Los bolcheviques leyeron las obras de Lenin y Marx, no como se leen hoy en día, como textos incluidos en un curso universitario, o como una de las muchas teorías que existen sobre la historia, sino como un hecho científico. Contenida en la obra de Lenin (y desarrollada por Trotski), se encontraba una teoría muy clara e igualmente científica sobre las relaciones internacionales, que venía a sostener algo así como que la Revolución rusa era la primera de muchas revoluciones comunistas; otras llegarían muy pronto, en Europa del Este, en Alemania, en Europa occidental, y después por todo el mundo. Y una vez que el mundo estuviera gobernado por regímenes comunistas, podría realizarse la utopía comunista. Seguro de este futuro halagüeño, el propio Lenin se refirió a las rebeliones que se avecinaban con convicción e incluso con insensata indiferencia. “Zinoviev, Bujarin y también yo pensamos que en Italia la revolución debería estimularse de inmediato (escribió en una nota a Stalin en julio de 1920). Mi opinión personal es que, a este fin, Hungría debería sovietizarse, y tal vez también Checoslovaquia y Rumanía. Tenemos que considerarlo detenidamente”. Un año antes, se refirió al “desmoronamiento mundial de la democracia burguesa y el parlamentarismo burgués” como si fuera un hecho inminente. Los bolcheviques no tenían intención de sentarse a esperar que esas revoluciones tuvieran lugar. Como vanguardia revolucionaria, esperaban facilitar la agitación venidera mediante la propaganda, los subterfugios e incluso la guerra.
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miércoles, 12 de agosto de 2026
Los bolcheviques leyeron las obras de Lenin y Marx como un hecho científico
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jueves, 6 de agosto de 2026
El abismo de las desigualdades
El 14 de Julio de 1789, en París (Francia) se produce la Toma de la Bastilla, que supuso el fin del Antiguo Régimen y el comienzo de la Revolución francesa. En el 14 de julio hay un problema de hambruna, pero en Francia, en el país más poderoso del mundo. Es ahí donde se produjo la revolución. El problema fundamental es primero, el abismo de las desigualdades. Cuanta más desigualdad, más se siente como insoportable. La otra posibilidad es recurrir a una ideología. En este momento, en Francia, el pueblo tiene una ideología disponible. Hablo de la libertad, la igualdad, y de aprehenderlas. En un momento como este, claramente, de desigualdad pronunciada, nos parece insoportable. El hambre afecta a mucha gente, y apenas tiene sanidad. Por otro lado, la idea de igualdad se ha difundido. La gente sabe lo que es y ya no se quita el sombrero cuando pasa el jefe. Con ese grado de conciencia de la igualdad, se puede esperar cualquier cosa, manifiesta Éric Vuillard.
domingo, 24 de mayo de 2026
La revolución social rusa estuvo estrechamente relacionada con la secularización de la sociedad
Después de 1917 había muchos cristianos conmocionados que afirmaban que la revolución se había producido por la decadencia del influjo de la Iglesia. Esto, por supuesto, era un punto de vista simplista. Pero no hay duda de que la revolución social estuvo estrechamente relacionada con la secularización de la sociedad, y que en una buena medida dependió de ella. La urbanización fue la causa principal. El crecimiento de las ciudades superó el ritmo de construcción de iglesias en éstas, con el resultado de que millones de trabajadores que habían sido desarraigados de la aldea en la que había iglesia se vieron obligados a vivir en un estado de ausencia de Dios.
La llegada de Rasputin al poder en el seno de la Iglesia hizo que ésta cayera en desgracia. “¡El Santísimo Sínodo nunca había caído tan bajo!, dijo un antiguo ministro al embajador francés en febrero de 1916. Si deseaban destruir todo respeto hacia la religión, hacia toda fe religiosa, no podían haberlo hecho de mejor manera. ¿Qué quedará de la Iglesia ortodoxa dentro de poco? Cuando el zarismo, en peligro, busque su apoyo, descubrirá que no le queda nada”.
Referencia: La Revolución rusa (1891-1924) (Orlando Figes)
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miércoles, 1 de abril de 2026
Los espías de la KGB formaban un engranaje infernal del que no podían salir
Para el periodista y escritor Pedro García Cuartango, “hay una diferencia esencial entre el KGB, por ejemplo, y el MI5 o el MI6. El KGB nació en el año 17, pero con otro nombre, cuando Lenin creó la checa y puso a Dzerzhinski al frente. Entonces ya, llámese checa o llámese OGPU, o NKVD, o KGB, el propósito claro del servicio secreto soviético fue el de purgar a los enemigos de la revolución. Eliminar a la disidencia. Eso es algo que Lenin tenía en la cabeza desde el principio. Y toda la historia del KGB tiene ese hilo conductor. Es un instrumento de represión interna. También tenía un aparato de espionaje externo, claro, pero su función principal era vigilar a la población y acabar con la disidencia. No es lo mismo que el MI5 y el MI6. El MI5 era el servicio de contraespionaje y el MI6 era el servicio exterior de espías, sí, pero ambos se crearon exclusivamente para defender la democracia británica contra enemigos externos. El KGB, en cambio, opera siempre para perseguir a los enemigos internos. Esa es la diferencia esencial que explica la idiosincrasia de los espías que militaban en estas organizaciones. Todos los espías que trabajaban para el KGB formaban parte de un engranaje infernal del que no podían salir. Cualquier desviación mínima, cualquier sugerencia de descontento, podía provocar la muerte. Stalin instauró un régimen de terror en el que nadie se atrevía ni siquiera a pensar en solitario, en su casa, en la posibilidad de traicionar al régimen. Lenin creó las bases del terror de las que luego se aprovecharía Stalin. Creó la checa; tenía esa idea del partido como vanguardia de la revolución; y creía que había que eliminar cualquier tipo de oposición interna en la nueva Unión Soviética.”
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domingo, 29 de marzo de 2026
Proteger a las minorías, armándolas contra las mayorías
En 1961, Jruschov abogó por “guerras de liberación nacional” en todo el mundo. Desde entonces, los marxistas han librado una guerra contra su propia cultura en nombre de las del tercer mundo. Enaltecen las culturas extranjeras como superiores a las occidentales, con la esperanza de que aún no hayan sido corrompidas por el capitalismo y puedan inspirar una revolución. Como escribió el marxista anticolonialista Franz Fanon, “abatir a un europeo es matar dos pájaros de un tiro”. Se mata al hombre y a su cultura al mismo tiempo. Por eso, como ya ha dicho el profesor Starkey, la declaración internacional de derechos humanos de la ONU fue subvertida por la Unión Soviética. El propósito pasó a ser proteger a las minorías; en la práctica, armándolas contra las mayorías europeas, manifiesta Ayaan Hirsi Alí.
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lunes, 16 de marzo de 2026
Revolución
Desde la explicación de Karl Marx en el siglo XIX, centrada en las contradicciones estructurales objetivas de los procesos sociales, hasta quienes las han considerado como meros episodios de violencia, el tema ha dado lugar a interpretaciones para todos los gustos. Theda Skocpol, autora de un estudio ya clásico de historia comparada de las tres grandes revoluciones en Francia, Rusia y China, las definió como “transformaciones rápidas y fundamentales de la estructura de clases y del Estado en una sociedad”, acompañadas, y en parte ayudadas, por revueltas y movimientos sociales desde abajo. En su definición, cuestionada y modificada por acontecimientos y enfoques posteriores, intervenían dos elementos decisivos. En primer lugar, la transformación tenía que ser social y política. Al cambio político, súbito y violento, debían acompañarle, en un corto o muy corto período de tiempo, transformaciones sociales profundas, la inversión sustancial de la situación anterior. Y era eso justamente lo que las diferenciaba de los golpes de Estado, de las revueltas palaciegas o de las rebeliones que no modificaban las bases sociales del poder político. En segundo lugar, las revoluciones sociales debían incluir algo más que una renovación planeada por una elite desde arriba; la lucha de clases, la insurrección popular, ocupaban de esa forma un espacio primordial en el cambio.
Las revoluciones cambian muchas cosas, entre ellas la jerarquía establecida entre las clases y los valores e instituciones sociales, pero, sobre todo, crean Estados más burocráticos, centralizados y represivos que los ya existentes, escribe Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.
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martes, 25 de noviembre de 2025
El totalitarismo concibe la lucha política como una despiadada guerra de aniquilamiento
En un artículo publicado en vísperas del Gran Salto, Mao dijo estar seguro de que 600 millones de chinos “puros pero inmaculados” constituían una excelente base de partida para la transformación revolucionaria de la sociedad, ya que “sobre una hoja de papel limpio no hay manchas y así pueden escribirse las palabras más bellas y más nuevas, se pueden pintar las imágenes más bellas y nuevas”.
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viernes, 7 de noviembre de 2025
La verdadera esencia las revoluciones
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| Gertrud von Le Fort |
domingo, 12 de octubre de 2025
Para Robespierre el ateísmo era un vicio exclusivo de señoritos ociosos y de sus filósofos falderos
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| Robespierre |
miércoles, 10 de septiembre de 2025
El marxismo de Lenin estuvo impregnado del espíritu jacobino de los terroristas
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| Vladimir Lenin |
El origen noble de Lenin fue clave para su personalidad dominante. Esto es algo que a menudo ha sido ignorado por sus biógrafos.Como indicó Gorky en 1917, “Lenin es un dirigente y un noble ruso, no sin algunos rasgos psicológicos de esta clase extinguida, y por tanto se considera legitimado para realizar con el pueblo ruso un experimento cruel que está condenado al fracaso”.El marxismo de Lenin estuvo impregnado del espíritu jacobino de los terroristas y de su creencia en la importancia decisiva de la toma del poder.
Referencia: La Revolución rusa (1891-1924) (Orlando Figes)
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jueves, 15 de mayo de 2025
La libertad sexual es una salvaguardia eficaz contra la revolución social
En los años veinte, los soviéticos estuvieron tentados en sustituir el matrimonio por uniones libres. Su conclusión fue que esto destruiría en gran medida la adhesión individual al socialismo. Así que preservaron la estructura familiar. Las élites neoliberales han llegado a la conclusión contraria. La libertad sexual es una salvaguardia eficaz contra la revolución social, porque hace a los individuos más indiferentes a su estatus social y más centrados en sus propios cuerpos. Hace que el explotado se solidarice mentalmente con el explotador, porque ambos creen que la libertad consiste en hacer lo que uno quiere con su propia propiedad, el uno su cuerpo, el otro su dinero. “A medida que disminuye la libertad política y económica, escribe Huxley, la libertad sexual tiende compensatoriamente a aumentar”.
El individualismo basado en el disfrute es incompatible, salvo contadas excepciones, con la disciplina intelectual, moral y social necesaria para librar la lucha política por una sociedad socialista. Una vez instalado en la intimidad personal, contaminará inevitablemente el comportamiento político, sobre todo si el proletariado ha podido entretanto elevarse al menos al nivel del pequeño burgués.
Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude
Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude
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viernes, 18 de abril de 2025
Se trata de creer en Dios o de no creer en Él
Ignacio Agustí (1913- 1974) escribe en su novela Guerra Civil (1972): —No hemos venido a pedir caridad. No tiene por qué arrastrarse, don Joaquín. Algún día se arrastrarán ellos. En casa todavía hay una cama, un plato de sopa y un crucifijo. Se trata de creer en Dios o de no creer en Él. Esa es la única batalla.
……..En efecto. Del curso de los acontecimientos no quedaba más que un esquema simple y elemental; creer en Dios o no creer en Él. Ya no sentía la inquietud de los primeros tiempos por la situación en que habían quedado sus intereses personales. La fábrica y sus avatares parecían haberse diluido en la niebla. De todas las imágenes de aquellos tiempos, la única que prevalecía era la del rosario blanco que colgaba de aquel cadáver tumefacto envuelto en los harapos de la toca de monja, en los muros del convento de la Esperanza, cuando pasó por allí poco después de estallar la revolución. Y al término de aquel rosario de nácar había una Cruz. Aquella Cruz, apenas visible entonces, iba creciendo, creciendo, hasta convertirse en un emblema universal de amor, en símbolo de un holocausto multitudinario y mayúsculo. Junto a las gentes sin fe, había, sin embargo, otras dotadas de una fe gigantesca, como aquella Rita Arquer que empujaba a su lado el carrito con sus bártulos y en la que se realizaba de nuevo el camino de las mujeres que siguieron silenciosamente la pasión de Cristo.
……..En efecto. Del curso de los acontecimientos no quedaba más que un esquema simple y elemental; creer en Dios o no creer en Él. Ya no sentía la inquietud de los primeros tiempos por la situación en que habían quedado sus intereses personales. La fábrica y sus avatares parecían haberse diluido en la niebla. De todas las imágenes de aquellos tiempos, la única que prevalecía era la del rosario blanco que colgaba de aquel cadáver tumefacto envuelto en los harapos de la toca de monja, en los muros del convento de la Esperanza, cuando pasó por allí poco después de estallar la revolución. Y al término de aquel rosario de nácar había una Cruz. Aquella Cruz, apenas visible entonces, iba creciendo, creciendo, hasta convertirse en un emblema universal de amor, en símbolo de un holocausto multitudinario y mayúsculo. Junto a las gentes sin fe, había, sin embargo, otras dotadas de una fe gigantesca, como aquella Rita Arquer que empujaba a su lado el carrito con sus bártulos y en la que se realizaba de nuevo el camino de las mujeres que siguieron silenciosamente la pasión de Cristo.
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sábado, 15 de febrero de 2025
Enfrentamientos civiles han sido más frecuentes en España que en ningún otro país del occidente europeo
“Los más grandes enfrentamientos civiles han sido mucho más frecuentes en España que en ningún otro país del occidente europeo. El primer pronunciamiento liberal que culminó con éxito dio lugar a una guerra a pequeña escala en 1822-23, cuyo resultado decidió la intervención militar francesa; y una década más tarde, la plena transición hacia el liberalismo desembocó en la primera guerra carlista de 1833-40, a la que siguió otra más breve en 1873-76. Pero además de estas dos grandes guerras del siglo XIX, existió en 1873 una suerte de guerra civil en el seno de la izquierda, fomentada por los republicanos federales, así como muchos otros conflictos de este tipo. Sin embargo, el caso español, comparado con otros países, no fue quizá tan diferente en su tipología como en su gradación. Las guerras civiles constituyen un rasgo propio del Estado moderno, cuyo carácter las distingue de las contiendas habituales en las sociedades tradicionales que, a menudo, derivaban de conflictos dinásticos o de luchas por la sucesión en el poder.”
“En España, las únicas guerras civiles anteriores a la época moderna que se dilataron a lo largo de los años fueron la gran guerra de Castilla, bajo el reinado de Pedro el Cruel, y la larga guerra catalana que tuvo lugar casi un siglo después. Ambas (y en especial el caso catalán), a diferencia de la mayoría de las que tuvieron lugar durante la Edad Media, supusieron algo más que la habitual lucha por el poder político, al incluir también cuestiones sociales más amplias. La taxonomía de las guerras civiles en la era moderna incluye: 1) las guerras de religión; 2) las guerras de secesión o de liberación nacional; 3) las guerras producto de una revolución política o de una revolución social general, unas categorías que, con frecuencia, se solapan. La revuelta de los Comuneros de Castilla en 1520-21 constituyó una especie de revolución política del siglo XVI, con ciertos aspectos propios de una lucha protonacionalista. Los conflictos religiosos que tuvieron lugar en el siglo XVI y en la primera mitad del XVII abrieron paso a la más extensa era de contiendas civiles en la historia moderna de Europa, un periodo generalmente conocido como de las “guerras de religión”. No obstante, en estos conflictos subyacía, a menudo, algo más que la simple cuestión religiosa y solían estar asociados a importantes cambios políticos o a la afirmación de cierto prenacionalismo o afán por alcanzar la autonomía o la independencia. Los ochenta años de lucha de Holanda contra la Corona española de los Habsburgo, por ejemplo, pusieron de relieve una combinación de todos estos factores, convirtiéndose en una guerra de independencia y de cambio político siendo, al mismo tiempo, una especie de guerra civil en el seno de los Países Bajos. Casi dos siglos después ocurrió algo muy similar en el caso de las luchas independentistas de los países hispanoamericanos”, escribe el historiador Stanley George Payne.
“En España, las únicas guerras civiles anteriores a la época moderna que se dilataron a lo largo de los años fueron la gran guerra de Castilla, bajo el reinado de Pedro el Cruel, y la larga guerra catalana que tuvo lugar casi un siglo después. Ambas (y en especial el caso catalán), a diferencia de la mayoría de las que tuvieron lugar durante la Edad Media, supusieron algo más que la habitual lucha por el poder político, al incluir también cuestiones sociales más amplias. La taxonomía de las guerras civiles en la era moderna incluye: 1) las guerras de religión; 2) las guerras de secesión o de liberación nacional; 3) las guerras producto de una revolución política o de una revolución social general, unas categorías que, con frecuencia, se solapan. La revuelta de los Comuneros de Castilla en 1520-21 constituyó una especie de revolución política del siglo XVI, con ciertos aspectos propios de una lucha protonacionalista. Los conflictos religiosos que tuvieron lugar en el siglo XVI y en la primera mitad del XVII abrieron paso a la más extensa era de contiendas civiles en la historia moderna de Europa, un periodo generalmente conocido como de las “guerras de religión”. No obstante, en estos conflictos subyacía, a menudo, algo más que la simple cuestión religiosa y solían estar asociados a importantes cambios políticos o a la afirmación de cierto prenacionalismo o afán por alcanzar la autonomía o la independencia. Los ochenta años de lucha de Holanda contra la Corona española de los Habsburgo, por ejemplo, pusieron de relieve una combinación de todos estos factores, convirtiéndose en una guerra de independencia y de cambio político siendo, al mismo tiempo, una especie de guerra civil en el seno de los Países Bajos. Casi dos siglos después ocurrió algo muy similar en el caso de las luchas independentistas de los países hispanoamericanos”, escribe el historiador Stanley George Payne.
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lunes, 23 de septiembre de 2024
Hubo una guerra civil dentro de las élites comunistas
Para el historiador y académico Josep Fontana, en ninguno de los países de la Europa del este comunista se puede hablar de revolución, aunque los acontecimientos estuvieran acompañados por grados diversos de movilización popular. En todos los casos, comenzando por los de Polonia y Hungría, las negociaciones se hicieron por arriba, sin participación de las masas. No hubo una revolución popular contra el comunismo, se ha dicho, sino más bien “una guerra civil dentro de las élites comunistas”; una especie de suicidio colectivo de los propios dirigentes, que se vieron obligados a ceder un poder que eran incapaces de seguir manteniendo. Pero no hubo tampoco resistencia al cambio, que estaba legitimado por el descontento popular hacia unos regímenes que no habían cumplido sus promesas.
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sábado, 21 de septiembre de 2024
El Partido Fascista estaba arraigada en el socialismo revolucionario
Richard Pipes, que fue director del Russian Research Center de la Universidad de Harvard y miembro del Consejo de Seguridad Nacional de Ronald Reagan escribe que “al analizar la Italia fascista, debe tenerse en mente que Benito Mussolini, su fundador y líder, alcanzó la relevancia política antes de la Primera Guerra Mundial como un socialista de los más radicales, un caso análogo al de Lenin. Como Lenin, dudaba del compromiso revolucionario de la clase trabajadora y creía en una revolución social dirigida por una élite intelectual. Como Lenin, también, despreciaba a los socialistas reformistas, no revolucionarios. Su maestro e inspirador era Marx. En 1912 logró expulsar del Partido Socialista Italiano a los elementos moderados, lo que le ganó el elogio de Lenin; por aquella fecha se convirtió en el editor del órgano oficial del partido, el periódico Avanti. En otras palabras, la ideología del fundador del Partido Fascista estaba arraigada en el socialismo revolucionario, igualmente enemigo del conservadurismo y del liberalismo”.
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jueves, 5 de septiembre de 2024
El cristianismo llevó a cabo una auténtica revolución en la historia del pensamiento
El filósofo francés Luc Ferry escribe que “en el plano moral, el cristianismo llevó a cabo una auténtica revolución en la historia del pensamiento, una revolución que todavía se dejará sentir a las puertas de la publicación de la gran Declaración de los Derechos del Hombre de 1789, de cuyas raíces cristianas no cabe dudar, ya que puede que por primera vez en la historia de la humanidad sea la libertad, y no la naturaleza, la que se erija en fundamento de la moral.”
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sábado, 3 de agosto de 2024
Jacques Maritain habla de Rousseau
Jacques Maritain, filósofo francés, escribió que “Rousseau es un temperamento religioso.Tuvo siempre grandes necesidades religiosas, y hay que decir que existían en él, por modo natural, disposiciones religiosas mucho más ricas que en la mayoría de sus contemporáneos (pero ¿qué valen las más hermosas disposiciones religiosas sin vida sobrenatural?). Por eso, su potente virtualidad religiosa ha actuado en el mundo; por muy ocupado que él esté con su exclusivo yo, por muy lunático y perezoso que sea para haber deseado nunca asumir tal función, Rousseau es, esencialmente en realidad, un reformador religioso.He aquí por qué sólo podía adquirir todo su impulso pasando por la Iglesia, para mejor hurtar las palabras de vida. Manipula, corrompiéndolos, el Evangelio y el cristianismo.Percibió grandes verdades cristianas olvidadas por su siglo, y su fuerza fue recordarlas; pero las desnaturalizó. Su signo es ser depravadores de las verdades consagradas. Y es que ellos, venturosos ladrones también, según el glorioso dicho de Lutero, saben desvincularlas de sus votos. Cuando Rousseau reacciona contra la filosofía de las luces; cuando proclama contra el ateísmo y el cinismo de los filósofos la existencia de Dios, del alma, de la Providencia; cuando contra el nihilismo crítico de su vana razón invoca el valor de la Naturaleza y de sus inclinaciones primordiales; cuando hace la apología de la virtud, del candor, del orden familiar, de la abnegación cívica; cuando afirma la dignidad esencial de la conciencia y de la persona humana (afirmación que, sobre el espíritu de Kant, debía tener tan duradera resonancia), todas estas son verdades cristianas enarboladas por Rousseau ante sus contemporáneos. Pero verdades cristianas vacías de substancia, de las que solo existe la brillante superficie, y que caerán destrozadas al primer golpe porque no obtienen ya su ser en la objetividad de la razón y de la fe, ni subsisten sino como expansiones de la subjetividad del apetito. Verdades innatas, desbarrantes, que declaran a la Naturaleza buena bajo todos los aspectos y absolutamente, a la razón incapaz de obtener la verdad y capaz tan solo de corromper al hombre, a la conciencia infalible, y a la persona humana, tan digna y hasta tal punto divina, que no puede lícitamente obedecer sino a sí misma.
Sobre todo, y he aquí el punto capital, Juan Jacobo ha desnaturalizado el Evangelio, desgajándolo del orden sobrenatural, trasponiendo ciertos aspectos fundamentales del cristianismo al plano de la simple Naturaleza. Una cosa absolutamente esencial al cristianismo es la sobrenaturalidad de la gracia. Cercenada esa sobrenaturalidad, el cristianismo se corrompe. He aquí lo que se da en los orígenes del desorden moderno, una naturización del cristianismo. Es claro que el Evangelio, una vez convertido en cosa puramente natural (y por tanto, absolutamente corrompido), se convierte en fermento de revolución extraordinariamente virulento. Pues la gracia es un orden nuevo añadido al orden natural, que lo perfecciona sin destruirlo por ser ella sobrenatural; si se rechaza este orden de la gracia en tanto que sobrenatural, y se conserva su fantasma imponiéndolo a la realidad, se trastorna el orden natural por un pretendido orden nuevo que aspira a suplantarlo.”
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miércoles, 19 de junio de 2024
Para Stalin la igualdad estricta era una mezquina estupidez
Stalin había declarado que la igualdad estricta, que había sido el ideal supremo de la revolución, era ahora“una mezquina estupidez burguesa, digna de una secta primitiva de ascetas, pero no de la sociedad socialista organizada según los principios marxistas”.(Eugene Lyons, Assignment in Utopia).
martes, 30 de abril de 2024
La imagen romántica de la revolución cubana poco tiene que ver con la realidad
La élite en el poder en Cuba se ha servido de la revolución para someter al pueblo durante más de 60 años. La imagen romántica que se ha vendido de este movimiento, poco tiene que ver con la realidad. Ha sido sangriento, opresor y discriminatorio desde su origen. Como reconoció el propio Ché Guevara en su discurso ante la ONU en 1964, llevaron a cabo una auténtica limpieza de opositores nada más llegar al Gobierno. "Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando", advirtió. Con la revolución empezó la dictadura del terror. Al cubano no le está permitido vivir conforme a sus convicciones.
"La revolución cubana es sencillamente un grupo de gente que está viviendo con los privilegios históricos que han acumulado sobre la base del sufrimiento de un pueblo entero. No es otra cosa", dice el abogado cubano Viera Cañive. El régimen ha demostrado ser "super conservador". "Lo que menos ha hecho es revolucionar nada, desde hace muchísimo tiempo. Ha decidido permanecer estático en un lugar que le permita mantener el poder. No hay ninguna revolución”. Separan a los negros de los mestizos en los registros oficiales. Según el último censo publicado (2012), la población negra representa alrededor del 10% y la mulata cerca del 25%. Juntas sumarían un 35%. El objetivo de realizar esta división es minimizar la visibilidad de la población negra, a la que el régimen considera de una categoría inferior y más propensa a la delincuencia.Aunque la esclavitud en la isla se abolió en 1886, la población afrocubana ha tenido que seguir luchando por unas condiciones de vida dignas hasta nuestros días. Fidel Castro, conocedor del peso de la masa negra en el país, les colmó de promesas. La revolución ha hecho gala de unos valores de igualdad con los que no ha cumplido. Para el régimen los negros no son más que una cuota que utilizan a su antojo para aparentar que en Cuba no hay un problema de racismo.
“ Fidel Castro siempre fue muy reticente con el tema de la mariconería, como decimos en Cuba", señala Viera Cañive. Dejó claro que "no iban a ser toleradas en el interior de la revolución". "La imagen que tenían que ofrecer era la de machos, guerrilleros militares, vestidos de verde. Y esa es la que han sostenido. Hasta hace muy poco tiempo, había un delito en el Código Penal que decía que el que le propusiera relaciones homosexuales a otro podría ser sancionado".Desde las organizaciones estudiantiles se animaba a los alumnos a delatar a los compañeros que "mostraran desviaciones".
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lunes, 15 de abril de 2024
Tal vez se podría haber evitado la revolución de 1789
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| Luis XV de Francia |
La tendencia actual de los historiadores es retrotraer a los desastrosos resultados de la guerra de los Siete Años (que le había costado a Francia la pérdida de su primer Imperio colonial) el inicio de aquella deriva de las finanzas estatales y de aquella crisis de confianza de los franceses en su sistema de Gobierno que constituiría una de las causas de la Revolución. Pero el primero en ser plenamente consciente de la gravedad de la derrota fue el mismo Luis XV, que decidió apostar por una política exterior de mantenimiento de la paz europea y por una línea interna de reforzamiento de la autoridad regia, de saneamiento de la deuda estatal y de reactivación de la economía.
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| Choiseul |
Luis XV era rutinario, quería a su ministro Choiseul, conde de Stainville, apreciaba su gran inteligencia, su inmensa capacidad de trabajo y sus maneras afables, y habría deseado seguir teniéndolo a su lado, pero, cuando barruntó que Choiseul estaba tomando como pretexto un conflicto completamente marginal, surgido en las lejanas islas Malvinas entre España (aliada de Francia) e Inglaterra, para reabrir las hostilidades contra esta última, decidió despedirlo. El 24 de diciembre de 1770 el duque recibió la orden de dimitir como ministro y retirarse a su propiedad rural de Chanteloup, a trece horas de carruaje de París. En abril del siguiente año, cuatro meses después de la instalación del llamado triunvirato (D’Aiguillon, Terray y Maupeau) en el Gabinete del Consejo, Luis XV abolió la venalidad de los cargos y disolvió el Parlamento, sustituyéndolo por uno nuevo, con los poderes muy reducidos. Era el comienzo de una auténtica revolución política que, de haber sido continuada por Luis XVI, tal vez habría evitado la de 1789.
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