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miércoles, 7 de octubre de 2026

El hombre es capaz de ver el bien y hacer el mal

El hombre no es solo débil, capaz de ver el bien y hacer el mal por pasión, por seducción, sino también capaz de ver el bien, de percibir la luz divina y pecar contra ella, fríamente, lucidamente. El hombre actúa, no porque los dioses se empeñen en hacerla pecar, como pensaban los antiguos griegos, sino porque le domina la pasión del poder. Se cree invulnerable, y en esa creencia reconocemos el endurecimiento que se apodera de los grandes criminales y les lleva a su perdición, en un falso sentimiento de poder. El cielo se cierra sobre ellos, han matado a la luz.
En las obras de Shakespeare podemos ver la universal malicia de los hombres, una malicia fría, lúcida, por ambición, o lo que es peor, por amor al mal por el mal, por el placer de caricaturizar a Dios. Frente a ese mundo de los poderosos, donde reinan la lujuria y la guerra, y lo que es peor, la hipocresía, hay la ingente muchedumbre de los débiles; los humillados, que pecan por flaqueza y hayan misericordia ante Dios.


Referencia: Sabiduría griega y paradoja cristiana de Charles Moeller


viernes, 21 de agosto de 2026

Muchos hombres no faltan a los mandamientos, pero no los cumplen

Las relaciones de Dios con los hombres, constituidas por la paternidad y, respectivamente, la filiación, y el amor, núcleo esencial del cristianismo. La paternidad es entendida de manera nueva, hecha esencialmente de misericordia; de Dios respecto de los hombres, del padre humano respecto de los hijos; la palabra del hijo prodigo la ejemplifica, escribe el filósofo Julián Marías.
Hay un puesto en los niños que no se encuentra en ninguna otra parte, la ternura, la necesaria aproximación o semejanza con ellos para entrar en el reino de los cielos, la terrible gravedad de escandalizar a los “pequeños”.
Y no se olvide todo lo que lleva consigo la figura de María, la relación esbozada entre ella y su prima Isabel, y los dos hijos en gestación; el puesto de la maternidad, prolongada virtualmente desde la cruz hacia San Juan.
Con el Nuevo testamento no tenemos la impresión de algo ajeno, distante, como sucede con lo griego y lo romano. Sin particular esfuerzo, sin comentario en lo esencial, el Nuevo Testamento es inmediatamente inteligible, reconocemos en él nuestra propia vida.
La gran innovación del cristianismo es la radical insistencia en el amor, muy superior a la que podamos encontrar en otras culturas y religiones.El Nuevo Testamento está lleno de referencias al amor, en todos los contextos imaginables.
Se dice que Dios es amor; los mandamientos se reducen en amar a Dios y al prójimo, y lo que hace que sean mandamientos religiosos, no meramente normas, es su fundamento en el primero, “amar a Dios sobre todas las cosas”, en rigor, no se “cumplen” los mandamientos más que si se hace por el primero. Aparte de él, se podría decir que muchos hombres “no faltan” a los mandamientos, pero no los “cumplen”.
Referencia: La educación sentimental de Julián Marías

domingo, 12 de julio de 2026

Dios no envía a la gente al infierno

Mucha gente cree que es Dios quien nos envía al infierno. Sin embargo, eso no es cierto. Dios no envía a la gente al infierno; es la propia gente la que voluntariamente y seducida por el demonio decide ir allí. Cuando las personas eligen separarse de Dios, al rechazar su salvación eterna, se dirigen al infierno.Dios respeta el libre albedrío y nos permite siempre aceptarle o rechazarle. Dios nos permite tomar nuestras propias decisiones, incluso si éstas traen una separación de Él. Dios ha dado a todas las personas la libertad de elegir su destino en el más allá y espera que elijamos el cielo en lugar del infierno.Nadie puede ganar el cielo por sus fuerzas y nadie puede ser tan malo como para estar fuera del alcance de la gracia y de la misericordia de Dios. La fe y las obras serán muy importantes cuando uno se encuentre en el juicio final.
Las representaciones del infierno en la cultura popular a menudo lo muestran como un lugar bajo tierra lleno de fuego, donde la gente sufre físicamente. Sin embargo, la Biblia en realidad no dice dónde está ubicado el infierno y se centra más en el sufrimiento espiritual que en el sufrimiento físico.
Una  creencia común es que Satanás gobierna en el infierno. Sin embargo, la Biblia no apoya esta idea. Satanás no es el amo del infierno, sino un ser condenado que compartirá castigo con el resto de las personas que allí se encuentren.El infierno es un lugar de castigo para Satanás y sus seguidores, pero no su reino. La Biblia no dice que el diablo sea el gobernante del infierno. Simplemente dice que es "el príncipe de este mundo" (Juan 12:31) y "el dios de este siglo" (2 Corintios 4:4).Satanás no gobierna el infierno pero sufre allí junto con todos los seres que no aceptan el amor de Dios.

viernes, 22 de mayo de 2026

Scott-Vincent Borba, cofundador de elf Cosmetics, será ordenado sacerdote católico

Scott-Vincent Borba
Scott-Vincent Borba, cofundador de elf Cosmetics, será ordenado sacerdote católico en su ciudad natal de Visalia, California, el 23 de mayo de 2026. La Diócesis de Fresno ordenará a este hombre de 52 años, años después de que dejara la industria de la belleza y donara la fortuna que amasó con la empresa.
Borba cofundó elf Cosmetics en 2004 junto con Alan y Joseph Shamah. La marca se convirtió en un referente en el sector de la belleza asequible y libre de crueldad animal, llegando a alcanzar los 100 millones de dólares en ventas en 2014. Pero Borba describió su vida anterior en Los Ángeles como espiritualmente vacía. “Era superficial y llevaba una vida perversa”, dijo Borba. “Me fui a Los Ángeles, me dejé absorber por el estilo de vida de Hollywood; casi llegué al punto de intentar vender mi alma por todas las riquezas del mundo, que no es lo que se supone que debemos ser… Vivía para mí mismo… Era el prototipo del lujo”. “Le pedí a nuestro Señor que me ayudara a ser el hombre que Él me creó para ser, y en ese instante, sentí una inmensa oleada de amor y misericordia que inundó mi vida. Fue una experiencia muy mística”, manifiesta Borba.

domingo, 21 de diciembre de 2025

No podemos permitir que toda una masa humana pierda toda conciencia

Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, escribe la obra Hermano de nuestro Dios. En esta obra de teatro Wojtyla hace decir a uno de los personajes que “no podemos permitir que toda una masa humana se hacine en refugios nocturnos, lleve una vida casi animal, pierda poco a poco toda conciencia salvo el hambre y el miedo…”. Los indigentes tienen derecho a un mínimo de vida decente y respeto propio, y no solamente a la misericordia y la compasión.
Un personaje al que se identifica como “El Orador” dice a los sin hogar del refugio que “tenéis derecho a tener derechos humanos”.


domingo, 23 de noviembre de 2025

La misericordia bendice al que la concede y al que la recibe


“La misericordia no es obligatoria; cae como la dulce lluvia del cielo sobre la tierra que está bajo ella. Es una doble bendición, bendice al que la concede y al que la recibe” ( W. Shakespeare, El mercader de Venecia).

viernes, 3 de octubre de 2025

Se llama tolerante un individuo cuando soporta sin alterarse las opiniones contrarias a la suya

Escribe Jaime Balmes (1810-1848) que “se llama tolerante un individuo, cuando está habitualmente en tal disposición de ánimo, que soporta sin enojarse ni alterarse las opiniones contrarias a la suya. Esta tolerancia tendrá distintos nombres, según las diferentes materias sobre que verse. En materias religiosas, la tolerancia, así como la intolerancia, pueden encontrarse en quien tenga religión y en quien no la tenga; de suerte que ni una ni otra de estas dos últimas situaciones envuelve por necesidad el ser tolerante ni intolerante. Algunos se imaginan que la tolerancia es propia de los incrédulos y la intolerancia de los hombres religiosos; pero esto es un error. ¿Quién más tolerante que San Francisco de Sales? ¿y quién más intolerante que Voltaire? ….“Rousseau ha dicho que “es imposible vivir en paz con gentes a quienes se cree condenadas”; nosotros no creemos ni podemos creer condenado a nadie, mientras vive; pues que, por grande que sea su iniquidad, todavía son mayores la misericordia de Dios y el precio de la sangre de Jesucristo; y tan lejos estamos de pensar lo que dice el filósofo de Ginebra que “amar a esos tales sería aborrecer a Dios”, que antes bien dejaría de pertenecer a nuestra creencia quien sostuviese semejante doctrina”.
“La tolerancia en un hombre religioso, aquella tolerancia que no dimana de la flojedad en las creencias, y que se enlaza muy bien con un ardiente celo por la conservación y la propagación de la fe, nace de dos principios; la caridad y la humanidad. La caridad, que nos hace amar a todos los hombres, aun a nuestros mayores enemigos; que nos inspira la compasión de sus faltas y errores; que nos obliga a mirarlos como hermanos, y a emplear los medios que estén en nuestro alcance para sacarlos de su mal estado, sin que nos sea lícito considerarlos privados de esperanza de salvación, mientras viven sobre la tierra”..….“La humildad cristiana es la otra fuente de la tolerancia; la humildad, que nos inspira un profundo conocimiento de nuestra flaqueza, que nos hace mirar cuanto tenemos como venido de Dios, que no nos deja ver nuestras ventajas sobre nuestros prójimos, sino como mayores títulos de agradecimiento a la liberal mano de la Providencia; como ha dicho admirablemente Santa Teresa, agrada tanto a Dios, porque la humildad es la verdad, esa virtud nos hace indulgentes con todo el mundo, porque no nos deja olvidar un momento que nosotros, más tal vez que nadie, necesitamos también de indulgencia”.


jueves, 12 de diciembre de 2024

Eres tú quien ha de elegir

Escribe el filósofo André Comte-Sponville que “se puede esperar la riqueza, la salud, la belleza, la felicidad… Es absurdo esperar la virtud. Ser un canalla o un hombre de bien, eres tú quien ha de elegirlo, sólo tú.Tú vales exactamente lo que tú quieres….. Decir a alguien que debe ser generoso no es hacer gala de generosidad. Decirle que debes ser valiente no es hacer gala de valor. La moral sólo vale para uno mismo; los deberes sólo valen para uno mismo. Para los demás, la misericordia y el derecho bastan. Por otra parte, ¿quién puede conocer las intenciones, las excusas o los méritos de otro? Moralmente, sólo podemos ser juzgados por Dios.”

sábado, 10 de agosto de 2024

El bien común era mi negocio

Charles Dickens escribe en Cuento de Navidad:

—Pero siempre fuiste un buen hombre de negocios, Jacob —balbució Scrooge, que empezaba a sentirse identificado con sus palabras. —¡Negocios! —gritó el fantasma, retorciéndose de nuevo las manos—. El género humano era mi negocio. El bien común era mi negocio. La caridad, la misericordia, la paciencia y la benevolencia; todo eso era mi negocio.


jueves, 14 de diciembre de 2023

John Ford, uno de los grandes directores de la historia del cine

John Ford (1894-1973) es uno de los grandes directores de la historia del cine. Fue un católico con un actor fetiche, John Wayne, que también murió católico. La obra de Ford es una persistente exaltación de todo aquello que hace grande al hombre y a la humanidad. Para Ford, la libertad no tiene valor en sí misma a no ser que se ponga al servicio de sus hermanos humanos. En las películas de Ford se lucha, se mata, se hace la guerra, pero por una única razón, para que se puedan tañer de nuevo las campanas y abrir de nuevo el baile. Para que un día la vida pueda ser dulce de nuevo.

La fe es un elemento central en la obra de Ford, en la que abundan las citas bíblicas, los signos de la cruz, las homilías improvisadas al pie de la tumba, como en Las uvas de la ira, cuando un anciano pastor medio loco dice esta frase sublime y totalmente fordiana: "Todo lo que vive es santo". ¿Quién otro salvo Ford podría haber transformado, en la película Tres padrinos, a tres bandidos en reyes magos guiados por una estrella para cuidar de un niño desconocido? Esta fe explica muy bien su apego a las tradiciones, que son como un signo de eternidad en la fugacidad de nuestras vidas humanas, como explica también el espíritu infantil que celebra siempre que puede y que expresa con su humor bondadoso y tierno; o también la gran misericordia por los hombres que se desprende de su cine, que quiere creer que incluso en las situaciones más arduas, el hombre sigue siendo capaz de lo mejor, por lo que es merecedor de ser amado a pesar incluso de su debilidad e indignidad. La fe también explica su atención hacia los débiles y los humillados de todo tipo. La fe explica que, entre los grandes autores de westerns, y mucho antes de que estuviera de moda, fuera el primero en subrayar la dignidad fundamental de los nativos americanos, denunciando las injusticias que se les infligieron. Y que, a pesar del apego de muchos de sus personajes al viejo Sur y sus valores, Ford siempre denunciara con vigor todo tipo de racismo. En El sargento negro (1960), primer western en el que el héroe era un negro, injustamente acusado de violación, hace escuchar su réplica: "Si el color de la piel de un hombre puede influir en el juicio de este tribunal, ¡entonces es el tribunal al que hay que juzgar, no al soldado!". Acérrimo republicano y autor de películas a veces contestatarias. De John Ford podríamos decir que no es ni de derechas ni de izquierdas, ¡cristiano!


domingo, 2 de abril de 2023

La libertad humana fue herida

En la antigüedad precristiana no había un concepto claro de libertad de la voluntad. Las palabras que se traducen como libertad designan un estatus social de quien no es esclavo, y nada más. Una religión más sencilla que la cristiana como el islam, insiste en que el hombre es esclavo de Dios. El islam insiste en la misericordia de Dios, pero esta misericordia consiste completamente en la voluntad de Dios de no tener en cuenta los pecados y lavar las manchas que estos dejan. 


El cristianismo se toma en serio la libertad. Toma el pecado, es decir, la decisión implícita del ser humano de vivir alejado de Dios, con la mayor seriedad y respeto. Admite que la libertad humana fue herida de tal modo que ha perdido la capacidad de hacer el bien que reconoce y aprueba, e incluso sueña; que la libertad es ahora demasiado débil para desear y mucho menos para producir ese bien. Por lo tanto, el Dios de los cristianos hubo de pergeñar una trampa, algo que los teólogos denominan la “economía de la salvación”, para que el hombre pudiera curar su tullida libertad…..Yogui Berra expresó que “cuando llegues a una bifurcación en el camino, tómala”. Tener que elegir no es la forma más pura de libertad. Es recurrente la tentación de otorgar a la “mala” posibilidad la misma dignidad que a la “buena”. Peor aun es la idea de que experimentar el malparía permitirnos conocer mejor el bien y elegirlo con mayor decisión. De hecho, el mal nunca nos permite ver su propio carácter….La libertad es lo que nos permite alcanzar el Bien. Dante dirá que somos como orugas; nacimos para que pueda desarrollarse en nosotros una angélica mariposa que escapa de su crisálida y vuela hacia arriba, hacia la Justicia sin filtros. La mariposa tiene que deshacerse de su capullo, pero esta es solo una condición necesaria, no suficiente. Aún tiene que batir las alas para impulsarse en su ascenso, escribe Rémi Brague, profesor de filosofía en la Soborna de París.



domingo, 5 de junio de 2022

Misericordia

La acción de misericordia vivirá para siempre. Pero la pasión de misericordia no. Esa pasión, la misericordia que meramente se padece, el dolor que arrastra a los hombres a conceder lo que no se debe conceder y a halagar cuando se debe decir la verdad; la misericordia que ha engañado a muchas mujeres para que pierdan la virginidad y a muchos estadistas para que dejen de ser honrados, esa pasión desaparecerá. Esa misericordia ha sido utilizada por los malvados como arma contra los hombres buenos. Esa arma será destruida. ¿Y cómo es la acción de misericordia? Es un arma en manos de los del otro lado. Salta más veloz que la luz del lugar más alto al más bajo para llevar salud y alegría, le cueste lo que le cueste. El arma convierte en luz la oscuridad. Pero no impondrá, conmovida por las astutas lágrimas del infierno, sobre el bien la tiranía del mal. Toda enfermedad que se someta a curación será sanada. Pero no llamaremos azul a lo amarillo para complacer a los que quieren seguir teniendo ictericia, ni haremos un estercolero del jardín del mundo para dar satisfacción a los que no pueden tolerar el olor de las rosas. (El gran divorcio, C. S. Lewis)



domingo, 26 de septiembre de 2021

Sufrir con paciencia los defectos de los demás

La borrachera de Noé

“Sufrir con paciencia los defectos de los demás”. No se trata solo de no poner en evidencia al otro, de no señalarle con el dedo. La misericordia arropa la debilidad del otro, como los hijos de Noé, aunque al arroparle note el “olor” de sus defectos.

miércoles, 11 de agosto de 2021

La esperanza sólo les es dada a los humildes


Para los presuntuosos y los progresistas la salvación es posible sin demasiado esfuerzo, pues en las leyes de la historia está inscrito un desenlace propicio. San Pablo, por el contrario, predica que la esperanza nunca defrauda, pero también insiste en que hay que trabajar por la salvación. De acuerdo con el Concilio de Trento, la presunción significa contarse entre los salvados con una seguridad absoluta e infalible, una arrogancia o perversa securitas (en la expresión de san Agustín) que muy probablemente conducirá al letargo espiritual. Sin duda este es el motivo de que san Agustín señale en su comentario a los salmos que la esperanza sólo les es dada a los humildes. Para la fe cristiana la esperanza tiene su fundamento en el amor y la misericordia de Dios, y ciertamente estos se consideran seguros. Pertenecen a lo que para Dios es ser Dios.

domingo, 1 de agosto de 2021

Miseria mía, misericordia de Dios

En el libro “El nombre de Dios es Misericordia”, el papa Francisco escribe que la Iglesia muestra su rostro materno, su rostro de madre, a la humanidad herida. No espera a que los heridos llamen a su puerta, sino que los va a buscar a las calles, los recoge, los abraza, los cura, hace que se sientan amados. Dije entonces, y estoy cada vez más convencido de ello, que esto es un kairós, que nuestra época es un kairós de misericordia, un tiempo oportuno. Abriendo solemnemente el Concilio Ecuménico Vaticano II, san Juan XXIII dijo que la Iglesia prefiere usar la medicina de la misericordia en lugar de empuñar las armas del rigor. En su meditación ante la muerte, el beato Pablo VI revelaba el fundamento de su vida espiritual en la síntesis propuesta por san Agustín, miseria y misericordia. “Miseria mía, escribía el papa Montini, misericordia de Dios. Que yo pueda al menos honrar a quien Tú eres, el Dios de infinita bondad, invocando, aceptando, celebrando tu dulcísima misericordia”. San Juan Pablo II avanzó en este camino a través de la encíclica Dives in misericordia, en la que afirmó que la Iglesia vive una vida auténtica cuando profesa y proclama la misericordia, el más maravilloso atributo del Creador y del Redentor, y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia. Además, ha instituido la fiesta de la divina misericordia y ha revalorizado la figura de santa Faustina Kowalska, y las palabras de Jesús sobre la misericordia. También el papa Benedicto XVI habló de esto en su magisterio. “La misericordia es en realidad el núcleo central del mensaje evangélico, dijo, es el propio nombre de Dios, el rostro con el que Él se reveló en la antigua Alianza y plenamente en Jesucristo, encarnación del amor creador y redentor. Este amor de misericordia ilumina también el rostro de la Iglesia y se manifiesta tanto mediante los sacramentos, en concreto, aquel de la reconciliación, como con las obras de caridad, comunitarias e individuales. Todo lo que la Iglesia dice y hace manifiesta la misericordia que Dios siente por el hombre”.

sábado, 24 de julio de 2021

El sufrimiento de los hombres procede de otros hombres

El pecado engendra la muerte, dice el apóstol Pablo. Y engendra también el sufrimiento. En el cristianismo el pecado va unido al dolor. El sufrimiento de los hombres no procede de lo alto, sino de otros hombres que, con su dureza, aplastan a los humildes, o del propio pecador, muerto espiritualmente por su culpa. La desaparición del dolor va unida a la desaparición del pecado. Hay que remontarse a la causa del sufrimiento, al pecado en nosotros o en los demás; hay que atraer al prójimo con la fuerza irresistible de la caridad, escribe Charles Moeller.
Aunque los hombres son malos, aunque se muestran lobos los unos contra los otros, Dios es bueno. Hagamos brillar la misericordia de Dios en nuestra caridad. No olvidemos las palabras de Porcia sobre la clemencia en el quinto acto del Mercader de Venecia. Las exigencias del judío que quiere vengarse de un cristiano, encarnan el mundo antiguo, con sus implacables limitaciones, su moral de toma y daca, y sus dioses sin misericordia: “Pido justicia y la tendré”, dice el hombre. Entonces Porcia revela un nuevo reino con estas palabras: “ La clemencia en si no se improvisa. Cae del cielo como una mansa lluvia sobre aquel que le es inferior; doblemente bienhechora, bendice al que da y al que recibe. Su poderío alcanza su máximo esplendor en el poderoso; conviene maravillosamente al monarca en su trono,mejor que su corona. El cetro real indica la fuerza de su poder temporal; es el atributo del respeto y la majestad, y en el reside el temor y el terror que inspiran los reyes. Más la clemencia está por encima de esa autoridad contenida en el cetro; tiene su trono en el corazón de los reyes y es atributo del propio Dios; y el poder terreno que se asemeja más al poder de Dios es aquel que tempera la justicia con la clemencia”.
Es evidente que aquí hay reminiscencias de Seneca, pero hay también un eco directo del Evangelio, dice Moeller. Al sufrimiento y al pecado solo cabe responder con la misericordia y la caridad: “En verdad os digo que este es mi nuevo mandamiento, que os ameis los unos a los otros como Yo os he amado”.

domingo, 23 de agosto de 2020

El Dios cristiano no es el de los filósofos y de los sabios



Pascal sostenía que el Dios cristiano no es el de los filósofos y de los sabios, sino el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. “El Dios de los cristianos no es simplemente un Dios autor de las verdades geométricas y del orden de los elementos; es la postura de los paganos y de los epicúreos. No es simplemente un Dios que ejerce su propia providencia sobre la vida y los bienes de los hombres, para conceder una serie de años felices a quien lo adora, es la postura de los judíos. Ahora bien, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de los Cristianos es un Dios de amor y de consolación; es un Dios que llena el alma y el corazón de aquellos que posee; es un Dios que les hace sentir interiormente su miseria, y su misericordia infinita; que se une a lo más profundo de su alma, que la llena de humildad, de alegría, de confianza, de amor; que los hace incapaces de otro fin que no sea El mismo”
.
Dios Padre de Francisco Bayeu y Subías

Bernard Groethuysen, tras haber precisado que el Dios personal y la personalidad del hombre forman un conjunto indisoluble, escribe que “en la filosofía grecorromana de la vida, el hombre intentaba entenderse con el mundo, pero éste permanecía mudo. Ahora, en cambio, el hombre habla con Dios, y Dios habla al hombre. En este diálogo el hombre puede decir “Yo”; se forma un hombre nuevo”. De este modo se forma precisamente el hombre como persona. Por consiguiente, una vez eliminado el concepto del Dios cristiano, se elimina por si mismo el concepto mismo de persona, tomado en su acepción ontológica plena.

domingo, 24 de mayo de 2020

Otro camino


Fray Justo con los reyes belgas Balduino y Fabiola

Escribe el catedrático Fray Justo Pérez de Urbel, de la Orden de San Benito, que “el hombre antiguo, aun en el pueblo de Israel, había buscado la riqueza, el gozo, la estimación, el poder, considerando todo esto como la fuente de toda felicidad. Jesús propone otro camino distinto. Exalta y beatifica la dulzura, la misericordia, la pureza y la humildad”.

martes, 5 de mayo de 2020

Alegría




Escribe Tomás de Aquino que nadie puede aguantar ni un solo día a una persona triste y desagradable; y, por tanto, todo hombre está obligado, por un cierto deber de honestidad, a convivir amablemente (con alegría) con los demás.
"Quien practique la misericordia, dice el Apóstol , que lo haga con alegría". Esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso, escribe Gregorio Nacianceno. 
Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy; sembradores de paz y de alegría, manifiesta Josemaría Escrivá.

domingo, 29 de marzo de 2020

La justificación por la fe

Lutero
Lutero vivió la doctrina de la justificación por la fe y la presentó a los fieles como un seguro contra el infierno. El tratado del Servo arbitrio contiene esta confiada afirmación: “Dios, ahora, ha hurtado mi salvación de la acción de mi voluntad y la ha confiado a la acción de Su voluntad y Él me ha prometido salvarme, no en virtud de mis obras ni de mis esfuerzos, sino en virtud de Su gracia y Su misericordia. De esta forma estoy seguro y cierto de que Él es fiel y no me mentirá y que Él es lo bastante poderoso como para que ningún demonio o ninguna adversidad me opongan a Él o me arranquen de Él”. Quien crea en el perdón del Salvador será salvado; mejor,ya está salvado ¿Llega Lutero después de este “descubrimiento de la misericordia” a una constante serenidad? No; ciertamente, no. Pasa por recaídas en la inquietud,  dice Jean Delumeau. En su lecho de muerte murmuró: “Dios mío, con qué sufrimientos y con qué angustias abandono este mundo”.

“La ley, muchas veces, nos desespera con sus exigencias y
Spener, fundador del pietismo
al mismo tiempo hace aparecer la fuente de nuestra corrupción y la condenación eterna a que da lugar. El necesario horror hacia sí mismo y la certidumbre del merecido castigo deben lanzar al creyente a los brazos de la misericordia divina. Es imposible ir hacia el Salvador sin un previo peregrinaje al país del miedo. Esta “desesperación”, en el espíritu y en la palabra de cierto número de pastores protestantes, es el único camino del perdón”, escribe Jean Delumeau. Aun cuando se haya atravesado victoriosamente el difícil paso entre la ley y la fe, queda pendiente un interrogante: ¿Tengo la verdadera Fe?. Lutero creyó que muchos son los llamados y pocos los elegidos. A finales del siglo XVII, Spener, el fundador del pietismo, se expresa así respecto a la condenación: “Todos estos irán al infierno, porque no han tenido la verdadera fe. Pero tampoco tienen verdadera fe los que permiten que el pecado los domine. Si permanecen en ese estado serán inexorablemente condenados.”