica el mayor y más declarado enemigo de la cristiandad surgido a finales del siglo XIX; convencido de que el cristianismo se hallaba en ruinas, defendió la “voluntad de poder” de Schopenhauer, en la seguridad de que solo el fuerte debería sobrevivir. Mantenía, además, que la caridad cristiana únicamente servía para fomentar la supervivencia del débil y del mediocre. Su obra más importante, Así habló Zaratustra, desarrollaba el concepto del superhombre u hombre superior, capaz de doblegar la debilidad humana y vencer la sumisión. En Más allá del bien y del mal preconizaba como fundamento de la moral el axioma de que “nada es verdad; todo está permitido”, e insistía en su lucha contra el débil argumentando que el sufrimiento de los esclavos es insignificante porque “casi todo lo que denominamos una cultura superior se basa en la espiritualización y la divinización de la crueldad”. No resulta sorprendente que muchos hayan visto en la filosofía nietzscheana una de las condiciones previas a la aparición del nazismo. El cardenal Mindszenty dijo acerca de Hitler y del Tercer Reich que “el precursor de tan horrible reinado fue Nietzsche, quien proclamó que Dios ha muerto y que todos deberíamos superar los anticuados conceptos del bien y el mal. ¡Y qué vidas tan magníficas han protagonizado estos seres humanos que prescindieron de Dios!”. 

jueves, 11 de junio de 2026

San Matías había obrado el milagro

Carlos I
San Matías había obrado el milagro. Un Austria estaba en disposición de ser rey de una enorme cantidad de reinos. Empero, solo la providencia hizo posible que estos tronos pudieran recaer en una única persona. En especial, porque sus padres no estaban llamados a ser reyes de Castilla, de modo que su hijo nunca lo hubiera sido a no ser por la suerte. Juana “la loca”, la depositaria de los derechos castellanos como hija de Isabel y Fernando, era la tercera de las hijas de los Reyes Católicos. Juana fue declarada reina inhábil por las Cortes ante un posible problema mental, lo que facilitó que, posteriormente, Carlos V ejerciese el poder sin la intromisión de su madre. Incluso el temprano fallecimiento de su padre, Felipe I, en 1506 favoreció a Carlos, le permitió coger el poder cuando apenas tenía quince años y, con ello, preparar cuatro décadas de gobierno. La suerte estaba con Carlos; pensemos que si su abuelo Fernando hubiese tenido un hijo en su segundo matrimonio con Germana de Foix, toda la herencia aragonesa se hubiese perdido. Europa no estaba preparada para tal cúmulo de casualidades. Reinos extraños que antes tenían su trayectoria propia pasaban a depender de un único señor. Los Austrias habían llegado al poder en buena parte de Europa. Pero esto no fue algo pensado, calculado o fruto de una gran estrategia. 
¿Qué valoración cabe hacer del reinado de Carlos I? Su reinado hay que interpretarlo en claroscuro, con sus hechos positivos y también sus desilusiones. Fue el primer Austria, partió de una posición difícil y consiguió establecer una Monarquía que duraría casi doscientos años. No es mal logro. Amplió sus posesiones con la Lombardía, Milán, diferentes plazas en Flandes… y América. Con Carlos V se produjo la mayor expansión por el nuevo continente, a mayor gloria de los castellanos. Fue una buena época en lo económico, con un aumento de población generalizado. Respetuoso con las libertades de sus reinos, todavía hoy se le recuerda con complacencia en países como Bélgica, donde la cerveza Carolus reconoce cuál fue la bebida preferida de este monarca.
Su sueño de la Universitas Cristiana se desvaneció con su muerte. La cristiandad en Occidente había saltado por los aires. Incluso, llegó a sus oídos que la herejía se había instalado en pequeños núcleos de Sevilla y Valladolid, donde la Inquisición hizo una portentosa demostración de dureza. Sus enemigos, en especial herejes e infieles, le habían ganado la partida. El Emperador llegó al final de sus días en una situación lamentable. Desde 1555 fue abdicando de sus tronos para pasar los últimos años en el monasterio de Yuste, sumido en la enfermedad y el remordimiento. Falleció un 21 de septiembre de 1558, sin entender porqué San Matías le había abandonado.


Referencia: Breve historia de los Austrias (David Alonso García)

jueves, 16 de abril de 2026

En el siglo XIV un gran esfuerzo de reconstrucción moral se hacía preciso para sacar a la Cristiandad del abismo

El siglo XIV, tiempo de depresión, había visto pasar, como un terrible viento, castigo de Dios, a los cuatro jinetes del Apocalipsis: hambre, guerra, peste y muerte. Un gran esfuerzo de reconstrucción moral se hacía preciso para sacar a la Cristiandad de aquel abismo. No cabe duda de que la presencia del cardenal de Luna durante un decenio influyó de modo muy poderoso para que la reforma española, que se situó en posiciones de vanguardia. Durante la legación del cardenal Luna, San Vicente Ferrer, que precisamente en 1379 había renunciado al priorato sobre los dominicos de Valencia para disponer de entera libertad, volcándola en la enseñanza y la predicación, se convirtió en un gran orador, según el gusto del tiempo, que hacía la propaganda en orden a demostrar que aquellas ondas de desorden, vicio y división, anunciaban ya el fin del mundo, empujando a sus oyentes a considerar como negocio casi exclusivo la salvación.San Vicente trataba de comunicar precisamente aquellos esquemas doctrinales que empleara en la redacción de su libro De vita spirituali: como hacían también los maestros de la devotio moderna, reclamaba una estricta imitación de Cristo en el desasimiento de toda clase de bienes en este mundo, sin incurrir, sin embargo, en el exceso de reputarlos como males; la frecuencia en la recepción de sacramentos de penitencia y eucaristía era el puente que permitía al hombre entrar en directa relación con la Trascendencia.
La señal de partida para la reforma fue dada, presente el cardenal, en las Cortes de Segovia (setiembre/octubre de 1383), en donde se promulgaron leyes en relación con la vida de la Iglesia. Siendo definido el reino como una comunidad religiosa (sólo los bautizados podían entrar en la categoría de súbditos), el proceso tenía que incluir necesariamente decisiones temporales y espirituales.Todas las decisiones de los gobernantes deben someterse a la ley de Dios, lo cual significaba abundantes límites en sus competencias. En aquellas Cortes de Segovia aproximadamente la mitad de las cincuenta y cinco leyes que se promulgaron estaba relacionada con la disciplina de la Iglesia, no es difícil reconocer la mano del cardenal. En aquellas Cortes se dictaron disposiciones para desarraigar el juego de azar, pecado grave, el amancebamiento de los clérigos y el adulterio tanto de éstos como de laicos.
La propuesta de reforma, conducente a conseguir una sociedad moralmente más sana, sometida a las estructuras jerárquicas y llamada a anteponer la conciencia del deber a las prerrogativas y privilegios que comportaba el estado eclesial, era, sin duda, arma de dos filos; establecía fuertes limitaciones, más eficaces de lo que suele juzgarse, a los excesos del poder político, pero al mismo tiempo se inclinaba en favor de un verdadero clericalismo. La reforma española pudo avanzar en el reconocimiento de los derechos humanos y en la apertura a otros pueblos idólatras.Pero, al mismo tiempo, carecía de solución adecuada para aquellos sectores de población que, al profesar la fe mosaica o musulmana, no podían ser aceptados como parte del reino. Judaísmo e Islam tampoco tenían propuestas.

viernes, 6 de marzo de 2026

El conocimiento de lo que significa ser persona está indisolublemente ligado a la fe cristiana

Löwith
Löwith escribe que “ el mundo histórico en el que era posible el “prejuicio de que cualquiera que tuviera rostro humano poseía, por eso, la dignidad y el destino del hombre, no es originariamente el mundo…del Renacimiento, sino el mundo de la cristiandad, en el que los hombres, a través del Dios-hombre Cristo, han encontrado su posición ente sí mismos y ante el prójimo. La imagen que hace del europeo un hombre está sustancialmente determinada por la idea que el cristiano lleva en si mismo, como imagen de Dios. Esta referencia histórica se aclara indirectamente por el hecho de que solo por el debilitamiento del cristianismo, la humanidad se ha vuelto problemática para sí misma”. Así como el cristianismo ha originado nuestra apreciación de la dignidad humana, así también el debilitamiento de la fe cristiana ocasionará su desaparición.

Guardini
Guardini dijo que “cuando el hombre no logra fundamentar su perfección personal en la Revelación divina, todavía conserva una conciencia de individuo como un hombre completo, digno y creativo. Sin embargo, no puede tener conciencia de la persona real que es el fundamento absoluto de cada hombre, un fundamento absoluto superior a toda ventaja o logro psicológico o cultural. El conocimiento de lo que significa ser persona está indisolublemente ligado a la fe cristiana. Una afirmación y un cultivo de lo personal pueden, tal vez, perdurar por un tiempo después de que la fe se haya extinguido, pero gradualmente también se perderán”.Una vez que se corta la savia de la reviva hacia el hombre, las convicciones nacidas de esa fe pronto decaerán, se debilitarán y morirán.


Para T. S Elliot “la fuerza dominante en la creación de una cultura común entre distintos pueblos es la religión……Nuestras artes se han desarrollado dentro del cristianismo, en él se basan hasta hace poco las leyes europeas. Todo nuestro pensamiento adquiere significado por los antecedentes cristianos. Un europeo puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea y hace, surge de su herencia cultural cristiana y solo adquiere significado en relación con esa herencia. Solo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche. No creo que la cultura europea sobreviviera a la desaparición completa de la fe cristiana….Si el cristianismo desaparece, toda nuestra cultura desaparecerá con él. Tendríamos que comenzar penosamente de nuevo.”

domingo, 25 de enero de 2026

Cristiandad y Europa son creaciones de la Iglesia católica

San Benito de Nursia
Cristiandad y Europa son, en decisiva parte, creaciones de la Iglesia católica, desde que San Benito de Nursia trazó durante el siglo VI, cuando aún no había cuajado la síntesis romano-bárbara, su fabulosa red de monasterios para afirmar y extender la fe de Roma, en los que se preservó y retransmitió la cultura de Occidente como una consecuencia y un vehículo del impulso cristiano.


domingo, 3 de agosto de 2025

Enrique VIII, Defensor de la Fe

     Enrique VIII y su canciller Tomás Moro 

Enrique VIII y con el toda Inglaterra , jamás pusieron en duda el título supremo del Papa, como cabeza de la cristiandad por institución divina.Cuenta la historia que estando Sir Tomas Moro de camino a su embajada cuando Enrique VIII escribió al cardenal Ridolfi, que regía como legado pontificio el distrito romano, una elocuente carta. En ella se lamentaba de las atrocidades a las que se había visto sometido el vicario de Cristo, y lloraba la cautividad del Supremo Pontífice, con cuya guía y poder se rige lo establecido por Dios para la salvación de los hombres. No se había olvidado, escribe, de las obligaciones derivadas del título de Defensor de la Fe. Haría todo lo posible para socorrer y restablecer el Pontificado, hasta daría su sangre. En enero de 1528 Enrique Tudor presentó una intimidación de guerra, notificando al Emperador Carlos sus pretensiones; libertad de Su Santidad. Carlos V le contestó que Clemente VII ya estaba libre.
Los ingleses emplearon represalias contra los comerciantes españoles y flamencos, pero la guerra contra los Paises Bajos era impopular en Londres y la necesidad de exportar productos ingleses al continente obligaría a conceder una tregua en la lucha. Tampoco iban bien las campañas. De forma que los reveses llevaron a Francia a un entendimiento con los españoles, desmoronándose así la política de Inglaterra como árbitro de potencias. 
Por problemas de faldas Enrique VIII decidió romper con Roma, aconsejado por Thomas Cranmer y Thomas Cromwell. En 1533 hizo que Cranmer, a quien había nombrado arzobispo de Canterbury, anulara su primer matrimonio y coronara reina a su amante Ana Bolena, dama de honor de Catalina. El Papa respondió con la excomunión del rey, a la que Enrique VIII opuso el cisma de la Iglesia de Inglaterra, aprobado por el Parlamento (Ley de supremacía de 1534). Así, la Iglesia inglesa quedó desligada de la obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente, cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y vender el patrimonio de los monasterios. Los católicos ingleses que permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores y su principal exponente, Tomás Moro, ejecutado en 1535. Sin embargo, Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas fundamentales del catolicismo, aunque no pudo evitar que, después de su muerte, Cranmer realizara la reforma de la Iglesia anglicana, que la situó definitivamente en el campo del cristianismo protestante, con la introducción de elementos luteranos y calvinistas.


sábado, 14 de junio de 2025

Entre las grietas del suelo, tan pequeño y humilde que casi no se le veía, estaba el arbolito de la Cristiandad

D. H. Lawrence escribe en su libro El amor es la felicidad del mundo: 
Saben que nuestra civilización va a reventar, tarde o temprano. Y dicen: “¡Sea! Pero primero, déjenme vivir mi vida”. Y eso está muy bien, pero es una actitud cobarde. Dicen sin ningún empacho: “Ya, bueno, pero es que a toda civilización le llega su hora. ¡Fijaos en Roma!”. En efecto, fijaos en Roma. ¿Qué veis? Un montón de romanos supuestamente “civilizados” que proclamaba a los cuatro vientos sus ideas de vive y deja vivir. Y una legión de bárbaros, hunos, etcétera, que venían a aniquilarlos, y a morir en el empeño. Los años oscuros, ¿qué pasó con ellos? ¿Qué pasó con los años oscuros, cuando los campos en Italia se asilvestraron tanto que parecían las grandes extensiones salvajes del nuevo mundo aún no descubierto, y las bestias llegaron a entrar en la gran ciudad de Lyon? ¡Muy bonito! Pero ¿qué otra cosa podía pasar? Mirémoslo por el lado de lo inevitable. Roma no cabía en el tiesto, el tiesto reventó en mil pedazos, y el árbol romano de la vida, tan desarrollado, rodó por el suelo y murió. Pero no sin que antes germinara una nueva semilla. Allí, entre las grietas del suelo, tan pequeño y humilde que casi no se le veía, estaba el arbolito de la Cristiandad. Las fieras aullaban en el monte, cundían las matanzas y debacles, y entre todo ello, en monasterios diminutos, tan remotos y pobres que no merecía la pena saquearlos, los monjes avivaban la llama eterna de la conciencia, y el imperecedero empeño humano por que no sucumba. Un puñado de obispos andrajosos se aventuraba entre el caos para que no decayera el valor de estos hombres entregados al pensamiento y la oración. Una reducida minoría de hombres desperdigados que habían hallado un nuevo camino hacia Dios, a la fuente de la vida, felices de haber dado de nuevo con el Gran Dios, felices de saber el camino y de ser los guardianes de la llama del conocimiento. He aquí la historia, reducida a la esencia, de los años oscuros, con la caída de Roma. Hablamos como si la llama del valor y del discernimiento humanos hubiera desaparecido de la faz de la Tierra en aquel tiempo; como si hubiera brotado de milagro nuevamente, salida de la nada, siglos más tarde.

miércoles, 19 de marzo de 2025

La idea de Europa

El rapto de Europa de François Boucher

La idea de Europa nació en la Antigua Grecia, donde se contrastaba con una Asia despótica y bárbara. Tras la caída del Imperio romano, el sueño de la reunificación europea apareció de forma recurrente. En la Edad Media, se concretó en la unión de la cristiandad contra el islam. En los siglos XVII y XVIII, mientras las guerras de religión e imperiales hacían estragos, surgieron ideas seculares. En 1712 el abad de Saint-Pierre abogó por una “unión europea”, y en 1795 Immanuel Kant propuso algo parecido en su obra La paz perpetua.
El siglo XIX añadió la idea de las culturas y los pueblos intrínsecamente europeos. Ese nacionalismo se tradujo en más guerras y, en su sentido de culpabilidad posterior, llamamientos a la unidad europea. El movimiento europeo moderno se inició después de la I Guerra Mundial. Algunos de sus fundadores la consideraban una forma de que Europa compitiera con América y la Unión Soviética, lo que implicaba que Rusia no podría unirse nunca. Ni tampoco, según creían algunos, podría hacerlo Gran Bretaña, que se identificaba más con su imperio que con Europa. Cuando un primer gobierno europeo federal finalmente llegó tras la II Guerra Mundial, su misión fue política y económica; hacer que Europa occidental estuviera tan integrada como para que sus Estados no se enfrentaran de nuevo y fuera tan rica como para eludir el comunismo. La pertenencia estaba dictada por las circunstancias de la Guerra Fría, y no tanto por preocupaciones filosóficas insustanciales.
El filósofo europeo del siglo XX, Ludwig Wittgenstein creyó en algún momento que el lenguaje debe referirse a cosas diferenciadas del mundo real, y que la filosofía debería aspirar a hacerlo exacto, como una ciencia. Más tarde, llegó a la conclusión de que eso era absurdo. Las palabras no pueden ser definidas con precisión; sus límites son difusos. Su significado radica en la forma en que las personas las usan para conseguir lo que quieren.
Lo mismo ocurre con la palabra Europa. Los sentimientos de los europeos sobre quién merece estar en la Unión Europea depende de los problemas sobre los que estén discutiendo. La unión monetaria y los conflictos sobre el principio de legalidad son cuestiones de instituciones y cultura, y centran la atención en las distintas identidades e historias de los europeos. Pero los mayores desafíos actuales (la guerra de Ucrania, la competencia con China, el aumento de la migración en el Mediterráneo, la gestión del cambio climático) son geopolíticos. Esto ha hecho que Europa vuelva su mirada a la geografía. Es posible que los franceses y los albanos no estén totalmente de acuerdo en los rasgos civilizadores que los caracteriza, pero saben que comparten el mismo trozo de roca euroasiática. En estos momentos, eso parece más importante.

Referencia:The Economist (30/9/2023)


domingo, 2 de marzo de 2025

Lo que hoy se llama Occidente, es la Cristiandad despojada de la búsqueda del bien, la verdad y la belleza

Reforma protestante
Marcelo Gullo, doctor en ciencia política por la Universidad del Salvador, magíster en relaciones internacionales por el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de la Universidad de Ginebra, graduado en estudios internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid cuenta que “con la cristianización de los pueblos germanos allende al Rin, surge la Cristiandad Occidental o la Nueva Cristiandad, porque la Cristiandad vieja era la Cristiandad Oriental, pero es importante subrayar que Cristiandad era el sustantivo y occidental el adjetivo. Es sustancial remarcar que, con la mal llamada reforma protestante, porque en realidad fue una rebelión de los ricos, una rebelión de los nobles alemanes para quedarse con los bienes de la Iglesia, los pueblos que se pasan de bando se quedan con el adjetivo y pierden el sustantivo. Nace así lo que hoy el común de la gente llama Occidente, es decir la Cristiandad despojada de su sustancia que era la búsqueda del bien (el bien común) la verdad y la belleza.
Juan Calvino

Lutero va a predicar que el hombre se salva por la fe, olvidándose que la fe sin obras es una fe muerta. Y Calvino, que sistematiza el luteranismo, va a agregar que Cristo no ha venido a la tierra para salvar a todos los hombres sino a unos pocos. Y cuando en Ginebra sus acólitos le preguntan ¿cómo podemos saber quiénes son esos pocos? Calvino responde que la riqueza es un signo de predestinación. Casi de forma inconsciente el hombre protestante calvinista ya no buscará entonces hacer el bien a través de las obras sino que buscará enriquecerse sin importar el mal que pueda hacer. Es decir, se quedan con la idea de la Libertad, pero reniegan de la idea de Justicia. Ya no buscarán hacer el Bien en este mundo (el Bien Común), la Verdad y la Belleza, sino solo buscarán hacerse ricos. El hombre protestante buscará siempre la libertad como valor supremo, pero será una libertad sin justicia.

miércoles, 19 de febrero de 2025

La víctima principal de las luchas confesionales fue ese cuerpo común de la cristiandad

Calvino
Hacia la década de 1550, muerto Martín Lutero, su religión, privada del intenso liderato personal de su fundador, entraba en una fase de letargo intelectual y político. En Alemania, la escena principal de la lucha confesional durante la primera mitad del siglo, la paz de Augsburgo había establecido un equilibrio, aunque inestable, entre los príncipes luteranos y los católicos romanos, privando con ello a los luteranos de estímulo para una ulterior militancia. Los calvinistas, sin embargo, fueron excluidos de los términos del acuerdo de Augsburgo, y dada la pasividad que dominó a la segunda generación de luteranos, fueron los calvinistas los que se convirtieron en los representantes más dinámicos de la religión reformada. En un momento en el que la iglesia romana estaba al fin comenzando a responder con cierto éxito al desafío de la herejía, el calvinismo disfrutaba de algunas ventajas evidentes sobre el luteranismo como credo militante. Sus doctrinas eran más definidas y estaban formuladas más agudamente; sus seguidores estaban mejor disciplinados; su sistema celular como organización eclesiástica hizo posible su propagación y crecimiento independiente, incluso allí donde las autoridades seculares se oponían a su establecimiento; y tenía en Ginebra un cuartel general desde donde el mismo Calvino pudo ordenar el campo de batalla, hasta su muerte en 1564. Después de muchos años de lucha, el envejecido Calvino se había convertido, a mediados de la década de 1550, en el dueño indiscutible de Ginebra. La oposición en el concejo de la ciudad había sido silenciada y sus enemigos habían huido. Ahora que estaba atrincherado en Ginebra, sin ninguna posibilidad de ser derrocado, Calvino pudo convertir la ciudad en la capital efectiva de su nueva religión, en una Roma protestante. Los calvinistas de Europa se habían acostumbrado desde hacía tiempo a acudir a Ginebra para pedir consejo e instrucciones, y habían ido allí a buscar refugio en tiempos de persecución. Después de una prolongada disputa, la mayor parte de los profesores de Lausana, incluyendo a Teodoro Beza, profesor de griego, fueron expulsados por el gobierno de Berna en 1558. Con la ayuda de estos, Calvino fundó una academia en Ginebra en 1559, y Beza se convirtió en su rector. La nueva institución tuvo un éxito inmediato.
Fue en Francia donde Ginebra se apuntó uno de sus más notables éxitos. Cada año era despachado para Francia un nuevo grupo de pastores ginebrinos. La mayor parte de ellos, nacidos en Francia, salidos de la clase media o de las clases aristocráticas, lograron conversos influyentes y fundaron nuevas iglesias, las cuales acudían a Ginebra para pedir guía y consejo.
La víctima principal de las luchas confesionales fue la comunidad internacional, ese cuerpo común de la cristiandad del que se seguía hablando hasta mucho después de que hubiese cesado de tener algún fundamento real. Las obediencias se polarizaban alrededor de Ginebra y de Roma, era natural que se aumentase la nostalgia por la antigua y unida cristiandad.
Los estudiantes, acostumbrados a viajar por el continente para seguir sus estudios en la universidad que habían escogido, comenzaron ahora a descubrir que esto no era tan fácil para ellos como lo había sido para sus padres. Los nobles calvinistas de los Países Bajos o de Hungría enviarían a sus hijos a la Academia de Ginebra, mientras que los católicos enviarían a los suyos a Padua o Lovaina. En 1559, Felipe II prohibió a los españoles estudiar en el extranjero, excepto en determinados colegios de Bolonia, Roma, Nápoles y Coimbra. En 1570, cartas reales dirigidas al Parlamento en Dole prohibían a los habitantes del Franco Condado “estudiar, enseñar, aprender o residir en otras universidades o escuelas privadas o públicas, que no sean las de este país o las de otros países, estados y reinos bajo nuestra obediencia, exceptuando siempre la ciudad y universidad de Roma”. Las prohibiciones gubernamentales eran con frecuencia eludidas e ignoradas, pero el hecho era que las ochenta universidades, aproximadamente, de la Europa de mediados del siglo XVI estaban siendo transformadas de instituciones internacionales en nacionales, y que la comunidad europea de estudiosos estaba siendo fragmentada por la nueva contienda confesional.
Referencia:La Europa dividida, 1559-1598 (J. H. Elliott)

domingo, 17 de noviembre de 2024

Lo que distinguía a la cristiandad latina era la uniformidad de su cultura

Escribe George Holmes en Europa: jerarquía y revuelta 1320-1450 que “lo que distinguía a la cristiandad latina era la uniformidad de su cultura, que dependía principalmente de la Iglesia. El reconocimiento general de la autoridad del papa era el factor más evidente de la unidad de Europa. Había conducido a la difusión de tipos semejantes de organización de iglesias y monasterios, y no solo de edificios, sino también de maneras de pensar. La uniformidad de la cultura había sido también promovida por las energías expansionistas de nobles y caballeros del norte de Francia y de mercaderes de las ciudades italianas, que habían difundido sus costumbres por amplias zonas del mundo latino. En 1300 la Europa occidental era ya, con mucho, probablemente la zona más rica del universo, si la riqueza se mide en relación a la densidad demográfica. La mayor parte de la riqueza se concentraba en una banda que atraviesa el continente desde el sudeste de Inglaterra al norte de Italia, incluyendo el norte de Francia, los Países Bajos y la Renania.El mundo europeo estaba dominado por el papa, el rey de Francia y otros monarcas; su vida intelectual, por la Universidad de París; su arte, por el estilo de iglesia gótica, que se había difundido por Europa desde el norte de Francia. La historia social de los próximos cien años fomentaría  una mayor diversificación de la sociedad al favorecer a las comunidades urbanas y campesinas a expensas de las clases señoriales.
La peste negra, que asoló Europa en 1348-1349, y el descenso general de población, que redujo la riqueza y el poder de los señores territoriales. Los resultados de los cambios económicos se evidenciaron en la situación de Europa durante la primera mitad del siglo XV, cuando ciudadanos y campesinos hicieron valer sus derechos.
  

martes, 28 de mayo de 2024

¿Cuando nace Europa?

Carlos Martel

¿Me preguntan cuando nace Europa? Para el profesor y académico Luis Suarez, Europa nace cuando el Imperio Romano acepta la fe cristiana y se divide en dos mitades, latina y griega. Durante varios siglos se preferirá emplear el termino cristiandad al referirse a ella, aunque el nombre, desde el siglo VII, también aparece con frecuencia.Un anónimo monje mozárabe usó la palabra Europa para designar a los soldados de Carlos Martel, que en 732 detuvieron el avance musulmán en Poitiers. Algunos años antes un improvisado caudillo, en tierras asturianas, logró una victoria capaz de despertar los ecos de leyenda. No es extraño que la leyenda acumulada en torno a Covadonga hiciera referencia expresa a la intervención de la Virgen María. España optaba por un catolicismo sin concesiones. Para el primero de los cronistas musulmanes, Ajkbar Machmua, el héroe de Covadonga es llamado Belay el Rumi, es decir, Pelayo el Romano. 


sábado, 23 de diciembre de 2023

La escritora Sigrid Undset y el matrimonio

Sigrid Undset

La escritora noruega Sigrid Undset (1882-1949) se convirtió al catolicismo en 1924, sólo cuatro años antes de recibir el Premio Nobel de Literatura. Hija de padres ateos, creció toda su juventud y primera madurez como agnóstica. El amor y el matrimonio son temas esenciales de sus novelas, así como el papel de la mujer en la familia y en la sociedad.
Poco tiempo después de recibir el Premio Nobel, un sacerdote de Oslo (Noruega) le preguntó por qué en su obra, escrita antes de su conversión al catolicismo, ya denominaba al matrimonio como "sacramento", siendo así que para los protestantes es sólo un contrato. Al poco tiempo publicó un ensayo en la revista católica noruega Credo. "Para mí, y para muchos de quienes compartían mis puntos de vista", decía Undset en ese texto, "lo lógico habría sido que toda la cristiandad tuviese como dogma común que la única forma de matrimonio admitida es la indisoluble, para toda la vida. Pero nos enfrentábamos al hecho histórico de que todos los fundadores de sectas protestantes estaban de acuerdo en tirar por la borda ese dogma. Todos ellos habían aceptado la opinión de que en ciertas circunstancias el matrimonio puede disolverse y que las personas divorciadas pueden casarse de nuevo, incluso en vida de su anterior pareja”. Para ella (cuyo matrimonio, que le dio cinco hijos, había fracasado y acabó también en divorcio) era incomprensible que los protestantes redujesen el matrimonio a un contrato civil. "Como sacramento, el matrimonio se instauró primordialmente para ayudar a las personas en el camino hacia la salvación eterna. Sin esa premisa, es inconcebible que nadie haya podido pensar que es, y debe ser, una unión indisoluble, en la cual ambas partes, por encima de todo, asumen deberes hacia Dios, y uno hacia otro en Dios”. Y completaba esta idea con una observación interesante, "incluso cuando la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio se consideró prácticamente en toda Europa objetivamente verdadera y correcta, el adulterio era habitual. Sin embargo, la Iglesia podía decir con plena justificación que el matrimonio es un canal de la gracia, pero que si los hombres rechazan cooperar con la gracia, es inútil, porque los hombres conservan la libertad de pecar”.

Infancia de Sigrid Undset con sus hermanas

"Tenemos que convencernos”, dice Undset,"de que no tenemos derecho a pensar que ningún aspecto de la tradición europea, de los valores culturales, de las ideas morales, de la riqueza emocional que tienen su origen en la cristiandad dogmáticamente definida de la Iglesia católica, seguirá viviendo una vida natural si los europeos rechazan aceptar la gracia sobrenatural de Dios. No puede pensarse que un árbol sin esas raíces continúe dando ramas, hojas y frutos”. Unos párrafos que explican por qué, allí donde el matrimonio perdió su condición de sacramento, perdió también su preeminencia como institución social, y en seguida su valor intangible hasta la desintegración de la sociedad que se basaba antes en él.



viernes, 20 de octubre de 2023

El Estado otomano siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea

El Estado otomano, que ocupó el sudeste de Europa durante quinientos años, permaneció en el continente sin llegar nunca a identificarse con su sistema social y político. Siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea, como una intrusión islámica en el seno de la cristiandad y, hasta nuestros días, ha planteado a las historias unitarias del continente problemas irresolubles de presentación. Maquiavelo, en la Italia de principios del siglo XVI, fue el primer teórico que utilizó al Estado otomano como antítesis de una monarquía europea. En dos páginas centrales de El Príncipe definió a la burocracia autocrática de la Puerta como un orden institucional que la separaba de todos los estados de Europa.


Sesenta años después, entre los sufrimientos de las guerras de religión en Francia, Bodin desarrolló una comparación política entre las monarquías limitadas por el respeto hacia las personas y los bienes de sus súbditos y los imperios que tenían un dominio ilimitado sobre ellos. Los primeros representaban la soberanía real de los estados europeos; los segundos, el poder señorial de despotismos tales como el Estado otomano, que eran esencialmente extraños a Europa. En la Inglaterra de principios del siglo XVII, Bacon subrayaba que la distinción fundamental entre los sistemas europeo y turco era la ausencia de una aristocracia hereditaria en el reino otomano. Harrington acentuó los fundamentos económicos del imperio otomano como línea divisoria básica entre los estados europeos y el turco, el monopolio jurídico del sultán sobre la propiedad de la tierra era la verdadera nota distintiva de la Puerta…..A principios del siglo XVIII, Montesquieu repetía con fidelidad su descripción del Estado turco: “El Gran Señor concede la mayor parte de la tierra a sus soldados y dispone de ella a su voluntad; puede tomar toda la herencia de los funcionarios de su imperio. Cuando un súbdito muere sin descendencia masculina, sus hijas se quedan con el mero usufructo de sus bienes, porque el señor turco adquiere la propiedad de ellos; en consecuencia, la posesión de la mayor parte de los bienes de la sociedad es precaria.No hay ningún despotismo tan perjudicial como aquel cuyo príncipe se declara propietario de todas las posesiones territoriales y heredero de todos sus súbditos, la consecuencia inevitable es el abandono del cultivo y, si el soberano se inmiscuye en el comercio, la ruina de toda la industria”.
Referencia:El Estado absolutista de Perry Anderson


sábado, 15 de julio de 2023

Felipe II optó por lo posible, en vez de por lo grandioso

Una flota turca de más de trescientas galeras estaba arrasando las aldeas del litoral del Mediterráneo oriental.La flota cristiana era abastecida y sufragada por el papado, Venecia y España. Aunque Felipe II era el mayor contribuyente, la llamada ayuda española fue en gran parte italiana. Cuatro quintas partes de las galeras suministradas por España fueron construidas y pagadas por los estados italianos de la monarquía. Los turcos se encontraban en el golfo de Lepanto, en el litoral griego. Estas dos inmensas formaciones se enfrentaron durante la mañana del 7 de octubre en dicho golfo. Los cálculos de los buques y hombres que componían cada bando varían en mucho. Es probable que los turcos contaran con unas 230 embarcaciones y más de 50.000 hombres; los cristianos, con unos 200 buques, aunque no todos ellos participaron en la batalla, y aproximadamente 40.000 hombres. Al terminar el día, las embarcaciones de don Juan habían obtenido una victoria decisiva. El vicealmirante turco, Uluj Ali, salió huyendo con unas treinta galeras. El resto fue capturado y destruido. Los turcos sufrieron 30.000 bajas, y 3.000 hombres fueron hechos prisioneros. Las pérdidas de los cristianos eran pequeñas en comparación, diez galeras y aproximadamente 8.000 hombres. Durante la tarde del 29 de octubre de 1571, un mensajero de Venecia llevó al rey y al embajador veneciano, que estaban en Madrid, noticias fiables de la victoria de Lepanto. “La alegría del rey cuando recibió estas noticias fue extraordinaria”, decía el embajador.

Durante los días siguientes, toda la ciudad de Madrid estalló en un alboroto de celebraciones. Se organizó un solemne desfile, y el rey insistió en que el embajador veneciano estuviese a su lado. El hecho de que Felipe ya se hubiera enterado de las buenas nuevas acerca de la batalla en Madrid desmiente el relato comúnmente repetido de que tuvo conocimiento de ello por primera vez mientras estaba en el Escorial. Lepanto fue un triunfo de la cristiandad. Pero, como reconocen los historiadores, nunca se trató simplemente de una victoria española. Sin los abundantes recursos italianos, España hubiese carecido de la capacidad de actuar. Felipe era perfectamente consciente de ello. Esto justifica el hecho de que se negara a participar en los ensueños de hombres menos realistas que él, como el mismo don Juan o el papa Pío V, que acariciaban la idea de una posible liberación de Tierra Santa e incluso de Estambul. La leyenda de Lepanto, no obstante, sigue estando viva. Felipe, evidentemente, compartía el entusiasmo generado por la victoria, pero “optó por lo posible, en vez de por lo grandioso”.

Referencia: El enigma del Escorial de Henry Kamen


jueves, 22 de junio de 2023

La incidencia directa de la cultura islámica en Galicia fue nula

Cuenta el historiador español Justo Beramendi que el impacto sobre Galicia de la invasión iniciada en 711 fue mínimo. Tropas musulmanas llegaron hasta Lugo en 714 pero se retiraron muy pronto, quizá porque el clima y la pobreza relativa de esas tierras les restaban atractivo. En el reparto que hicieron los invasores, a una parte de los bereberes les tocó la zona comprendida entre Miño y Duero. No aguantaron allí más de cuatro décadas. A mediados del siglo VIII, descontentos con aquella asignación, se sublevaron y la abandonaron. A partir de ese momento el país no volvió a conocer presencia estable musulmana, por lo que la incidencia directa de la cultura islámica en Galicia fue nula. Galicia se vio bastante libre de la amenaza musulmana hasta que en 997 Almanzor realizó su famosa incursión y saqueó Compostela para asestar un golpe moral al infiel, profanando lo que ya era uno de los grandes lugares sagrados de la cristiandad occidental. En todo caso, los efectos devastadores de estas campañas no fueron tan grandes ni provocaron cambios significativos de ningún tipo.

Los vikingos arribaron por primera vez a las costas gallegas en 844 y 858. Y continuaron visitándolas intermitentemente durante más de dos siglos. En 960 el obispo Sisnando II tuvo que fortificar Santiago para prevenir mejor sus ataques y por cierto murió en uno de ellos. Todavía en 1071 destruyeron Tui y capturaron al obispo. Sin embargo, tampoco provocaron cambios de relieve, ni intentaron un asentamiento permanente.

domingo, 22 de enero de 2023

En la historia de la cristiandad, la Iglesia y el Estado nacieron como entidades separadas

En la historia de la cristiandad, la Iglesia y el Estado nacieron como entidades separadas, lo que no es el caso en el Islam. Pero esa separación nunca ha sido necesaria o completa. A finales de la Edad Media, todos los príncipes europeos imponían creencias religiosas a sus súbditos; y los conflictos sectarios tras la Reforma provocaron más de un siglo de guerras sangrientas. Así, la política secular moderna no nació automáticamente de la cultura cristiana, sino que tuvo que aprenderse a golpe de dolorosas experiencias históricas. Uno de los logros de los primeros años del liberalismo moderno fue su éxito en persuadir a las personas de la necesidad de excluir de la política la discusión sobre los fines últimos que abordan las religiones. Occidente pasó por esa lucha, y creo que el islamismo moderno la está librando actualmente, escribe Francis Fukuyama.

sábado, 16 de abril de 2022

Los cruzados españoles se distinguían por su mayor tolerancia

Gregorio VII

Aunque a veces se dice que los españoles inventaron las cruzadas, la institución fue un invento europeo, papal, concretamente de Gregorio VII.La concepción específica de la guerra como instrumento religioso para liberar la península y la Tierra Santa, resultó del renacimiento papal del siglo XI, aunque lo estimuló también la aparición, en el Mediterráneo oriental, de una nueva fuerza musulmana dominante y agresiva, los turcos seljúcidas.


La idea de cruzada arraigó en la península en Aragón por la campaña contra Barbastro, en 1064. A partir de entonces, y durante cuatrocientos años, las principales campañas de defensa y reconquista fueron acompañadas, como cosa normal, de la idea de cruzada. Se convirtió en uno de los rasgos de la vida en Hispania, más consistente que en cualquier otra parte de la cristiandad, por el hecho evidente de que sólo en la península la frontera con los musulmanes estaba al alcance de la mano…..Aunque se adoptó ésta como medio de estimular la reconquista; la relación entre cristianos y musulmanes cambió sólo parcialmente, incluso después de las grandes invasiones marroquíes, y siguió siendo más práctica y humana de lo que solía ser la de los cruzados transpirenaicos. Los cruzados españoles se distinguían por su mayor tolerancia, así como por un enfoque más calculador y práctico, tanto de la guerra como de la paz, en sus relaciones con los musulmanes.

jueves, 25 de marzo de 2021

La Reforma protestante fue una deserción de los dirigentes de la Iglesia y de los Estados


Cuenta el profesor de la Cierva que la Reforma protestante no fue propiamente ni menos primariamente un movimiento espontáneo de masas sino un impulso y una deserción de los dirigentes de la Iglesia y de los Estados. Aunque la responsabilidad principal recayó sobre un iluminado profeta de la disidencia, el fraile agustino Martín Lutero, que arrastró por convicción o por interés secularizador y confiscatorio a varios grandes e influyentes príncipes alemanes, a muchos eclesiásticos y a parte de su propia Orden agustina. La Cristiandad no fue reformada sino destruida. Lutero se comportó con rebeldía total ante la autoridad de la Iglesia pero se doblegó ante la autoridad de los príncipes y llegó a formular una tesis que asombra al profesor Sabine: “No es ningún modo propio de un cristiano alzarse contra el gobierno, tanto si actúa justamente como en caso contrario”.


Anglicanismo. Enrique VIII

Claves luteranas es la negación del magisterio y de la Tradición como interpretación y fuente de la fe, respectivamente. La comunidad eclesial jerárquica es sustituida por el individuo, intérprete de la Palabra y sacerdote por su misma condición de cristiano. La autonomía del individuo y la irrelevancia de las obras para la salvación lleva a la anulación de los sacramentos y a un total divorcio entre la fe y la moral. Ratzinger ha expresado, con firmeza y compasión, que el protestantismo de raíz luterana o calvinista, sin sacramentos, sin magisterio seguro, sin jerarquía sacerdotal no puede considerarse ya como una Iglesia, no es Iglesia sino huella lejana de un cristianismo arrancado, gnóstico, herético. El anglicanismo mantuvo la jerarquía episcopal y el sistema dogmático de la Iglesia católica pero las disidencias posteriores dentro del protestantismo (sobre todo los puritanos de la Iglesia baja, que seguían el calvinismo y se enfrentaron con la Iglesia alta) y la lenta recuperación de los católicos en medio de terribles persecuciones fueron debilitando al anglicanismo, que a partir del siglo XVIII se identificó en gran parte con la masonería especulativa.

sábado, 15 de agosto de 2020

La fe en Dios fue el motor que impulsó la ciencia



John Lennox, profesor de Matemáticas de Oxford dice que hoy muchos parecen usar sólo “el hemisferio izquierdo de su cerebro”, hasta el punto de que “ya han dejado de preguntarse incluso el ‘por qué’, en un sentido último”. El ejemplo más claro de esto sería el ateo Richard Dawkins, que considera que es absurdo buscar un sentido en la vida. Muchos otros líderes también han llegado a este punto. “En algunas charlas, les pregunto a empresarios de éxito:  ‘¿para qué existís?’ Y la respuesta suele ser un silencio desconcertante”. Sin embargo, “todos los seres humanos tenemos una cosmovisión”, que “responde a las preguntas: ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿Se termina la vida con la muerte? ¿Hay un sentido en el universo más allá de nosotros?”.


Lennox usa una ilustración cotidiana: “El hecho de que me apetezca una taza de té es la explicación de por qué está calentándose el agua. La otra explicación es científica, se refiere a cómo funciona el agua, el vapor, etc. Son dos explicaciones diferentes. Pero no compiten, no entran en conflicto. Es más, necesitas ambas para entender lo que está pasando. Lo mismo pasa con el universo”. “Lo que Hawking y otros dicen”, añade Lennox, “es que solo necesitas una explicación, la científica, y que se debe descartar la personal”. Pero la realidad es que “si rechazas el propósito personal de Dios, acabas en locura, seas lo inteligente que seas. Las librerías están llenas de libros que hablan de ‘la nada’, divagando de forma absurda tratando de evitar a Dios”. “Génesis 1 y Juan 1, en cambio, hablan de que cuando no había nada, ahí estaba Dios”.

John Lennox
Para Lennox “la ciencia moderna debe su existencia a la Cristiandad. El hombre se convirtió en científico porque esperaba encontrar leyes en la naturaleza. No tendríamos ciencia moderna si Europa no hubiera sido cristiana y tuviera fe en un Creador Inteligente. Esta fe no impedía la ciencia, sino que fue al revés, la fe en Dios fue el motor que impulsó la ciencia”.