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viernes, 10 de julio de 2026

Los intransigentes se curan en salud, tachando de violentos a los que son sus víctimas

“Se habla mucho de paz, y no hay paz; ni en las almas, ni en las instituciones, ni en la vida social, ni entre los pueblos. Se habla continuamente de igualdad y de democracia, y hay castas, cerradas, impenetrables.Un tiempo, en el que se clama por la comprensión, y la comprensión no se vive”, escribe Josemaría Escrivá.
“Los fanáticos y los intransigentes, incapaces de admitir razones ajenas, se curan en salud, tachando de violentos y agresivos a los que son sus víctimas. Se oye hablar mucho de unidad, y quizá sea difícil concebir que pueda darse mayor desunión”, dice Escrivá. 
“No es difícil encontrar quien confunda la intransigencia con la intemperancia, y la transigencia con la dejación de derechos o de verdades que no se pueden baratear.”

domingo, 5 de abril de 2026

El conocimiento de nosotros mismos ha de levarnos al conocimiento de Dios

Escribe el filósofo Etienne Gilson en El espíritu de la filosofía medieval que puesto que la revelación cristiana no nos enseña más que las verdades necesarias para la salvación, su influencia no ha podido extenderse sino a las partes de la filosofías que conciernen a la existencia de Dios y su naturaleza, el origen de nuestra alma, su naturaleza y su detono. Decía Bossuet que “la sabiduría consiste en conocer a Dios y conocerse a si mismo. El conocimiento de nosotros mismos ha de levarnos al conocimiento de Dios”.


sábado, 18 de octubre de 2025

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo

Impera en el mundo el pensamiento de que para emanciparnos y ser verdaderos debemos sucumbir a los deseos de nuestras pasiones. No valen las normas establecidas, y la rebeldía contra lo establecido es la única garantía de libertad. Vivimos enfadados con las normas y parece que solo es libre aquel que se atreve a romperlas. “Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo”, decía Goethe. Nos cuesta mucho comprender que cuanto más dependa nuestra sensación de libertad de las circunstancias externas, más evidente es que todavía no somos verdaderamente libres. Si queremos ser felices necesitaremos ordenar nuestra inteligencia y voluntad por encima de las demás pasiones y comprender las verdades establecidas en nuestro corazón. Decía el papa Juan Pablo II que “solo la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona humana consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad”. 
La libertad tiene que ver con el bien y por tanto con el compromiso con ese bien. Elegir el bien para luego permanecer en él. Y el bien tiene que ver con la realidad, con las normas de juego que tenemos en nuestro corazón o que nos han sido reveladas y que nuestra inteligencia o razón puede acoger como buenas. Lo cierto es que un mundo donde nos venden que el más libre es el que hace lo que le da la gana puede llevarnos a acabar siendo esclavos de la “gana”, que es la peor de las dictaduras. Porque cuando la “gana” manda, no se puede hacer nada más que lo que ella quiere. Si nuestras emociones, sentimientos, pasiones e instintos dominan nuestra inteligencia y voluntad, estaremos siendo esclavos de nosotros mismos. La persona que no se forma en una voluntad firme y decidida suele ser prisionera de sus deseos y antojos, escribe Carla Restoy. Como decía Chesterton en El hombre Eterno: “Las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente, sólo algo vivo puede ir contracorriente”.

sábado, 3 de agosto de 2024

Jacques Maritain habla de Rousseau

Jacques Maritain
Jacques Maritain, filósofo francés, escribió que “Rousseau es un temperamento religioso.Tuvo siempre grandes necesidades religiosas, y hay que decir que existían en él, por modo natural, disposiciones religiosas mucho más ricas que en la mayoría de sus contemporáneos (pero ¿qué valen las más hermosas disposiciones religiosas sin vida sobrenatural?). Por eso, su potente virtualidad religiosa ha actuado en el mundo; por muy ocupado que él esté con su exclusivo yo, por muy lunático y perezoso que sea para haber deseado nunca asumir tal función, Rousseau es, esencialmente en realidad, un reformador religioso.He aquí por qué sólo podía adquirir todo su impulso pasando por la Iglesia, para mejor hurtar las palabras de vida. Manipula, corrompiéndolos, el Evangelio y el cristianismo.Percibió grandes verdades cristianas olvidadas por su siglo, y su fuerza fue recordarlas; pero las desnaturalizó. Su signo es ser depravadores de las verdades consagradas. Y es que ellos, venturosos ladrones también, según el glorioso dicho de Lutero, saben desvincularlas de sus votos. Cuando Rousseau reacciona contra la filosofía de las luces; cuando proclama contra el ateísmo y el cinismo de los filósofos la existencia de Dios, del alma, de la Providencia; cuando contra el nihilismo crítico de su vana razón invoca el valor de la Naturaleza y de sus inclinaciones primordiales; cuando hace la apología de la virtud, del candor, del orden familiar, de la abnegación cívica; cuando afirma la dignidad esencial de la conciencia y de la persona humana (afirmación que, sobre el espíritu de Kant, debía tener tan duradera resonancia), todas estas son verdades cristianas enarboladas por Rousseau ante sus contemporáneos. Pero verdades cristianas vacías de substancia, de las que solo existe la brillante superficie, y que caerán destrozadas al primer golpe porque no obtienen ya su ser en la objetividad de la razón y de la fe, ni subsisten sino como expansiones de la subjetividad del apetito. Verdades innatas, desbarrantes, que declaran a la Naturaleza buena bajo todos los aspectos y absolutamente, a la razón incapaz de obtener la verdad y capaz tan solo de corromper al hombre, a la conciencia infalible, y a la persona humana, tan digna y hasta tal punto divina, que no puede lícitamente obedecer sino a sí misma.
Rousseau 
Sobre todo, y he aquí el punto capital, Juan Jacobo ha desnaturalizado el Evangelio, desgajándolo del orden sobrenatural, trasponiendo ciertos aspectos fundamentales del cristianismo al plano de la simple Naturaleza. Una cosa absolutamente esencial al cristianismo es la sobrenaturalidad de la gracia. Cercenada esa sobrenaturalidad, el cristianismo se corrompe. He aquí lo que se da en los orígenes del desorden moderno, una naturización del cristianismo. Es claro que el Evangelio, una vez convertido en cosa puramente natural (y por tanto, absolutamente corrompido), se convierte en fermento de revolución extraordinariamente virulento. Pues la gracia es un orden nuevo añadido al orden natural, que lo perfecciona sin destruirlo por ser ella sobrenatural; si se rechaza este orden de la gracia en tanto que sobrenatural, y se conserva su fantasma imponiéndolo a la realidad, se trastorna el orden natural por un pretendido orden nuevo que aspira a suplantarlo.”

jueves, 11 de enero de 2024

El mundo moderno está lleno de virtudes cristianas que se volvieron locas

Gilbert Keith Chesterton decía que el mundo moderno “está lleno de virtudes cristianas que se volvieron locas”. Y añadía que “enloquecieron las virtudes porque fueron aisladas unas de otras y vagan por el mundo solitarias”. 
“El hecho es este, que en el mundo moderno en que vivimos,con sus modernos movimientos, sigue presente el legado católico. Se siguen usando y gastando las verdades que lo sostienen fuera del viejo tesoro del cristianismo. Incluidas, por supuesto, muchas de las verdades conocidas por los antiguos paganos pero que acabaron cristalizando en el cristianismo. Por eso está despertando nuevos entusiasmos. La novedad es una cuestión de nombres y marcas, como sucede con la moderna publicidad; y en casi cualquier otro sentido, la novedad es simplemente negativa. No se están desarrollando nuevas ideas frescas que nos lleven hacia el futuro. Al contrario, se están recogiendo viejas ideas que no pueden llevarnos hacia delante en modo alguno. La primera, la que tomaron prestada, o bien arrebataron de las manos de los hombres antiguos o del medievo. La segunda, la que marchitaron rápidamente en las manos modernas”, escribe Chesterton.


jueves, 8 de junio de 2023

Esclavos de la moda

Escribe C. S. Lewis en Lo eterno sin disimulo, que la educación y la atmósfera del mundo en que vivimos aseguran que nuestra principal tentación será la de ceder a los vientos de doctrina, no la de ignorarlos. No es probable en absoluto que vayamos a aferramos a la tradición. Lo más probable es que seamos esclavos de la moda. Si hay que elegir entre leer los libros nuevos o los viejos, hemos de elegir los viejos, y no porque necesariamente sean mejores, sino porque contienen las verdades que nuestro tiempo descuida. El modelo de cristianismo permanente debe mantenerse claro en nuestra mente, y a la luz de él hemos de examinar el pensamiento contemporáneo. Tenemos que evitar a todo trance movernos con los tiempos. Servimos a Aquél que dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Miras escondidas

Escribía el Cardenal John H. Newman: “Nosotros tenemos miras escondidas (es decir, ocultas por desgracia a los hombres de mundo, ocultas a los políticos, los esclavos del dinero, los ambiciosos, los avarientos, egoístas y voluptuosos). Porque la religión misma, como su divino autor y maestro, es ya algo escondido a los ojos profanos, y como no la conocen no pueden usarla como clave para interpretar la conducta de los hombres en quienes influye. No saben nada de las ideas y motivaciones que la religión ofrece a los que la reciben y hacen suya. No entran en semejantes cosas ni advierten su sentido, ni siquiera cuando alguien se lo manifiesta; y no creen que un hombre pueda sentirse movido por tales ideas, aunque las profese exteriormente. Son incapaces de ponerse a sí mismos en la situación de un hombre que trata sencillamente, en lo que hace, de agradar a Dios. Son tan estrechos de mente, su contextura espiritual es tan mezquina, que cuando un católico hace profesión de alguna doctrina del Credo (el pecado, el juicio, cielo e infierno, la sangre de Cristo, el poder de los Santos, la intercesión de la Santísima Virgen, o la Presencia Real en la Eucaristía) y dice que éstos son objetos reales que inspiran sus pensamientos e impulsan sus acciones durante el día, no pueden aceptar que esté hablando en serio; porque piensan sin duda que esos puntos son precisamente las dificultades que ese católico encuentra para creer y no suponen otra cosa que tentaciones contra su fe, que logra superar con violencia de su razón y pensando en ellas lo menos posible. No imaginan ni de lejos que estas verdades puedan llenar el corazón y ejercer una saludable influencia sobre la vida. No es extraño, por tanto, que la gente sensual e incrédula recele de toda persona a quien no consigue entender, y sea tan enrevesada en sus imputaciones cuando no quiere decidirse a aceptar la explicación más sencilla.”

viernes, 23 de julio de 2021

Verdades atemporales


Quienes se rebelan contra la memoria son los mismos que aspiran a una vida ayuna de conocimiento, y de hecho es posible deducir de su conducta que sus actos están guiados más que en otros casos por el instinto y las sensaciones. Enfrentarse a rostro descubierto al pasado es algo desagradable para las mentes tiernas, porque el pasado enseña las más duras lecciones de limitación y retribución. Pero resulta que las enseñanzas más penosas y que por ello mismo buscamos olvidar son precisamente las que deberían ser nuestras referencias. Santayana recuerda que quienes se muestran incapaces de recordar el pasado se condenan a repetirlo, y Platón declaraba que todo filósofo debe gozar de buena memoria. Las ideas acerca del presentismo, es revelador que las personas que conservan vínculos con la tierra parezcan tener memorias más complejas que las masas urbanas. En su mundo, las tradiciones se transmiten de generación en generación, y lo que sus abuelos hicieron sigue siendo real para ellos. Por ello puede decirse que son capaces de recibir lecciones. En cambio, escribe Richard Weaver,el provinciano temporal comprende que para interpretar el pasado tendría que meditar y generalizar, lo que lo proyectaría fuera del momento presente, razón por la cual se aferra a su fragmento de tiempo. De modo más fundamental, a pesar de la imposibilidad de obviar o evitar lo atemporal, que siempre nos acompaña como las medidoras sombras, añade Weaver, el provinciano temporal lucha contra lo atemporal. Pero la posibilidad misma de que existan verdades atemporales es un reproche vivo a la vida relajada e indiferente que fomenta el egoísmo. Es más que probable, así, que concentrarse en el momento presente sea sólo una manifestación más de la obsesividad.

domingo, 23 de agosto de 2020

El Dios cristiano no es el de los filósofos y de los sabios



Pascal sostenía que el Dios cristiano no es el de los filósofos y de los sabios, sino el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. “El Dios de los cristianos no es simplemente un Dios autor de las verdades geométricas y del orden de los elementos; es la postura de los paganos y de los epicúreos. No es simplemente un Dios que ejerce su propia providencia sobre la vida y los bienes de los hombres, para conceder una serie de años felices a quien lo adora, es la postura de los judíos. Ahora bien, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de los Cristianos es un Dios de amor y de consolación; es un Dios que llena el alma y el corazón de aquellos que posee; es un Dios que les hace sentir interiormente su miseria, y su misericordia infinita; que se une a lo más profundo de su alma, que la llena de humildad, de alegría, de confianza, de amor; que los hace incapaces de otro fin que no sea El mismo”
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Dios Padre de Francisco Bayeu y Subías

Bernard Groethuysen, tras haber precisado que el Dios personal y la personalidad del hombre forman un conjunto indisoluble, escribe que “en la filosofía grecorromana de la vida, el hombre intentaba entenderse con el mundo, pero éste permanecía mudo. Ahora, en cambio, el hombre habla con Dios, y Dios habla al hombre. En este diálogo el hombre puede decir “Yo”; se forma un hombre nuevo”. De este modo se forma precisamente el hombre como persona. Por consiguiente, una vez eliminado el concepto del Dios cristiano, se elimina por si mismo el concepto mismo de persona, tomado en su acepción ontológica plena.

domingo, 29 de julio de 2018

El padre Wilhelm Kleinsorge (2).


Los cuatro jesuitas sobrevivieron a la bomba atómica 
*A finales de febrero de 1946, un amigo de la señorita Sasaki buscó al padre Kleinsorge y le pidió que fuera al hospital a visitarla.

La señorita Sasaki no se anduvo con rodeos para preguntar: “Si su Dios es tan bueno y generoso, ¿cómo puede permitir que la gente sufra de este modo?”. Su gesto incluyó a su pie encogido, a los otros pacientes de la sala y al resto de Hiroshima. “Hija mía, dijo el padre Kleinsorge, el hombre de ahora no está en la condición que Dios deseaba. Ha caído en desgracia a través del pecado”. Y comenzó a explicar las razones de todo.

Las respuestas del padre Kleinsorge a las preguntas de la señorita Sasaki podían ser o no verdades absolutas y definitivas, pero lo cierto fue que parecieron llenarla de fortaleza física. A principios del verano se preparó para su conversión al catolicismo.


*Hiroshima (John Hersey)

lunes, 29 de enero de 2018

“Los dioses no revelaron todas las cosas desde el principio, sino que a través de las investigaciones llegan los mortales a descubrirlas”.

Heidegger
El filósofo griego Jenófanes ( 570 a.C- 466 a.C) advierte que “los dioses no revelaron todas las cosas desde el principio, sino que a través de las investigaciones llegan los mortales a descubrirlas”. La divinidad hace conocedor al hombre de determinadas verdades, como ocurre cuando la diosa Diké, la diosa-verdad, en cuanto, como dice Heidegger, la verdad misma es la diosa, revela a Parménides, filósofo griego  que nació hacia el año 530 a.C., determinadas sapiencias o las musas anticipan al narrador aspectos verdaderos, pero no lo hace sabedor del todo, no ponen en su poder el conocimiento de la totalidad de los problemas, interrogantes y misterios que pueblan la tierra y los cielos. Hace algo mucho mejor y enaltecedor de lo humano, pone en posesión del hombre un instrumento, mágico y extraordinario donde los haya, el pensamiento, la inteligencia, la conciencia reflexiva.

El hombre, dotado de un mecanismo reflexivo
El hombre, dotado de un mecanismo reflexivo que le permite alcanzar el desvelamiento de lo que ab origine le está oculto e ir dominando intelectualmente un poderoso mundo que, desde el punto de vista material, es infinitamente superior a la leve e insignificante criatura humana. Alguien que no haya iniciado el proceso de búsqueda, hablar de que el mismo no ha encontrado lo que no perseguía constituye un potente contrasentido, ya que malamente se puede hallar lo no buscado. Encontrar, alcanzar, hallar o conseguir algo supone una predisposición hacia ello, un movimiento tendencial en pos de aquello que puede acabar apareciendo. 

Dice Angel Cristóbal Montes que quien de sopetón se tropieza, no con lo que no esperaba sino con lo que no estaba buscando, probablemente ni se dé cuenta exacta de lo que está pasando, e, incluso, aunque se percate de que algo extraordinario o excepcional ha sucedido, no alcanzará a reconocerlo, porque su mente no se hallará en la onda de lo que acaba de ocurrir.




jueves, 1 de junio de 2017

Desde el nacimiento el hombre está inmerso en tradiciones.

Juan Pablo II escribía en la encíclica Fides et ratio que “el hombre no ha sido creado para vivir solo. Nace y crece en una familia para insertarse más tarde con su trabajo en la sociedad. Desde el nacimiento, pues, está inmerso en varias tradiciones, de las cuales recibe no sólo el lenguaje y la formación cultural, sino también muchas verdades en las que, casi instintivamente, cree. Las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la constatación personal”.