Mostrando entradas con la etiqueta Constantino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Constantino. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2026

Mauricio, comandante de la legendaria Legión Tebana

                                 El Greco · San Mauricio y la Legión Tebana

“En los albores del siglo IV los seguidores de Cristo se contaban entre las filas del ejército del César. Mauricio, comandante de la legendaria Legión Tebana​, destinado a la pequeña población de Agauno, en los Alpes, legión integrada en su totalidad por cristianos. Cuando se le ordenó pasar a espada a un pueblo de compañeros cristianos inocentes, se negó. No obstante, el propio Mauricio había dejado perfectamente claro al emperador su absoluta lealtad. “Somos sus soldados, si, explicó Mauricio, pero también somos soldados de Dios. A usted le debemos las obligaciones del servicio militar, pero a El, la pureza de nuestras almas”. Sin embargo, el emperador no se mostró nada impresionado y ordenó la ejecución de todos los integrantes de la Legión Tebana.El lugar en que tuvieron lugar estos hechos, conocido como Agaunum, es ahora la sede de la abadía de Saint Maurice, en el cantón suizo de Valais.”
“Apenas una década después del martirio de Mauricio, e incluso cuando la persecución de la Iglesia alcanzaba nuevas cuotas de feroz intensidad, la mano de Dios se preparaba para manifestarse de un modo totalmente inesperado. En el año 312 d. J.C., un aspirante al titulo de emperador que respondía al nombre de Constantino partió de la Galia, cruzó los Alpes y avanzo hacia Roma. La suerte no parecía estar a su lado. Sus enemigos no solo le superaban con creces en número, sino que habían tomado posesión de la capital. Pero un mediodía, al alzar la vista al cielo Constantino vio el resplandor de una cruz, que pudo contemplar todo su ejército, con la siguiente inscripción: “Con esta señal vencerás”. Esa noche, en su tienda, le visitó Cristo. De nuevo recibió la instrucción: “Con esta señal vencerás”. Constantino obedeció. Ordenó inscribir en el escudo de sus soldados “la señal divina de Dios”. Cuando entraron en combate a las puertas de Roma, Constantino venció. Dando la espalda a la tradición de todo un milenio, no ofreció sacrificio a esos demonios a los que los cesares habían adorado siempre como dioses. En su lugar, el gobierno del pueblo romano se fundamentó en una vía radicalmente nueva, en una en la que Dios llevaba mucho tiempo preparando para ese pueblo, de modo que le sirviera como instrumento y agente de su gracia, como un Imperium christianum. San Agustín cuenta que “la bondad de Dios enriqueció al emperador Constantino, que no tributaba adoración a los demonios, sino al mismo Dios verdadero, de tantos bienes terrenos cuantos nadie se atreviera a desear”. A cualquiera le cuesta cuestionar que su reinado no hubiera recibido la bendición divina. Constantino gobernó durante treinta y un años”, escribe Tom Holland en Milenio.

jueves, 18 de enero de 2024

El emperador Constantino comenzó a impregnar de ideas cristianas el antiguo derecho romano

Emperador Constantino

Santiago Cantera,medievalista español, prior de la Abadía del Valle de los Caídos, escribe que el emperador Constantino, aconsejado e inspirado por hombres de Iglesia y por laicos cristianos desde el Edicto de Milán del año 313, comenzó a impregnar de ideas cristianas el antiguo derecho romano con elementos como el respeto a la persona y un nuevo espíritu de justicia. Nos encontramos así con normas para impedir coger los bueyes del campesino y protegerle contra las usurpaciones de los propietarios ricos, la defensa de la herencia de los hijos huérfanos de madre frente al padre y la prohibición de marcar a fuego a los delincuentes en el rostro porque este “ha sido formado a imagen de la belleza celeste”. Se acuerda la institución del domingo como día de descanso obligatorio, la condena del rapto de muchachas y de la prostitución de las domésticas de albergue, la protección de los prisioneros contra la brutalidad de los carceleros y de los esclavos contra sus dueños. También el Estado se hizo cargo de la tutela de huérfanos y viudas.
Una medida importante fue conceder a la Iglesia el derecho de asilo, es decir, el reconocimiento de las iglesias como lugares de refugio. Asimismo, se dio a los obispos el derecho de interceder ante los jueces con el fin de obtener la gracia de los condenados, y en este sentido intervinieron en varias ocasiones san Agustín y san Ambrosio. La Iglesia trajo la libertad de los hijos para contraer matrimonio, la influencia de la madre en la educación del hijo, el deber de sustentar a los hijos y también el de los hijos de atender a los padres cuando se hallasen necesitados. La Iglesia condenaba también la venta de los hijos por los padres y el abandono de los niños (los expósitos), algo muy frecuente en la sociedad antigua y que, en realidad, era una consecuencia de la extensión de la patria potestas; muchos de estos niños expósitos solían acabar en la esclavitud, el amancebamiento, la pederastia o la prostitución, por lo cual los escritores eclesiásticos lucharon ardientemente contra ello.
La Iglesia también combatió el aborto, igual que ya lo había hecho la medicina antigua, pues había alcanzado una gran propagación. La legislación sinodal se ocupó del asunto desde comienzos del siglo IV y defendió intrépidamente el derecho a la vida del no nacido. Otro aspecto singular de la influencia cristiana sobre la sociedad fue la abolición de los combates de gladiadores.San Agustín pensaba que la esclavitud era contraria a la voluntad de Dios y opinaba que había surgido por la injusticia y la violencia entre los hombres, pues Dios había creado al hombre libre.

miércoles, 11 de enero de 2023

Constantino resulta trascendental en la historia occidental

La figura de Constantino resulta trascendental en la historia occidental por las consecuencias que tuvo su conversión al cristianismo, herramienta unificadora que contrarrestaba las tendencias disgregadoras del imperio. A través del Edicto de Milán, Constantino acabó con el culto estatal pagano en Roma y decretó el fin de las persecuciones contra los cristianos, a los que se les devolvió los bienes expropiados. No llegó a convertir el cristianismo en religión oficial del Estado, pero concedió importantes privilegios y donaciones a la Iglesia, financió la construcción de grandes templos y dio preferencia a los cristianos a la hora de seleccionar a sus colaboradores. Temeroso de que las disputas teológicas rompieran la unidad que representaba la religión cristiana, apoyó a la jerarquía eclesiástica para combatir las numerosas herejías de la época. En este contexto, convocó y presidió el Concilio de Nicea    que tuvo lugar entre el 20 de mayo y el 19 de junio de 325 en el que se condenó el arrianismo. Constantino reconstruyó y amplió la ciudad griega de Bizancio, a la que llamó Constantinopla y convirtió en capital cristiana del imperio, en sustitución de Roma, con lo que desplazó el centro político del imperio hacia el Este. En el terreno económico, Constantino intentó poner freno a la grave crisis que arrastraba el imperio desde el siglo anterior, reformando el sistema monetario, que basó enteramente en el oro. Decretó el carácter hereditario de los oficios y completó el proceso de vinculación de los colonos a la tierra que cultivaban, poniendo así las bases de la institución medieval de la servidumbre. Bajo el imperio de Constantino se dieron pasos decisivos hacia la configuración de la Edad Media europea.

viernes, 17 de diciembre de 2021

Los historiadores siguen sin poder responder a ciencia cierta por qué la gente decidía hacerse cristiana


Los historiadores siguen sin poder responder a ciencia cierta por qué la gente decidía hacerse cristiana. Se suele sugerir que la promesa de salvación era un acicate poderoso, sobre todo en el mundo caótico del siglo III. Tal vez así fuera, pero la afirmación se basa en dos hechos constatables, que el cristianismo creció en el siglo III y que los cristianos creían en la vida después de la muerte. El inconveniente es que no existe modo de probar que el segundo hecho llevó al primero. Todo lo que cabe asegurar es que en los siglos II y III hubo cada vez más gente en el mundo mediterráneo que creía en las enseñanzas cristianas y estaba dispuesta a aceptarlas, pese a la desaprobación que generaban dentro de la sociedad grecorromana y judía. No existen cifras fiables, pero la mayoría de los estudiosos cree que en el año 300 sólo era cristiana de un 1 a un 5 por ciento de la población total del imperio. Incluso en las partes orientales relativamente más cristianizadas, no más de un 10 por ciento de la población había abrazado la fe, y es probable que el cálculo sea generoso. Aunque el cristianismo iba en aumento, no parece factible que se hubiera convertido en la religión mayoritaria del imperio sin la ayuda del emperador Constantino. 


Batalla del puente Milvio

El compromiso del emperador Constantino con el cristianismo llegó cuando vio un símbolo cristiano en el cielo mientras se preparaba para la batalla en el puente Milvio (312 d. J.C.) y escuchó una voz celestial que decía:"Con este signo vencerás". Constantino ordenó a sus soldados que pintaran el símbolo en sus escudos; la victoria que obtuvo ese día le impulsó al trono. A finales del siglo IV, una clara mayoría ya era cristiana y habían surgido los obispos como influencias dominantes en la vida política de las ciudades. En el reinado de Julián el Apóstata (360-363), se abandonó el cristianismo y se intentó revivir el paganismo romano tradicional. Pero murió en batalla contra los persas, sus edictos en pro del paganismo fueron revocados y las autoridades cristianas de la corte redoblaron su insistencia en que debía utilizarse el poder imperial para acabar con los restantes cultos. Finalmente lo hizo Teodosio el Grande (379-395), al prohibir el culto pagano y eliminar el altar a la diosa Victoria de la cámara del senado en Roma.

viernes, 17 de enero de 2020

Roma fue la única ciudad de Europa en la que la comunidad judía nunca fue expulsada



Roma fue la única ciudad de Europa en la que la comunidad judía nunca fue expulsada ni siquiera por breve tiempo. Habrá que esperar al año 1944 y a que se produzca la ocupación alemana para ver, más de mil seiscientos años después de Constantino, a los judíos de Roma perseguidos y obligados a la clandestinidad; quienes consiguieron escapar lo hicieron en su mayoría gracias a la hospitalidad concedida por instituciones católicas, con el Vaticano a la cabeza.

sábado, 8 de junio de 2019

El Edicto de Milán fue uno de los hechos decisivos de la historia del mundo



Durante el año 313, desde la gran ciudad imperial de Milán, Constantino y su coemperador Licinio despacharon una serie de ampulosas cartas a los gobernadores provinciales. Los dos gobernantes consideraban “saludable y muy adecuado” que el Estado mostrase “absoluta tolerancia” a todos los que habían “consagrado su mente al culto de los cristianos” o a otro culto cualquiera “que él considera personalmente mejor para sí mismo”. Se revocaban todos los anteriores decretos anticristianos; debían devolverse los lugares del culto cristiano y otras propiedades confiscadas y se otorgaría indemnización cuando legalmente fuese apropiado. La nueva política sería “publicada por doquier y llevada a conocimiento de todos los hombres”. El Edicto de Milán, en virtud del cual el Imperio romano revirtió su política de hostilidad al cristianismo y le otorgó completo reconocimiento legal fue uno de los hechos decisivos de la historia del mundo.

domingo, 1 de abril de 2018

La introducción del domingo como día santo.

Emperador Constantino.
El emperador  Constantino creo un sistema nuevo de medir el tiempo, inspirado en la religión. Lo hizo dejando intacto el calendario juliano básico de 365 días y cuarto y doce meses, aunque hizo tres cambios importantes dentro de esta estructura, la introducción del domingo como día santo en una semana de nuevo cuño que tenía siete días; el reconocimiento oficial, en fechas fijas, de fiestas cristianas como la Navidad; y la introducción de la Pascua de Resurrección, que no es en una fecha fija, ya que está vinculada al calendario lunar judío que estaba en uso cuando Cristo fue crucificado. La existencia de estas dos clases de días santos, la de los fijos y la de los flotantes, es el origen de las expresiones cristianas “fiesta fija”  y “fiesta movible”.

David Ewing Duncan 
Cuenta David Ewing Duncan que el edicto de Constantino a todos los ciudadanos que no fueran agricultores se les ordenaba abstenerse de trabajar durante el dies Solis, el día del Sol. También ordenó que los tribunales suspendieran sus sesiones y que los jefes del ejército restringieran los ejercicios militares para que los soldados pudieran adorar al dios en el que creyeran. Como Jesús fue crucificado el sexto día de la semana judía y resucitó de entre los muertos el primer día de la semana siguiente (domingo), algunos dirigentes cristianos de la Antigüedad decidieron cambiar la fiesta del sábado al domingo y señalar este día todas las semanas con un servicio especial con participación de la Eucaristía. Cuando Constantino publicó su edicto, ya hacía tiempo que los cristianos habían resuelto el litigio del domingo contra el sábado, con victoria del primero. Sin
Cristo era la luz del mundo.
embargo, el emperador no se ciñó a una línea de pensamiento puramente cristiana con su nueva ley. Al colocar la festividad sabática en el día solar del ciclo de siete días de planetas-dioses paganos, el emperador también quiso complacer a los mitraistas y otros adoradores del Sol. La designación oficial de este día en el código jurídico romano como dies Solis puede que no gustara a la nueva jerarquía de obispos, sacerdotes y juristas cristianos, aunque algunos trataron de justificar la decisión del emperador insistiendo en que Cristo, al igual que el Sol, era la luz del mundo.

Aunque los días laborables coinciden en los idiomas romances con los nombres de los dioses romanos, el día domingo procede en estas lenguas de la expresión latina dies dominicas, es decir día del Señor; y el sábado tampoco viene de Saturno en estos idiomas, sino de distintas adaptaciones latinas y griegas del sabath hebreo. Sin embargo en inglés el domingo es el día del sol y el nombre del sábado procede de Saturno.