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| Carlos I |
San Matías había obrado el milagro. Un Austria estaba en disposición de ser rey de una enorme cantidad de reinos. Empero, solo la providencia hizo posible que estos tronos pudieran recaer en una única persona. En especial, porque sus padres no estaban llamados a ser reyes de Castilla, de modo que su hijo nunca lo hubiera sido a no ser por la suerte. Juana “la loca”, la depositaria de los derechos castellanos como hija de Isabel y Fernando, era la tercera de las hijas de los Reyes Católicos. Juana fue declarada reina inhábil por las Cortes ante un posible problema mental, lo que facilitó que, posteriormente, Carlos V ejerciese el poder sin la intromisión de su madre. Incluso el temprano fallecimiento de su padre, Felipe I, en 1506 favoreció a Carlos, le permitió coger el poder cuando apenas tenía quince años y, con ello, preparar cuatro décadas de gobierno. La suerte estaba con Carlos; pensemos que si su abuelo Fernando hubiese tenido un hijo en su segundo matrimonio con Germana de Foix, toda la herencia aragonesa se hubiese perdido. Europa no estaba preparada para tal cúmulo de casualidades. Reinos extraños que antes tenían su trayectoria propia pasaban a depender de un único señor. Los Austrias habían llegado al poder en buena parte de Europa. Pero esto no fue algo pensado, calculado o fruto de una gran estrategia.
¿Qué valoración cabe hacer del reinado de Carlos I? Su reinado hay que interpretarlo en claroscuro, con sus hechos positivos y también sus desilusiones. Fue el primer Austria, partió de una posición difícil y consiguió establecer una Monarquía que duraría casi doscientos años. No es mal logro. Amplió sus posesiones con la Lombardía, Milán, diferentes plazas en Flandes… y América. Con Carlos V se produjo la mayor expansión por el nuevo continente, a mayor gloria de los castellanos. Fue una buena época en lo económico, con un aumento de población generalizado. Respetuoso con las libertades de sus reinos, todavía hoy se le recuerda con complacencia en países como Bélgica, donde la cerveza Carolus reconoce cuál fue la bebida preferida de este monarca.
Su sueño de la Universitas Cristiana se desvaneció con su muerte. La cristiandad en Occidente había saltado por los aires. Incluso, llegó a sus oídos que la herejía se había instalado en pequeños núcleos de Sevilla y Valladolid, donde la Inquisición hizo una portentosa demostración de dureza. Sus enemigos, en especial herejes e infieles, le habían ganado la partida. El Emperador llegó al final de sus días en una situación lamentable. Desde 1555 fue abdicando de sus tronos para pasar los últimos años en el monasterio de Yuste, sumido en la enfermedad y el remordimiento. Falleció un 21 de septiembre de 1558, sin entender porqué San Matías le había abandonado.
Su sueño de la Universitas Cristiana se desvaneció con su muerte. La cristiandad en Occidente había saltado por los aires. Incluso, llegó a sus oídos que la herejía se había instalado en pequeños núcleos de Sevilla y Valladolid, donde la Inquisición hizo una portentosa demostración de dureza. Sus enemigos, en especial herejes e infieles, le habían ganado la partida. El Emperador llegó al final de sus días en una situación lamentable. Desde 1555 fue abdicando de sus tronos para pasar los últimos años en el monasterio de Yuste, sumido en la enfermedad y el remordimiento. Falleció un 21 de septiembre de 1558, sin entender porqué San Matías le había abandonado.
Referencia: Breve historia de los Austrias (David Alonso García)

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