Pío Baroja, escritor español de la generación del 98, hablando del comunismo escribió que "el comunismo es una doctrina de sumisión, hecha para un cuartel o para un convento. ¿Qué libertad puede ser la que dé el comunismo?”. Y añadía,”yo no soy comunista ni en teoría. No he visto que el comunismo haya dado buenos resultados en ninguna parte. Para mí, comunismo y fascismo son muy parecidos, uno y otro son arbitrariedades despóticas”."Siempre pensé que el advenimiento al poder de las masas, fueran rojos o blancos, traería enseguida consigo la hostilidad contra todo el que quisiera ser independiente y tener un espíritu liberal. Por eso miré con la misma suspicacia a unos que a otros”.
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domingo, 17 de agosto de 2025
¿Qué libertad puede ser la que dé el comunismo?
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lunes, 22 de enero de 2024
El totalitarismo busca un sistema en el que los hombres sean superfluos
Para Hannah Arendt “el totalitarismo busca, no la dominación despótica sobre los hombres, sino un sistema en el que los hombres sean superfluos…Totalitarismo se aplica con tanta saña a suprimir la individualidad, porque con la pérdida de la individualidad se pierde también toda posible espontaneidad o capacidad para empezar algo nuevo. Desaparece cualquier sombra de iniciativa en el mundo. No tiene más secreto la fascinación totalitaria por la muerte. Pero al mundo le es consustancial la novedad.
Nos enfrentamos con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la única actividad que les queda. Está claro que nada podría ser peor.
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sábado, 14 de mayo de 2022
Somos siervos de la ley con el fin de poder ser libres
La libertad política sirve para proteger al ciudadano de la opresión. ¿Pero cómo? Lo decía ya, con espléndida concisión, hace más de dos mil años, Cicerón: “Somos siervos de la ley con el fin de poder ser libres” (Oratiopro Cluentio); y volvía a decirlo, de forma aún más concisa, Locke en el siglo XVII: “Donde no hay ley no hay libertad”. No obstante, quien más remachó la tesis de que la libertad está fundada por la ley y sobre la ley fue Jean-Jacques Rousseau: “Cuando la ley está sometida a los hombres”, escribe, “no quedan más que esclavos y amos; es la certidumbre de la que estoy más seguro: la libertad siempre sigue la misma suerte que las leyes, reina y perece con ellas”. ¿Por qué la libertad necesita de la ley? Porque si gobiernan las leyes, que son reglas generales e impersonales, no gobiernan los hombres, y a través de ellos, la voluntad arbitraria, despótica o simplemente estúpida del otro hombre. Es verdad, dice Giovanni Sartori, que la ley es también coerción (puesto que prohíbe y condena), pero al mismo tiempo nos tutela porque está constituida por normas que se aplican a todos sin distinción, incluso a quienes las hacen. Lo que es un formidable freno.
lunes, 3 de abril de 2017
Las autoridades están obligadas a respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana.
El Catecismo de la Iglesia Católica dice que la autoridad no saca de sí misma su legitimidad moral. No debe comportarse de manera despótica, sino actuar para el bien común como una “fuerza moral, que se basa en la libertad y en la conciencia de la tarea y obligaciones que ha recibido”. La legislación humana sólo posee carácter de ley cuando se conforma a la justa razón; lo cual significa que su obligatoriedad procede de la ley eterna. En la medida en que ella se apartase de la razón, sería preciso declararla injusta, pues no verificaría la noción de ley; sería más bien una forma de violencia (S. Tomás de A., s. th. 1-2, 93, 3 ad 2). La autoridad sólo se ejerce legítimamente si busca el
bien común del grupo en cuestión y si, para alcanzarlo, emplea medios moralmente lícitos. Si los dirigentes proclamasen leyes injustas o tomasen medidas contrarias al orden moral, estas disposiciones no pueden obligar en conciencia.“En semejante situación, la propia autoridad se desmorona por completo y se origina una iniquidad espantosa”. “Es preferible que un poder esté equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencia que lo mantengan en su justo límite. Es éste el principio del “Estado de derecho” en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres”
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