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jueves, 27 de agosto de 2026

Bob Dylan: En la vida siempre sirves a alguien y hay que elegir a quién hacerlo

Bob Dylan
"El paso que estaba a punto de dar era mucho más radical, mucho más escandaloso para quienes le habían seguido desde el principio. Al fin y al cabo, no se trataba de abrazar una de esas doctrinas espirituales esotéricas que tanto gustaban a los hippies ni de largarse a la India con cualquier gurú pacifista y vegetariano de mirada bonachona. No, él estaba allí para evangelizar, para mostrarse en público como un pecador al que Jesús había redimido, para remachar que en la vida siempre sirves a alguien y hay que elegir a quién hacerlo, no hay alternativa, no hay términos medios", cuenta Bob Dylan....
El 10 de noviembre de 1978 en San Diego, en plena gira por Street Legal, un disco arriesgado y con una clara influencia góspel, alguien le lanzó un crucifijo al escenario. Él lo recogió y se lo guardó en el bolsillo. Algunos días después, en Arizona, afirmó sentir una presencia de la que dijo que “solo podía ser Jesús”. “Jesús puso su mano sobre mí. Fue algo físico. Lo sentí. Lo sentí sobre mí. Sentí todo mi cuerpo temblar. La gloria del Señor me derribó y me levantó”.
"No creo haber sido nunca agnóstico. Siempre pensé que había un poder superior, que este no es el mundo real y que existe un mundo por venir. Que las almas no mueren. Todas las almas están vivas, bien entre llamas o en santidad. Además, hay mucho terreno intermedio. Esta vida no es nada, no hay modo de que me convenzas de que esto es todo lo que hay. Nunca lo creo así. Creo en el Apocalipsis. Los líderes del mundo acabarán por jugar a ser Dios, si es que no lo están haciendo ya, y al final llegará un hombre del que todos pensarán que es Dios. Hará determinadas cosas y dirán: Bien, solo Dios puede hacerlo, debe ser Él”.
El 19 de diciembre de 2022, Bob Dylan declaró en una entrevista concedida al Wall Street Journal: “Soy una persona religiosa. Leo mucho las Escrituras, medito y rezo, enciendo velas en la iglesia. Creo en la condenación y en la salvación. Los cinco libros de Moisés, las epístolas paulinas, la invocación de los santos, todo eso”.


martes, 4 de agosto de 2026

El error que comete la teología de la liberación es el mismo error que el movimiento del evangelio de la prosperidad

Robert Sirico, fundador del Instituto Acton y autor de La economía de las parábolas, cuenta que Jesús tenía seguidores que eran ricos, que lo apoyaban, que lo subvencionaban. Por eso, cuando dice lo difícil que es para los ricos entrar en el Reino de los Cielos está diciendo que hay tantas y tantas opciones que están frente a una persona con oportunidades y riqueza... Pero al final de esa historia, Jesús da la clave. Lo llamamos, en la hermenéutica, la comprensión de la historia. Porque los apóstoles le dicen a Jesús: "Entonces, ¿quién puede entrar en el cielo?". Y Él les da la clave, aunque la mayoría de la gente nunca lo recuerda. El Evangelio recoge que Jesucristo respondió a los discípulos: "Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible".
¿Qué nos enseña eso? Que nuestra salvación no depende de la economía. Depende de la gracia. El error que comete la teología de la liberación es el mismo error que el movimiento del evangelio de la prosperidad. El movimiento del evangelio de la prosperidad es un movimiento protestante que dice que la riqueza es una señal de la bendición de Dios. La gente de teología de la liberación dice lo contrario, que la pobreza es una señal de la bendición de Dios. Jesús dice que ninguno tiene razón. La bendición de Dios es la gracia. Y no tiene que ver con tu economía, no depende de tu estado económico
El Evangelio dice que el hombre rico no estaba en el infierno porque era rico, sino porque era orgulloso. Y Lázaro no está en el cielo porque era pobre, sino porque era humilde. Esa es la comprensión de la parábola, no su estado económico. El hombre rico no le hizo nada a Lázaro. Pero no vio a Lázaro. Y tiene cierta arrogancia. Incluso después de muerto, le dice a Lázaro qué hacer. "Ve y dile a mis hermanos…" No, ya no das órdenes aquí. También es interesante, por cierto, que generalmente se conocen los nombres de los ricos. Conocemos a los ricos porque sus nombres están en los edificios. Se anotan en documentos. Pero no sabemos el nombre de este hombre rico. Conocemos el nombre de Lázaro. Así que creo que no es una historia de un hombre rico siendo malvado porque era rico.

domingo, 12 de julio de 2026

Dios no envía a la gente al infierno

Mucha gente cree que es Dios quien nos envía al infierno. Sin embargo, eso no es cierto. Dios no envía a la gente al infierno; es la propia gente la que voluntariamente y seducida por el demonio decide ir allí. Cuando las personas eligen separarse de Dios, al rechazar su salvación eterna, se dirigen al infierno.Dios respeta el libre albedrío y nos permite siempre aceptarle o rechazarle. Dios nos permite tomar nuestras propias decisiones, incluso si éstas traen una separación de Él. Dios ha dado a todas las personas la libertad de elegir su destino en el más allá y espera que elijamos el cielo en lugar del infierno.Nadie puede ganar el cielo por sus fuerzas y nadie puede ser tan malo como para estar fuera del alcance de la gracia y de la misericordia de Dios. La fe y las obras serán muy importantes cuando uno se encuentre en el juicio final.
Las representaciones del infierno en la cultura popular a menudo lo muestran como un lugar bajo tierra lleno de fuego, donde la gente sufre físicamente. Sin embargo, la Biblia en realidad no dice dónde está ubicado el infierno y se centra más en el sufrimiento espiritual que en el sufrimiento físico.
Una  creencia común es que Satanás gobierna en el infierno. Sin embargo, la Biblia no apoya esta idea. Satanás no es el amo del infierno, sino un ser condenado que compartirá castigo con el resto de las personas que allí se encuentren.El infierno es un lugar de castigo para Satanás y sus seguidores, pero no su reino. La Biblia no dice que el diablo sea el gobernante del infierno. Simplemente dice que es "el príncipe de este mundo" (Juan 12:31) y "el dios de este siglo" (2 Corintios 4:4).Satanás no gobierna el infierno pero sufre allí junto con todos los seres que no aceptan el amor de Dios.

domingo, 17 de mayo de 2026

La religión cristiana es totalmente inverosímil

Jean Guitton
Escribe el filósofo Jean Guitton que“la religión natural es una ascensión del hombre hacia Dios. Propone una autorealización del hombre. Dios es una meta, como la cima de la montaña es una meta para el alpinista….En el cristianismo Dios se impone. No significa que nos tiranice, pero si entra en nuestra vida sin pedirnos permiso. Querríamos organizar tranquilamente nuestra subida al cielo. Dios se permite bajar del cielo a la tierra….Nunca hubiéramos inventado semejante religión. La religión cristiana es totalmente inverosímil. Pero solo se puede creer lo inverosímil. Ya que lo verosímil no sería, según toda probabilidad, más que un producto humano…..Un hombre que nace de una virgen, un Dios que se hace hombre, ¿es fácil de creer? La costumbre puede hacernos encontrar naturales afirmaciones extrañas, pero la reflexión nos saca del entorpecimiento. Frente a tales anuncios la primera reacción es la incredulidad. Es una reacción de toda persona normal, equilibrada, razonable, sana.” 
“Pero el significado de los acontecimientos bíblicos, es inseparable de la realidad histórica. “Yahvé dijo a Abraham”. La cosa comienza así. Dios dice. El significado no está principalmente en lo que se va a decir, sino en el hecho de que Dios diga. El significado no está tampoco en la idea de un Dios que habla, sino en el hecho de que efectivamente Dios habla. Y la salvación no consiste en convencerse de la idea de un Dios que habla, sino en escuchar la Palabra efectiva de ese Dios que efectivamente ha hablado…..Solo hay belleza moral efectiva en el evangelio si suponemos que se trata de una realidad histórica. Por ejemplo el perdón de Jesus a los verdugos. Si se trata de un perdón histórico real, es un conmovedor milagro moral; si se tratase de un relato edificante, no sería más que una sosa letanía. A una verdad histórica no se puede llegar más que por los testimonios. La fe es algo más sencillo de lo que imaginamos. Leo y oigo proclamar los Evangelios; supongamos que encuentro testimonios sinceros y verídicos de lo que pasó en Palestina en tiempos del gobernador Poncio Pilatos; además recibo al mismo tiempo el misterio de la fe y las razones por las que creer. Los milagros de Cristo revelan su divinidad y la atestiguan, como enseña el propio Jesus en el discurso sobre los testimonios….¿Alguien puede decir lo que puede reemplazar, como razón de creer, el espectáculo grandioso de todos los milagros, ya sea de Jesús en persona, ya sea de Jesús continuado en todos los santos: curaciones, profecías, conversión moral y es piritas, santidad, etc?…..El milagro verdadero es la aparición del amor y del perdón en un mundo frío.La aparición del amor se también en el milagro y no se daría realmente sin él.”

sábado, 9 de mayo de 2026

El poder y la bondad infinitos hacen posible lo imposible

Rudolf Eucken
Rudolf Eucken, escritor y filósofo alemán, premio Nobel de Literatura, escribe que “el alma inmortal cuya salvación está en juego no es una cosa privada de los hombres; su salvación no es un bien al que se puede renunciar, sino que significa un tesoro incomparablemente superior a todos los demás casos, un bien confiado al hombre, el cual no puede abandonarlo bajo ninguna condición. Las relaciones insensibles de un orden eterno hacen llegar inmediatamente su influencia hasta la vida de los individuos, y le dan una profunda seriedad. Pero no la oprimen porque la obra divina crea un mundo del amor y de la libertad y lleva también consigo al individuo. El poder y la bondad infinitos hacen asimismo posible lo imposible. Así, la rigidez de la existencia aislada desaparece en la corriente de vida del nuevo mundo; librándose de la estrechez de un yo rígido, adquiere el hombre un yo más amplio, y más puro. Y, además de la participación en la riqueza inagotable en el nuevo mundo fluye una inmensa alegría y felicidad, que está más allá de todo gozo egoísta y de toda dicha vulgar.”
“Para los pensadores griegos más profundos, la vida temporal es considerada como una reproducción del orden eterno; pero no conocen una introducción de lo eterno en el tiempo, un contacto del tiempo con la eternidad. Esto lo ha cambiado por completo el Cristianismo. Según su doctrina, lo eterno manifiesta toda su profundidad en el tiempo, y con ello establece fines inmensos y produce movimientos poderosísimos. Pues ahora se enciende en nuestra vida una lucha por la salvación o la perdición; ha de tener lugar una gran transformación; debe llevarse a cabo la construcción de un reino de Dios. Sólo esta presencia de lo eterno en el tiempo crea una historia universal y da también a la vida individual participación en la verdadera Historia. La elevación por encima de la existencia presente que así se origina libra al individuo, a los pueblos y a la humanidad entera de la sujeción a una medida dada; a través de conmociones y transformaciones pueden sentar nuevos principios y crear fuerzas originales; pueden combatirse y superarse a sí mismos. Así se injerta en la vida humana para siempre un anhelo profundo y una fuerte esperanza. Pero, a su vez, las numerosas transformaciones traen consigo inconvenientes graves. Queda todavía inexplicado y secreto cómo puede entrar lo eterno en el curso del tiempo sin perder su eternidad; cómo puede lo divino, sin adulterarse, participar en lo humano con sus evoluciones y cambios.”

lunes, 20 de abril de 2026

Parsis

Edwin Oliver James, fue profesor de historia y filosofía de la religión en la Universidad de Londres, escribe que del gran movimiento iniciado por Zaratustra sólo quedó en el Irán un pequeño resto después de la conquista musulmana en el siglo VII d. C. Estos pocos creyentes recibieron en Persia el nombre de gabaríes (infieles) porque se negaban a aceptar la autoridad de Mahoma, y las persecuciones prolongadas han reducido su número hasta menos de diez mil en la actualidad. Pero esta disminución progresiva no les ha impedido seguir practicando tenazmente su antigua fe en sus templos del fuego, depurada de muchos de sus aditamentos dualistas y mágicos posteriores. Los demás pasaron en los siglos VII y VIII a la India, donde se les conoce como parsis (pobladores de Pars, la Persia antigua). Allí se establecieron en condiciones menos inhóspitas, principalmente en la zona de Bombay, y no tardaron en formar una comunidad muy próspera que hoy día integran unas cincuenta mil personas, con aproximadamente otras tantas distribuidas por el resto del país y unos cuantos grupos aislados en Londres y otros centros comerciales de todo el mundo, porque los parsis han sido sobre todo hombres de negocios e industriales. Dondequiera que se hayan asentado, siempre han sido correctos, prósperos y muy competentes, generosos y respetados por sus conciudadanos. Han ocupado, en fin, un lugar en la sociedad no muy distinto del de los miembros de la Sociedad de Amigos, con quienes comparten la misma dignidad, reserva y conformidad, la misma independencia y la misma decisión de practicar su fe a su manera, sin trabas ni impedimentos. A los siete años o más tarde se impone a los niños la camisa y el cordón sagrados que simbolizan su iniciación (naojate) en la comunidad de “adoradores zoroástricos de Dios”; se comprometen entonces a “alabar los buenos pensamientos, las buenas palabras y las buenas obras”, y mantenerse fieles a “la religión zoroástrica, que es santa, y, entre todas las religiones que han florecido o florecerán, la más grande, mejor y más excelente, y que es la religión que Dios dio a Zaratustra”. Los parsis tiene la obligación de repetir a diario esta profesión de fe, y de labrarse la propia salvación pensando, hablando y obrando sólo la verdad.

domingo, 5 de abril de 2026

El conocimiento de nosotros mismos ha de levarnos al conocimiento de Dios

Escribe el filósofo Etienne Gilson en El espíritu de la filosofía medieval que puesto que la revelación cristiana no nos enseña más que las verdades necesarias para la salvación, su influencia no ha podido extenderse sino a las partes de la filosofías que conciernen a la existencia de Dios y su naturaleza, el origen de nuestra alma, su naturaleza y su detono. Decía Bossuet que “la sabiduría consiste en conocer a Dios y conocerse a si mismo. El conocimiento de nosotros mismos ha de levarnos al conocimiento de Dios”.


sábado, 4 de abril de 2026

El contrapunto entre dos maestros del cine

Andréi Tarkovski, con la convicción de que no creía en un arte sin Dios, dejó un testamento espiritual y poético extraordinario. Lo mismo hizo Ingmar Bergman, pero desde las antípodas: el sueco era un ateo (a su pesar) y lo dejó plasmado en la trilogía de la fe, conocida también como “El silencio de Dios”. Tarkovski era cristiano ortodoxo, pero Bergman, formado en el credo protestante, era ateo. Sin embargo, ambos, en la búsqueda por el sentido de la vida, apoyaron sus obras en los misterios de Dios.
En el caso de Bergman, además de su trilogía (Como en un espejo (1961), Los comulgantes (1963) y El silencio (1963)), la película que mejor condensa el drama alrededor de la fe es El séptimo sello (1957). El caballero de las cruzadas, Antonius Block, se bate a duelo con la Muerte en una partida de ajedrez. El drama de Bergman podría estar expresado en la confesión del atribulado Antonius frente a su inexorable destino: “¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos? Qué va a ser de nosotros, los que queremos creer y no podemos. Quiero que Dios me tienda su mano, vuelva su rostro hacia mí y me hable”.También el pastor luterano Tomás Ericsson, protagonista de Los comulgantes, una película considerada por el propio Bergman como una de las más íntimas y personales, ha perdido su fe y amor en Dios tras la muerte de su esposa. Aun así, sigue cumpliendo los oficios sin ofrecer ningún consuelo espiritual a los creyentes de la pequeña comunidad rural en la que vive. Al final, antes de dar comienzo a una misa en una iglesia completamente vacía, es el acólito interpretado por el gran Algot Frövik quien se le acerca y le dice: “Pienso en Getsemaní, en Cristo solo en la cruz. Cuando vinieron a detenerlo, sus apóstoles se escaparon. Cristo les había hablado durante tres años enteros, y lo dejaron solo. Eso sí que debió ser sufrimiento, quedarte solo justo cuando necesitas confiar en alguien. Pero no fue eso lo peor; pensó que su Padre lo había abandonado. Creyó que todo lo que había predicado era mentira. Mientras leía la Pasión, creí entrever un sufrimiento mucho peor que el físico; Cristo tuvo grandes dudas minutos antes de morir. Ése debió de ser el más cruel de todos los sufrimientos, me refiero al silencio de Dios”. 
Andréi Tarkovski
Los personajes de Tarkovski también se sienten desolados, pero el director elige para ellos un camino de salvación. En su libro Esculpir en el tiempo, el director declara: “El arte es oración. Eso lo dice todo. A través del arte, el hombre expresa esperanza. Todo lo demás es irrelevante. Todo lo que no expresa esperanza y no está construido sobre una base espiritual, no tiene nada que ver con el arte”. Al igual que Alexander, el protagonista de su última película, El sacrificio, Tarkovski sostenía que la crisis espiritual generaba la necesidad de encontrarse a uno mismo, y era a través de esa búsqueda que la curación podía producirse. “En El sacrificio el protagonista, Alexander, es un hombre débil pero honesto y pensante, capaz de autosacrificarse por un ideal más alto. Alexander rompe las reglas del comportamiento socialmente admitido como normal, sabe que pasará por tonto o loco, pero está consciente de la Realidad Última de la cual él todavía cree que depende el destino del mundo”, explicó el artista ruso. Después de reconocer en Tarkovski al mejor de todos los cineastas de su generación, Bergman dijo: “Toda mi vida he martillado las puertas de los cuartos en los que Tarkovski se mueve tan naturalmente. Sólo en algunas ocasiones he logrado entrar. La mayoría de mis esfuerzos conscientes han resultado en errores penosos”. 
Lo interesante del contrapunto entre estos dos maestros del cine, cuyas obras están inspiradas en una profunda espiritualidad, es la cuestión de la fe. ¿Acaso la esperanza en Tarkovski no es el reverso de la irredención en Bergman? ¿Y no es este punto de desencuentro lo que otro gran cineasta, el sueco Dreyer, denominó “el drama objetivo de las almas”? Desde el punto de vista de la fe,  el arte de Tarkovski es una ofrenda, mientras que la obra de Bergman tiene el peso de una pregunta fundamental sin respuesta, escribe Maria Eugenia Arpesella.

jueves, 2 de abril de 2026

Evangelio

El testimonio escrito más antiguo de la palabra “evangelio” en sentido cristiano proviene de san Pablo, aunque su uso es anterior a él. En la antigüedad (en Homero o en Plutarco) la palabra “evangelio” se empleaba para designar la recompensa que se daba al portador de la noticia de una victoria, o el sacrificio de acción de gracias a los dioses que se ofrecía por esa buena noticia. Los romanos llamaron “evangelios” al conjunto de beneficios que Augusto había traído a la humanidad, tal como lo atestigua una inscripción referida al emperador: “El día del nacimiento del dios ha señalado el comienzo de las buenas nuevas para el mundo”. Sin embargo, en la traducción griega del Antiguo Testamento (Septuaginta), el verbo euaggelidso, “dar una buena noticia”, estaba en relación con el anuncio de la llegada de los tiempos mesiánicos, en los que Dios salvaría a su pueblo: “Yo estoy aquí, como sazón sobre los montes, como los pies del que trae la buena noticia de un anuncio de paz, como el que trae la buena noticia de cosas buenas, porque haré que vuestra salvación se oiga, diciendo a Sion: ¡Tu Dios reinará!” (Is 52,7–8 [LXX]; ver también Is 61,1–2; Sal 96,2.10). En el Nuevo Testamento ese mensajero o heraldo que proclama la realeza de Señor y con su palabra inaugura los tiempos mesiánicos es Jesús. Composición y autenticidad de los evangelios.
En el Nuevo Testamento ese mensajero o heraldo que proclama la realeza de Señor y con su palabra inaugura los tiempos mesiánicos es Jesús, escribe Juan Chapa, profesor de la Universidad de Navarra.

sábado, 28 de febrero de 2026

Hay un vacío en nuestro corazón que todas las criaturas unidas serían incapaces de llenar

Louis Lallemant escribe que “ hay un vacío en nuestro corazón que todas las criaturas unidas serían incapaces de llenar. Sólo Dios puede llenarlo, pues El es nuestro principio y nuestro fin. La posesión de Dios llena este vacío y nos hace felices”. Por eso la religión, si es verdaderamente religiosa, ayuda a relativizar las cuestiones temporales, y debería así reducir las tensiones. 
Tal vez mañana la Tierra esté tan asolada por la guerra que no quede un solo ser humano vivo en su superficie. Escribe Henri Hude que “si recordamos que el cosmos tampoco es eterno, que empezó y acabará, nos decimos que lo que cuenta es la eternidad divina. No tememos lo que mata el cuerpo. Nos preocupa la salvación, el destino del alma. Estos pensamientos, en la medida que las almas estén convencidas de ellos, conducirán a la paciencia y la relajación”.


domingo, 26 de octubre de 2025

Si puedo llegar al cielo



El 19 de agosto de 2025, en una aparición en Fox and Friends , el presidente Trump expresó su deseo de contribuir al fin de la guerra entre Ucrania y Rusia. Dijo: “Quiero acabar con ella. Ya saben, no estamos perdiendo vidas estadounidenses... estamos perdiendo principalmente soldados rusos y ucranianos”. Pero fue su comentario posterior a esa declaración lo que creó la verdadera noticia. “Quiero intentar llegar al cielo si es posible. He oído que no me va bien. Estoy en el último peldaño de la pirámide. Pero si puedo llegar al cielo, esta será una de las razones.” Al expresar su deseo de ayudar a poner fin a la guerra entre Ucrania y Rusia, el presidente destaca otro deseo, alcanzar el cielo.
En su segundo discurso inaugural, Trump reflexionó sobre su intento de asesinato en Pensilvania y afirmó: “Mi vida fue salvada por una razón. Dios me salvó para que Estados Unidos volviera a ser grande”.
“Sí creo en el cielo”, declaró Trump en una entrevista en Fox News en agosto de 2024, tras el intento de asesinato en su contra en Butler, Pensilvania. “Si me porto bien, voy al cielo. Y si me porto mal, voy a otro lugar”.
El periodista católico Phil Lawler escribe: “¿Qué conmocionó a la mentalidad secular con el mensaje del presidente Trump? ¿Qué fue lo que hizo que los editorialistas buscaran frases ingeniosas? Fue su sugerencia de que podría juzgar sus propias acciones con un criterio más certero que las encuestas de opinión y los aplausos; podría estar mirando más allá de las elecciones intermedias, hacia una prueba más dura. Podría estar preocupado por su propia salvación.”
Trump podría sorprenderse al saber que nuestra entrada al cielo empieza desde abajo. Todos, sin excepción, empezamos desde abajo. Ese es el único punto de partida. En ese sentido, Trump podría estar más cerca del cielo de lo que cree, manifiesta el pastor Joe Duke.

lunes, 13 de octubre de 2025

Fuerzas que no dejan espacio ni a Dios, ni al hombre


La agenda 2030, Nuevo Orden Mundial, y corrientes de pensamiento actuales portadoras de transhumanismos, inhumanismos, poshumanismos, son fuerzas que no dejan espacio ni a Dios, ni al hombre; para sus autores o difusores tampoco puede contar el hombre creado y redimido por Dios, ni la obra de la gracia, ni la salvación, ni la realidad sacramental de la Iglesia; Dios no cuenta, Dios entregado y revelado en Jesucristo, en la historia y humanidad de los hombres no cuenta ni puede contar…..La oscuridad se adueña de nuestra tierra, la soledad en que dejan al hombre es total. Los grandes temas de la dignidad de la persona humana, los derechos humanos fundamentales, universales e inalienables, como los entendemos enraizados en la tradición cristiana, la verdad o la libertad, desaparecen del horizonte del futuro del hombre histórico que existe. La esperanza escatológica vendría a consistir en pura quimera y consolación alienante, el hombre perece aunque aparezca como la única fuerza capaz de futuro y mejoramiento del mundo de los hombres, escribe Antonio Cañizares.
 


viernes, 3 de octubre de 2025

Se llama tolerante un individuo cuando soporta sin alterarse las opiniones contrarias a la suya

Escribe Jaime Balmes (1810-1848) que “se llama tolerante un individuo, cuando está habitualmente en tal disposición de ánimo, que soporta sin enojarse ni alterarse las opiniones contrarias a la suya. Esta tolerancia tendrá distintos nombres, según las diferentes materias sobre que verse. En materias religiosas, la tolerancia, así como la intolerancia, pueden encontrarse en quien tenga religión y en quien no la tenga; de suerte que ni una ni otra de estas dos últimas situaciones envuelve por necesidad el ser tolerante ni intolerante. Algunos se imaginan que la tolerancia es propia de los incrédulos y la intolerancia de los hombres religiosos; pero esto es un error. ¿Quién más tolerante que San Francisco de Sales? ¿y quién más intolerante que Voltaire? ….“Rousseau ha dicho que “es imposible vivir en paz con gentes a quienes se cree condenadas”; nosotros no creemos ni podemos creer condenado a nadie, mientras vive; pues que, por grande que sea su iniquidad, todavía son mayores la misericordia de Dios y el precio de la sangre de Jesucristo; y tan lejos estamos de pensar lo que dice el filósofo de Ginebra que “amar a esos tales sería aborrecer a Dios”, que antes bien dejaría de pertenecer a nuestra creencia quien sostuviese semejante doctrina”.
“La tolerancia en un hombre religioso, aquella tolerancia que no dimana de la flojedad en las creencias, y que se enlaza muy bien con un ardiente celo por la conservación y la propagación de la fe, nace de dos principios; la caridad y la humanidad. La caridad, que nos hace amar a todos los hombres, aun a nuestros mayores enemigos; que nos inspira la compasión de sus faltas y errores; que nos obliga a mirarlos como hermanos, y a emplear los medios que estén en nuestro alcance para sacarlos de su mal estado, sin que nos sea lícito considerarlos privados de esperanza de salvación, mientras viven sobre la tierra”..….“La humildad cristiana es la otra fuente de la tolerancia; la humildad, que nos inspira un profundo conocimiento de nuestra flaqueza, que nos hace mirar cuanto tenemos como venido de Dios, que no nos deja ver nuestras ventajas sobre nuestros prójimos, sino como mayores títulos de agradecimiento a la liberal mano de la Providencia; como ha dicho admirablemente Santa Teresa, agrada tanto a Dios, porque la humildad es la verdad, esa virtud nos hace indulgentes con todo el mundo, porque no nos deja olvidar un momento que nosotros, más tal vez que nadie, necesitamos también de indulgencia”.


miércoles, 3 de septiembre de 2025

La ley está por encima de los gobernantes, y los gobernantes están por debajo de la ley

Para Platón las sociedades más sencillas, originarias, la costumbre debe de haber precedido a la ley. La clave de las buenas leyes tiene que ver con los buenos hábitos desarrollados a lo largo del tiempo, la contención y responsabilidad de los ciudadanos y alguna forma de control del poder de los gobernantes, ya sea el régimen una monarquía, una aristocracia o una democracia. Una cosa está clara, el buen gobierno no puede darse por sentado, ya que cualquiera puede ver que muchas ciudades no han desarrollado el tipo de costumbres y leyes que conducen a una vida digna. 
Para Platón “el Estado en el que la ley está por encima de los gobernantes, y los gobernantes están por debajo de la ley, tiene la salvación, y todas las bendiciones que los dioses pueden otorgar”.

viernes, 1 de agosto de 2025

El nombre de España es una de las poquísimas luces que brillaron en la oscura noche que vivió el pueblo judío

Max Mazin, un destacado miembro de la comunidad judía española, declaraba en 1973: “El hecho es que así fueron las cosas; en diferentes circunstancias, en lugares distantes, hombres del Gobierno o del pueblo tuvieron en común la determinación, el espíritu de solidaridad humana para ayudar en lo posible, y a veces hasta lo imposible, a soportar los dramáticos momentos por los que atravesaba el pueblo judío…” La nobleza nata que caracteriza al pueblo español le hizo reaccionar contra la criminal política racista de los nazis, incluso a aquéllos que en otros terrenos pudieran estar ideológicamente más próximos entonces a los hitlerianos. Por ello, es inútil plantearse el tema en términos matemáticos. Sé que España salvó las vidas de docenas de millares de hermanos nuestros por diversos procedimientos, y hubiera salvado muchas más de haber tenido la oportunidad de hacerlo. El nombre de España es una de las poquísimas luces que brillaron en la larga y oscura noche que vivió el pueblo judío durante los trágicos años del nazismo”. Federico Ysart, que ha estudiado monográficamente el problema, concluye: “Para cerca de cincuenta mil judíos, el camino hacia la libertad pasó por España… España fue así el país europeo que más judíos recibió durante la Segunda Guerra Mundial”.
Documentos de la Santa Sede demuestra la cooperación del Gobierno español con el Vaticano para la salvación de innumerables judíos. “El tránsito por España está permitido”, decía el 26 de octubre de 1940 el nuncio apostólico en Berlín, monseñor Orsenigo, al secretario de Estado, cardenal Maglione, al notificarle la concesión de visado español a tres mil judíos alemanes que deseaban embarcarse hacia el Brasil. En 1971, el señor Kibrik, de la Congregación Israelí Argentina, calificó como hecho fundamental en el entendimiento y amistad de los pueblos judío y español “la salvación de millares de judíos que huyeron de Hitler”.
El rabino Chaim Lipschitz, del seminario hebreo Torah Vodaath and Mesivta, en Brooklyn (publicado en la revista Newsweek, a mediados de febrero de 1970) manifiesta que “tengo pruebas de que el jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y mis investigaciones aún no están terminadas”.

domingo, 2 de marzo de 2025

Mientras los griegos y fenicios surcan los mares, los creyentes de Palestina cambian la representación religiosa del mundo

Son los judíos quienes consiguen imponer el Dios único, afirmar que las estrellas o el mar no son Dios, abandonar a los ídolos. De aquí se van a derivar numerosas consecuencias ideológicas. La naturaleza ya no es divina, ha sido creada, y el hombre está llamado a dominarla. Son las primeras palabras de la Biblia, en el libro del Génesis. El tiempo ya no es cíclico. La historia tiene un sentido, el de la salvación. El mundo creado está incompleto, pero al final se realizará. Esto es lo que se conoce como mesianismo, cuyas implicaciones son enormes. El futuro puede ser mejor que el pasado. El tiempo ya no es una rueda, es una flecha que va hacia algún lugar. El cambio deja de ser una maldición; al contrario, los profetas (aquellos que hablan en nombre de Dios) lo piden en sus plegarias. De este modo aparece en la historia de los hombres la idea de progreso. El judaísmo impone igualmente la idea de persona. Si Dios es “Uno”, el hombre también es alguien. El individuo ya no es despreciable, la injusticia deja de ser aceptable. Por otra parte, el Dios judío, Yahvé, es un Dios bueno y no una divinidad lunática como los dioses paganos. Ama a su pueblo y a todos los seres, como un amante ama a una mujer. El profeta Isaías pone en boca de Dios: “Por un breve instante, sentí cólera contra ti. Pero es imposible olvidar a la mujer de tu juventud. Entonces, conmovido por una inmensa ternura, me volví hacia ti”. El Cantar de los Cantares, libro bíblico que, en el origen, describe los amores carnales de un hombre y una mujer: “Los brazos de mi amante son cilindros de oro, su sexo una masa de marfil”, dice la mujer, y el hombre responde:”Los senos de mi bienamada son como racimos de palmeras, subiré a la palmera para coger los racimos. Ábreme tu puerta, hermana, compañera”. A lo que la amante replica: “Mi amante avanza la mano por el postigo de la puerta y hace que mis entrañas tiemblen. Hijas de Jerusalén, decidle que muero de amor”. Este texto erótico sirve para que los creyentes entiendan la intensidad del amor de Dios. Acaba con esta sublime afirmación: “El amor es más fuerte que la muerte. Las grandes aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos sumergirlo”. Mientras que los comerciantes griegos y fenicios surcaban los mares, los creyentes de Palestina habían cambiado la representación religiosa del mundo.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Nadar como los salmones

Antes que de las leyes, proviene de la conciencia de los individuos. De la conciencia y de la voluntad de nadar como los salmones, contracorriente, oponiéndose a todo aquello que degrada, humilla y ofende la creación y su camino de salvación. (Querida Mathilda de Susanna Tamaro)


domingo, 18 de febrero de 2024

Hay una básica igualdad de todos los hombres en su situación moral

Victoria Camps, filósofa española, catedrática emérita de la Universidad de Barcelona, escribe que “la introducción a la carta a los Romanos quiere mostrar que es igual la necesidad de salvación que tienen hebreos y no hebreos. Ante el juicio de Dios, que no hace “acepción de personas” (Rom., 2, 10), no es ni mejor ni peor la situación del hebreo que no cumple la ley (de Moisés) que la del “gentil” que obra mal. “Porque cuando los gentiles, que no tienen ley, hacen espontáneamente lo de la ley, no teniendo ley son para sí mismos ley (heautois nomos eisin); mostrando así que llevan escrito en su corazón el contenido de la ley, cuando su conciencia aporta su testimonio y en su interior dialogan sus pensamientos condenando o aprobando” (ibid., 2, 14-15). “Conciencia” tiene aquí, ante todo, el significado clásico de juicio moral sobre la acción pasada. Pero, en cuanto es denotada en la metáfora “ley escrita en el corazón”, adquiere también el significado paulino, anticipatorio y constitutivo de la moralidad. La importancia mayor del pasaje viene de que se supone en él una básica igualdad de todos los hombres en su situación moral. Y, dado que Pablo no puede concebir la actitud moral sin relación a Dios, tal supuesto implica un conocimiento suficiente de Dios por los “gentiles”, un conocimiento que hay que entender no plenamente explícito. Es éste un dato interesante para la antropología cristiana, pero tiene particular relevancia también para la filosofía moral. Porque permite argüir que el origen de la obligación no es concebido como simple heteronomía teológica (la que sugería el modelo histórico del Sinaí, que está en su base). Podría, incluso, leerse una velada afirmación de autonomía en el “para sí mismos son ley”.

domingo, 14 de enero de 2024

La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios

Mons. Gerhard L. Müller escribe que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien…" (Gn 1, 1-4). Estas pocas líneas contienen la respuesta de la fe a la pregunta originaria del ser humano y de la humanidad: ¿de dónde vengo y por qué estoy en la Tierra? ¿Qué es el ser y qué es el hombre? La Sagrada Escritura, en sus primeras líneas, nos ha dado la primera respuesta válida hasta el día de hoy en la fe en Dios creador y consumador. Todo lo que existe ha sido llamado por Dios a la existencia. El ser fue fundado a partir de su amor y de su voluntad.
La fe cristiana en la creación introduce al ser humano en una relación especial con Dios. Le concede la libertad, e incluso lo llama a la libertad. Esta libertad, sin embargo, implica un deber y no significa por tanto darle la espalda a Dios. Quien, sin embargo, reconoce la libertad como don de Dios ve en ella las posibilidades de configurar y ejercer una influencia positiva sobre el mundo. La creación en sí misma es sacada al principio del caos y conducida a un orden y estructura más profundos, que sólo podrá percibir quien reconozca el fundamento auténtico de todo lo creado en el hecho de que mantiene una relación con Dios en cuanto origen y consumador de todo el ser. El caos del principio retrocede ante el orden bueno del Creador: “Tú todo lo dispusiste con medida, número y peso” (Sb 11, 20).
La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios, quien le ofrece un acceso a la misma al ser humano, al dotarle de la capacidad de la razón. El mundo creado no es un medio intercambiable al que Dios recurre arbitrariamente para revelarse. A través del ser del mundo que se trasluce en el acto de conocimiento, penetra Dios de forma irrefutable dentro de la realización racional del hombre. Donde quiera que el hombre, en su auto experiencia trascendental, se plantea la pregunta por el sentido y el fin del ser humano, encuentra a Dios como fundamento trascendente del ser y del conocimiento finitos. Y dado que Dios se revela en la experiencia que el hombre tiene de sí y del mundo como el origen libre del mundo y del hombre, del ser y del conocimientos finitos, como el misterio santo, hay que hablar aquí, en un sentido explícito, de autorrevelación de Dios. Este originario conocimiento de Dios como creador desborda ampliamente incluso la posibilidad del acceso filosófico a Dios como causa trascendente del universo, porque este encuentro originario con Dios significa ya de por sí un encuentro con Dios del que nace la salvación. 

domingo, 9 de julio de 2023

Inmortalidad

La respuesta cristiana (al menos si uno cree) seguramente sea la que despliega mejores “efectos prácticos” de todas. Si no se excluye el amor, ni tan siquiera el apego hacia el cúmulo de aquello que de divino tiene lo humano (y no se excluye, como hemos podido comprobar en san Agustín y Pascal), si los seres concretos, no ya el prójimo, sino quienes nos son cercanos, son parte integrante de lo divino en la medida en que son salvados por Dios y están llamados a una resurrección concreta y personal, la doctrina cristiana referente a la salvación es la única que nos permite no sólo superar el miedo a la muerte, sino incluso la muerte misma. Al actuar de forma personal (no anónima ni abstracta), parece proponer a los hombres la buena nueva de una victoria por fin real; el logro de la inmortalidad personal que nos ensalza por encima de nuestra condición de mortales, escribe el filósofo francés Luc Ferry.

Resurrección de Carlos Bersabé

Y añade Ferry que si las promesas que me ha hecho Cristo, la Palabra encarnada que quienes nos han ofrecido testimonio fiable pudieron contemplar con sus propios ojos, son verdaderas; si la Providencia se hace cargo de mí como persona; si es así de humilde, mi inmortalidad será así de personal. Es, por tanto, la muerte misma y no sólo los temores que suscita en nosotros lo que, por fin, se vence. La inmortalidad ya no es esa realidad anónima y cósmica del estoicismo, sino una individual y consciente, la de la resurrección de las almas acompañadas de sus gloriosos cuerpos. Así, es la concepción del amor en Dios la que conferirá su sentido último a esta revolución llevada a cabo por el cristianismo a partir de los términos del pensamiento griego. Y es ese amor el que conforma el corazón de la nueva doctrina de salvación que demostrará ser al final “más fuerte que la muerte”.