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miércoles, 19 de agosto de 2026

Para Tolkien y su obra, la cerveza es símbolo de amistad y de gozo

El gusto de John Ronald Reuel Tolkien por la cerveza es conocido, como relatan sus biógrafos. Y hay un elemento del gusto por la cerveza en la vida de Tolkien que se traspasa a su obra. Tolkien no bebía solo, sino junto a sus amigos. No se le conoce por haber tenido “problemas con la bebida” o desarrollar problemas de alcoholismo. De hecho, en un borrador de una carta a su amigo Lewis, sobre el comentario de este relativo a los tipos de matrimonios (el religioso, que ata para toda la vida, y el civil, que no tiene dicha exigencia), señala que la “temperancia alcohólica es la mejor manera de disfrutar el vino y la cerveza”.La cerveza se asocia a los momentos con los amigos, y por ende, a la sana alegría. Podríamos decir que, para Tolkien y su obra, la cerveza es símbolo de amistad y de gozo. De hecho, el daño asociado al exceso de la bebida se refleja muy bien en la “charlatanería” y la pérdida de la prudencia. En la escena de la taberna de Bree, cuando Pippin “delata” a Frodo luego de tomar unas cervezas de más, provoca la escena en que este se pone el anillo y desaparece, y el posterior ataque de los Espectros a la aldea.
Como relata Humphrey Carpenter, primer y mejor biógrafo de Tolkien, cuando este se juntaba con el autor de Las Crónicas de Narnia, las discusiones entre ambos tenían lugar “cuando podían reunirse por una o dos horas a beber cerveza en el Eastgae, un pub cercano”. De hecho, la relación entre ambos en un principio fue de desconfianza, pero Lewis pronto “empezó a sentir sincero afecto por ese hombre de rostro alargado y mirada vivaz a quien le gustaban la buena conversación, la risa y la cerveza”. Y la Comunidad del Anillo, también abusando de la analogía, podría ser la representación de los Inklings, el famosillo grupo de amigos de Tolkien en el que se comentaba sobre literatura propia y ajena, o uno de sus antecesores, el Viking Club. En este último, también en palabras de Carpenter, la triada cerveza-amistad-alegría se hacía presente; E.V. Gordon compartía el sentido del humor de Tolkien. Ambos ayudaron a crear un Viking Club entre los estudiantes, que se reunían allí para beber grandes cantidades de cerveza, leer sagas y entonar canciones humorísticas. Éstas eran escritas en su mayoría por Tolkien y Gordon, quienes componían toscos poemas acerca de los estudiantes, traducían versos infantiles al anglosajón y cantaban canciones de bebedores en noruego antiguo.
Una carta de Tolkien a su hijo Christopher, fechada en septiembre de 1944, demuestra, algo exageradamente, que la celebración sin cerveza no le hace justicia a la victoria. Los Inklings han convenido ya en que el modo en que celebrarían la victoria, si quedan con vida para hacerlo, será ocupar una taberna en el campo por una semana cuando menos, dedicándola por entero a la cerveza y la conversación sin hacer caso alguno del reloj.


jueves, 25 de junio de 2026

La deprimente sensación de la iniquidad humana

Cuenta Joseph Pearce en su libro Tolkien, hombre y mito que “Tolkien creía que el conflicto eterno entre el bien y el mal formaba parte de la Tierra y de la Tierra Media. En una carta a su hijo Christopher fechada el 14 de mayo de 1944, escribió: Un ligero conocimiento de la historia le procura a uno la deprimente sensación del sempiterno volumen y peso de la iniquidad humana: una muy, muy vieja maldad espantosa, infinitamente repetitiva, inalterable, incurable. Todas las ciudades, todas las aldeas, todos los habitáculos del hombre… ¡se hunden! Y al mismo tiempo uno sabe siempre que el bien existe, mucho más oculto, mucho menos claramente discernible, que rara vez irrumpe en las bellezas reconocibles y visibles de la palabra, la acción o la cara; ni siquiera cuando está verdaderamente presente la santidad, mucho más grande que la visible y proclamada maldad. Pero me temo que las vidas individuales de apenas unos pocos el balance es negativo: es tan poco lo que hacemos positivamente de bueno, aun si negativamente evitamos lo que es activamente malo.”

sábado, 20 de diciembre de 2025

El Mal solo corrompe y arruina

Tolkien decía que “el Mal no puede crear nada nuevo, solo corromper o arruinar lo que las fuerzas del Bien han inventado o construido”. No obstante, el mal sí puede ser estratégico o manipulador, dice Ignasi Grau.
En Cartas del diablo a su sobrino, C.S. Lewis decía que “la ruta más segura al infierno es gradual”. Individualismo, relativismo y desacralización han cimentado esta ruta hasta el día de hoy. Con la reivindicación del superhombre y el individualismo, nos hemos convencido de que somos, cada uno, el centro del universo. El relativismo nos ha convencido que no existe ni bien, ni mal. Con la muerte de Dios y la desacralización de lo moral, nos hemos convencido de que no hay más allá, y si lo hay, poco le importa cómo nos comportemos. En este contexto, dice Grau, los marcos de nuestra época permiten, en la esfera pública, un mayor margen para el mal.
En nuestra sociedad actual, la libertad no es aquella autodeterminación de la voluntad hacia al bien, evocada por San Agustín, si no más bien, la ausencia de coacciones, incluidas, por supuesto, las coacciones morales.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce


El cristianismo de  J. R. R. Tolkien  brilla en todas sus páginas. Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce, como sedujo a Gollum con su promesa de beatitud. Del mismo modo que, si nos abandonamos a él, corroe en última instancia nuestra libertad, voluntad e individualidad… Tolkien era un verdadero novelista cristiano y escribió un gran mito cristiano. … La fe cristiana de Tolkien dio forma a todos sus textos, y sus héroes están basados en un héroe más grande todavía. Un héroe que no era imperfecto y no se entregó al mal. Un héroe que tampoco obtuvo excelentes calificaciones, pero que es el modelo perfecto a seguir.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Quien no abraza la sabiduría del pasado en tiempos de crisis, la única opción que queda es intentar destruir el presente

John Ronald Reuel Tolkien
Para Tolkien lo más importante que una persona educada puede hacer es entender qué tienen que enseñarnos los grandes pensadores del pasado acerca del la estructura moral del universo. Si nos abrazamos a la tradición, encontraremos la sabiduría para sobrevivir en la actualidad. Tolkien clamaba por un retorno a la tradición. Durante el medio siglo en el que la tecnología pasó de los hermanos Wright a la bomba atómica, Tolkien insistió en que valores más antiguos todavía podían marcar la diferencia en el mundo real.
Filósofos y estudiosos de la cultura siguen debatiendo la mejor forma de definir el modernismo, la mayoría coincide en que la etiqueta hace alusión a una amplia variedad de ideas y perspectivas que se aunaron en una especie de estado de ánimo, un sentimiento de que nada es permanente. Como escribe Marshall Berman, la modernidad “es una unidad paradójica, la unidad de la desunión; nos arroja a todos en una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia. Ser modernos es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire”.Esto es, experimentamos lo moderno como la pérdida de las instituciones y filosofías que antes nos guiaban. Esto significa que las viejas certezas han desaparecido. Algunos estudiosos consideran que el período moderno nace plenamente con el final de la Primera Guerra Mundial, cuando buena parte de Europa se encontraba destruida y muchísimos supervivientes empezaban a preguntarse conmocionados por qué las principales civilizaciones del mundo habían ido a la guerra. Otros consideran que sus orígenes se remontan hasta el Renacimiento, cuando Europa redescubrió la filosofía griega y romana y la Iglesia católica perdió su dominio como marco intelectual de referencia.
Muchos observadores entienden el modernismo como el rechazo extremo de los valores tradicionales. Independientemente de los desacuerdos que pudieran existir entre ellos, los principales pensadores modernos compartían el sentimiento de que las generaciones pasadas se habían equivocado en sus respuestas a la mayoría de las grandes preguntas. Una manifestación de ese sentimiento moderno es la declaración de Karl Marx de que la lucha de clases es el único motor significativo de la historia; otra, la insistencia de Sigmund Freud en que todo gira alrededor del instinto sexual. Ambas formas de ver el mundo insistían en que las explicaciones tradicionales de la actividad humana, las emanadas de la religión o la filosofía clásica, no simplemente eran erróneas sino que se habían agotado. El filósofo Friedrich Nietzsche expresó esto de forma sucinta en su famosa declaración de que Dios ha muerto. En el mundo moderno, lo nuevo era casi siempre mejor que lo viejo y lo tradicional. Las ideas que carecían de una base científica sencillamente no tenían ya cabida, y para muchos pensadores de relieve la religión y la filosofía tradicionales pasaron a ser poco más que supersticiones.
Tolkien dirá que quien no abraza la sabiduría del pasado en tiempos de crisis, la única opción que queda es intentar destruir el presente.

viernes, 7 de febrero de 2025

El hombre no sólo vive de sexo

En una carta dirigida a C. S. Lewis, Tolkien escribió que “el matrimonio cristiano no es una prohibición del contacto sexual, sino la manera de su temperancia; de hecho, probablemente la mejor manera de obtener un placer sexual más satisfactorio, así como la temperancia alcohólica es la mejor manera de disfrutar el vino y la cerveza”. Con esto Tolkien no hacía más que repetir las doctrinas de la Iglesia, procedentes de la Ética de Aristóteles vía santo Tomás de Aquino. El placer sexual es algo bueno y un don de Dios, pero la temperancia sexual es necesaria porque el hombre no sólo vive de sexo. La temperancia es el camino moderado entre la mojigatería y la lascivia, los dos extremos de la obsesión sexual.


miércoles, 29 de enero de 2025

Lejos de huir de la realidad Tolkien trataba de la realidad última de la vida humana

Paul Goodman realiza una defensa de El Señor de los Anillos publicado en el Daily Telegraph. Lejos de huir de la realidad, argüía Goodman, Tolkien trataba de la realidad última de la vida humana. Toda la humanidad tiene una cosa en común, “los lectores y el escritor de este artículo, y también la señora Greer: todos vamos a morir”. Aquí, sin duda, radica la razón más persuasiva del éxito constante de El Señor de los Anillos. El viaje circular de la Comarca a Mordor y de nuevo a la Comarca es ante todo un envejecimiento, o, mejor dicho, un crecimiento. Según Goodman, los diferentes aspectos del argumento del libro “llevan a conclusiones tan verdaderas como comunes; que crecer es doloroso, pero no puede evitarse, que implica decisiones duras que tomamos libremente; que las decisiones tienen consecuencias, y que ni siquiera las buenas nos devolverán el pasado”. “Aunque el libro no toca muchas facetas de la experiencia humana, prosigue Goodman, sí explora las más importantes. La señora Greer se equivocaba al insinuar que Tolkien no tiene nada que decir sobre la guerra o la política, aunque tal vez lo que tiene que decir a ella no le guste”. Goodman concluía este artículo insinuando que la clave de El Señor de los Anillos era su “sensibilidad religiosa”, “la sensación de que al final hay una beatitud de la que disfrutar, aunque no se encuentre en la Tierra Media ni en esta tierra”. Y aunque no cabe la menor duda de que tiene puntos débiles, ¿de verdad superan a sus méritos la amplia visión, la fecunda imaginación, el poder rítmico de gran parte del texto? No.

lunes, 13 de enero de 2025

No tenemos forma de imaginar nuestra existencia fuera del tiempo

Boecio decide mirar hacia adelante confiado en que sobrevivirá a su cuerpo. El filósofo no teme una vida celestial marcada por el tedio porque considera que el cielo está más allá del tiempo. La vida eterna no será una serie interminable de momentos aburridos o absurdos sino que será una existencia completamente plena en la que el tiempo carecerá de sentido.Dado que no tenemos forma de imaginar nuestra existencia fuera del tiempo, no tenemos forma de imaginar nuestra vida en un cielo de este tipo.
Tolkien llama a la muerte un “don” sencillamente porque libera a los hombres del hastío y el tedio de una existencia interminable.

miércoles, 1 de enero de 2025

Tolkien advertía una relación entre la felicidad y la capacidad para disfrutar de los placeres sencillos y cotidianos

Tolkien advertía una relación entre la felicidad y la capacidad para disfrutar de los placeres sencillos y cotidianos, una relación que también han señalado muchos filósofos. El pensador griego Epicuro (c. 341-270 a. C.) señaló una razón evidente para privilegiar los placeres simples, naturales, frente a los artificiales o superfluos: tienden a ser más frecuentes y más fáciles de obtener. Las personas que sienten una gran satisfacción viendo puestas de sol, realizando largos paseos por los bosques y dedicando tiempo a la familia y los amigos, por lo general pueden encontrar muchas oportunidades de disfrutar de estas experiencias. En cambio, quienes buscan la felicidad en placeres más esquivos como la riqueza, el poder, el prestigio o la fama terminan a menudo con las manos vacías.


domingo, 28 de mayo de 2023

Argumentos contra las demandas de una mayor simplicidad en la liturgia de la Iglesia

En sus argumentos contra las demandas de una mayor simplicidad en la liturgia de la Iglesia, Tolkien se basó en la imaginería arbórea de la filosofía del Arbol de Chesterton y en su propia visión de la sabiduría perenne de Bárbol. La búsqueda protestante de la simplicidad y la rectitud, que, por supuesto, aunque contiene algún bien o, cuando menos, motivos inteligibles, está errada y resulta en verdad vana. Porque el cristianismo primitivo es ahora y seguirá siendo siempre, a pesar de toda investigación, en gran parte desconocido; porque el primitivismo no es garantía de valor, y es y era en gran parte reflejo de la ignorancia. Los grandes abusos constituían tanto un elemento de la conducta litúrgica cristiana desde el principio como ahora. (¡Las severas críticas de san Pablo a la conducta eucarística bastan para demostrarlo!) Todavía más porque no era intención de Nuestro Señor que “mi iglesia” fuera estática o permaneciera en perpetua infancia, sino que fuera un organismo viviente (comparado con una planta) que se desarrolla y cambia de exterior por la interacción entre su vida recibida en divino legado y la historia, las circunstancias particulares del mundo en que fue depositada. No hay semejanza entre el “grano de mostaza” y el árbol plenamente desarrollado. Para los que viven durante los días del desarrollo de su ramaje, el Arbol es la cuestión, pues la historia de una cosa viviente forma parte de su vida, y la historia de una cosa divina es sagrada. Los sabios pueden saber que empezó con un grano, pero resulta vano el intento de excavarlo, pues ya no existe y la virtud y las potencias que tenía residen ahora en el Árbol. Muy bien, pero en la labranza las autoridades, los que tienen a su cargo el Arbol, deben cuidarlo de acuerdo con la sabiduría de que dispongan, podarlo, curarlo de cancros, despojarlo de parásitos, etcétera. (Con escrúpulos, a sabiendas de cuán escaso es su conocimiento del desarrollo.) Pero, por cierto, harán daño si los obsesiona el deseo de volver al grano o aun a la primera juventud de la planta, cuando era (tal como imaginan) bella y ningún mal la afligía.
Tolkien, hombre y mito escrito por Joseph Pearce

sábado, 11 de septiembre de 2021

Lo que hay en la tierra digno de ser amado

Tolkien

Tolkien escribió en una carta a uno de sus hijos diciendo que  “desde la oscuridad de mi vida, tan frustrada, pongo delante de ti lo que hay en la tierra digno de ser amado, el Bendito Sacramento… En él hallarás el romance, la gloria, el honor, la fidelidad y el verdadero camino a todo lo que ames en la tierra, y más todavía, la muerte; mediante la divina paradoja, esa que pone fin a la vida y exige el abandono de todo y, sin embargo, mediante el gusto (o el pregusto) de aquello por lo que sólo puede mantenerse lo que se busca en las reacciones terrenas (amor, fidelidad, alegría) o captar la naturaleza de la realidad, de la eterna resistencia que desea el corazón de todos los hombres”.

domingo, 5 de septiembre de 2021

El Señor de los Anillos es una obra fundamentalmente católica

Tolkien

En una carta a un amigo, Tolkien escribió “El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica; de manera inconsciente al principio, pero luego cobré conciencia de ello en la revisión”.Estas palabras fueron dirigidas al padre Robert Murray el 2 de diciembre de 1953, más de cuatro años después de que Tolkien hubiera terminado El Señor de los Anillos y ocho meses antes de que el primer volumen fuera publicado al fin. El padre Murray era nieto de sir James Murray, fundador del Oxford English Dictionary, y era amigo íntimo de la familia de Tolkien. A petición de Tolkien, Murray había leído parte de El Señor de los Anillos en un texto mecanografiado y había respondido aportando comentarios y críticas. Escribió que el libro le había despertado un gran sentimiento de “una compatibilidad positiva con el orden de la Gracia” y comparaba la imagen de Galadriel con la de la Virgen María. Los comentarios de Murray provocaron una cálida respuesta de Tolkien:“me animó especialmente lo que tú has dicho… pues eres más perceptivo, especialmente en ciertas direcciones, que ningún otro, y aun a mí me has revelado con mayor claridad ciertos aspectos de mi obra. Creo que sé exactamente lo que quieres decir con el orden de la Gracia; y, por supuesto, con tus referencias a Nuestra Señora, sobre la cual se funda toda mi escasa percepción de la belleza tanto en majestad como en simplicidad”. Prosiguiendo con su afirmación de que El Señor de los Anillos era una obra fundamentalmente religiosa y católica, Tolkien añadió que se sentía “agradecido por haber sido educado (desde los ocho años) en una Fe que me ha nutrido y me ha enseñado todo lo poco que sé; y eso se lo debo a mi madre, que se atuvo a su conversión y murió joven, en gran medida por las penurias de la pobreza, que fueron las consecuencias de ello”.

martes, 16 de marzo de 2021

Para destruir a un pueblo, primero debes cortar sus raíces


"A las raíces profundas no alcanzan las heladas”, escribe J.R.R. Tolkien,profesor universitario británico y escritor. Basándose en este principio Alexander Solzhenitzyn, escritor, historiador ruso y Premio Nobel de Literatura dirá que "para destruir a un pueblo, primero debes cortar sus raíces”. Joseph de Maistre, teórico político y filósofo saboyano, ampliaría diciendo que "donde quiera que veáis un altar, hay civilización”.


domingo, 15 de marzo de 2020

Los prejuicios de C. S. Lewis


Tolkien y Lewis
Tolkien se quejaba por los prejuicios anticatólicos de Lewis. “Si un luterano es encarcelado, observó Tolkien, se levanta en armas; sin embargo, si se asesinan sacerdotes católicos, se niega a creerlo y, diría yo, aun cree que se lo buscaron. Todavía queda mucho del Ulster en C. S. L., aunque él no lo sepa”.» Christopher Derrick, amigo y alumno de Lewis y autor de C. S. Lewis y la Iglesia de Roma, lo apuntó de un modo y humorístico: “Si un hombre crece en Belfast con la paranoia de que su padre llevaba la banda de la Orden de Orange, y luego recibe su primera formación en la gran escuela de Oxford, la gracia divina se encuentra con un hueso muy duro de roer”. Lo cierto es que Lewis habría negado con vehemencia que padecía algún tipo de paranoia orangista, pero no hay duda de que conservaba más de un rasgo del fanatismo de los protestantes de Belfast. En momentos de descuido, él y su hermano Warnie llamaban a los católicos irlandeses bog-trotters o bog-rats y el hecho de que estos estereotipos negativos, profundamente arraigados, procedían de su primera juventud puede deducirse de algo que Lewis escribió en su diario cuando era un colegial de diez años: “Tuvimos que ir a St. John’s (Watford), una iglesia que pretendía ser católica, pero nos daba miedo decirlo. Es el tipo de iglesia que aborrecen los protestantes irlandeses respetuosos. En ese abominable lugar de católicos hipócritas y mentirosos ingleses, la gente se santigua, se indina ante la Mesa del Señor (que ellos tienen la vanidad de llamar altar), y rezan a la Virgen”. Walter Hooper, biógrafo de Lewis, admite que el ambiente en que se crió Lewis fue un elemento “probablemente importante” para su actitud hacia el catolicismo.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Tolkien creía que había hechos significativos que tienen relación con la obra de un autor.

Tolkien.
Tolkien creía que había “hechos más significativos, que tienen alguna relación con la obra de un autor”. En esta categoría situaba su vocación académica como filólogo en la Universidad de Oxford. Ésta había influido en su “gusto por las lenguas”, que sin duda constituía “un importante ingrediente de El Señor de los Anillos”. Sin embargo, incluso esto estaba subordinado a factores de más importancia: “Y hay unos pocos hechos fundamentales que, por secamente que se expresen, son en verdad significativos. Por ejemplo, nací en 1892 y viví mis primeros años en la Comarca en una era premecánica. O, lo que es todavía más importante, soy cristiano (lo que puede deducirse de mis historias), y católico apostólico romano por añadidura”.

jueves, 28 de junio de 2018

El nacimiento de los hobbits.

 La tierra de los hobbits 
Según relata el propio J. R. R. Tolkien, un día, después de haberse convertido en profesor de anglosajón en la Universidad de Oxford, estaba en su casa de Northmoor Road, corrigiendo penosamente exámenes del School Certifícate. “Un trabajo aburrido pero que se debía realizar a conciencia para hacer justicia a los examinandos.  En estas  
circunstancias (la tensión que sólo los que han corregido, por ejemplo, quinientos exámenes sobre el mismo tema escritos a mano apreciarán en toda su magnitud)”, Tolkien volvió una página para encontrarse con que “el examinando dejó piadosamente una hoja en blanco (lo mejor que puede esperar el que corrige), y en ella escribí: En un agujero en el suelo vivía un hobbit. Los nombres siempre generan relatos en mi mente. Pensé más tarde que haría bien en descubrir cómo eran los hobbits. Y eso fue sólo el principio”. 

sábado, 2 de junio de 2018

El principal propósito de la vida es incrementar el conocimiento de Dios mediante todos los medios de que disponemos.

Transcribo una carta de Tolkien:
Tolkien
“¿Por qué la vida, la comunidad de seres vivientes, aparece en el Universo físico?” plantea la pregunta: “¿Hay un Dios, un Creador/Diseñador, una Mente con la que están emparentadas nuestras mentes (pues derivan de ella), de manera que nos es en parte inteligible?”. Con eso llegamos a la religión y a las ideas morales que proceden de ella. De estas cosas diré sólo que la moral tiene dos aspectos, derivados del hecho de que somos individuos, pero no vivimos aislados, y tenemos un vínculo con todas las demás criaturas, que va estrechándose hasta el vínculo absoluto que tenemos con nuestra propia especie humana. De modo que la moral debería ser una guía para nuestros humanos propósitos, el conducto de nuestra vida: a) la manera en que nuestros talentos individuales pueden desarrollarse sin desperdicio ni abuso, y b) sin daño para nuestros semejantes ni estorbo para su desarrollo. Pero éstas son sólo respuestas a la pregunta anterior. A la mayor no hay respuesta, porque ésta requiere un conocimiento completo de Dios, que es inaccesible. Si preguntamos por qué Dios nos incluyó en su designio, sólo podemos contestar. Porque lo Hizo. Si no creemos en un Dios personal, la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la vida? es informulable e incontestable. ¿ A quién o a qué se dirigiría la pregunta? Pero como en un rincón extraño del Universo se han desarrollado seres con mentes que formulan preguntas y tratan de responderlas, uno podría dirigirse a uno de esos seres tan peculiares. Como uno de ellos, me aventuraría a decir: “Soy como soy. No hay nada que pueda hacerse al respecto. Es posible seguir tratando de averiguar lo que soy, pero nunca se lo logrará. Y por qué trata uno de saberlo, no lo sé. Quizás el deseo de saber, sólo por el mero hecho de saber, se relacione con las oraciones que algunos dirigen a lo que se llama Dios. En su punto más elevado, éstos parecen alabarlo por ser como es, y por hacer lo que ha hecho tal como lo ha hecho”. Los que creen en un Dios personal, el
Creador, no creen que el Universo de por sí sea venerable, aunque su devoto estudio sea uno de los modos de honrarlo. Y como en tanto que criaturas vivientes estamos dentro de él y de él formamos parte (parcialmente), nuestras ideas acerca de Dios y el modo que tenemos de expresarlas derivarán en amplia medida de la contemplación del mundo a nuestro alrededor. (Aunque hay también una revelación tanto dirigida a los hombres en general como a ciertas personas particulares.) De modo que puede decirse que el principal propósito de la vida, para cualquiera de nosotros, es incrementar, de acuerdo con nuestra capacidad, el conocimiento de Dios mediante todos los medios de que disponemos, y ser movidos por él a la alabanza y la acción de gracias. Hacer como decimos en el Gloria in Excelsis: Laudamos te, benedicamus te, adoramus te, glorificamus te, gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam. Te alabamos, te santificamos, te veneramos, proclamamos tu gloria, te agradecemos la grandeza de tu esplendor. Y en los momentos de exaltación podemos invocar a todos los seres creados para que se nos unan en el coro hablando en su nombre, como se hace en el Salmo 148 y en El Canto de los Tres Niños en Daniel II. ALABAD AL SEÑOR… todas las montañas y las colinas, todos los huertos y los bosques, todas las criaturas que reptan y los pájaros que vuelan. Esto es demasiado largo, y también demasiado corto… para semejante pregunta. Con mis mejores deseos, J. R. R. Tolkien

domingo, 13 de mayo de 2018

¿A qué se debe la necesidad de belleza y creatividad en los seres humanos?


¿ A qué se debe la necesidad de belleza y creatividad en los seres humanos? John Ronald Reuel Tolkien consideraba que el Dios cristiano crea el mundo y, en tanto creador, es, en un sentido muy real, un artista. Según esta concepción, todos los seres humanos, al haber sido hechos a su imagen y semejanza, somos también artistas. Hallamos felicidad en la belleza y la creatividad porque la Belleza y la Creatividad son la fuente de la que provenimos y a la que en última instancia nos orientamos.
Sal a la ventana y mira todas las maravillas que bullen 
La poeta y naturalista Diane Ackerman escribe que en el mundo que tantas veces damos por descontado abundan los misterios y los placeres sensoriales. Sal a la ventana y mira todas las maravillas que bullen en un instante perdido, nubes lenticulares que señalan el movimiento de los vientos en las alturas. Tejas planas que se superponen en los techos como plumas de paloma. Los capullos de un magnolio en pleno florecimiento. Ésa es la textura de la vida, el sentimiento de estar vivo en este planeta en particular. Cuando hacemos una pausa para sentir estas cosas, la maravilla nos golpea y experimentamos un estado de ánimo profundamente satisfactorio al que, por falta de una mejor palabra, llamamos alegría.

domingo, 17 de diciembre de 2017

¿Por qué ser moral?

Platón.
*Si tuviéramos el poder para actuar como quisiéramos sin miedo al castigo, nadie sería moralmente bueno. La pregunta ¿por qué ser moral? recibe entonces la respuesta cínica del inmoral, la vida moral es la vida que eligen los débiles. Platón busca refutar esta conclusión cínica y justificar el valor de la vida moral. La discusión es extensa, pero el argumento esencial de su respuesta es sencillo, la vida inmoral es peor que la vida moral y virtuosa porque, en última instancia, la vida inmoral corrompe el alma. La vida inmoral conduce básicamente a la infelicidad, la angustia mental, la pérdida del afecto de amigos y seres queridos, la bancarrota emocional. Todo el poder del mundo no basta para compensar el vacío psicológico de una vida inmoral. La persona moral, en cambio, vive una vida de integridad y realización personal, incluso cuando su poder, riqueza y fama son limitados. La persona moral está en paz consigo misma.
 Tolkien en el Merton College de la Universidad de Oxford
¿Se dejaría corromper una persona justa por la posibilidad de un poder casi ilimitado? A través de esas distintas respuestas, Tolkien nos muestra, no mediante una argumentación filosófica sino con los pensamientos y acciones de personajes vivos, por qué debemos ser sujetos morales, por qué debemos llevar una vida virtuosa. Pero, además, las historias de Tolkien sobre el Anillo Único mejoran y amplían el argumento platónico, pues su anillo explícitamente tiene la capacidad de corromper el alma de quien lo posee. El uso del Anillo Único corrompe los deseos, intereses y creencias de quienes lo utilizan. Platón argumenta que tal corrupción se producirá; Tolkien, en cambio, nos muestra esa corrupción a través de los pensamientos y acciones de sus personajes. Más aún, Tolkien nos muestra también las dificultades que conlleva una vida virtuosa, si se quiere cumplir con las exigencias de la vida moral es necesario asumir ciertas responsabilidades y realizar ciertos sacrificios. El personaje que ilustra de forma más evidente el argumento de Platón de que una vida
Gollum
injusta no conduce a otra cosa que a la infelicidad es Gollum, a quien invariablemente se describe como una criatura miserable, llena de temores, sin amigos ni hogar, siempre en búsqueda de su “tesoro”, el anillo. Gollum es la criatura mortal que posee el anillo durante el período de tiempo más largo, y el deseo de poseerlo parece haberlo corrompido prácticamente por completo, cada acción que realiza en el libro El Señor de los Anillos, incluso cuando guía a Frodo y Sam en su viaje hasta Mordor, tiene como fin recuperar el preciado objeto. Es durante este largo viaje a través de las tierras estériles que rodean Mordor cuando somos testigos de la auténtica desintegración de la personalidad de Gollum, un proceso causado por su deseo del anillo. Gollum está constantemente hablando consigo mismo, pues su alma se encuentra dividida en dos, una parte es Sméagol, el hobbit que era antes de poseer el anillo, y la otra es Gollum, la criatura que sólo desea recuperar el anillo. La única razón por la que Gollum coopera con Frodo y Sam es porque las dos mitades, a las que Sam llama el Adulón y el Bribón, han hecho una tregua: “ninguno de los dos quería que el Anillo fuese a parar a manos del Enemigo” .

 Frodo, Sam y Gollum
Para Platón, así como para Tolkien, el momento crucial de la historia de cada personaje es aquel en el que siente la tentación de usar el anillo. Es ese momento decisivo el que determina el destino de cada personaje, un momento que guarda una similitud extraordinaria con la historia del pastor Giges y su decisión de usar el anillo que otorga la invisibilidad en el diálogo platónico.En el personaje de Gollum sencillamente conocemos el resultado final de una vida dedicada a la búsqueda del poder, una vida de miseria y corrupción. Elrond (al igual que el resto de los participantes en el concilio) rechaza la propuesta de usar el anillo en términos que recuerdan la argumentación de Platón en la República: “No podemos utilizar el Anillo Soberano es completamente maléfico. Basta desear el Anillo para que el corazón se corrompa”. Usar el poder del mal destruye el alma (corrompe el corazón).

Para Platón el individuo moral está en condiciones de entender que una vida de poder inmoral corromperá su corazón y su alma. El poder sin amor, sin amistad y sin realización personal sólo conduce a la infelicidad, una infelicidad esencial que es imposible aliviar.


*El Señor de los Anillos y la filosofía (AA. VV.)

domingo, 27 de agosto de 2017

Debate ecuménico.

Tolkien
John Ronald Reuel Tolkien tuvo una profunda comprensión del debate ecuménico que tuvo lugar en el seno de la Iglesia durante los años sesenta se muestra en otra carta escrita a su hijo Michael: “No es que uno deba olvidar las sabias palabras de Charles Williams de que es nuestro deber cuidar del altar acreditado y establecido, aunque el Espíritu Santo puede enviar su fuego a otro sitio. Dios no puede ser limitado (ni siquiera por sus propios cimientos), de los cuales san Pablo es el ejemplo primero y fundamental, y puede utilizar cualquier canal para Su gracia. Aun amar a Nuestro Señor y ciertamente llamarlo Señor y Dios es una gracia y puede precipitarla aun en mayor abundancia. No obstante, hablando institucionalmente y no de almas individuales, el canal debe volver finalmente al curso ordenado, no manar por las arenas y perderse. Además del Sol, puede haber la luz de la Luna (aun lo bastante abundante como para leer); pero si se quitara el Sol, no se vería la Luna. ¿Qué sería hoy del cristianismo si la Iglesia Romana de hecho hubiera sido destruida?”.

¿Qué sería hoy del cristianismo si la Iglesia Romana de hecho hubiera sido destruida?