viernes, 17 de abril de 2026

Charlot resume en su alma lo más bello y fragante del espíritu humano

Manuel Villegas, estudioso de Charles Chaplin concibe al personaje Charlot diciendo que “Charlot resume en su alma lo más bello y fragante del espíritu humano, el ensueño, la soledad, la ingenuidad, la sencillez, la generosidad inútil, la bondad sin objeto, la libertad interior, el desprendimiento por todas las cosas, la ausencia de todo acto voluntario que decida su destino….Es el vagabundo arquetipo, en el sentido más alto y noble “metafísico” de la palabra. Vagabundaje de filósofo, de artista, de místico, de investigador, de profeta, de todos los que han descubierto el fondo perenne de la vida o de las leyes del universo…El hombre absoluto, sin tiempo, sin patria, sin raíces, sin destino, sin amigos, sin costumbres; el hombre universal y eterno, solo en el mundo, solo bajo las estrellas”. Y añade Villegas que “Chaplin es un luchador, el self-made man, el hombre salido de la nada y que llega a la riqueza y a la fama universal por su propio esfuerzo, sin ayuda de nadie”.
Candilejas, cuenta el profesor Juan Orellana, es el testamento fílmico de Chaplin, testimonio de su ocaso profesional y vital, la constancia del fracaso de su tesis voluntarista. Cualquier conquista de la voluntad acaba topándose con un muro inexpugnable, la muerte. Candilejas es un autentico ensayo sobre la muerte. Basta escuchar la famosa melodía que introduce la película, compuesta por el propio Chaplin, para intuir la melancolía trágica de la historia que se nos va a contar.

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