Cuenta el rabino Abraham Skorka que “con el mismo envoltorio, se pueden empaquetar cosas diferentes. Se puede hablar en nombre de Dios, se pueden usar vestimentas que refieren a la pureza o a acciones de elevación espiritual y bajo ese mismo manto se pueden destilar las peores cosas. Entre lo pagano y lo puro a veces hay un camino muy estrecho. Usando técnicas consideradas rituales religiosos por algunos, fueron encendidas las más funestas pasiones de las masas en el siglo XX. Fue cuando se desplazó a Dios.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario