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miércoles, 3 de junio de 2026

El secreto masónico y el Misterio católico

Contrariamente a lo que ocurre en la masonería, cuyo ritual está esencialmente ligado al secreto, la religión católica está fundada sobre el Misterio, escribe Serge Abad Gallardo.El Secreto, en el sentido que le da la masonería, es un conocimiento de tipo esotérico al cual el iniciado llegará por la práctica del ritual, y que ostentará a título estrictamente individual. Se trata pues de un conocimiento personal que no es compartible. En eso, la masonería se opone fundamentalmente a la religión católica, que profesa públicamente tanto su fe en Dios como su liturgia.  profesa públicamente tanto su fe en Dios como su liturgia.El Misterio, en el sentido de la religión católica, participa de una trascendencia. Es el dominio de lo divino y ese divino no es ininteligible. El Señor marcha delante de los fieles y los guía en el camino que lleva al Misterio. Le dice Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” Lo divino interviene en la vida cotidiana del cristiano a través de la Eucaristía. El Misterio interviene así al final de un proceso que la Iglesia católica ha denominado “transubstanciación”. No se trata, pues, de simbolismo alguno, de la expresión de un mito o de una metáfora, pues Jesús mismo está presente en el curso de la Eucaristía: "Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida" (Jn 6, 55-56).

Qué diferencia con la adhesión del masón, que se apoya en un mito, el de Hiram, enteramente inventado, totalmente ficticio y desprovisto de todo valor, tanto histórico como fáctico “Todo el mundo sabe hoy que Hiram es ante todo un mito y que no existe rastro alguno verdadero de la construcción del maestro arquitecto”. Esto es lo que me permite decir, manifiesta Serge Abad Gallardo, que, si bien es posible hablar de una verdadera fe católica, no puede, por el contrario, hablarse de otra cosa que de “compromiso” masónico. 

miércoles, 23 de octubre de 2024

Los últimos Juegos Olímpicos ha sido una burla al cristianismo

*Los últimos Juegos Olímpicos han sido como una especie de anuncio universal del advenimiento del Anticristo. Además de la burla llevada a cabo contra la Eucaristía, la presencia de figuras y signos de carácter satánico ha sido proverbial según han acertado a ver expertos, y, por supuesto, no solo los pertenecientes al espacio de los cristianos. Por otro lado, la persecución cada vez más exacerbada de estos y de la fe es muy clara, basta con solo ver las estadísticas y los hechos. La quema de iglesias en Francia y los ataques a los cristianos fuera de Europa cada vez más frecuentes son solo una muestra de lo que hay y de lo que se nos viene encima.
De la misma manera que lo es, en nombre de una laicidad beligerante, la cancelación de contenidos de la fe y de su expresión pública, plástica o hablada. Y, sobre todo, el premeditado olvido de Dios, fuente de nuestra cultura tanto democrática como predemocrática, por un mal entendido programa de inclusión. Es lo que ya conocemos, desde hace años, como la apostasía silenciosa; los bautizados que ya ni creen ni esperan en el Dios, al que, al menos inicialmente, estaban unidos. La propia crisis profunda de la Iglesia Católica con sus diferentes manifestaciones es otro signo, anunciado por algunas importantes revelaciones, algunas relativamente recientes. Y cuando, en Occidente, la fe está en crisis también lo está nuestra sociedad y nuestra cultura a las que había contribuido grandemente a dar forma.
Con independencia de que pudieran ser meras coincidencias en el tiempo, ahondadas por el desarrollo alcanzado por el hombre en este y en el pasado siglo, estos y otros signos debería invitarnos al menos a la reflexión.La intuición de que el final de los tiempos ha comenzado no es exclusivamente cristiana; se trata de una sensación bastante generalizada. 
*Resumen del articulo publicado en el periódico digital El Debate escrito por Manuel Bustos Rodríguez, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Cádiz y director de la Real Academia Hispano Americana.

viernes, 26 de marzo de 2021

Los políticos a favor del aborto no deben ser admitidos a la Sagrada Comunión

Mons. Joseph Naumann

El Arzobispo de Kansas City (Estados Unidos), Mons. Joseph Naumann, señaló que el presidente Joe Biden, debe reconocer que su auto presentación como católico devoto contradice sus fuertes posiciones políticas que respaldan el aborto. En una entrevista a Catholic World Report, Mons. Naumann señala que “el presidente debería dejar de definirse a sí mismo como un católico devoto y reconocer que su punto de vista sobre el aborto es contrario con las enseñanzas de la moral católica”. El Prelado indicó que cuando Biden afirma ser “católico devoto, los obispos tenemos la responsabilidad de corregirlo. Aunque la gente le ha dado poder y autoridad como presidente, él no puede definir qué es ser católico y qué es la enseñanza moral católica”. “Lo que está haciendo ahora es usurpar el papel de los obispos y confundir a la gente. Está declarando que es católico y va a obligar a la gente a apoyar el aborto con el dinero de sus impuestos. Los obispos deben corregirlo, ya que el presidente está actuando en contra de la fe católica”, subrayó.



El prelado indicó que “cuando los católicos reciben la Eucaristía, están reconociendo la Presencia Real de Jesús y también creen en las enseñanzas de la Iglesia”. “El presidente Biden no cree en las enseñanzas de la Iglesia sobre la santidad de la vida humana, y no debe poner al sacerdote en una situación en la que tenga que decidir si le permite o no recibir la Eucaristía. Él debería saber eso después de 78 años como católico”, agregó. El Cardenal Joseph Ratzinger, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envió una carta a Theodore McCarrick, entonces Arzobispo de Washington, con la expectativa de que se la leyera a sus compañeros obispos. La carta decía que los políticos a favor del aborto, después de haber sido amonestados por su pastor sobre las enseñanzas de la Iglesia y advertidos en contra de presentarse a la Comunión, “no deben ser admitidos a la Sagrada Comunión”.

viernes, 10 de abril de 2020

Reliquias



En el siglo VII, en el III Concilio de Braga (675) se había dispuesto que todos los altares debieran contener reliquias para llevar a cabo la consagración. En el año 787 el II Concilio de Nicea confirmó esta disposición decretando que todo altar de iglesia albergara las reliquias de un santo, puesto que en Roma la Eucaristía se celebraba “sobre la sangre de los mártires”. Cuenta el historiador Taranilla que con estas disposiciones, la tenencia de reliquias se convirtió en un objetivo para todas las iglesias y monasterios, que se convirtieron en grandes centros de veneración. Debido a la proliferación desmesurada de las mismas, no siempre verificadas, en el IV Concilio de Letrán (1215-1216) se dispuso que solo el obispo tuviera potestad para identificar la autenticidad de una reliquia. Por otro lado, las reliquias llegaron a adquirir un gran significado político al servicio de la propaganda de los reyes. Su posesión se asoció a símbolo de poder, porque suponían la muestra de la autoridad real al propio tiempo que representaban su justificación divina.

El culto a las reliquias fue incentivado a través del fenómeno de las peregrinaciones. 

domingo, 2 de febrero de 2020

La relación entre la abstinencia sexual y el culto divino era absolutamente clara en la conciencia común de Israel


Al observar la historia del sacerdocio en el Antiguo Testamento, Benedicto XVI dice que "la relación entre la abstinencia sexual y el culto divino era absolutamente clara en la conciencia común de Israel". Los sacerdotes de Israel debían observar la abstinencia sexual durante el tiempo que pasan dirigiendo la adoración, cuando estaban "en contacto con el misterio divino"."Dado que los sacerdotes del Antiguo Testamento tenían que dedicarse a adorar solo durante los tiempos establecidos, el matrimonio y el sacerdocio eran compatibles". "Pero debido a la celebración regular e incluso diaria de la Eucaristía, la situación de los sacerdotes de la Iglesia de Jesucristo ha cambiado radicalmente". Como durante toda su vida el sacerdote del Nuevo Pacto está "en contacto con el misterio divino", esto le exige "exclusividad con respecto a Dios" y se vuelve incompatible con el matrimonio, lo que también requiere la vida entera.“De la celebración diaria de la Eucaristía, que implica un estado permanente de servicio a Dios, nació espontáneamente la imposibilidad de un vínculo matrimonial. Podemos decir que la abstinencia sexual que fue funcional se transformó automáticamente en una abstinencia ontológica. Por lo tanto, su motivación y su significado cambiaron desde adentro y profundamente”, explica Benedicto XVI.

El Papa Emérito rechaza que el celibato sacerdotal se basa en un desprecio por la sexualidad humana dentro de la Iglesia. Señala que esta afirmación también fue rechazada por los Padres de la Iglesia, y que la Iglesia siempre ha visto el matrimonio como un regalo de Dios.


La ordenación de hombres casados crearía una "catástrofe pastoral", arriesgando la comprensión de la Iglesia sobre el sacerdocio y sobre sí misma, advierte el Cardenal Sarah. "Si reducimos el celibato sacerdotal a una cuestión de disciplina, de adaptación a las costumbres y culturas, aislamos el sacerdocio desde su fundación"."Esta entrega total de sí mismo en Cristo es la condición para un don total de sí mismo a todos los hombres y mujeres", dijo. "El que no se ha entregado totalmente a Dios no se da perfectamente a sus hermanos".

Con respecto a la ordenación de hombres casados existen algunas excepciones, como cuando algunos pastores protestantes casados se vuelven católicos y pueden ser ordenados sacerdotes.

domingo, 1 de abril de 2018

La introducción del domingo como día santo.

Emperador Constantino.
El emperador  Constantino creo un sistema nuevo de medir el tiempo, inspirado en la religión. Lo hizo dejando intacto el calendario juliano básico de 365 días y cuarto y doce meses, aunque hizo tres cambios importantes dentro de esta estructura, la introducción del domingo como día santo en una semana de nuevo cuño que tenía siete días; el reconocimiento oficial, en fechas fijas, de fiestas cristianas como la Navidad; y la introducción de la Pascua de Resurrección, que no es en una fecha fija, ya que está vinculada al calendario lunar judío que estaba en uso cuando Cristo fue crucificado. La existencia de estas dos clases de días santos, la de los fijos y la de los flotantes, es el origen de las expresiones cristianas “fiesta fija”  y “fiesta movible”.

David Ewing Duncan 
Cuenta David Ewing Duncan que el edicto de Constantino a todos los ciudadanos que no fueran agricultores se les ordenaba abstenerse de trabajar durante el dies Solis, el día del Sol. También ordenó que los tribunales suspendieran sus sesiones y que los jefes del ejército restringieran los ejercicios militares para que los soldados pudieran adorar al dios en el que creyeran. Como Jesús fue crucificado el sexto día de la semana judía y resucitó de entre los muertos el primer día de la semana siguiente (domingo), algunos dirigentes cristianos de la Antigüedad decidieron cambiar la fiesta del sábado al domingo y señalar este día todas las semanas con un servicio especial con participación de la Eucaristía. Cuando Constantino publicó su edicto, ya hacía tiempo que los cristianos habían resuelto el litigio del domingo contra el sábado, con victoria del primero. Sin
Cristo era la luz del mundo.
embargo, el emperador no se ciñó a una línea de pensamiento puramente cristiana con su nueva ley. Al colocar la festividad sabática en el día solar del ciclo de siete días de planetas-dioses paganos, el emperador también quiso complacer a los mitraistas y otros adoradores del Sol. La designación oficial de este día en el código jurídico romano como dies Solis puede que no gustara a la nueva jerarquía de obispos, sacerdotes y juristas cristianos, aunque algunos trataron de justificar la decisión del emperador insistiendo en que Cristo, al igual que el Sol, era la luz del mundo.

Aunque los días laborables coinciden en los idiomas romances con los nombres de los dioses romanos, el día domingo procede en estas lenguas de la expresión latina dies dominicas, es decir día del Señor; y el sábado tampoco viene de Saturno en estos idiomas, sino de distintas adaptaciones latinas y griegas del sabath hebreo. Sin embargo en inglés el domingo es el día del sol y el nombre del sábado procede de Saturno.