Contrariamente a lo que ocurre en la masonería, cuyo ritual está esencialmente ligado al secreto, la religión católica está fundada sobre el Misterio, escribe Serge Abad Gallardo.El Secreto, en el sentido que le da la masonería, es un conocimiento de tipo esotérico al cual el iniciado llegará por la práctica del ritual, y que ostentará a título estrictamente individual. Se trata pues de un conocimiento personal que no es compartible. En eso, la masonería se opone fundamentalmente a la religión católica, que profesa públicamente tanto su fe en Dios como su liturgia. profesa públicamente tanto su fe en Dios como su liturgia.El Misterio, en el sentido de la religión católica, participa de una trascendencia. Es el dominio de lo divino y ese divino no es ininteligible. El Señor marcha delante de los fieles y los guía en el camino que lleva al Misterio. Le dice Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” Lo divino interviene en la vida cotidiana del cristiano a través de la Eucaristía. El Misterio interviene así al final de un proceso que la Iglesia católica ha denominado “transubstanciación”. No se trata, pues, de simbolismo alguno, de la expresión de un mito o de una metáfora, pues Jesús mismo está presente en el curso de la Eucaristía: "Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida" (Jn 6, 55-56).
Qué diferencia con la adhesión del masón, que se apoya en un mito, el de Hiram, enteramente inventado, totalmente ficticio y desprovisto de todo valor, tanto histórico como fáctico “Todo el mundo sabe hoy que Hiram es ante todo un mito y que no existe rastro alguno verdadero de la construcción del maestro arquitecto”. Esto es lo que me permite decir, manifiesta Serge Abad Gallardo, que, si bien es posible hablar de una verdadera fe católica, no puede, por el contrario, hablarse de otra cosa que de “compromiso” masónico.


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