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| Greenwich como meridiano cero |
El oficial alemán Helmuth von Moltke solicitó al Parlamento alemán que fuera adoptado un horario estándar, pues en Alemania existían cinco zonas horarias que impedían una planificación militar efectiva. Cuando Fleming envió el discurso de Moltke a los diarios, no podía imaginarse que, en 1914, el mundo se lanzaría a la guerra de acuerdo con calendarios precisos facilitados por el tiempo estándar que él pensaba que iba a generar paz y cooperación. Se había creado así el tiempo universal que permitía movilizar a miles de hombres y librar la guerra de forma simultánea con el enemigo. Se trató de una revolución doble del continuo espacio-tiempo, máquina de vapor-motor de gasolina y la creación del tiempo universal. No obstante, a pesar de los argumentos militares y científicos para un horario mundial, fueron las compañías del ferrocarril las primeras en ponerlo en marcha, pues, hacia 1870, si una persona viajaba desde Washington a San Francisco y ponía en hora su reloj en cada localidad por la que atravesaba, tenía que hacerlo más de 200 veces. Los ferrocarriles intentaron poner fin al problema utilizando un tiempo separado para cada región. En 1884, representantes de 25 países se reunieron en Washington para establecer Greenwich como meridiano cero, determinando la duración exacta del día y dividiendo la Tierra en 24 zonas horarias con una hora de diferencia entre ellas. En la novela El agente secreto (1907) de Conrad, un anarquista ruso tiene como misión volar el observatorio de Greenwich, un objetivo muy apropiado para el anarquismo como símbolo gráfico de la autoridad política centralizada.
Referencia:XX un siglo tempestuoso (Álvaro Lozano Cutanda)
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