lunes, 22 de junio de 2026

La doctrina Reagan

En 1983 el presidente norteamericano había lanzado lo que posteriormente se denominaría la doctrina Reagan; una política de intervenciones militares para derrocar regímenes marxistas en el Tercer Mundo y de ayuda a las contrarrevoluciones anticomunistas para arrancar de la esfera de influencia soviética a sus respectivos países. Ejemplos de esta doctrina fueron la invasión de Granada en 1983 y el apoyo militar y económico a la Contra nicaragüense y a la guerrilla islámica de Afganistán, actuaciones que pueden enmarcarse dentro de la política de contención. Muy diferente sería el caso de Polonia, donde un fuerte movimiento contestatario ganó rápidamente adeptos a lo largo de los años setenta y contaba con el sólido apoyo de la Iglesia católica, muy reforzada tras la elección del papa Juan Pablo II, antiguo arzobispo de Cracovia. La política desplegada por el Vaticano desde Juan XXIII de normalizar la situación de la Iglesia católica en los países del Este comenzaba a dar sus frutos. En esas circunstancias, el papa sobreviviría al intento de asesinato de Ali Agca, un joven turco vinculado, al parecer, con la inteligencia búlgara y, aunque la complicidad soviética no fue probada, resulta difícil creer que los servicios búlgaros hubiesen intentado esa operación sin contar con el consentimiento de Moscú.
Reagan consideraba que las tensiones del Tercer Mundo no eran provocadas por factores económicos de la zona, sino por la amenaza del comunismo, que se expandía debido a la política agresiva de la URSS y de sus agentes cubanos. La aplicación de la llamada doctrina Reagan tuvo su primer campo de batalla en la isla caribeña de Granada, donde el derrocamiento del líder marxista Maurice Bishop por otra facción marxista sirvió de pretexto para invadirla y proteger a los ciudadanos norteamericanos; Reagan temía otra crisis de rehenes y quería poner fin, según sus palabras, a “una brutal banda de matones izquierdistas”.

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