martes, 18 de agosto de 2026

Si la envidia es un sentimiento universal, algunas personas son particularmente propensas

Envidia
Escribe Samer Soufi que “si la envidia es un sentimiento universal, no cabe duda de que algunas personas son particularmente propensas a este tipo de regodeo con el fracaso ajeno. Son los verdaderos adictos a la emoción de la envidia, a quienes nada complace más que la caída de otras personas, especialmente si son personas destacadas. Por eso les llena de deleite enterarse de que una persona rica ha quedado arruinada. O que un político ha sido pillado con una prostituta. O que un artista famoso ha sido ingresado en una clínica de desintoxicación de drogas. Para los envidiosos acérrimos, todo éxito alcanzado por otras personas es siempre inmerecido, de modo que justifican su alegría con la desgracia ajena invocando que estas personas venían disfrutando de un éxito que no les correspondía. Y si esto es así en relación a los desconocidos triunfadores, el sentimiento se multiplica cuando se trata de familiares, amigos o compañeros.”
Decía Quinto Horacio que “todos los tiranos de Sicilia no han inventado nunca un tormento mayor que la envidia”.
Charles Bukowski expresó que “no son las grandes cosas las que mandan a un hombre a un manicomio, sino la continua serie de pequeñas tragedias cotidianas; no es la muerte de su amada, sino el cordón del zapato que se rompe cuando ya no tiene tiempo de cambiarlo”.


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