martes, 30 de junio de 2026

Los paracaídas de oro

Escribe el filósofo Zygmunt Bauman que “las empresas más grandes ofrecen “los paracaídas de oro” únicamente a los más altos ejecutivos. Estos paracaídas implican una cantidad fijada en millones de dólares. Se dan para compensar el riesgo inherente a aceptar el nuevo cargo, ya que los altos ejecutivos tienen una alta probabilidad de ser despedidos y una empresa que necesita una nueva contratación al más alto nivel posiblemente esté en una posición financiera precaria. Su utilización ha generado preocupación entre algunos inversores, pues estos acuerdos no especifican que el ejecutivo tenga que actuar bien.”
“Al dejar la empresa, los altos ejecutivos tienden a tener acuerdos de despido que les reportan varios millones de dólares. En muchos casos, estos acuerdos se pagan sin tener en cuenta si la empresa ha alcanzado sus objetivos financieros o si ha tenido siquiera beneficios… Por ejemplo, el acuerdo de despido que recibió Michael Ovitz, expresidente de The Walt Disney Co., ascendía a más de 140 millones de dólares, que representaban en torno a un 10% de los ingresos anuales totales de Disney. O los 40 millones de dólares que recibió la directora general de Mattel, Jill Barad, que fue despedida porque el valor bursátil de la empresa había caído más de un 50%. Sir Ian Blair recibió hace poco un impresionante millón de libras tras ser destituido de la dirección de Scotland Yard. La recompensa del comisario de la Policía Metropolitana por su mandato chapucero fue un paracaídas de oro de 295.000 libras. Además de 100.000 libras más que cubren las prebendas a las que hubiera tenido derecho si hubiera seguido siendo el jefe de Scotland Yard hasta febrero de 2010, que era originariamente la fecha del final de su mandato, y sus costes legales. Además de todo ello, sir Ian recibirá una compensación de 672.000 libras y una pensión actualizable con el IPC de 126.000 libras al año. Este acuerdo fue descrito por un diputado inglés como absurdo y por otro como ridículo. Los tres años y medio de sir Ian en su puesto se vieron lastrados por las dudas sobre sus decisiones, sus habilidades de liderazgo y su manera políticamente incorrecta de dirigir la policía. Fue destituido unas horas después de tener que defenderse de unas nuevas acusaciones sobre unos contratos con la policía concedidos a sus amigos.”

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