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jueves, 25 de junio de 2026

La deprimente sensación de la iniquidad humana

Cuenta Joseph Pearce en su libro Tolkien, hombre y mito que “Tolkien creía que el conflicto eterno entre el bien y el mal formaba parte de la Tierra y de la Tierra Media. En una carta a su hijo Christopher fechada el 14 de mayo de 1944, escribió: Un ligero conocimiento de la historia le procura a uno la deprimente sensación del sempiterno volumen y peso de la iniquidad humana: una muy, muy vieja maldad espantosa, infinitamente repetitiva, inalterable, incurable. Todas las ciudades, todas las aldeas, todos los habitáculos del hombre… ¡se hunden! Y al mismo tiempo uno sabe siempre que el bien existe, mucho más oculto, mucho menos claramente discernible, que rara vez irrumpe en las bellezas reconocibles y visibles de la palabra, la acción o la cara; ni siquiera cuando está verdaderamente presente la santidad, mucho más grande que la visible y proclamada maldad. Pero me temo que las vidas individuales de apenas unos pocos el balance es negativo: es tan poco lo que hacemos positivamente de bueno, aun si negativamente evitamos lo que es activamente malo.”

jueves, 28 de mayo de 2026

Un juez progresista

Si algo nos han puesto sobre la mesa los últimos doscientos años, es que fingir finalidades a la historia resulta la vía más rápida de transitar a la masacre. Los grandes genocidios del siglo XX se ejercieron bajo retóricas inequívocamente “progresistas”. “Progreso de la raza aria” en el nazismo, “progreso del proletariado mundial” en el estalinismo. Una fugaz ojeada a los diccionarios constata lo reciente de los vocablos. Ambos, “progresista” como “progresismo” no existen en ninguna lengua con anterioridad al siglo XIX….Hijo de las ilusiones, que son siempre pequeñas formas de delirio, del siglo XIX, el “progresismo” designa el sueño de una humanidad destinada a su inminente mejora. Visto lo que vino luego, pocas fantasías cabe que sigamos haciéndonos acerca de su funcionalidad hoy. En lo moral, y, por extensión, en lo político, no hay revestidura de “progresismo” que no camufle una privada voluntad de prosperar. No siempre confesable. Pero, ¿qué diablos puede significar, en rigor, “juez progresista”? Es lo que tienen las palabras. Engañan, más que dicen, a quien se deja seducir por sus promesas. Un magistrado no debería dejarse hacer rehén de ellas tan fácilmente, escribe el filósofo Gabriel Albiac.


lunes, 25 de mayo de 2026

La música de las palabras

El arte es sólo forma, cuando contemplamos un cuadro vemos lienzo, líneas y colores; en la música oímos sonidos y silencios; en la danza hay movimiento, y en la poesía, palabras. Nada más. El arte se produce por una determinada combinación de estos elementos formales, donde el contenido, el significado, o el fondo, como quiera llamársele, logra expresarse a plenitud. Es la forma la que separa a la poesía, del lenguaje común, es la forma la que da hondura y vastedad a la emoción que uno quiere comunicar con las palabras. Dice el poeta: Corrientes aguas, puras, cristalinas, verde prado de fresca sombra lleno… Y la poesía no está en lo que dice, sino en cómo lo dice; gracias a esta determinada manera de decirlo, lo que dice se nos vuelve transparente, las orejas se alegran con la música de las palabras, y el corazón se llena de suavidades y frescuras, escribe Ethel Krauze.
Todos los caminos llegan a la poesía, si se sabe caminarlos con devoción. Todo es válido, no hay antigüedad o vanguardia, no hay cánones ni modas, tanto canta Homero como Góngora como Lugones como Baudelaire y como Eliot, y como tú, si cantas con tu propio son.

lunes, 16 de marzo de 2026

Nuestra última esperanza es la belleza

Cuando la verdad y la bondad han sido atacadas por todos los frentes, desde el cientificismo positivista hasta las últimas filosofías de moda, nuestra última esperanza es la belleza. La razón es muy simple, no podemos negar su efecto en nuestra alma, y la certeza de la propia experiencia es inmune a cualquier tratado y a cualquier método, por más que los racionalistas pretendan lo contrario. Kieslowski, saliendo de una reunión a las afueras de París cuando acababa de terminar de grabar Le double vie de Véronique, dijo que “Una chica de quince años se me acercó y dijo que había ido a ver mi película. Había ido una, dos, tres veces y sólo quería decirme una cosa… que se había dado cuenta de que existe el alma. Antes no lo sabía, pero ahora sabía que el alma existe”.
La esperanza, la profundísima esperanza que se aloja en la belleza de la nostalgia y en el arraigado amor de quienes rodean el púlpito de la vida es la única antorcha que a la secularizada alma occidental, que al flagelado espíritu adolorido, le queda por levantar frente al dolor y las miserias propias de la vida. Frente al dolor, música. Frente al vacío, la Palabra. Cuánta razón tenía Dostoyevski cuando dijo que la belleza salvaría al mundo. A la parisina, la belleza le recordó la inmortalidad del alma.


domingo, 4 de enero de 2026

La guillotina woke

Hoy el discurso en Occidente está sometido a la más brutal censura. No podemos tolerar al intolerante, nos dicen parafraseando a Popper que todos deben caer ante la guillotina woke. La “democracia” y la “sociedad abierta” exigirían, así, la cancelación, que es tanto como decir que exigen el totalitarismo y la sociedad cerrada. Se ha vuelto más real que nunca la metáfora retratada por Chesterton sobre los individualistas modernos, la serpiente maníaca que se come su propia cola; “el animal degradado que se destruye a sí mismo” (Chesterton, G.K.; Orthodoxy).
Nos dicen que la libertad tiene límites,manifiesta Hargous,pero algo anda mal si vemos leyes que castigan a los que dicen la verdad. Y eso que anda mal no es solamente el hecho de que cada quien no pueda decir “cualquier cosa”. No pareciera ser tan importante políticamente defender el derecho a decir estupideces o a insultar. Pero lo que está en juego aquí es diferente, la misma comunidad política, precisamente en cuanto es una comunidad. Y es que poder opinar sobre materias políticas es fundamental para participar de ese algo común que constituye la Polis. El buen Aristóteles desarrolla este argumento al comienzo de su Política: “La razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente. La naturaleza no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra (Logos). Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás animales; poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la comunidad familiar y la comunidad política. (Aristóteles; Política I)”.


viernes, 5 de diciembre de 2025

Las obras son más elocuentes que las palabras


Actuamos como si las convicciones expresas fueran importantes; las obras son más elocuentes que las palabras. Resulta que uno no puede engañar a cualquiera en cualquier momento. Los demás tratan de descubrir que pautas siguen nuestros actos más insignificantes y son lo bastante sensatos como para desconfiar de las palabras que de algún modo se contradicen con nuestros hechos.
Necesitamos desesperadamente dar un significado a nuestras vidas y sacrificamos lo que sea necesario a las instituciones que nos lo proporcionen. Al mismo tiempo necesitamos independencia, sentir que somos dueños de nuestros destinos.

Referencia: En busca de la excelencia de Thomas J. Peters y Robert H. Waterman

jueves, 25 de septiembre de 2025

Actualmente lo que rige la vida espiritual es el principio del placer

En el preciso momento en que la técnica, a través de la televisión y de los ordenadores, parece capaz de hacer que todos los saberes penetren en todos los hogares, la lógica del consumo destruye la cultura. La palabra persiste pero vaciada de cualquier idea de formación, de abertura al mundo y de cuidado del alma. Actualmente lo que rige la vida espiritual es el principio del placer, forma posmoderna del interés privado. Ya no se trata de convertir a los hombres en sujetos autónomos, sino de satisfacer sus deseos inmediatos, de divertirles al menor coste posible. El individuo posmoderno, conglomerado desenvuelto de necesidades pasajeras y aleatorias, ha olvidado que la libertad era otra cosa que la potestad de cambiar de cadenas, y la propia cultura algo más que una pulsión satisfecha, escribe Alain Finkielkraut, filósofo y ensayista francés. 

El poder de las palabras

Las palabras tienen un poder de persuasión y un poder de disuasión. Y tanto la capacidad de persuadir como la de disuadir por medio de las palabras nacen en un argumento inteligente que se dirige a otra inteligencia. Su pretensión consiste en que el receptor lo descodifique o lo interprete; o lo asuma como consecuencia del poder que haya concedido al emisor. La persuasión y la disuasión se basan en frases y en razonamientos, apelan al intelecto y a la deducción personal. Plantean unos hechos de los que se derivan unas eventuales consecuencias negativas que el propio interlocutor rechazará, asumiendo así el criterio del emisor. O positivas, que el receptor deseará también, escribe Álex Grijelmo.
Para Grijelmo la seducción de la palabra parte de un intelecto, pero no se dirige a la zona racional de quien recibe el enunciado, sino a sus emociones. Y sitúa en una posición de ventaja al emisor, porque éste conoce el valor completo de los términos que utiliza, sabe de su perfume y de su historia, y, sobre todo, guarda en su mente los vocablos equivalentes que ha rechazado para dejar paso a las palabras de la seducción. No se basa tanto la seducción en los argumentos como en las propias palabras, una a una.La seducción de las palabras no necesita de la lógica, de la construcción de unos argumentos que se dirijan a los resortes de la razón, sino que busca lo expresivo, aquellas “expresiones” que se adornan con aromas distinguibles. Convence una demostración matemática pero seduce un perfume. No reside la seducción en las convenciones humanas, sino en la sorpresa que se opone a ellas. No apela a que un razonamiento se comprenda, sino a que se sienta. La seducción y la fascinación (la primera precede a la segunda), pueden servir tanto para fines positivos como negativos. Pero, en cualquier caso, se producen dulcemente, sin fuerza ni obligación, de modo que el receptor no advierta que está siendo convencido o manipulado, para que no oponga resistencia.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí. Apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como se esperaba.
Las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien se hiere, durante toda la vida. Disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.


martes, 26 de agosto de 2025

Ninguna droga hay tan poderosa como la esperanza

Axel Munthe
Axel Munthe, médico y escritor sueco, escribe que “ninguna droga hay tan poderosa como la esperanza, y que la más mínima huella de pesimismo en el rostro o en las palabras de un doctor puede costar la vida a su enfermo”.

jueves, 31 de julio de 2025

Cuando los hombres profieren falsedad y se expresan con corazón doble, el mundo se halla fuera de quicio

Escribe el filósofo alemán Robert Spaemann que el mundo se ha vuelto al revés. El mundo está tergiversado en el que el malvado no solo actúa contra su ser, miente, asesina, acecha al pobre y lo explota, sino que hace todo aquello con la seguridad de quien sabe que nada tiene que temer. Son los burlones y los cínicos, que toman el mundo tal y como se muestra y hacen de la ausencia de Dios el fundamento de su actuación. 
El salmista dirá que “ya no hay piadosos”. La situación de la derrota y el fin se caracteriza sobre todo por un rasgo, el dominio de la mentira, de la lengua seductora. “La lengua es fuego, es un mundo de iniquidad…, contamina todo el cuerpo”(Sant 3,6). El discurso humano está liaste para hacer desaparecer el mundo verdadero. Todas las cosas son tal como son. Pero la palabra puede transformar engañosamente y falsear lo que es. Es por ello por lo que Jesus llama al Principe de este mundo también el Padre de la mentira. La mentira lleva la imagen de Dios a su desaparición. Jesucristo, la Palabra, es en su origen “reflejo del Padre”, imagen de aquel que habla, por quien Aquel se destaca y “se expresa”. Cuando los hombres “profieren falsedad” y se expresan con “corazón doble”, el mundo se halla fuera de quicio. El “hágase la luz” ( Génesis 1,3) se deshace.Los mentirosos son “creativos” de un modo perverso; inventan un mundo propio, cada cual su propio mundo irreal. Estos mundos irreales luchan los unos contra los otros, porque solo la verdad es común a todos. Entre las mentiras, lo único que cuenta es qué mentira se demuestra la más poderosa. El mundo de las mentira es un mundo de lucha por el poder. Aquel que, mediante el influjo en la opinión, puede actuar sobre los hombres a gran escala, ese es el verdadero “Principe de este mundo”.

sábado, 26 de julio de 2025

La utilización de la lengua

*A través de la lengua el ser humano conocerá el idioma y la cultura de la sociedad en que nace.Tendrá acceso al conocimiento y comprensión de su propia historia personal y social, que es decisiva en el tipo de individuo y ciudadano que será, en función de las palabras e interpretaciones que elija. 
En las sociedades abiertas, cuando se juntan el déficit en la calidad educativa y la acción de autoridades y grupos que impulsan proyectos excluyentes de ejercicio del poder, el uso político de la lengua se va empobreciendo y corrompiendo, hasta volverla estéril.¿Cómo opera ese proceso? Mediante la deliberada saturación de la lengua con lugares comunes, insultos, relatos en vez de argumentos, palabras conocidas deformadas en su significado original, falacias sobre la historia, palabras nuevas para estimular ciertas emociones (odio, asco, miedo) y prohibición de uso de ciertas palabras o ideas (censura), a fin de dividir a la sociedad entre víctimas y victimarios, buenos y malos, y sentar con ello las bases de una futura organización social de corte autoritario.La libertad de pensamiento y expresión son las primeras víctimas en este proceso. Le siguen el debido proceso y el Estado de Derecho. El humor, la literatura, el derecho y la política también son víctimas de la autocensura, la censura, la banalidad y la presunción de culpa.“Sin advertirlo, la lengua de estas sociedades abiertas va siendo debilitada por lenguas artificiales o neolenguas”. Sin advertirlo, la lengua de estas sociedades abiertas va siendo debilitada por lenguas artificiales o neolenguas,siguiendo a George Orwell en 1984, de diversas procedencias (ideologías de género, étnicas, nacionalistas, religiosas, etc.),  y con diferentes propósitos, que emplean de forma eficaz el chantaje de la corrección política, esto es, el coaccionar para imponer ciertas expresiones y afirmaciones como correctas y verdaderas, y al mismo tiempo para prohibir bajo amenaza de uso de la fuerza el empleo de otras por considerarlas incorrectas y falsas- y banderas reivindicativas para ocultar sus intenciones autoritarias.
En las sociedades cerradas, sometidas a la mentira, la falsificación histórica y la manipulación, con mayor o menor coacción, de las mentes y acciones de las personas, la o las neolenguas pasan a ser la regla, no la excepción. La atrofia cognitiva se generaliza.La razón de ello es que son impulsadas y luego impuestas por el Estado, en alianza con actores que operan al interior de la sociedad (medios, academias, empresas, iglesias, intelectuales, etc.), por ser un instrumento esencial para el éxito de su proyecto de dominación hegemónico. Los casos de Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia hoy día, son ejemplo de ello. También lo que se observa en Rusia, Turquía y Hungría, en diferentes grados, es muestra de lo afirmado.Como lo afirma Mario Vargas Llosa en La verdad de las mentiras, en las sociedades cerradas distinguir la ficción de la realidad es casi imposible. A través de la censura, la persecución judicial, la corrección política, la banalización, la demagogia, el nacionalismo o el socialismo, según el caso, la politización total del derecho y la captura de las instituciones de la democracia liberal y el Estado de Derecho, los regímenes autoritarios de hoy basan su poder real más en la manipulación de la lengua, que en la fuerza de las armas o en la violación sistemática de los derechos humanos.La mentira, más todavía si ella genera una ilusoria felicidad, como temía Aldous Huxley, termina por ser más potente que la fuerza bruta. La película Matrix, es toda una alegoría al respecto. Toca pensar cómo proteger la lengua en las sociedades abiertas ante estas amenazas, y recuperar la de aquéllas que hoy padecen regímenes autoritarios.
*Luís Alfonso Herrera, profesor en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Autónoma de Chile. 

domingo, 22 de junio de 2025

El proceso de hacer un enemigo

El proceso de hacer un enemigo se hace con palabras e imágenes. Se inicia creando una imagen estereotipada y deshumanizada del otro que nos presenta a ese otro como un ser despreciable, todopoderoso, diabólico, como un monstruo abstracto que constituye una amenaza radical para nuestras creencias y nuestros valores más preciados. Cuando se ha conseguido que el miedo cale en la opinión pública, la amenaza inminente de este enemigo hace que el razonable actúe de una manera irracional, que el independiente actúe con obediencia ciega y que el pacífico actúe como un guerrero. La difusión de la imagen visual de ese enemigo en carteles y en portadas de revistas, en la televisión, en el cine y en Internet, hace que esa imagen se fije en los recovecos de nuestro cerebro primitivo, el sistema límbico, donde residen las potentes emociones del miedo y el odio.

domingo, 25 de mayo de 2025

La verborrea es el baluarte más fuerte del mal

Escribe Gustav Janouch en Conversaciones con Kafka:
—El estiércol de las palabras e ideas gastadas, son más fuertes que un grueso blindaje. Los hombres se esconden tras ellas del paso del tiempo. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las pasiones y estupideces.

miércoles, 21 de mayo de 2025

Quien se atreva a dudar del poder evocador del lenguaje sólo tiene que intentar la experiencia de pensar sin palabras

Las palabras, gracias a su uso compartido, adquieren sentidos más amplios que los que podría conferirles un único usuario y sabrían derivar de aplicaciones concretas. Por ello las palabras tienen la capacidad de evocar aspectos ideales, que son los que tenemos por fundadores del conocimiento. Para ilustrar este extremo, apelaré a dos testigos tan distantes como pueden serlo Shelley y un psicólogo de nuestro tiempo. El poeta, en Prometeo liberado, dice: El lenguaje es un incesante himno órfico, Que rige con su sabia armonía una multitud de pensamientos y de formas que sin él no tendrían ni forma ni sentido. En Lenguaje y realidad, Wilbur Marshall Urban afirma: Mi tesis general incluye la idea de que todo sentido es siempre y en última instancia lingüístico, y aunque la ciencia, para designarlo y manejarlo con más precisión, penetre en la esencia del lenguaje, sus símbolos no lingüísticos deben revertirse al lenguaje natural para facilitar su inteligibilidad.La comunidad de lenguaje nos permite acceder a significaciones que de otro modo nos estarían vedadas. Encontrar una palabra es encontrar un sentido, crear una palabra es descubrir un término específico para un sentido parcialmente distribuido entre otras palabras. Quien se atreva a dudar de este poder evocador del lenguaje sólo tiene que intentar la experiencia de pensar sin palabras, escribe Richard M. Weaver.

miércoles, 23 de abril de 2025

El hombre multiplica las palabras celestiales

Ewan Clayton escribe en La historia de la escritura que “él puede llenar su mente con las Escrituras mientras copia las palabras del Señor. Con sus dedos da vida a los hombres y los arma contra las artimañas del demonio. Satanás recibe tantas heridas como palabras de Cristo copia el antiquarius. Lo que escribe en su celda se difundirá por remotas provincias. El hombre multiplica las palabras celestiales. Esto dicen las Instituciones de Casiodoro, presentándonos el acto de la escritura bajo una luz diferente. El acto de copiar libros es ahora un fin en sí mismo y el escribiente (ya no un esclavo que copia obras para su amo) ha recibido un género distinto de dignidad y de tarea; el carácter y la santidad se pueden formar en el ejercicio de la confección de libros.La alegoría, que se emplea como medio de interpretación de los textos sagrados, se aplica también a los materiales y las herramientas de escribir. Isidoro de Sevilla compara la pluma de ave y su punta partida con la divinidad manifestándose a través de los Testamentos Antiguo y Nuevo, y la tinta con la sangre de Cristo, vertida por el bien de todo lo creado. Abundan también las interpretaciones alegóricas de las letras del alfabeto. La ípsilon griega (Y) con sus dos brazos refleja las elecciones vitales que pueden hacer los seres humanos al madurar. Esta tradición de interpretar la forma y el carácter de las letras se remonta por lo menos a Platón. En su diálogo Cratilo interviene Sócrates describiendo las letras como representación de distintas fuerzas. La R representa el movimiento y la L la flexibilidad y la suavidad, aunque lo cierto es que Sócrates se burla amablemente de estas asociaciones. En la Alta Edad Media, la alegoría llegó a inmiscuirse tanto en la ejecución de las letras que, en un manuscrito del siglo X conservado en la biblioteca municipal de Berna (Suiza), vemos a unos novicios a quienes se les enseñan las letras comparándolas con verdades teológicas en las que hay que pensar mientras se da forma a la letra. Los tres trazos de la A representan la Trinidad: el asta transversal corresponde al Espíritu Santo, que fluye entre el Padre y el Hijo; el movimiento descendente de la L recuerda el nacimiento de Cristo, que se humilló descendiendo del cielo a la tierra para adoptar la condición de un sirviente.

miércoles, 16 de abril de 2025

Reducir el nivel de estrés

Samer Soufi Gómez, consejero delegado de Inmark eLearning, escribe que “cualquier actividad fisiológica que realicemos nos tranquiliza un poco y alivia nuestra sensación de ansiedad y frustración. Aunque, por supuesto, algunos de estos reductores del estrés solo funcionan a corto plazo, e incluso pueden producir un efecto rebote que acaba empeorando las cosas. Mucho más eficaz es la práctica de ejercicio físico, que es seguramente el mejor regulador del estado de ánimo que existe y ayuda a reducir de una forma muy eficaz el nivel de estrés. Otras personas prefieren utilizar el contacto social y físico como forma de aliviar su ansiedad. Esto resulta especialmente efectivo entre las mujeres, debido a razones hormonales. Reunirse entre ellas, darse mutuo apoyo y conversar es su mejor antídoto contra el estrés”.
“Las palabras pueden tener un efecto tranquilizador, pues en la medida en que somos capaces de nombrar las cosas, de identificarlas y de comprenderlas, nos adueñamos en cierta forma de ellas, sentimos que las comprendemos mejor y que tomamos un cierto control sobre ellas. De esta forma podemos modificar nuestra perspectiva mental de las cosas, y al hacerlo cambiamos también nuestra propia respuesta biológica, reduciendo el estrés.”

miércoles, 19 de marzo de 2025

Quizás por el miedo a la justicia divina, se eliminó hace tiempo la jura de los cargos públicos ante la Biblia

Una mujer prestando juramento ante el Rey Jaime I de Mallorca


Desde pequeños, comenta Pilar Castañon, nos dicen que no hay que mentir, los mandamientos nos instan, como mandato, a no tomar el nombre de Dios en vano, y quizás por el miedo a la justicia divina, se eliminó hace tiempo la jura de los cargos públicos ante la Biblia, y ya solo se promete, y sin Biblia, porque prometer ¡da igual! Desde pequeños nos dicen que no hay que mentir, los mandamientos nos instan, como mandato, a no tomar el nombre de Dios en vano, y quizás por el miedo a la justicia divina, se eliminó hace tiempo la jura de los cargos públicos ante la Biblia, y ya solo se promete, y sin Biblia, porque  prometer ¡da igual!
La verdad era el punto de partida y base de las reglas del juego para la confianza y las relaciones,  la palabra dada de otras épocas, como se solía decir, “iba a misa”, y esta era suficiente. Pero lo que hacía a las personas respetables, ha desaparecido.Decía Juan Pablo II que, sin la verdad, la libertad degenera en subjetivismo y anarquía.La eliminación del binomio verdad y libertad anula la posibilidad de  normas morales objetivas y universales,  que son precisamente las que rigen la convivencia entre los ciudadanos. Siguiendo esta ruta, los referentes morales han desaparecido, y la ética ha quedado inmediatamente eliminada del servicio público.

lunes, 24 de febrero de 2025

La lectura en los niños

Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de 4 hijos. Es máster por IESE Business School, máster Europeo Oficial de Investigación y Doctora en Educación y Psicología. Investigadora y autora de varios libros y artículos sobre el tema de la educación opina que la comprensión lectora de un niño es como un estanque; cae la lluvia, que son las palabras, y, cuando toca la superficie del agua, el niño las capta y las entiende. Si hay una palabra que desconoce, es como una gota que cae fuera de la superficie, resbala hacia el agua, sube el nivel y crece la superficie, por tanto, a la siguiente lectura, se capta el significado de más palabras. Aunque no entienda la palabra nueva, con las palabras que ya conoce puede hacerse cargo del significado, de modo que el niño adquiere vocabulario leyendo. Es un círculo virtuoso. Por eso es muy importante en el colegio que los textos se ajusten a las capacidades de los niños y que siempre haya un reto. Por otro lado, el interés por la lectura debe despertarse en el hogar; si no hay libros en la casa, si a los padres nunca se les ve leyendo, es muy difícil que el niño se interese por la lectura. Es muy importante contar con un plan de lectura bien pensado por parte del claustro, y que vaya más allá de los convenios con editoriales. Debe ser un plan de lecturas atemporales, de clásicos, lecturas que hayan sobrevivido al tiempo porque hay suficientemente personas que consideran que son obras originales, de calidad, que valen la pena ser leídas. El plan de lectura ha de ser un plano inclinado desde primaria hasta bachillerato. Por supuesto, los profesores tienen que haber leído esos libros previamente, los tienen que conocer muy bien, han de estar en condiciones de comentar el libro en clase y de poder moderar una conversación al respecto con los alumnos. No es suficiente que el niño se lo lea y que le hagamos preguntas solamente para controlarle, para saber si hay leído o no la obra. Ese tipo de exámenes lleva al alumno a memorizar la trama, sin entenderla. Debe hacer una lectura comprensiva del libro. ¿Cuál es su sentido? ¿Por qué se escribió esa obra? ¿Qué tenía en mente el escritor y qué significan los acontecimientos?
El cómic puede desempeñar un papel importante en la adquisición de lectura y escritura en una edad temprana, porque es una lectura que se hace por placer. Ahora bien, es importante que ese cómic que escogemos tenga calidad. Los hay que están llenos de modelos de virtudes, como por ejemplo Tintín, y también Astérix y Obélix, o Johan y Pirluit. Podríamos llamarlos clásicos, porque superan la prueba del tiempo.

martes, 18 de febrero de 2025

Neolengua

El término neolengua fue acuñado por el escritor británico George Orwell, quien en su novela 1984 lo introdujo para dar cuenta de uno de los instrumentos de que se sirve el poder para modelar la mente de los ciudadanos. Con un sentido de la anticipación que habla bien a las claras del alcance de su genio visionario (la novela se publicó en 1949), Orwell comprendió que en el mundo que se avecinaba cualquier forma de opresión que aspirara a lograr un control absoluto sobre la conciencia de las masas debería hacerlo a través de la manipulación del lenguaje.Un fragmento de la novela ilustra con nitidez esta tesis. Dirigiéndose a Winston, un personaje que trabaja en la elaboración de la neolengua le hace notar: “No aprecias la nueva lengua en lo que vale, Winston. Piensas en vieja lengua hasta cuando escribes. No comprendes la belleza de la destrucción de las palabras. ¿No ves que el objetivo final de la nueva lengua es reducir el alcance del pensamiento? Al final conseguiremos que el crimen del pensamiento sea literalmente imposible, porque no habrá palabras con las que expresarlo. Todos los conceptos necesarios se expresarán exactamente con una palabra cuyo significado estará rígidamente definido y cuyos significados subsidiarios se habrán borrado y olvidado. Cada año habrá menos palabras y el rango de la conciencia será cada vez más pequeño”.
La neolengua consiste, primeramente y ante todo, en la supresión masiva de palabras para, en un estadio subsiguiente, alcanzar una simplificación tal del pensamiento que haga imposible cualquier desviación de la ortodoxia. Este proceso de amputación se adjetiva, además, como “bello”, con lo que ingresamos en el terreno de la barbarie. Pues bárbaro no es sino aquél que se afirma a través de la destrucción.Una vez eliminadas las palabras, el resultado natural es una limitación del pensamiento. A menor cantidad de palabras, menor número de ideas susceptibles de ser puestas en circulación, sencillamente porque no llegan a ver la luz y mucho menos a articularse a través de una secuencia coherente. De ese modo, sin necesidad de coacciones explícitas, surge un individuo incapaz de pensar por sí mismo, sometido a las directrices del poder no sólo en su conducta, sino en su intimidad más sagrada, en su acervo de creencias y valores y hasta en sus sentimientos personales; es decir, en aquello que fundamenta su ser. Es éste un sometimiento que el sujeto interioriza hasta el punto de operar en él de un modo instintivo, como un reflejo condicionado.