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lunes, 22 de enero de 2024

El totalitarismo busca un sistema en el que los hombres sean superfluos

Para Hannah Arendt “el totalitarismo busca, no la dominación despótica sobre los hombres, sino un sistema en el que los hombres sean superfluos…Totalitarismo se aplica con tanta saña a suprimir la individualidad, porque con la pérdida de la individualidad se pierde también toda posible espontaneidad o capacidad para empezar algo nuevo. Desaparece cualquier sombra de iniciativa en el mundo. No tiene más secreto la fascinación totalitaria por la muerte. Pero al mundo le es consustancial la novedad.
Nos enfrentamos con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la única actividad que les queda. Está claro que nada podría ser peor.

jueves, 11 de enero de 2024

El mundo moderno está lleno de virtudes cristianas que se volvieron locas

Gilbert Keith Chesterton decía que el mundo moderno “está lleno de virtudes cristianas que se volvieron locas”. Y añadía que “enloquecieron las virtudes porque fueron aisladas unas de otras y vagan por el mundo solitarias”. 
“El hecho es este, que en el mundo moderno en que vivimos,con sus modernos movimientos, sigue presente el legado católico. Se siguen usando y gastando las verdades que lo sostienen fuera del viejo tesoro del cristianismo. Incluidas, por supuesto, muchas de las verdades conocidas por los antiguos paganos pero que acabaron cristalizando en el cristianismo. Por eso está despertando nuevos entusiasmos. La novedad es una cuestión de nombres y marcas, como sucede con la moderna publicidad; y en casi cualquier otro sentido, la novedad es simplemente negativa. No se están desarrollando nuevas ideas frescas que nos lleven hacia el futuro. Al contrario, se están recogiendo viejas ideas que no pueden llevarnos hacia delante en modo alguno. La primera, la que tomaron prestada, o bien arrebataron de las manos de los hombres antiguos o del medievo. La segunda, la que marchitaron rápidamente en las manos modernas”, escribe Chesterton.


jueves, 26 de enero de 2023

Los hombres medievales buscaban la novedad

Lejos de estar apegados a la tradición y unidos a una rutina inamovible, como se los describía en los libros de texto, los hombres medievales buscaban la novedad, en sí misma y con fines prácticos. Es a los hojalateros medievales, y no a los filósofos clásicos, a quienes debemos inventos como las gafas y el reloj mecánico. Durante la Edad Media se generalizó en Europa el uso del astrolabio y la brújula, en conexión con los trascendentales adelantos en técnicas de navegación y diseño naval que ayudan a trazar la frontera entre la época medieval y la moderna. Del mismo modo, la pólvora y las armas de fuego fueron inventos medievales, si bien su período de mayor efectividad es posterior. La fabricación de jabón, sin ser del todo una novedad, se extendió de forma considerable, y la de papel constituyó una nueva industria cuya importancia cultural fue mucho mayor que su peso económico. Y la imprenta de caracteres móviles, una de las innovaciones de mayor trascendencia desde el alba de la civilización, también se inventó al final de la Edad Media. Pero, posiblemente, es en la historia de los molinos y su maquinaria donde se encuentra la expresión más característica del hombre medieval, en su búsqueda deliberada de medios de producción nuevos y más eficaces.

domingo, 18 de julio de 2021

Hoy la vida es una sucesión de experiencias momentáneas


Zygmunt Bauman escribe que “todas esas personas que lucen con orgullo las últimas novedades no pueden estar simultáneamente equivocadas… De forma mágica, lo masivo de la elección ennoblece su objeto. Dicho objeto debe ser bello; de lo contrario no lo habrían elegido tantos electores. La belleza está en las elevadas cifras de ventas, en los récords de taquilla, en los discos de platino, en los índices de audiencia astronómicos. (En cierta ocasión, Andy Warhol hacía la siguiente reflexión: imaginemos un fajo de billetes colgados de una cuerda;160.000 dólares… qué hermoso cuadro). Quizá la belleza resida también en algún otro lugar, tal como se obstinan en sostener ciertos filósofos; pero ¿cómo llegaríamos a saberlo? ¿Y quién aprobaría nuestros hallazgos, si los buscamos en lugares extraños de quoi on ne parle plus? Ni siquiera pueden ignorar las nuevas reglas del juego de la belleza los Grandes Maestros de la pintura clásica, cuya reputación cabría considerar a prueba de choques, merced a su venerable edad y al número de pruebas que han superado triunfantes a lo largo de los siglos. Hoy es a Vermeer, mañana a Matisse y pasado mañana a Picasso a quienes “debes ver y que te vean viéndolos”, dependiendo de la última exposición anunciada con bombo y platillo y “de la que hablan todos los que son alguien”. Como en todos los demás casos, la belleza no es una cualidad de sus lienzos, sino la cualidad del evento. En nuestra líquida sociedad moderna, la belleza ha corrido la misma suerte que todos los demás ideales que solían motivar la inquietud y la rebelión humanas. La búsqueda de la armonía definitiva y la duración eterna se ha reinterpretado simplemente como una preocupación poco atinada. Los valores son valores en tanto en cuanto son aptos para el consumo instantáneo e in situ. Los valores son atributos de experiencias momentáneas. Y tal es el caso de la belleza. Y la vida es una sucesión de experiencias momentáneas”.

jueves, 22 de octubre de 2020

Todo quiere ser espectáculo

Ahora todo quiere ser espectáculo, la arquitectura quiere ser espectáculo, la caridad quiere ser espectáculo, la intimidad quiere ser espectáculo, y una parte inquietante de ese espectáculo es la caravana de las desgracias planetarias. Nuestro tiempo es paradójico y apasionante, y de él podemos decir lo que Oscar Wilde decía de ciertos doctores: “lo saben todo pero es lo único que saben”. El periodismo, dice Ospina, no nos ha vuelto informados sino noveleros; la propia dinámica de su labor ha hecho que las cosas sólo nos interesen por su novedad. Si no ocurrieron ayer sino anteayer ya no tienen la misma importancia.


jueves, 20 de junio de 2019

Creatividad

Jerzy Zagórski
Como escribe Jerzy Zagórski “todo cambia” y “nada cambia”. Las obras humanas pueden considerarse desde diferentes puntos de vista y aquellos trabajos que son nuevos desde un cierto punto de vista no lo son desde otro enfoque. De un modo que no es nada nuevo, a partir de cualquier árbol viejo cada primavera brotan hojas nuevas. Algo parecido sucede con las producciones del hombre, cualquier cosa que haga se parece en cierto modo a lo que ha existido antes, y en cierto modo se diferencia. 

Władysław Tatarkiewicz
Dice Władysław Tatarkiewicz que en la creatividad humana existen varias clases de novedad cualitativamente diferentes. Una forma nueva, un modelo nuevo y un método nuevo de producción; por ejemplo, en un automóvil, una nueva carrocería, un nuevo tipo de carrocería, un nuevo motor, un nuevo tipo de motor, el primer automóvil constituyó incluso una novedad cualitativa. En arte diferenciamos entre lo que es una obra nueva de un determinado estilo, de un estilo nuevo. Cada templo dórico tenía una organización de columnas y vigas ligeramente diferente, pero todos tenían la misma idea organizativa. Esta distinción no es sólo aplicable al arte. La novedad consiste, en general, en la presencia de una cualidad que antes estaba ausente, aunque a veces se trate únicamente de un aumento cuantitativo o que se produzca una combinación a la que se estaba acostumbrado.


La creatividad tiene dos criterios, dos medidas, dice el filósofo polaco Władysław Tatarkiewicz. Ninguna, ni la energía mental ni la novedad, se prestan a ser medidas, sólo pueden evaluarse intuitivamente. En consecuencia, la creatividad no es un concepto con el que se pueda operar con precisión. La afirmación de que la creatividad consiste en novedad y energía mental constituye su descripción. Pero la mayoría de la gente hoy día lo ve también como un juicio, y muy positivo.

No puedo, escribía Van Gogh, prescindir en mi vida y mi pintura de algo que es más fuerte que yo, que es mi vida, de la capacidad de crear.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Lo que acaba con la moral en las naciones, y junto con la moral con las propias naciones, no es la violencia, sino la seducción.

Chateaubriand 
Escuchando a Marta Rovira en la Sexta me acordaba de Chateaubriand cuando decía que lo que acaba con la moral en las naciones, y junto con la moral con las propias naciones, no es la violencia, sino la seducción; y por seducción entiendo lo que toda falsa doctrina tiene de halagüeño y de especioso. Los hombres toman a menudo el error por la verdad, porque cada facultad del corazón o del espíritu tiene su falsa imagen. La frialdad se asemeja a la virtud, el razonar a la razón, el vacío a la profundidad, y así sucesivamente.
Desnaturalizamos la política, nos extraviamos en culpables novedades mientras buscábamos la existencia social en la corrupción de nuestras costumbres.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Aprendizaje.

aprender cosas nuevas
Popper dice que  hay dos tipos de aprendizaje completamente distintos. Por un lado está la aventura de aprender cosas nuevas y por otro el esfuerzo de relegar, por así decir, al subconsciente lo que ya se ha aprendido. Cuando se conduce un automóvil, uno aprende olvidar lo que había aprendido y a prestar atención a las calles, para luego fijarse sólo en las calles porque lo demás sale solo. Cuando se toca el piano, al principio es terriblemente difícil coordinar los dedos con las notas, ¡cómo que está uno aprendiendo una cosa nueva! Después, en cambio, una vez aprendida la novedad, intenta uno dedicarse únicamente a lo esencial, la idea del compositor.

Popper
Hay, pues, sigue diciendo Popper, dos estadios totalmente distintos en el aprendizaje. El primero es el de la aventura, el aprendizaje del investigador, del descubridor; el otro es el aprendizaje memorístico, para aligeramos de cualquier cosa, ¡la enviamos al subconsciente y listo! La psicología del aprendizaje por desgracia considera que esta segunda forma, el aprendizaje por repetición, precisamente la menos importante, es la única que existe. La repetición no pinta nada a la hora de descubrir cosas, sólo interviene a la hora de olvidar. La repetición nos sirve para que automaticemos los procesos, de modo que dejen de suponer una carga para nosotros, para no tener que seguir malgastando nuestra atención. Hay una diferencia enorme entre el aprendizaje a través del ensayo y el error, que constituye siempre una aventura, y el aprendizaje por repetición, que no conduce nunca a nada nuevo, sino que sólo consigue hacer olvidar lo aprendido, esto es, desplazarlo al inconsciente.

domingo, 9 de abril de 2017

Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo.

No caigamos en la indiferencia que humilla, escribe el Papa Francisco, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y
acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. 

Que su grito se vuelva el nuestro