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martes, 11 de marzo de 2025

El abismo llama al abismo

Sola estaba Eva en el Paraíso cuando se atrevió a dialogar con el Tentador, así como solo estaba Judas cuando se desesperó en la noche de la Pasión. Con clara razón concluye san Pablo en su carta a los Corintios que “la tristeza del mundo produce la muerte”. Las contradicciones forman parte de la vida, pero ¡qué mal haríamos si las afrontáramos exclusivamente por nuestra cuenta! Ante esa lucha, puede surgir la tristeza, y la tristeza arrastra consigo hacia el pesimismo, alejándonos así de Dios y de nuestros hermanos. “El abismo llama al abismo”, dice la Sagrada Escritura (Sal, 42:8.).

domingo, 25 de junio de 2023

La idea de un mundo gobernado por un solo y único Dios

Zygmunt Bauman

Cuenta el filósofo Zygmunt Bauman que la idea de un mundo monocéntrico, gobernado por un solo y único Dios, el omnipotente y omnipresente creador de las estrellas, las montañas y los mares, juez y salvador de la Tierra entera y de la humanidad entera….no podría haberse planteado en otro lugar; en particular, no se les habría ocurrido a los atenienses, que habitaban un mundo repleto de deidades mayores o menores de naciones mayores o menores; aunque tampoco se les habría ocurrido a los antiguos hebreos, los del “dios tribal”, al menos mientras su dios, en gran medida como los de los griegos, compartiera la Tierra (o siquiera su minúsculo hogar, Canaán) con incontables dioses de tribus hostiles. Sin embargo, los hebreos no habrían planteado esa pregunta aun cuando su dios hubiera reivindicado para sí el dominio planetario, puesto que el Libro de Job preconcibió la respuesta antes de que la pregunta pudiera ser articulada de lleno y comenzara a inquietarlos seriamente. La respuesta, cabe recordar, no podía ser más simple: El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor! Tamaña respuesta no llamaba al cuestionamiento ni al debate, sino a la obediencia resignada; no necesitaba de un comentario erudito ni de profusas notas al pie para sonar convincente. Sin embargo, la pregunta que preñaba a la idea de un solo y único Dios no podía sino surgir una vez que Jesús declarara que el Dios omnipotente era además un Dios del Amor y cuando su discípulo san Pablo llevara la Buena Nueva a Atenas. Un lugar donde se esperaba que las preguntas, una vez planteadas, fueran respondidas, y a tono con las leyes de la lógica. El hecho de que la respuesta no estuviera al alcance de la mano pone en evidencia el recibimiento bastante poco acogedor que tuvo san Pablo entre los atenienses.
En abierta oposición a la Naturaleza muda e insensible que Él gobierna, encarna y personifica, Dios habla y da órdenes. También se fija si se han obedecido sus órdenes, recompensa al obediente y castiga al indócil. No es indiferente a lo que piensan y hacen las débiles criaturas humanas. Sin embargo, como a la muda e insensible naturaleza, lo que los seres humanos piensen y hagan no lo compromete. Puede hacer excepciones, y las leyes de la coherencia y la universalidad no están exentas de ejercitar esa prerrogativa Divina (milagro significa, en última instancia, la violación de una regla y una desviación de la coherencia y la universalidad). En efecto, el cumplimiento incondicional de una norma es por definición irreconciliable con la verdadera soberanía, con el poder absoluto de decidir. Para ser absoluto, el poder debe incluir el derecho y la capacidad de incumplir, suspender o abolir la norma, es decir, realizar actos que en el extremo receptor repercuten como milagros.

jueves, 10 de marzo de 2022

Su gloria es la propia vergüenza

Viendo lo que se ve y oyendo lo que se oye, son actuales aquellas palabras de San Pablo en la Carta a los Filipenses: su dios es el vientre, y su gloria la propia vergüenza, pues ponen el corazón en las cosas terrenas. 

viernes, 11 de febrero de 2022

La aparente locura cristiana en realidad es sabiduría

San Pablo

San Pablo elimina la aparente sabiduría griega, que en realidad no es sino locura, en nombre de la aparente locura cristiana, que en realidad es sabiduría. La salvación que predica es sabiduría y eso porque la salvación es sabiduría. Quien posee la religión posee también, en su verdad esencial, la ciencia, el arte y la filosofía, disciplinas estimables, pero que no puede servir más que de menguado consuelo a quien no posee la religión.


San Justino

Un hombre busca la verdad valiéndose solamente de la razón y fracasa. La fe le ofrecerá verdad, la acepta, y luego de aceptarla, la halla satisfactoria para la razón. San Justino encuentra en el cristianismo, junto con otras muchas cosas, la llegada de verdades filosóficas por vías no filosóficas. Donde reina el desorden de la razón, la razón hace reinar el orden. La gran superioridad del cristianismo consiste en la de no ser un simple conocimiento abstracto de la verdad, sino un medio eficaz de salvación.

miércoles, 11 de agosto de 2021

La esperanza sólo les es dada a los humildes


Para los presuntuosos y los progresistas la salvación es posible sin demasiado esfuerzo, pues en las leyes de la historia está inscrito un desenlace propicio. San Pablo, por el contrario, predica que la esperanza nunca defrauda, pero también insiste en que hay que trabajar por la salvación. De acuerdo con el Concilio de Trento, la presunción significa contarse entre los salvados con una seguridad absoluta e infalible, una arrogancia o perversa securitas (en la expresión de san Agustín) que muy probablemente conducirá al letargo espiritual. Sin duda este es el motivo de que san Agustín señale en su comentario a los salmos que la esperanza sólo les es dada a los humildes. Para la fe cristiana la esperanza tiene su fundamento en el amor y la misericordia de Dios, y ciertamente estos se consideran seguros. Pertenecen a lo que para Dios es ser Dios.

viernes, 7 de mayo de 2021

Ellas mismas


El apóstol Pablo enseña que “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gal. 3:28). La mujer y el hombre tienen el mismo nivel en todos los sentidos de la vida.


Ni el machismo ni el hembrismo, que, busca estar por encima uno de lo otro, con tratos esclavistas, de discriminación, de imposición o de señorío, deberían existir. Las mujeres deben tomar conciencia de ello. No tienen que imitar al hombre, por ser hombre, sino que tienen que ser ellas mismas. Siendo lo que ellas son en el espacio de libertad y de igualdad. 

sábado, 4 de abril de 2020

Una sociedad basada en la esclavitud puede producir grandes obras de arte, pero no un crecimiento económico



En la Antigua Grecia, cuenta el profesor estadounidense de historia económica Rondo E. Cameron, los griegos carecían tanto de experiencia como de afición para hacer experimentos con los medios de producción, pues el trabajo era algo deshonroso, el estigma del sirviente. Arquímedes fue un científico genial que despreció sinceramente la aplicación de la ciencia; su única concesión a la practicidad fue el diseño de una catapulta mecánica para la defensa (fallida) de su Siracusa natal contra los romanos. Aristóteles, quien probablemente poseía el conocimiento más enciclopédico de todos los filósofos o científicos de la Antigüedad, estaba convencido de que la distinción entre amos y esclavos venía determinada biológicamente. Según él, que los esclavos trabajaran para que sus amos pudieran disponer de tiempo libre con el que desarrollar las artes de la civilización formaba parte del orden natural del universo. Y san Pablo escribió: “Amos y esclavos deben aceptar su situación actual, pues el reino de la Tierra no podría sobrevivir si unos hombres no fuesen libres y otros esclavos”. En vista de tales actitudes, no resulta sorprendente que apenas se dedicase algún pensamiento a inventar métodos para aligerar la carga del trabajo o para mejorar la situación de los siervos. Una sociedad basada en la esclavitud puede producir grandes obras de arte y literatura, pero no un crecimiento económico. 

sábado, 5 de octubre de 2019

Si hay una palabra que signifique lo opuesto al amor es egoísmo


Si hay una palabra que signifique en esencia lo opuesto al amor, es egoísmo.El origen de casi todo acto pecaminoso que se haya cometido puede encontrarse en una motivación egoísta, escribe Stephen Kendrick. Cuando un esposo o esposa pone sus intereses, sus deseos y sus prioridades antes que su esposa, es una señal de egoísmo.

Alex Kendrick dice “que elegir amar a tu pareja hará que digas no a lo que quieres para poder decir sí a lo que el otro necesita. Significa colocar la felicidad de tu pareja por encima de la tuya.Si te resulta difícil sacrificar tus propios deseos para beneficiar a tu cónyuge, quizá tengas un problema más profundo con el egoísmo de lo que quieres admitir”.

San Pablo en la carta a los Filipenses dice: “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” 

domingo, 9 de junio de 2019

El cielo es una sociedad


“¿No fueron creadas las criaturas como seres singulares para que Dios, amándolas a todas infinitamente, pudiera amar de una manera distinta a cada una de ellas? Esta diferencia, lejos de producir menoscabo, confiere pleno significado al amor mutuo entre las criaturas bienaventuradas, es decir, a la comunión de los santos. Si todos experimentaran a Dios de igual modo y le rindieran idéntico culto, el himno de la Iglesia Triunfante no tendría sinfonía alguna, sería como una orquesta en que todos los instrumentos tocaran la misma nota. Aristóteles dice que la ciudad es por naturaleza una multiplicidad, y San Pablo indica que el cuerpo es una unidad de miembros diferentes”, escribe Clive Staples Lewis.

“El cielo es, en suma, una sociedad, pues cada bienaventurado tendrá algo que decir a todos los demás, alguna noticia reciente, siempre reciente, de “mi Dios”, que todos descubren en Aquél al que alaban como nuestro Dios”.




domingo, 1 de julio de 2018

Esperanza.

En las palabras de Gabriel Marcel “la esperanza únicamente puede arraigar donde la perdición es una posibilidad”. Esta es una de las formas en que difiere del optimismo, para el que la perdición es simplemente inconcebible. El Abraham que sujeta un cuchillo contra la garganta de su hijo tiene esperanza, pero dudaríamos en calificarlo de optimista. 

Terry Eagleton
La desesperanza que el cristianismo tacha de pecaminosa consiste en rechazar la posibilidad de redención a largo plazo, no en concluir que este o ese esfuerzo concreto está claramente condenado. Dice Terry Eagleton que una razón por la que esta clase de desesperanza a largo plazo se considera un defecto moral es que puede parecer que traiciona los esfuerzos de otros. Puede sugerir que sus aparentes victorias son falsas y sus fracasos estaban predestinados, desvalorizando así su coraje y resistencia. Por tanto, es posible dar una situación concreta por perdida, al tiempo que se conserva una confianza indeterminada en el futuro, que es a lo que Marcel se refiere con esperanza fundamental. Esa esperanza no tiene un objetivo concreto; más bien se trata de una apertura general del espíritu, lo que un comentarista describe como “un tono o disposición con el que se afronta el futuro, la mera constancia o una expectativa sin objeto”. Difiere del optimismo, dice Eagleton, en parte porque no es simplemente una cuestión de temperamento y en parte porque está dispuesta a afrontar la posibilidad de su propia ruina. Quizá esta clase fundamental de esperanza es lo que nos convence de que, aun ante la mayor calamidad, la vida sigue mereciendo la pena ser vivida.
Esperanza.
Los cristianos tienen esperanza no porque el futuro sea oscuro sino porque, en un sentido inescrutable, tiene una base sólida. La fuente de su esperanza radica en el Yahvé que se identifica en tiempo futuro en las escrituras hebreas (“Yo seré lo que seré”) y que no abandonará a su pueblo. En este sentido, la esperanza no tiene nada que ver con el pensamiento desiderativo sino con una expectativa jubilosa, que es tanto más admirable en circunstancias en las que parece difícil de mantener, dice Eagleton. Representa lo que
Jane Austen en Persuasión denomina “una confianza alegre en el futuro”. Los salmos prometen que la esperanza no será confundida, mientras que san Pablo insiste en que no nos defrauda. De acuerdo con un comentarista de santo Tomás, su visión entraña una “confianza inquebrantable y una viva certidumbre” que está muy alejada del optimismo fácil, “una expectativa trémula e impaciente, caracterizada por el brío y la constancia, segura de la victoria”. Por si esta última frase sonara desagradablemente autosatisfecha, hay que recordar que, para la fe cristiana, la presunción es un pecado en la misma medida que la desesperanza. Constituye el equivalente teológico del optimismo patológico. Es la fe en que la salvación está en último término en manos de Dios, pero que los caminos de Dios son inescrutables, lo que permite al creyente esperar sin triunfalismo. La victoria que es segura es el triunfo final de la gracia sobre los poderes perniciosos de este mundo. 

domingo, 27 de agosto de 2017

Debate ecuménico.

Tolkien
John Ronald Reuel Tolkien tuvo una profunda comprensión del debate ecuménico que tuvo lugar en el seno de la Iglesia durante los años sesenta se muestra en otra carta escrita a su hijo Michael: “No es que uno deba olvidar las sabias palabras de Charles Williams de que es nuestro deber cuidar del altar acreditado y establecido, aunque el Espíritu Santo puede enviar su fuego a otro sitio. Dios no puede ser limitado (ni siquiera por sus propios cimientos), de los cuales san Pablo es el ejemplo primero y fundamental, y puede utilizar cualquier canal para Su gracia. Aun amar a Nuestro Señor y ciertamente llamarlo Señor y Dios es una gracia y puede precipitarla aun en mayor abundancia. No obstante, hablando institucionalmente y no de almas individuales, el canal debe volver finalmente al curso ordenado, no manar por las arenas y perderse. Además del Sol, puede haber la luz de la Luna (aun lo bastante abundante como para leer); pero si se quitara el Sol, no se vería la Luna. ¿Qué sería hoy del cristianismo si la Iglesia Romana de hecho hubiera sido destruida?”.

¿Qué sería hoy del cristianismo si la Iglesia Romana de hecho hubiera sido destruida?

sábado, 18 de febrero de 2017

Confianza.

Epístola a los Hebreos.
En la Epístola a los Hebreos se dice que, por la fe, Abraham obedeció al ser llamado sin saber adónde iba, combinando lo determinado con lo impreciso a la manera de san Pablo. De forma similar, Kant escribe en La
religión dentro de los límites de la mera razón sobre “quien confía sin saber cómo sucederá lo que espera”. 



La confianza es inquebrantable, pero la forma de su culminación, no. Hay una diferencia entre dudar si nuestra esperanza se verá satisfecha, como en la expresión “Así lo espero” (con la reserva tácita, “pero no estoy seguro”), y la confianza en un futuro que está más allá de nuestra comprensión. Leibniz habla de una forma de conocimiento no articulado en la que sabemos y no sabemos algo simultáneamente, o lo sabemos potencialmente, más que realmente.