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sábado, 25 de abril de 2026

El deseo es el cebo que atrae a las ideas

“Una idea es un pensamiento, escribe David Lynch. Es un pensamiento que abarca más de lo que crees cuando se te ocurre. Pero en ese instante inicial salta una chispa. En una tira cómica, si alguien tiene una idea, se enciende una bombilla. Ocurre en un instante, como en la vida.Te enamoras de la primera idea, de una piececita minúscula. Y en cuanto la tienes, el resto llega con el tiempo.”
“El deseo para una idea es como el cebo. Cuando pescas tienes que ser paciente. Cebas el anzuelo y luego esperas. El deseo es el cebo que atrae a los peces, a las ideas.”

martes, 21 de octubre de 2025

El hombre se está convirtiendo en una pequeña comparsa dentro de una estructura burocrática

La estructura cerebral le permite al hombre algo sui generis; ponerse fines óptimos y consagrar sus pasiones al servicio de esos fines. Quien recorre ese camino aprende a resistir no sólo a las grandes tiranías, como la de Hitler, sino también a la "pequeña tiranía", a la solapada, a la burocratización y alienación que ocurre en la vida cotidiana. Hoy esta resistencia es más difícil que nunca, pues esta pequeña tiranía la produce toda la estructura social en la que el hombre se está convirtiendo cada vez más en un número, en una rueda, en una pequeña comparsa dentro de una estructura burocrática, en la que el hombre no tiene que enfrentar ninguna decisión ni asumir ninguna responsabilidad, y en general sólo hace lo que le prescribe la maquinaria burocrática, y cada vez piensa menos por sí mismo, siente menos por sí mismo, estructura menos por sí mismo. Todo lo que le preocupa surge de su egoísmo y responde a la pregunta de ¿cómo puedo progresar? ¿Cómo puedo ganar más? o ¿cómo puedo estar en mejores condiciones físicas? Pero no ¿qué es bueno para mí como hombre? ¿Qué es bueno para nosotros como polis? Esto fue por cierto entre los griegos y en la tradición clásica el objeto principal del pensamiento, del pensamiento no como instrumento de un mayor dominio de la Naturaleza, sino en primer lugar como instrumento para encontrar la respuesta a esta pregunta, ¿cuál es el mejor camino hacia la vida? ¿Quién promueve el desarrollo, el crecimiento del hombre?, escribe Erich Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista. 

viernes, 15 de agosto de 2025

Hermanas de San Vicente de Paúl

Escribe Axel Munthe en La historia de San Michele: 
En todos los hospitales de París estaban aún las buenas y altruistas hermanas de San Vicente de Paúl con sus enormes cofias blancas. Todavía colgaba el Crucifijo en la pared de cada sala; aún decía misa el sacerdote todas las mañanas ante el altarcito de la sala de Sainte-Claire. La Madre Superiora, ma mère, como la llamaban todos, iba aún de cama en cama todas las noches, después de tocar el Ángelus. La Laïcisation des Hôpitaux no había llegado aún a ser la cuestión candente del día, y aún no se había levantado el bronco grito de “¡Abajo los curas! ¡Fuera el Crucifijo! ¡Fuera las monjas!”…… Eran tan cándidos sus pensamientos, tan puros sus corazones, tan completamente dedicada su vida al trabajo, sin pedir más recompensa que el permiso de rezar por los que les eran confiados. Ni aun sus peores enemigos se atrevían a menospreciar su abnegación ni su infinita paciencia. La gente decía que las monjas cumplían su misión con cara triste y sombría, que sus pensamientos se ocupaban más en la salvación del alma que en la del cuerpo, que tenían en los labios más palabras de resignación que de esperanza. En verdad, se equivocaban torpemente. Al contrario, aquellas Hermanas, jóvenes y viejas, eran invariablemente alegres y felices, propensas a las bromas y a las risas infantiles, y era maravilloso ver de qué manera sabían comunicar a los demás su felicidad. Eran también tolerantes. Creyentes y descreídos eran iguales para ellas. Casi parecían más ansiosas de ayudar a estos últimos, porque sentían gran compasión por ellos y no mostraban ninguna señal de resentimiento por sus blasfemias y sus maldiciones. 

miércoles, 6 de agosto de 2025

Compraba la calidad de sus espíritus

*Su corazón nada tenía que pedir, nada pedía a Dios.La plegaria constituía una afirmación de si mismo y de lo que él creía que era. Un hombre de poder definitivo; un hombre, en ese sentido, sin par, al menos en su país.
Abajo, en las calles, tan distantes que las veía como meras veredas grises, se movían criaturas del tamaño de insectos. Eran las gentes cuyos pensamientos guiaba, cuyas mentes iluminaba, cuyas conciencias dirigía. Que ellos lo ignorasen y que solo unos cuantos los supiesen, acrecía su poder. Hacía mucho que había renunciado a la ambición de ser un caudillo popular. Porque no tenía el don de ganarse el amor del pueblo, no. Obligado a saber que su aspecto, sombrío y grave, inspiraba más temor que fe, se había emparedado a si mismo en aquel gran edificio. Desde allí esparcía sobre la nación la red de sus periódicos diarios. Para ello adquiría los servicios y los máximos talentos de los hombres. Creía, aunque no con cinismo, que no pudiera ser comprado. Por otra parte, nada podía persuadirle para que comprase un talento que no deseaba o que no pudiera moldear según la forma de su propia doctrina. Los mejores escritores no encontraban lugar en sus paginas si no opinaban como él. Pocos eran los que no se sentían tentados por cincuenta mil solares. Sólo había uno al que ni siquiera le había tentado doble cantidad. Ninguno, pensaba, rehusaría lo que el ofreciera si juzgaba acertado ofrecérselo. Lo que compraba no era únicamente el fluir de los trabajos de los hombres. Compraba también la calidad de sus espíritus. Un hombre hasta entonces incorruptible era valioso cuando cedía, aunque no fuese más porque vendía a la par la confianza de las gentes en él.
*Hombres de Dios de Pearl S. Buck (Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura)

miércoles, 23 de julio de 2025

Patria

José de Espronceda escribe que “cuando los pueblos tienden la vista por la inmensa hoja del tiempo y leen en ella su origen, que la antigüedad ennoblece, sus primeros esfuerzos, la gloria y las hazañas de sus mayores, su orgullo se excita, su pensamiento se engríe, late satisfecho su corazón y tan generoso sentimiento los impele a grandes hechos y maravillosas empresas”, porque es entonces cuando “el espíritu de nacionalidad que crearon las tradiciones forma una necesidad absoluta de todas las necesidades particulares, y crea, en fin, la palabra mágica Patria”.

miércoles, 16 de julio de 2025

La mejor visión del mundo es la realista

La gratitud, la aceptación de las emociones dolorosas, la práctica de ejercicio y el tiempo de calidad con las personas que nos importan son algunas de las claves de la felicidad que defiende Tal Ben-Shahar, pionero del estudio de la psicología positiva en la Universidad de Harvard. Lo primero que debemos hacer cuando las cosas se ponen difíciles es darnos permiso para ser humanos, para abrazar cualquier emoción que surja, sin importar cuán desagradable o no deseada sea. En lugar de rechazar el miedo o la frustración, la ansiedad o la ira, es mejor permitir que sigan su curso natural. Podemos escribir un diario, escribir sobre lo que sea que estemos sintiendo. También podemos abrirnos, hablar con personas en las que confiamos. Y, por supuesto darnos permiso para abrir nuestras compuertas y llorar en lugar de contener las lágrimas. Expresar gratitud puede ayudarnos en momentos difíciles. Y también ayuda hacer ejercicio. Es lamentable que una de las primeras cosas que se queden en el camino en tiempos estresantes es nuestra inclinación a movernos. Pero no hay un momento más importante para hacer ejercicio que ahora. Camina 30 minutos al aire libre. El ejercicio no solo nos hace más fuertes físicamente, sino que contribuye significativamente a nuestra fortaleza psicológica.
La mejor manera de lidiar con el impacto deprimente y desmoralizador del constante aluvión de malas noticias es la distracción. La distracción no es sinónimo de negación. Shakespeare escribió que “no hay nada bueno ni malo pero el pensamientos lo hace así”. Si bien el dramaturgo británico podría haber llevado este replanteamiento demasiado lejos, lo cierto es que tenemos un gran control sobre cómo interpretamos y, por tanto experimentamos, una situación. Pregúntate, dice Tal Ben-Shahar, cuáles son las posibles ventajas de la situación actual. Reenfocar no implica que debas o puedas regocijarte en lo que pasa. Las cosas no necesariamente suceden para bien, pero puedes optar por aprovecharlas al máximo.
¿Existen las personas tóxicas? Si. Las emociones son contagiosas, así que cuando estamos rodeados de personas optimistas nos volvemos más optimistas, y cuando estamos rodeados de personas pesimistas nos volvemos más pesimistas. De manera similar, las personas que se quejan mucho, por supuesto, impactan en nuestro bienestar, y comenzamos a ver lo negativo en las cosas más de lo que solemos ver. Dicho esto lo que tampoco queremos es gente que ignore lo que es malo o negativo en el mundo. La mejor visión del mundo es la realista. Hay altibajos en el mundo, positivos y negativos.


sábado, 14 de junio de 2025

Entre las grietas del suelo, tan pequeño y humilde que casi no se le veía, estaba el arbolito de la Cristiandad

D. H. Lawrence escribe en su libro El amor es la felicidad del mundo: 
Saben que nuestra civilización va a reventar, tarde o temprano. Y dicen: “¡Sea! Pero primero, déjenme vivir mi vida”. Y eso está muy bien, pero es una actitud cobarde. Dicen sin ningún empacho: “Ya, bueno, pero es que a toda civilización le llega su hora. ¡Fijaos en Roma!”. En efecto, fijaos en Roma. ¿Qué veis? Un montón de romanos supuestamente “civilizados” que proclamaba a los cuatro vientos sus ideas de vive y deja vivir. Y una legión de bárbaros, hunos, etcétera, que venían a aniquilarlos, y a morir en el empeño. Los años oscuros, ¿qué pasó con ellos? ¿Qué pasó con los años oscuros, cuando los campos en Italia se asilvestraron tanto que parecían las grandes extensiones salvajes del nuevo mundo aún no descubierto, y las bestias llegaron a entrar en la gran ciudad de Lyon? ¡Muy bonito! Pero ¿qué otra cosa podía pasar? Mirémoslo por el lado de lo inevitable. Roma no cabía en el tiesto, el tiesto reventó en mil pedazos, y el árbol romano de la vida, tan desarrollado, rodó por el suelo y murió. Pero no sin que antes germinara una nueva semilla. Allí, entre las grietas del suelo, tan pequeño y humilde que casi no se le veía, estaba el arbolito de la Cristiandad. Las fieras aullaban en el monte, cundían las matanzas y debacles, y entre todo ello, en monasterios diminutos, tan remotos y pobres que no merecía la pena saquearlos, los monjes avivaban la llama eterna de la conciencia, y el imperecedero empeño humano por que no sucumba. Un puñado de obispos andrajosos se aventuraba entre el caos para que no decayera el valor de estos hombres entregados al pensamiento y la oración. Una reducida minoría de hombres desperdigados que habían hallado un nuevo camino hacia Dios, a la fuente de la vida, felices de haber dado de nuevo con el Gran Dios, felices de saber el camino y de ser los guardianes de la llama del conocimiento. He aquí la historia, reducida a la esencia, de los años oscuros, con la caída de Roma. Hablamos como si la llama del valor y del discernimiento humanos hubiera desaparecido de la faz de la Tierra en aquel tiempo; como si hubiera brotado de milagro nuevamente, salida de la nada, siglos más tarde.

miércoles, 21 de mayo de 2025

Quien se atreva a dudar del poder evocador del lenguaje sólo tiene que intentar la experiencia de pensar sin palabras

Las palabras, gracias a su uso compartido, adquieren sentidos más amplios que los que podría conferirles un único usuario y sabrían derivar de aplicaciones concretas. Por ello las palabras tienen la capacidad de evocar aspectos ideales, que son los que tenemos por fundadores del conocimiento. Para ilustrar este extremo, apelaré a dos testigos tan distantes como pueden serlo Shelley y un psicólogo de nuestro tiempo. El poeta, en Prometeo liberado, dice: El lenguaje es un incesante himno órfico, Que rige con su sabia armonía una multitud de pensamientos y de formas que sin él no tendrían ni forma ni sentido. En Lenguaje y realidad, Wilbur Marshall Urban afirma: Mi tesis general incluye la idea de que todo sentido es siempre y en última instancia lingüístico, y aunque la ciencia, para designarlo y manejarlo con más precisión, penetre en la esencia del lenguaje, sus símbolos no lingüísticos deben revertirse al lenguaje natural para facilitar su inteligibilidad.La comunidad de lenguaje nos permite acceder a significaciones que de otro modo nos estarían vedadas. Encontrar una palabra es encontrar un sentido, crear una palabra es descubrir un término específico para un sentido parcialmente distribuido entre otras palabras. Quien se atreva a dudar de este poder evocador del lenguaje sólo tiene que intentar la experiencia de pensar sin palabras, escribe Richard M. Weaver.

sábado, 5 de abril de 2025

Pensar en un acceso privilegiado a la verdad no es nada más que oscurantismo

Descartes siempre creyó que todo el mundo podía comprender la verdad perfectamente, sin necesidad de recurrir a tediosas, oscuras y viejas ideas, cuya función defensiva era apenas disimulable. Con independencia de su condición o género, todas las personas debían ser capaces de captar el contenido racional de cualquier idea. Siempre que ciertos factores adversos, como el analfabetismo, o nocivos, como las enseñanzas viciadas o el fanatismo, no distorsionaran la capacidad natural de la mente, esta tenía que ser capaz de comprender y asentir a los pensamientos correctos, formulados con claridad y distinción.
Para Descartes, pensar en un acceso privilegiado a la verdad no es nada más que superstición y oscurantismo. Ni los magos, en tanto que portavoces de lo “oculto”, ni los eruditos, en virtud de su supuesto conocimiento de las fuentes de autoridad, sancionadas por la tradición, estaban más cerca de la verdad que el hombre común, que solo disponía de la razón natural. La verdad podía estar escondida y hallarla podía resultar una tarea difícil, mas no era un misterio impenetrable al buen juicio, a la razón vehiculada correctamente. 
Referencia: Descartes (Jaume Xiol)

jueves, 27 de marzo de 2025

El abandono de los valores tradicionales

Universidad de Notre Dame

El abandono de los valores tradicionales de la cultura occidental es evidente; por ejemplo, Barack Obama fue investido Doctor Honoris Causa en Derecho por la católica Universidad de Notre Dame en 2009. El expresidente ha sido siempre un continuo defensor del aborto, algo contrario a la doctrina católica y al derecho natural. Pero hoy, ir contra el aborto es objeto de “cancelación” inmediata en los medios de comunicación y en las aulas de las universidades.
La pregunta que formulaba un empresario español era si ¿vamos a aceptar el relativismo, la ausencia de valores y la falta de rigor intelectual en quienes próximamente dirigirán nuestras empresas?
Los claustros de profesores han caído en el juego ideológico y han sacrificado su libertad en aras de un pensamiento único contrario a la razón y el sentido común. Indagar hasta el fondo, particularmente cuando se trata de cuestionar ese pensamiento único, está mal visto.La universidad se ha transformado en un gran negocio que no quiere posicionarse en contra de las grandes corrientes de opinión.La universidad americana ha sido influenciada en los últimos 70 años por las grandes fundaciones y por los nuevos multibillonarios (Mark Zuckerberg, Bill Gates, George Soros y Michael Bloomberg entre otros). Esta combinación ha alejado a la universidad de la defensa de los valores tradicionales resultando en una universidad sin personalidad, sin pensamiento “fuerte”, sin debate y sin búsqueda de la verdad.En España el 79,4 % de los estudiantes están en universidades públicas bajo el influjo ideológico de la izquierda neomarxista y del relativismo ideológico, donde “la cancelación” es un fenómeno habitual en nuestras aulas cuando se falta el respeto a quien no esté alineado con el pensamiento único progresista, expresión local del “woke”.
Referencia:El Debate.Mariano Castañeira Valente es doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Virginia, EE.UU.


martes, 4 de marzo de 2025

Las obligaciones que impone una ley y los deberes que impone la conciencia moral

Javier Martínez-Torrón, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, escribe que “una de las características de las sociedades contemporáneas es la abundancia de situaciones en que se produce una incompatibilidad entre las obligaciones, o prohibiciones, que impone una ley y los deberes que impone a la persona su conciencia moral. Es lo que se ha llamado expresivamente un “big bang” de las objeciones de conciencia (Navarro Valls), que afloran en muy variadas áreas, algunas de especial relevancia moral objetiva, como la protección de la vida humana, o la educación religiosa y moral de los hijos. No es algo que afecte sólo a quienes tienen creencias religiosas, sino a cualquier persona que se tome en serio su conciencia…..La libertad de pensamiento, conciencia y religión forma parte del derecho aplicable en la mayoría de países del mundo. Es una libertad reconocida y garantizada por los instrumentos del derecho internacional, así como por casi todas las constituciones nacionales, con una u otra terminología. Esta libertad comprende no sólo el derecho de elegir las propias creencias, religiosas o no, sino también el derecho de comportarse conforme a ellas; es decir, el derecho de actuar siguiendo las reglas conducta dictadas por la propia conciencia moral (así lo ha dicho reiteradas veces en España el Tribunal Constitucional). Por eso, en realidad, más que hablar de conflictos entre conciencia y ley, sería más preciso hablar de conflictos entre ley y libertad de conciencia (que es también parte de la ley, y además una parte cualificada)”.
“Para las personas íntegras, dice Martínez-Torrón, las creencias no son una libre elección al modo como uno elige alguno de los productos que se ofrecen en un supermercado. Las opciones religiosas y éticas se presentan a la persona como algo imperioso, dotado de fuerza coercitiva interna; algo a lo que debe obedecerse……Los ciudadanos han de poder tener la expectativa de que el legislador tomará en cuenta los valores morales de la entera sociedad y no únicamente los de la mayoría. No se trata de obtener privilegios, sino de confiar,y en su caso exigir, en que los poderes públicos admitan la diversidad religiosa y de creencias, y adopten una actitud inclusiva hacia la discrepancia moral existente en la sociedad……Los conflictos entre conciencia y ley no son causados habitualmente por personas que menosprecian el Estado de derecho o carecen de conciencia cívica. Al contrario, esos conflictos surgen precisamente en personas con integridad moral, que no intentan infringir o evadir las leyes del Estado, sino que desean que la ley pueda acomodar o integrar su sistema de creencias y valores, para no verse condenados a un terrible dilema, actuar ilegalmente o renunciar a una parte esencial de lo que son, su conciencia.”

martes, 18 de febrero de 2025

Neolengua

El término neolengua fue acuñado por el escritor británico George Orwell, quien en su novela 1984 lo introdujo para dar cuenta de uno de los instrumentos de que se sirve el poder para modelar la mente de los ciudadanos. Con un sentido de la anticipación que habla bien a las claras del alcance de su genio visionario (la novela se publicó en 1949), Orwell comprendió que en el mundo que se avecinaba cualquier forma de opresión que aspirara a lograr un control absoluto sobre la conciencia de las masas debería hacerlo a través de la manipulación del lenguaje.Un fragmento de la novela ilustra con nitidez esta tesis. Dirigiéndose a Winston, un personaje que trabaja en la elaboración de la neolengua le hace notar: “No aprecias la nueva lengua en lo que vale, Winston. Piensas en vieja lengua hasta cuando escribes. No comprendes la belleza de la destrucción de las palabras. ¿No ves que el objetivo final de la nueva lengua es reducir el alcance del pensamiento? Al final conseguiremos que el crimen del pensamiento sea literalmente imposible, porque no habrá palabras con las que expresarlo. Todos los conceptos necesarios se expresarán exactamente con una palabra cuyo significado estará rígidamente definido y cuyos significados subsidiarios se habrán borrado y olvidado. Cada año habrá menos palabras y el rango de la conciencia será cada vez más pequeño”.
La neolengua consiste, primeramente y ante todo, en la supresión masiva de palabras para, en un estadio subsiguiente, alcanzar una simplificación tal del pensamiento que haga imposible cualquier desviación de la ortodoxia. Este proceso de amputación se adjetiva, además, como “bello”, con lo que ingresamos en el terreno de la barbarie. Pues bárbaro no es sino aquél que se afirma a través de la destrucción.Una vez eliminadas las palabras, el resultado natural es una limitación del pensamiento. A menor cantidad de palabras, menor número de ideas susceptibles de ser puestas en circulación, sencillamente porque no llegan a ver la luz y mucho menos a articularse a través de una secuencia coherente. De ese modo, sin necesidad de coacciones explícitas, surge un individuo incapaz de pensar por sí mismo, sometido a las directrices del poder no sólo en su conducta, sino en su intimidad más sagrada, en su acervo de creencias y valores y hasta en sus sentimientos personales; es decir, en aquello que fundamenta su ser. Es éste un sometimiento que el sujeto interioriza hasta el punto de operar en él de un modo instintivo, como un reflejo condicionado. 


domingo, 16 de febrero de 2025

El ateísmo ha mutado

El ateísmo ha mutado, y de ser una postura minoritaria ha pasado a ser "el rasgo que define al hombre de nuestro tiempo”, opina el filósofo Carlos Alberto Marmelada. En cuestión de décadas, la sociedad ha rechazado la postura minoritaria de que Dios no existe para asumir "un fenómeno de masas" por el que "la vida se organiza sin tener ninguna referencia a Dios”, expone Marmelada. Del Dios no existe, la sociedad ha interiorizado que Dios no importa. De este modo, el filósofo concluye que "el ateísmo actual ya no es fruto de un razonamiento teórico o una inquietud intelectual" sino que consiste en "vivir sin Dios con absoluta normalidad" en la que bautiza como una "sociedad posatea”.  En ella, la afirmación de que "Dios no existe" está tan asimilada que el ateísmo militante y agresivo ha desaparecido, ya que para los intelectuales ateos contemporáneos "querer probar la inexistencia de Dios sería tan absurdo como intentar demostrarla inexistencia de los gnomos o los unicornios”. El mismo Marx "no se detuvo en demostrar la inexistencia de Dios, es un presupuesto de su pensamiento", y ocurre lo mismo con Nietzsche o Simone de Beauvoir.


sábado, 8 de febrero de 2025

Los humanos creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones



Charles S. Peirce

Charles S. Peirce, definió “cosa” como todo aquello de lo que podamos hablar y sobre la que podamos pensar. En otras palabras, somos nosotros, los humanos, los sujetos, los seres sensibles y pensantes, quienes (dotados de conocimiento y de autoconciencia) creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones. Dicho esto, Peirce sigue los pasos de René Descartes, quien, al buscar la prueba última e incuestionable de la existencia (es decir, para no ser engañado por algún malévolo y astuto ser mitológico que me hiciera creer en la existencia de algo que no es más que un producto de mi imaginación) estableció que esa acción de buscar en particular era la prueba definitiva que cualquiera necesita para estar seguro de existir. Como no puede haber duda sin un ser que dude, ni un pensamiento sin un ser que piense, la experiencia de dudar y de pensar es en sí la prueba, necesaria y suficiente, para estar seguro de existir. Y por ese acto de dudar y de pensar, nosotros, los seres humanos, somos diferentes del resto de la creación, que no piensa.
Las “cosas” destinadas al consumo mantienen su utilidad para el consumidor, su única razón de ser, en la medida en que su capacidad para proporcionar placer no disminuya. Uno no suele jurar lealtad a los bienes de consumo (las “cosas”) que uno compra en una tienda; el consumidor no se compromete a que se queden a vivir con él después de que los placeres y las comodidades que proporcionan se hayan agotado. Proporcionar los placeres o las comodidades prometidas es el único uso de los bienes que se compran. Una vez que ya no proporcionan placeres o comodidades, o una vez que el consumidor/usuario advierte la probabilidad de obtener una mayor satisfacción o en otro sitio, esas cosas pueden ser, deben ser y generalmente son relegadas y sustituidas. Este patrón de cliente-bien de consumo o usuario-utilidad se está aplicando a la interacción entre seres humanos y ha penetrado en todos nosotros, consumidores en una sociedad de consumidores, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda la vida. Esa penetración tiene una responsabilidad importante en la fragilidad actual de los lazos humanos y en la liquidez de las asociaciones y las sociedades humanas. Y esa fragilidad y revocabilidad de los vínculos humanos se convierten a su vez en una fuente permanente de miedo a la exclusión, al abandono y a la soledad, que amenazan a tantos en la actualidad y causan tanta ansiedad espiritual e infelicidad, escribe Zygmunt Bauman.

domingo, 26 de enero de 2025

La razón aislada, lleva a la locura y la voluntad sin razón es ciega

¿Por qué resulta tan actual Chesterton? Entre otros méritos porque muchos de los pensamientos a los que él se enfrenta con tanto garbo siguen vigentes. Chesterton tenía una gracia particular para superarlos con una eficaz y simpática contundencia, combinación realmente difícil, pero oportuna también en nuestros tiempos. Desde la época en que Chesterton escribió su Ortodoxia (1908) a la nuestra, median más de cien años. Y han pasado muchas cosas. La principal en el mundo de las ideas ha sido el despliegue y colapso del marxismo en el plano geográfico y también mental, con algunos dolorosos epígonos (Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, China, Vietnam…). Pero la clase intelectual mundial ya no es marxista en su mayoría, como lo era hace cincuenta años. Por esta razón, lo que tenemos delante se parece bastante a lo que tenía Chesterton. Y por eso nos ayuda tanto leerlo, escribe Juan Luis Lorda, profesor de la Universidad de Navarra.
En la Inglaterra de Chesterton, añade Lorda, tras una oleada de librepensadores en el s. XVIII, la emancipación y distanciamiento con respecto al cristianismo había llegado a la calle. La antigua fe común y tradicional cristiana, hasta entonces base espiritual de la nación, era criticada desde distintos ángulos en el espacio público y surgían entusiastas alternativas para sustituirla.Con todas las salvedades necesarias, se puede decir que la crisis intelectual, en la calle, de la conciencia cristiana se adelantó en la Inglaterra anglicana más de medio siglo con respecto a la Europa católica.Para Chesterton era evidente el valor de la razón, pero también que el racionalismo puro, la razón aislada, lleva a la locura; porque la razón necesita el conjunto de recursos que componen el sentido común, el sentido de la proporción, la percepción de lo conveniente. Por eso decía que el loco no es el que ha perdido la razón, sino el que ha perdido todo menos la razón. Algo parecido sucede con la voluntad. El ser humano tampoco es pura voluntad o libertad, como pretendía Schopenhauer y recogió Nietzsche. La voluntad sin razón es ciega y campa en el vacío. Chesterton identifica el poder de Nietzsche. Le gusta su intrepidez y su deseo de superar la mediocridad, pero le parece flojo e incoherente en su propósito de superar la moral. Además, en el momento en que la moral queda al arbitrio del individuo desaparece cualquier estándar para juzgar que una acción es mejor que otra. Ni se puede condenar al tirano ni se puede alabar al librepensador. No es posible el progreso porque, sin estándares fijos, no hay modo de saber qué es progresar. 


martes, 21 de enero de 2025

Las palabras importan

Las palabras importan. Condicionan nuestro pensamiento porque son los ladrillos con los que se construyen las ideas. 

martes, 14 de enero de 2025

Dos formas de conocimiento

El contraste entre dos formas de conocimiento. Por un lado, el conocimiento humilde y relacional, humanista y realista, que se abre a la tecnología, la respeta y a la vez la sitúa constantemente en su adecuada perspectiva. Por otro lado, el conocimiento que tiende a dominar y poseer, tecnocrático, en principio legítimo, pero que en nuestro tiempo conlleva de hecho el riesgo de acabar con el primer tipo de conocimiento, el humanismo. La armonía entre estos dos tipos de conocimientos, pertenece, efectivamente, a la buena salud de nuestras raíces. Este argumento lo planteaba ya Romano Guardini hace un siglo: “En estos días he comprendido más que nunca que hay dos formas de conocimiento, una conduce a la inmersión en el objeto y su contexto, por lo que el hombre que quiere saber trata de vivir en él; la otra, al contrario, reúne las cosas, las descompone, las ordena en cajas, adquiere dominio y posesión, las domina”.El primer tipo de conocimiento, observa el papa Francisco, es humilde, y se sitúa al servicio de las personas y de la naturaleza creada; el segundo, en cambio, analiza para transformar la vida. Romano Guardini no demoniza la tecnología, pero advierte del peligro de que se convierta en reguladora, sino en gobernante de la vida. Y se preguntaba Guardini: si este tipo de conocimiento prevalece ¿podrá la vida permanecer viva?.“Pensemos, proponía el Papa a los universitarios, en el deseo de poner en el centro de todo no a la persona y sus relaciones, sino al individuo centrado en sus propias necesidades, ávido de ganar y voraz de aferrar la realidad”. No quiere el Papa generar pesimismo, sino ayudar a reflexionar sobre la “arrogancia de ser y de tener”, “que Homero ya veía como amenazante en los albores de la cultura europea y que el paradigma tecnocrático exaspera, con un cierto uso de algoritmos que pueden representar un riesgo más de desestabilización de lo humano”.
Y se refiere el papa Francisco a la novela “El amor del mundo”, de Robert Benson (escrita en 1907), que describe ya un mundo dominado por la tecnología y el mito de un progreso estandarizado. Y esto, en nombre de un nuevo humanismo, que busca anular las diferencias y suprimir las religiones. “Este es el drama, observa el Papa, señalando el parecido con nuestra situación, la colonización ideológica; el hombre, en contacto con las máquinas, se aplana cada vez más, mientras que la vida común se vuelve triste y enrarecida”. En un mundo así “parece obvio descartar a los enfermos y aplicar la eutanasia, así como abolir las lenguas y culturas nacionales para lograr la paz universal, que en realidad se transforma en un persecución basada en la imposición del consenso, tanto que un protagonista afirma que 'el mundo parece a merced de una vitalidad perversa, que todo lo corrompe y confunde'".Desde ahí vuelve Francisco la mirada a la Universidad y su papel: “el lugar donde nace, crece y madura el pensamiento abierto y sinfónico; no monocorde, no cerrado: abierto y sinfónico. Es el ‘templo’ donde el saber está llamado a liberarse de los estrechos confines del tener y del poseer para convertirse en cultura, es decir, ‘cultivo’ del hombre y sus relaciones fundantes con lo trascendente, con la sociedad, con la historia, con la creación”.Con palabras del papa Francisco, “lo que libera es la verdad, lo que libera al hombre de sus dependencias y encierros”. Y “la clave para acceder a esa verdad es un saber nunca desconectado del amor, relacional, humilde y abierto, concreto y comunitario, valiente y constructivo”. Esta es una propuesta de Francisco para que la universidad sea una fecunda cantera de humanismo y un laboratorio de esperanza.

jueves, 9 de enero de 2025

Se está cancelando a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por hacer comentarios políticamente incorrectos

Douglas Murray nos cuenta que “nuestra época se define ante todo por una cosa; un cambio de civilización que viene fraguándose desde hace años”, cambio que supone un intento de destruir todo lo que ha caracterizado a nuestra cultura occidental como si ésta no hubiese generado más que injusticias y males sin cuento y sin mezcla de bien alguno. “En pocas décadas, la tradición intelectual occidental ha pasado de ser elogiada a convertirse en algo vergonzoso, anacrónico e incluso ignominioso. Su relato ha dejado de ser inspirador y nutricio y ha adquirido tintes infamantes”. Esta guerra contra Occidente supone un ataque simplón e irracional a los mejores frutos de esta cultura que no se reconocen como tales,la ciencia,la libertad de mercado,el pensamiento más rico de la historia humana… “todos los aspectos de la tradición intelectual están bajo ataque. La tradición judeocristiana, que fue la piedra angular de la tradición occidental, se halla especialmente expuesta y denostada; pero también la tradición secular e ilustrada…”. Los jóvenes, indica Murray, son educados en el desprecio a la libertad de pensamiento y expresión y en el rechazo al humanismo, al método científico y a la religión tradicional de occidente.
Se está cancelando en todo Occidente a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por ser hombres blancos que hicieron en su día comentarios que hoy no serían políticamente correctos en materia de razas. Murray destaca cómo en el fondo de lo que se trata es de atacar sistemáticamente la cultura occidental y su confianza en la razón. El trasfondo sería descalificar la verdad y la capacidad del hombre de acceder a ella, para proclamar la primacía total de las emociones como fuente de certeza y el relativismo más absoluto.Murray resalta cómo esos ataques a los grandes intelectuales del pasado no se extiende a aquellos que se han caracterizado por intentar demoler la cultura occidental como es el caso de Marx o Foucault, a pesar de que uno y otro no están exentos de ideas y actuaciones racistas. Murray resalta la incapacidad de esos críticos de Occidente de ser agradecidos a todos los que, con los errores y prejuicios propios de otras épocas, han construido una sociedad libre y sometida al Derecho y han hecho prosperar las ciencias y las artes y han sabido abrirse a todos los pueblos y civilizaciones ofreciendo lo mejor de occidente y a la vez aprendiendo de los demás.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Pensamiento crítico

Los profesores Richard Paul y Linda Elder definen el pensamiento crítico como “el proceso de analizar y valorar el pensamiento con el propósito de mejorarlo. El pensamiento crítico presupone o demanda conocer las estructuras más básicas del pensamiento (los elementos del pensar) además de los estándares intelectuales más básicos para el pensamiento (estándares intelectuales universales). La clave para el aspecto creativo del pensamiento crítico (la verdadera mejoría del pensamiento) está en reestructurarlo como resultado de analizarlo y evaluarlo de manera efectiva”. 
Julián Marías manifiesta que donde todos piensan lo mismo, nadie piensa mucho. Y sobre la dificultad de discernir entre lo correcto y lo incorrecto (como dice Lehner, qué autoridades son fiables y cuáles no), en un mundo tan bombardeado por la información y en el que todos reclaman la posesión de la razón, también conviene tener en cuenta el viejo precepto de “por sus obras los conoceréis”.


lunes, 2 de diciembre de 2024

Método socrático

El denominado método socrático: Sócrates empezaba presentándose como alguien que no sabía nada y preguntaba a su interlocutor, aparentemente seguro de sí mismo, cosas obvias como “¿No es, Critias, el escultor anterior a la estatua?. Y Critias respondía: Obviamente”, después hacía que su interlocutor se enredara en contradicciones, que resbalara, para acabar mostrándole, cuando éste estaba ya totalmente desorientado y desmoralizado, que la presunta seguridad de sus opiniones no era más que una forma mitigada de ignorancia. Este principio de esta autodestrucción dirigida se conoce por el nombre de ironía socrática. Se trata de un método muy espectacular y que deja profundas huellas en quien lo sufre. Pero también muestra claramente en qué consiste la filosofía; en convertir en un problema lo que parece obvio y en romper el automatismo de las propias percepciones; y, de esta manera, desmontar el mundo para volver a construirlo bajo el control de la lógica (como más tarde hará Descartes con su duda metódica). La filosofía ayuda a dar a luz al pensamiento independiente.