jueves, 2 de abril de 2026

Evangelio

El testimonio escrito más antiguo de la palabra “evangelio” en sentido cristiano proviene de san Pablo, aunque su uso es anterior a él. En la antigüedad (en Homero o en Plutarco) la palabra “evangelio” se empleaba para designar la recompensa que se daba al portador de la noticia de una victoria, o el sacrificio de acción de gracias a los dioses que se ofrecía por esa buena noticia. Los romanos llamaron “evangelios” al conjunto de beneficios que Augusto había traído a la humanidad, tal como lo atestigua una inscripción referida al emperador: “El día del nacimiento del dios ha señalado el comienzo de las buenas nuevas para el mundo”. Sin embargo, en la traducción griega del Antiguo Testamento (Septuaginta), el verbo euaggelidso, “dar una buena noticia”, estaba en relación con el anuncio de la llegada de los tiempos mesiánicos, en los que Dios salvaría a su pueblo: “Yo estoy aquí, como sazón sobre los montes, como los pies del que trae la buena noticia de un anuncio de paz, como el que trae la buena noticia de cosas buenas, porque haré que vuestra salvación se oiga, diciendo a Sion: ¡Tu Dios reinará!” (Is 52,7–8 [LXX]; ver también Is 61,1–2; Sal 96,2.10). En el Nuevo Testamento ese mensajero o heraldo que proclama la realeza de Señor y con su palabra inaugura los tiempos mesiánicos es Jesús. Composición y autenticidad de los evangelios.
En el Nuevo Testamento ese mensajero o heraldo que proclama la realeza de Señor y con su palabra inaugura los tiempos mesiánicos es Jesús, escribe Juan Chapa, profesor de la Universidad de Navarra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario