martes, 11 de agosto de 2026

Las personas con divorcios en sus círculos sociales tienen más probabilidades de divorciarse

Según las últimas cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística, en 2022 se dieron algo más de 81.300 divorcios en España, donde más del 50% de las uniones rotas tenían hijos; aquel año, al menos 40.000 hijos presenciaron la ruptura de su familia. El año anterior, según Forbes, la cifra de divorcios se elevó en Estados Unidos a casi 690.000 divorcios. Ante una avalancha ingente de menores que acaban de sufrir esta ruptura o de adultos que la sufrieron hace años, las consultas en psicólogos y terapeutas deben destinar multitud de recursos a paliar los estragos. Especialistas mencionan problemas de adaptación, tasas superiores de agresión, delincuencia o consumo de drogas que en familias unidas, conducta delictiva o consumo de drogas, puntuaciones extremas de depresión o baja autoestima o mayor hostilidad y pérdida de afecto entre hermanos.
Con las cifras que se desprenden cada año del divorcio, surge la pregunta de cómo ha podido llegar a normalizarse tanto. Una pregunta para la que hay multitud de respuestas de corte sociológico, como es el "efecto contagio" que siguió al boom del divorcio y la revolución sexual."Las personas con divorcios en sus círculos sociales tienen más probabilidades de divorciarse. Ha habido un efecto bola de nieve, hasta el nivel sin precedentes de la actual normalización de las rupturas", explican.También refieren a la "impotencia aprendida" que surge de esta normalización, y que consiste en las "respuestas silenciosas, tibias o destructivas" en cristianos y no cristianos ante el divorcio. "Muchos se encogen de hombros y evitan hablar de ello, o peor aún, lo celebran, cuando se debería luchar por el matrimonio y la reconciliación, recordando la belleza, sanación y alegría que puede llegar a ellos y a sus hijos al perseverar en su vínculo”.
"Se necesita mucho más apoyo para los hijos adultos de divorciados para que el ciclo se detenga en sus vidas y vocaciones. Estadísticamente, los hombres y mujeres que provienen de hogares rotos tienen más probabilidades de divorciarse, por lo que si no se cura, se puede transmitir a las generaciones siguientes”.

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