miércoles, 12 de agosto de 2026

Los bolcheviques leyeron las obras de Lenin y Marx como un hecho científico

Los bolcheviques leyeron las obras de Lenin y Marx, no como se leen hoy en día, como textos incluidos en un curso universitario, o como una de las muchas teorías que existen sobre la historia, sino como un hecho científico. Contenida en la obra de Lenin (y desarrollada por Trotski), se encontraba una teoría muy clara e igualmente científica sobre las relaciones internacionales, que venía a sostener algo así como que la Revolución rusa era la primera de muchas revoluciones comunistas; otras llegarían muy pronto, en Europa del Este, en Alemania, en Europa occidental, y después por todo el mundo. Y una vez que el mundo estuviera gobernado por regímenes comunistas, podría realizarse la utopía comunista. Seguro de este futuro halagüeño, el propio Lenin se refirió a las rebeliones que se avecinaban con convicción e incluso con insensata indiferencia. “Zinoviev, Bujarin y también yo pensamos que en Italia la revolución debería estimularse de inmediato (escribió en una nota a Stalin en julio de 1920). Mi opinión personal es que, a este fin, Hungría debería sovietizarse, y tal vez también Checoslovaquia y Rumanía. Tenemos que considerarlo detenidamente”. Un año antes, se refirió al “desmoronamiento mundial de la democracia burguesa y el parlamentarismo burgués” como si fuera un hecho inminente. Los bolcheviques no tenían intención de sentarse a esperar que esas revoluciones tuvieran lugar. Como vanguardia revolucionaria, esperaban facilitar la agitación venidera mediante la propaganda, los subterfugios e incluso la guerra. 

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