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viernes, 27 de marzo de 2026

La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra

Art Nouveau
La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra. Las certezas estaban esfumándose por todas partes, y en ese aspecto los cambios en la ciencia iban de la mano con los producidos por la propia guerra. El resultado fue una búsqueda creciente de raíces, de autoridades y de alguna esperanza más allá de la realidad de los hechos. El liberalismo y la era burguesa estaban resquebrajados hasta los cimientos, pero se trataba de un proceso que ya se había iniciado antes de que estallase la guerra.Hoy parece casi irreal la vida de antes de la guerra. Desde el punto de vista de la alta burguesía fue sin lugar a dudas una época de bienestar.
Las casas de los ricos y los edificios públicos imitaban, en toda Europa, los estilos griego y romano. En Berlín, edificios como el Museo Nacional intentaban recrear el estilo de los templos griegos, y en Inglaterra, donde aún era fuerte el impulso gótico, las estaciones de ferrocarril parecían o templos griegos o catedrales góticas. El gusto burgués ansiaba una identificación con el pasado, lo mismo que las ciudades en crecimiento se identificaban con las tradiciones de un pasado municipal más glorioso. El estilo popular de pintura también evidenciaba este anhelo de continuidad histórica. Los temas míticos e históricos eran parte de esa cultura patricia que los nouveaux deseaban reclamar como propia.En Alemania se puso de moda hacia final de siglo pintar a prósperos hombres de negocios con atuendo renacentista. El estilo de cada edificio debía estar determinado por su asociación histórica. Un cuartel debía construirse como una fortaleza medieval, el ayuntamiento como el palacio del dux de Venecia, y cada casa debía tener una “habitación renacimiento” y también una “habitación gótica”. Nada había en estas alusiones clásicas e históricas del arte monumental que recordase al propietario que vivía en un mundo en rápida industrialización. 
Contra esos gustos contra los que se rebeló el Art Nouveau.El “arte nuevo” se hizo a su vez fantástico además de escapista, y quizá eso explique la considerable aceptación de que gozó entre la burguesía. Al idealizar su existencia, estas clases estaban apartándose de los problemas del presente.
Francia continuó siendo una importante excepción en esto. Allí nunca dejó de atraer el realismo, tan importante en novelistas como Émile Zola y en pintores como Honoré Daumier. Charles Morazé ejemplificó claramente la fuerza de esta tradición cuando contrastó las águilas imperiales del Primer Imperio y del Segundo. El águila de Napoleón I procedía de la tradición heráldica, la de Napoleón III, de un ejemplar contemporáneo de los jardines botánicos.Después de la primera guerra mundial, cuando en otras partes de Europa se pensaba que se estaba afrontando ya el "fin de la realidad", aún seguía viva en Francia la tradición racionalista.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

viernes, 7 de noviembre de 2025

La verdadera esencia las revoluciones

Gertrud von Le Fort
La escritora alemana Gertrud von Le Fort, profesora en la Universidad de Múnich, escribe que “las revoluciones nunca provienen sólo de la mala administración y de los errores de un régimen; éstos no hacen sino desatar aquéllas, cuya verdadera esencia reside en el desencadenamiento de la angustia mortal de una época que toca a su fin”.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Los años próximos a 1800 supusieron el inicio de una época

Los años próximos a 1800 fueron rompedores, y supusieron el inicio de una época, allí donde los ejércitos de Napoleón derrocaron los regímenes antiguos, los debilitaron irremediablemente o, al menos, dieron el impulso para tal debilitación. Así ocurrió en el mundo de los pequeños estados del oeste de Alemania, en España y Portugal, en la isla colonial de Haití (Santo Domingo) y en Egipto; pero no, por ejemplo, en el imperio zarista. También hubo efectos indirectos; si la monarquía española no se hubiera desmoronado en 1808, las revoluciones de independencia hispanoamericanas no habrían empezado en 1810, sino más tarde. Para la élite gobernante del imperio otomano, la ocupación francesa de la provincia de Egipto, en 1798, supuso una conmoción que desató varios proyectos de modernización. A largo plazo, sin embargo, para el sultanato fue todavía más grave la derrota de 1878 en la guerra contra Rusia, que comportó la pérdida de algunas de las zonas más ricas del imperio. En 1876, el 76% de la península balcánica era otomano; en 1879, solo el 37%. Este fue el gran hito político de la historia tardía de los otomanos, la peripecia de su caída, que tuvo como consecuencia revolucionaria inevitable el hecho de que en 1908, los oficiales de los Jóvenes Turcos derrocaran el régimen autocrático del sultán. También se sintieron efectos indirectos de las guerras napoleónicas allí donde Gran Bretaña intervino militarmente: el Cabo de Buena Esperanza y Ceilán (Sri Lanka) fueron arrebatados al estado holandés, que era parte del imperio napoleónico, y siguieron integradas en Gran Bretaña a la caída de este. En Indonesia, y sobre todo en la gran isla de Java, a la breve ocupación británica (1811-1816) siguió la restauración del gobierno colonial neerlandés. En la India, los británicos apostaron por el más exitoso de sus conquistadores coloniales, el marqués de Wellesley, y se hicieron con la supremacía a lo sumo en 1818. En otros países, los hitos políticos más destacados se produjeron en pleno siglo XIX.
Numerosos estados ni siquiera empezaron a existir hasta después de 1800. En 1804, la república de Haití; entre 1810 y 1826, progresivamente, las repúblicas hispanoamericanas; en 1830 (o 1832), los reinos de Bélgica y Grecia; en 1861, el reino de Italia; en 1871, el imperio alemán; en 1878, el principado de Bulgaria. La moderna Nueva Zelanda debe su existencia como estado al tratado de Waitangi, que firmaron en 1840 representantes de la corona británica con jefes de las tribus maoríes. Canadá y Australia, que eran conglomerados de colonias adyacentes, pasaron a ser estados nacionales con las actas de federación de 1867 y 1901, respectivamente. Noruega no rompió la unión con Suecia hasta 1905. En todos estos casos, las fechas de fundación de los estados nacionales dividen el siglo XIX en un período anterior y uno posterior a la conquista de la unidad y la independencia.
Hacia 1890 se estima que, en el uso global de la energía, los combustibles fósiles (carbón, petróleo) superaron a la biomasa; y ello, a pesar de que la mayoría de la población todavía no empleaba directamente esos combustibles. La era de los combustibles fósiles había empezado hacia 1820, en el sentido de que el empleo de tales recursos pasó a ser la tendencia más innovadora de la generación de energía. Hacia 1890, esta tendencia también se impuso en el conjunto del mundo desde el punto de vista cuantitativo.
Referencia: La transformación del mundo (Jürgen Osterhammel)

sábado, 15 de marzo de 2025

La locura del mundo moderno

Carlos Marín-Blázquez escribe que la locura del mundo moderno no es más que el resultado de haber liberado las virtudes cristianas de su matriz original, los arquitectos de nuestra época han creado una realidad difícilmente inteligible a menos que caigamos en la cuenta de que, al reaccionar de manera furibunda contra el cristianismo, lo que en realidad están haciendo es afirmarlo. Pero afirmarlo en una versión adulterada, es decir, vaciada de su dimensión trascendente y reelaborada a la medida de un hombre al que se le insta a ocupar el lugar de Dios y a hacer tabla rasa de su pasado.

sábado, 1 de febrero de 2025

El renacimiento de la literatura cristiana en pleno siglo XX


Se dio un renacimiento de la literatura cristiana que, en pleno siglo XX, constituía una sugerente respuesta artística e intelectual al predominante agnosticismo de la época. Barbara Reynolds, doctora especialista en Dante y amiga y biógrafa de Dorothy L. Sayers, ha descrito dicho renacimiento como “una red compuesta de varias mentes que se alimentaban mutuamente”. Sus principales protagonistas fueron, aparte de Chesterton, T.S.Eliot, C. S. Lewis, Siegfried Sassoon, J. R. R. Tolkien, Hilaire Belloc, Charles Williams, R.H.Benson, Ronald Knox, Edith Sitwell, Roy Campbell, Maurice Baring, Evelyn Waugh, Graham Greene, Muriel Spark, Dorothy L. Sayers, Alfred Noyes, Compton Mackenzie, David Jones, Christopher Dawson, Malcolm Muggeridge, R. S. Thomas y George Mackay Brown. La influencia de todos ellos se extendió más allá de la esfera meramente literaria, entre los actores cuyas vidas se vieron mezcladas con las de estos escritores cristianos, contemporáneos suyos, se contaron Alec Guinness, Ernest Milton y Robert Speaight. La publicación, en 1891, de la encíclica papal Rerum novarum provocó una intensa reacción en Belloc y, a través de él, en Chesterton, confiriendo a este resurgimiento de las letras cristianas una dimensión política. Belloc y Chesterton contraatacaron al socialismo de Shaw y de Wells esgrimiendo la doctrina social de la Iglesia, que denominaron “distribucionismo”. Eric Gill, por su parte, se encargó de poner en práctica la teoría defendida por Belloc y Chesterton, y, a finales de los años setenta, E. F. Schumacher la popularizó a través de su conocido Lo pequeño es hermoso. Así como la conjunción de la filosofía de Nietzsche y el socialismo marxista impregnó y caracterizó la obra literaria de Shaw, la unión de la teología cristiana y la enseñanza de la Iglesia de “lo pequeño es hermoso” impregnó y caracterizó este renacimiento literario cristiano.
Considerada en su conjunto, la mencionada “red de mentes” constituyó una eficaz respuesta del cristianismo a aquella época de incredulidad. Y generó, además, algunas de las obras maestras de la literatura del siglo XX, convirtiéndose en el último testimonio de la fuerza creativa de la fe.

viernes, 15 de noviembre de 2024

Estudio de la historia y estudio de la literatura

Los historiadores intentan reconstruir el pasado a partir de fragmentos de información dispersos y, en ocasiones, contradictorios. Esta información casi siempre se da en forma escrita, aunque cada vez se apoya más en testimonios orales o gráficos. A diferencia de la ciencia, la historia sólo ocurre una vez; no se presta a experimentos ni a la comprobación estricta de hipótesis. Escribir la historia es un acto de la imaginación que exige al historiador situarse en contextos remotos y, en el fondo, ponerse en la piel de los protagonistas. Cada generación reescribe necesariamente la historia en función de sus necesidades, su comprensión y los datos de que dispone.
El estudio de la literatura parte de unos textos escritos que sólo mantienen una relación circunstancial con las épocas y los sucesos reales que parecen describir. George Bernard Shaw podía escribir sobre su propia época, sobre la época dé Juana de Arco o sobre un pasado o un futuro de carácter mítico. El estudioso debe usar sus propios instrumentos, incluida la imaginación, para entrar en un mundo de palabras creado por un autor con el fin de suscitar determinados efectos en sus lectores. Del mismo modo que los historiadores difieren en sus teorías implícitas o explícitas sobre el pasado (por ejemplo, la teoría del “gran hombre” frente al papel determinante de los factores económicos), también los analistas literarios difieren en la atención relativa que prestan a la biografía del autor, a sus objetivos estéticos, a la naturaleza del género literario, a la época histórica en la que vivió el autor, o a la época histórica o mítica en la que se dice que viven los protagonistas, escribe Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard.

lunes, 6 de mayo de 2024

Tanto envase tenemos que lo superfluo nos parece suficiente

El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, el físico más que el intelecto y la misa más que Dios, escribe el periodista uruguayo Eduardo Galeano. Tanto envase tenemos que lo superfluo nos parece suficiente, hemos vaciado nuestra parte racional de nuestra caja de pensamiento para llenarla de migajas de información y prejuicios, dice Martín Rojas, los cuales solo pretenden implantarnos ideas de consumo y egocentrismo para seguir alimentando la premisa de fijarnos por encima y no a profundidad, desechando el fondo de las cosas, lo verdaderamente importante y esencial.
Nos enganchamos, añade Rojas, con ideologías que resultan ser atractivas y de fácil salida, cuando en realidad poco a poco y silenciosamente van dañando a la persona. Somos una sociedad sobreexpuesta a resolver todo con violencia y a pensar con el menor esfuerzo. Con el aborto las madres aprenden a matar a sus hijos, con la eutanasia los hijos aprenden a matar a sus padres, con la eugenesia el gobierno aprende a matar a sus futuros ciudadanos, con los divorcios aprendemos a evitar el compromiso, con las redes sociales aprendemos a estar más solos, con la tecnología aprendemos a ser más inútiles, etc. Chesterton decía que a cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales.

jueves, 25 de abril de 2024

Ciertos aspectos de la conducta humana jamás cambian

El sentido común nos indica que ciertos aspectos de la conducta humana jamás cambian, porque se repiten en todas partes y en todas las épocas. Como dijera James Harrington hace tres siglos y medio, “aquello que siempre ha sido así y no de otra manera, aún es así y no de otra manera, por siempre será así y no de otra manera”.


domingo, 3 de septiembre de 2023

Entre la esperanza y la desesperación

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Era la edad de la sabiduría, era la edad de la imbecilidad. Era la época de las creencias, era la época de la incredulidad. Era la temporada de la luz. Era la temporada de la oscuridad. Era la primavera de la esperanza. Era el invierno de la desesperación. Lo teníamos todo ante nosotros. No teníamos nada ante nosotros. Íbamos todos directamente al Cielo. Íbamos todos directamente al otro lado. Charles Dickens. Historia de dos ciudades Dickens escribió sobre la época de la Revolución francesa, pero sus palabras nos hablan también de ahora. También nosotros oscilamos entre la esperanza y la desesperación, entre la luz y la oscuridad. 

miércoles, 7 de diciembre de 2022

El establecimiento de los germanos en la cuenca del Mediterráneo no supone una nueva época en la historia de Europa

Henri Pirenne, historiador belga. que fue profesor de Historia en la Universidad de Gante, escribe que “el establecimiento de los germanos en la cuenca del Mediterráneo no supone una nueva época en la historia de Europa. De ninguna manera hizo tabla rasa del pasado ni rompió con la tradición. El objetivo de los invasores no era anular el Imperio Romano, sino instalarse allí para disfrutarlo. En cualquier caso, lo que conservaron sobrepasa en mucho a lo que pudieron destruir o aportar de nuevo”.

En todo esto resalta la continuidad del movimiento comercial del Imperio Romano tras las invasiones germánicas, que no acabaron con la unidad económica de la Antigüedad. Esta unidad se conserva gracias al Mediterráneo y a las relaciones que mantiene con Occidente y Oriente. El gran mar interior de Europa no pertenece, como en otro tiempo, a un solo estado. Pero aún nada permite prever que dejará pronto de ejercer a su alrededor su atracción secular. A pesar de las transformaciones que presenta, el mundo nuevo no ha perdido el carácter mediterráneo del mundo antiguo. En las costas del Mediterráneo se concentra y se nutre todavía lo mejor de su actividad. Ningún indicio anuncia el fin de la comunidad de civilización establecida por el Imperio Romano. A comienzos del siglo VII, quien hubiera vislumbrado el porvenir no habría encontrado ninguna razón para no creer en la persistencia de la tradición. Lo que era entonces natural y previsible no se realizó. El orden mundial que había sobrevivido a las invasiones germánicas no pudo hacerlo a la del Islam, que se proyectó en el curso de la historia con la fuerza elemental de un cataclismo cósmico.

miércoles, 18 de agosto de 2021

La naturaleza como obra de arte


Ilya Prigogine, galardonado con el Premio Nobel de Química, reflexionaba: “Cada gran era de la ciencia ha tenido un modelo de la naturaleza. Para la ciencia clásica fue el reloj; para la ciencia del siglo XIX… fue un mecanismo en vías de extinción. ¿Qué símbolo podría corresponder a nuestra época? Tal vez la imagen que usaba Platón: la naturaleza como obra de arte”.

miércoles, 8 de julio de 2020

Autores castellanos utilizaron la voz Castilla como un equivalente de España


Campos de Castilla


Desde el siglo XVI muchos autores castellanos comenzaron a utilizar la voz Castilla como un equivalente exacto de España. Se trata de una identificación que puede encontrarse en casi cualquier libro de la época. Cuánto me extraña, comentaba un viajero italiano en un diálogo de aquellos años, al oír llamar vulgarmente castellanos a los españoles y a la España, Castilla.

Debido a los sucesos y acontecimientos que se dieron en la historia a partir de 1492, muchos escritores e incluso historiadores solían referirse a Castilla como una gran nación marítima. Era un error bastante común que deberíamos evitar y subsanar, manifiesta el historiador Henry Kamen. Y añade Kamen que Castilla había sido siempre un territorio sin acceso al mar, pero aprovechó las posibilidades marítimas derivadas de su relación con pueblos costeros como los andaluces, los gallegos, los vascos y los portugueses.

sábado, 11 de enero de 2020

El retrato del conde-duque de Olivares trazado por Marañón

John H. Elliott en su libro Haciendo Historia cuenta que “los aspectos convencionales de una biografía (un examen del origen y formación del individuo, su personalidad, estilo de vida y relaciones) ya habían sido tratados por Marañón, aunque no fuera de una manera convencional. El resultado era un libro notable, si bien Braudel había señalado certeramente su principal debilidad, no haber indagado con profundidad en la relación de su protagonista con el entorno
Gregorio Marañón
social, político y cultural en el que, como gobernante, se veía obligado a actuar…… Marañón, que fue el fundador de la endocrinología española, seguía de cerca las teorías de Kretschmer sobre la estrecha relación entre cuerpo y personalidad y, aunque nunca sucumbió a un burdo determinismo biológico, trató de clasificar los protagonistas de sus biografías históricas, incluido Olivares, en conformidad con los “biotipos” de Kretschmer. Las clasificaciones de Kretschmer ya no se consideran válidas, pero permitieron a Marañón pintar un vívido retrato del achaparrado, corpulento y obeso conde-duque como tipo pícnico con temperamento cicloide, en contraste con su rival Richelieu, clasificado como tipo asténico con temperamento esquizoide”.

Conde duque de Olivares
“Si bien el retrato del conde-duque trazado por Marañón adquirió forma bajo las teorías psicológicas del periodo en que fue escrito, también recibió la influencia de las circunstancias políticas de la época. La Europa de las décadas de 1920 y 1930 fue la Europa de los dictadores y el ascenso de Mussolini y Hitler (de nuevo dos tipos físicos opuestos) le debió de proporcionar alguna pista. Los hombres con una "pasión de mandar" (y reconocía que había muchos de ellos) podían llegar a ser dictadores cuando se encontraban en un ambiente social favorable”.

martes, 7 de enero de 2020

Todos los candados tienen una llave


*La empiezan a llamar la época de los avestruces. ¿Hemos enterrado la cabeza en la arena? ¿O lo han hecho ellos? Tal vez todo el mundo lo hace. 
Recorre los caminos de la lógica. Todo efecto tiene una causa y todo dilema, una solución. Todos los candados tienen una llave.


*  "La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr

miércoles, 23 de octubre de 2019

No soy yo la que no entiende, son ellos


Anna Lárina
Anna Lárina, en su libro autobiográfico "Lo que no puedo olvidar" cuenta la siguiente historia:
—¿Es cierto, abuela, que tienes ciento diez años? —le pregunté. —Es cierto —dijo el lepkom—, vi su ficha, nació en 1827. —Sí señor, es verdad —confirmó la anciana. —¿Así que viviste en época de Pushkin? —¿Era ese que escribía versos? Sí, según dicen, yo ya existía entonces. —Dime, abuela, ¿por qué te han apresado? —No lo sé. El juez instructor dijo que por leer el Evangelio, porque allí se habla mal de Lenin. —Abuela, no lo entendiste bien, no puede ser. —No soy yo la que no entiende, son ellos. Esa anciana fue condenada a diez años de reclusión en un campo por leer el Evangelio.

domingo, 17 de marzo de 2019

La brujería goza de buena salud.

Un fenómeno es lo que se manifiesta ante la vista y, por tanto, propone ser vivido. En este caso, el retorno de la fantasía, de lo fantástico, del fantasma y otras frivolidades de la misma índole. Por mucho que frunzamos el ceño con mohín de disgusto, los libros, películas y productos derivados nos dicen que la brujería goza de buena salud.


El fenómeno Harry Potter está ahí, de un modo indiscutible, y prueba, en una perspectiva temporal amplia, un importante cambio en el espíritu de la época. Las cifras también hablan por sí mismas. Los trescientos millones de ejemplares vendidos, en distintas lenguas, por todo el mundo, han hecho de la escritora J. K. Rowling la primera fortuna de Inglaterra.

domingo, 19 de febrero de 2017

Leyendas.

Nadie crea las leyendas. Ellas mismas se crean, porque son historia. Una vez creadas, se cuentan y se transforman según los lugares y las épocas, y también según las razas, las lenguas y las creencias; pero, cualesquiera que sean las transformaciones, subsiste el mismo fondo porque éste es verdadero y porque sigue estando presente, confuso pero real, en la memoria ancestral. 

Las leyendas no se suprimen. Están en el hombre y, a falta de poder o de querer suprimirlas, se las adapta.Y adaptarlas es también, en cierto modo, salvarlas, nos dirá Charpentier. Es guardar en la conciencia del hombre lo que, en caso contrario, permanecería enterrado e inútil  en los subconscientes. ¿Qué quedaría de todas las leyendas celtas, incluso de aquellas que el celtismo había adaptado de épocas anteriores, si no hubiesen sido cristianizadas, es decir, readaptadas en una época en que predominaba el cristianismo?

miércoles, 31 de agosto de 2016

La interpretación marxistas de la historia.

La interpretación marxista
La interpretación marxista de la historia se encuentra desfasada.Hoy en día la mayoría de los historiadores son escépticos respecto a las interpretaciones marxistas del pasado.

John Elliott.
John H. Elliott opina que no ve ningún buen motivo por el cual las circunstancias sociales y económicas deberían considerarse como más fundamentales que las actitudes y conducta humanas y el condicionamiento cultural.

Harold Macmillan
Nunca tuve dudas,dice John Elliott, de que en cualquier estudio del pasado debería encontrarse espacio para el agente humano, la personalidad y lo que es fama, que Harold Macmillan llamó «events, dear boy, events»(los acontecimientos, muchacho, los acontecimientos). La contingencia (una muerte inesperada, la llegada o no de una carta importante) nunca se debe dejar de tener en cuenta en la reconstrucción y explicación del pasado. 

El reto al que se enfrenta cualquier historiador es aprehender las características de una época de modo que las acciones y comportamientos humanos resulten comprensibles.
Motivaciones y la conducta.
Y sigue diciendo John H. Elliott con respecto a la forma de investigar y escribir la historia que para comprender las motivaciones y la conducta de un Napoleón o un Felipe II es esencial penetrar en la medida de lo posible en sus modos de pensar. Estos se hallarán condicionados por una amplia gama de influencias: orígenes familiares y entorno social, crianza y educación, personalidad y temperamento, y todas las experiencias de la vida diaria. 

La única manera para un biógrafo de aproximarse a un modo de pensar es vivir mentalmente en compañía de sus sujetos, empapándose de sus cartas y papeles y todas las pizcas de información que arrojen luz sobre sus vidas.

La única manera para un biógrafo de aproximarse a un modo de pensar es vivir mentalmente en compañía de sus sujetos

en cualquier estudio del pasado debería encontrarse espacio para el agente humano, la personalidad y lo que es fama