Mientras todo va bien, muchos casi ni se acuerdan de Dios, pero cuando experimentan las dificultades de la vida, se dirigen a Dios como si se hubiera olvidado de ellos, haciéndole culpable de los males que les ocurren, y exigiéndole una intervención urgente que ponga fin a la situación de malestar. Es la concepción de un Dios tapa–agujeros, verdadera caricatura del Dios revelado en las Escrituras.

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