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sábado, 23 de agosto de 2025

Zegota, organización secreta con base en Varsovia

Zegota era una organización secreta con base en Varsovia dedicada exclusivamente a ayudar a judíos polacos. Zegota fue la mayor de las organizaciones de este tipo en la Europa ocupada por los nazis. De entre los 40. 000 y 50.000 judíos polacos que sobrevivieron a la guerra casi la mitad de ellos obtuvieron ayuda de alguna clase por parte de Zegota. La monjas católicas, a menudo trabajando con Zegota, también hicieron un gran trabajo para rescatar a judíos de Polonia, sobre todo niños. Las masacres soviéticas y alemanas de polacos habían dejado muchos huérfanos, y los orfanatos polacos dirigidos por órdenes de monjas eran generalmente lugares seguros para esconder judíos. Las monjas polacas eran conocidas por viajar largas distancias para rescatar a niños judíos, tanto, que muchos polacos daban por hecho que cualquier niño que viajaba en compañía de una monja era judío.
Los szmalcowniks eran polacos responsables de traicionar y llevar a la muerte a judíos ocultos y las personas que les daban refugio. Zegota a menudo contrataba a miembros del AK para asesinar a szmalcowniks y así detener su labor traidora. Tras la guerra, las potencias aliadas entregaron el control de Polonia a la Unión Soviética dado que Stalin, el líder soviético, insistió en ello. El nuevo gobierno comunista polaco, supervisado cuidadosamente por la Unión Soviética, declaró a los miembros del AK y a Zegota enemigos del estado. Miles de ellos fueron ejecutados, así como muchos judíos.

viernes, 1 de agosto de 2025

El nombre de España es una de las poquísimas luces que brillaron en la oscura noche que vivió el pueblo judío

Max Mazin, un destacado miembro de la comunidad judía española, declaraba en 1973: “El hecho es que así fueron las cosas; en diferentes circunstancias, en lugares distantes, hombres del Gobierno o del pueblo tuvieron en común la determinación, el espíritu de solidaridad humana para ayudar en lo posible, y a veces hasta lo imposible, a soportar los dramáticos momentos por los que atravesaba el pueblo judío…” La nobleza nata que caracteriza al pueblo español le hizo reaccionar contra la criminal política racista de los nazis, incluso a aquéllos que en otros terrenos pudieran estar ideológicamente más próximos entonces a los hitlerianos. Por ello, es inútil plantearse el tema en términos matemáticos. Sé que España salvó las vidas de docenas de millares de hermanos nuestros por diversos procedimientos, y hubiera salvado muchas más de haber tenido la oportunidad de hacerlo. El nombre de España es una de las poquísimas luces que brillaron en la larga y oscura noche que vivió el pueblo judío durante los trágicos años del nazismo”. Federico Ysart, que ha estudiado monográficamente el problema, concluye: “Para cerca de cincuenta mil judíos, el camino hacia la libertad pasó por España… España fue así el país europeo que más judíos recibió durante la Segunda Guerra Mundial”.
Documentos de la Santa Sede demuestra la cooperación del Gobierno español con el Vaticano para la salvación de innumerables judíos. “El tránsito por España está permitido”, decía el 26 de octubre de 1940 el nuncio apostólico en Berlín, monseñor Orsenigo, al secretario de Estado, cardenal Maglione, al notificarle la concesión de visado español a tres mil judíos alemanes que deseaban embarcarse hacia el Brasil. En 1971, el señor Kibrik, de la Congregación Israelí Argentina, calificó como hecho fundamental en el entendimiento y amistad de los pueblos judío y español “la salvación de millares de judíos que huyeron de Hitler”.
El rabino Chaim Lipschitz, del seminario hebreo Torah Vodaath and Mesivta, en Brooklyn (publicado en la revista Newsweek, a mediados de febrero de 1970) manifiesta que “tengo pruebas de que el jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y mis investigaciones aún no están terminadas”.

miércoles, 18 de junio de 2025

La música era utilizada para levantar pasiones y apaciguar los temores

Los nazis explotaron la riqueza musical alemana. La música era utilizada para levantar pasiones y apaciguar los temores, por lo que acompañaba todos los actos públicos importantes. Por encima de todo, la música debía hacer sentirse a los alemanes superiores e invencibles…..El régimen era partidario de la música clásica y romántica como la de Beethoven, Brahms y, por encima de todo, Wagner, cuya obsesión por la sangre germánica, el heroísmo y la leyenda había inspirado a Hitler desde sus humildes días en Viena. El festival de Wagner en Bayreuth era una fecha destacada en el calendario del Tercer Reich y sobrevivió incluso durante los años de guerra como inspiración para los soldados convalecientes.
El régimen consiguió una espectacular producción musical. Incluso durante el año 1942, en plena guerra, en Berlín se podía disfrutar de 80 óperas y numerosos ballets, y la orquesta filarmónica siguió actuando hasta 1944.
Referencia: La Alemania Nazi. 1933-1945 (Álvaro Lozano Cutanda)

miércoles, 11 de junio de 2025

Donde se queman libros, al final también se quema a gente

El 10 de mayo de 1933 los universitarios alemanes organizaron procesiones de antorchas por todo el país y quemaron veinticinco mil libros considerados antigermánicos, entre ellos los del poeta Heinrich Heine, un judío convertido al cristianismo. En su obra de teatro Almansor de 1821, Heine escribió: «Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen», donde se queman libros, al final también se quema a gente.
No es posible representar campos de exterminación. Las películas y las fotografías existen como registros documentales del horror, pero no pueden ser arte. Es interesante señalar que en el Atlas de Gerhard Richter, entre los cientos de fotografías que recopila durante años hay tomas de los campos de exterminación, de lo que describió como “imposible de pintar”. Richter, que es trece años mayor que Kiefer, tiene recuerdos específicos de la guerra. Kiefer no tiene ninguno. No fue participante sino heredero de los crímenes de los progenitores, especialmente de los padres; tanto él como su generación fueron producto de las secuelas de Alemania, un país que los bombardeos habían reducido a escombros y que estaba habitado por ciudadanos que eran incapaces de hablar de su pasado nazi, escribe Siri Hustvedt.

miércoles, 22 de enero de 2025

Los católicos fueron perseguidos por los nazis

Los hechos demuestran que los nazis eran anticatólicos, que los católicos fueron perseguidos por los nazis, que muchos de ellos se encontraron con los judíos en los campos de concentración porque eran católicos, porque la Iglesia católica lo sabía y reaccionó tanto como pudo contra el nazismo. Pío XII, en la noche oscura de la Segunda Guerra Mundial, denunció el nazismo públicamente, escribe Gerald Messadié en su libro Historia del antisemitismo.


domingo, 12 de enero de 2025

La rendición de Europa al islam radical

Lars Hedegaard, periodista y escritor danés, tiene la teoría de que la rendición de Europa al islam radical tiene sus raíces en la devastación psíquica causada por la Primera Guerra Mundial. Pues mientras que este conflicto marcó el ascenso de Estados Unidos al rango de superpotencia, para los europeos no fue sino la prueba devastadora de que nuestra cultura no tenía ningún valor. Se destruyo esencialmente. Y ello allanó el terreno el terreno para dos formas de totalitarismo, el nazismo y el comunismo, y para atrocidades divicil de imaginar. Esas atrocidades a su vez descargaron sobre los hombros de los europeos el peso de una culpabilidad insoportable. Los nazis, dice Hedegaard, hicieron que Europa se considerara a si misma condenada y pecadora y merecedora de todo lo que le viene encima ahora. 
Si en algún momento en un futuro no muy lejano, los musulmanes fundamentalistas empezarán a acosar a los judíos, dice Hedegaard, resistirse a ello sería considerado racismo. A todo aquel que  esto le parezca descabellado no tiene más que recordar la historia de Europa del siglo XX, escribe Bruce Bawer.


lunes, 7 de octubre de 2024

¿Como se hizo popular el nacional socialismo?

La dirección nacionalsocialista impulsó un primer anticipo de la motorización generalizada, introdujo el entonces casi desconocido concepto de las vacaciones pagadas, duplicó el número de días festivos y comenzó a desarrollar el hoy familiar turismo de masas.Desde un principio el Estado nacionalsocialista promovió la familia, trató peor a los solteros o adultos sin hijos y protegió a los campesinos frente a los caprichos del mercado mundial y la meteorología. Las bases de la ordenación agraria de la Unión Europea, la regulación de la circulación en las carreteras, el seguro obligatorio para los automóviles, la declaración tributaria conjunta para los matrimonios, las subvenciones por hijos, el escalonamiento de tramos impositivos o las bases de la protección de la naturaleza provienen de aquellos años. Los políticos sociales nazis perfilaron los contornos del concepto de pensión vigente desde 1957 en la República Federal, por el que anciano no equivale a pobre sino que “el nivel de vida de los veteranos del trabajo no puede diferir mucho del de los Volksgenossen en activo”.
Procuraron ya desde las primeras semanas de gobierno paliar la plaga de embargos y desalojos que amenazaba a la mayoría de los alemanes de entonces, sobre todo en épocas de crisis económica.La “Ley sobre liquidación de viejas deudas” de 1938 consideraba inválidas cientos de miles de reclamaciones de deudas que los tribunales habían dado ya por ejecutables.Hitler («nuestro canciller del pueblo») había impartido desde muy pronto la máxima de “Alemania será tanto más grande cuanto más fieles le sean sus ciudadanos más pobres”. Y Göring le secundó manifestando que “el propietario que sin compasión ni escrúpulos deja sin techo a Volksgenossen pobres por una nimiedad, pierde con ese comportamiento la protección del Estado”.Fueron estas leyes las que hicieron popular el socialismo nacional y en ellas se traslucen también rasgos de la posterior República Federal alemana.

jueves, 14 de marzo de 2024

El nacionalismo integral es característico de Estados como la Italia fascista o la Alemania nazi

El nacionalismo integral rechaza en gran medida lo propuesto por el liberal y es característico de Estados como la Italia fascista o la Alemania nazi. De esta forma, se caracteriza por una postura antiindividualista y proestatista; todos los ciudadanos deben subordinar sus deseos individuales a las necesidades de la nación. Sumado a esto, suele presentar un extremismo radical que se plasma en un expansionismo militar agresivo. El nacionalismo étnico, basa la existencia de la nación en una herencia común del lenguaje, la religión y, en general, de una cultura compartida con los ancestros. El nacionalismo étnico puede vincularse con un nacionalismo racial, que busca la definición de la nación en función de la raza, intentando preservar la limpieza de la misma a través de la prohibición de la mezcla con otras y el rechazo a la inmigración.
Herder es uno de los principales contribuyentes a la asociación de la idea de patriotismo con el nacionalismo. Para Herder, el pueblo o volk es la única clase que conforma la nación, en una postura que adelanta la idea de la nación como un cuerpo jerárquico compuesto por masas, pero carente de clases sociales. Cada nación se distingue por su clima, su educación, sus tradiciones y su herencia.
La sociedad de la Francia prerrevolucionaria carecía de un sentimiento general de unión, en particular, debido a las fuertes divisiones provocadas por el sistema estamental. Era muy complicado, por ejemplo, que miembros de la alta nobleza se sintieran parte del mismo grupo que los campesinos y lo mismo ocurría en el sentido opuesto. En cierta medida encontramos un protonacionalismo elitista que se limitaba al sentimiento de unidad entre las altas esferas subordinadas a la Iglesia y la monarquía, en la línea de lo expuesto por Benedict Anderson. En cualquier caso, este sentimiento tenía mucho más componente de clase que de nación.
Referencia:Breve historia de los nacionalismos de Iván Romero



viernes, 23 de febrero de 2024

Roosevelt y Churchill

Churchill siempre ha creído en grandes Estados y civilizaciones bajo un orden casi jerárquico y, por ejemplo, jamás ha odiado a Alemania como tal. Alemania es un Estado grande e históricamente sagrado; los alemanes son una raza histórica grande y como tal ocupan una cantidad proporcional de espacio en el cuadro mundial de Churchill. Denunció a los prusianos en la primera Guerra Mundial y a los nazis en la segunda; a los alemanes, casi no, en absoluto. Siempre ha mantenido una visión resplandeciente de Francia y de su cultura, y ha abogado inalterablemente por la necesidad de la cooperación anglo-francesa. Siempre ha visto a los rusos como una maza informe y casi asiática más allá de los muros de la civilización europea. Su fe y su predilección por la democracia norteamericana son la base de su panorama político. Su visión en los asuntos exteriores ha sido siempre firmemente romántica. La lucha de los judíos por la autodeterminación en Palestina cautivó su imaginación exactamente en la misma forma que el risorgimento italiano cautivó a sus antepasados liberales.
Roosevelt, como personaje público, era un gobernante espontáneo, optimista, amante del placer que consternaba a sus ayudantes con el abandono alegre y aparentemente descuidado con que parecía deleitarse al seguir dos o más políticas totalmente incompatibles, y que los asombraba aún más con la rapidez y la facilidad con que lograba deshacerse de las preocupaciones del cargo durante los momentos más sombríos y peligrosos. Churchill también ama el placer, y tampoco carece de la alegría ni de la capacidad para manifestarse con efusión, todo ello aunado al hábito de cortar despreocupadamente los nudos gordianos en una forma que perturbaba a menudo a sus expertos. Pero no es un hombre frívolo. Su naturaleza posee una dimensión de profundidad (y una comprensión correspondiente de las posibilidades trágicas) que el genio despreocupado de Roosevelt pasaba por alto instintivamente. Roosevelt jugaba a la política con virtuosismo, y salió tanto de sus éxitos como de sus fracasos con soberbio estilo; parecía desempeñarse con una habilidad que no exigía esfuerzo alguno. Churchill conoce las tinieblas así como la luz. Como todos los habitantes, e incluso los visitantes transitorios, de los mundos interiores, manifiesta indicios de temporadas de angustiosa meditación y lenta recuperación. Roosevelt tal vez haya sido capaz de hablar de sudor y de sangre, pero cuando Churchill ofreció lágrimas a su pueblo, pronunció una palabra que quizá hubiera expresado Lincoln o Mazzini o Cromwell, mas no Roosevelt, por valiente, generoso y perceptivo que haya sido. Roosevelt fue un típico hijo del siglo XX y del Nuevo Mundo; mientras que Churchill, por todo su amor a la hora presente, su insaciable apetito de nuevos conocimientos, su apreciación de las posibilidades técnicas de nuestra época, y el inquieto vagar de su imaginación para pensar en la forma de aplicarlas con el mayor ingenio, no obstante su entusiasmo por el inglés básico y el llamado seductor que tanto perturbó a sus anfitriones en Moscú; no obstante todo esto, Churchill sigue siendo un europeo del siglo XIX. La diferencia es profunda, y explica mucha de la incompatibilidad entre el punto de vista de Churchill y el del Presidente de los Estados Unidos, a quien admiraba tanto y cuyo gran cargo le imponía respeto.  Jamás desearon lastimarse; quizás hayan girado instrucciones contradictorias, pero nunca discutieron por insignificancias; cuando transigieron, como sucedió a menudo, lo hicieron sin ningún sentimiento de amargura ni derrota, sino en respuesta a las exigencias de la historia o a las tradiciones y a la personalidad del otro. Las declaraciones públicas de Roosevelt difieren enormemente de las dramáticas obras maestras de Churchill, pero no son incompatibles con su espíritu ni con su esencia.
Referencia: Impresiones personales de Isaiah Berlin

jueves, 22 de febrero de 2024

Identificar a Hitler con el mal puede muy bien ser veraz, pero no explica nada

A pesar de la brutalidad de la era nazi, es preciso subrayar que la historia moral produce casi siempre una mala historia o, al menos, una historia incompleta. La maldad es un concepto filosófico, más que histórico. Identificar a Hitler con el mal puede muy bien ser veraz y al mismo tiempo moralmente satisfactorio, pero no explica nada, escribe I. Kershaw. En el estudio del nazismo debemos tener muy presente el consejo del historiador Martin Broszat cuando advertía de que no debemos estudiar siempre la historia “hacia atrás”. Hitler no llevaba escrito en la frente que iba a asesinar a millones de personas y que llevaría a Alemania a una catastrófica derrota militar y a un trauma moral sin precedentes. Es necesario retrotraerse al momento en que todo sucedió y estudiar así la historia“hacia delante”.Paradójicamente, a pesar de la enorme producción bibliográfica que ha producido el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, en realidad las fuentes primarias sobre el período son muy fragmentarias. Una gran parte de las mismas se perdieron en los bombardeos masivos de las ciudades alemanas durante el conflicto y otra parte fue deliberadamente destruida por los nazis ante el avance de las tropas aliadas.

Escribe el historiador italiano Alvaro Lozano Cutanda que el Tercer Reich fue la consecuencia de lo que sucedió cuando sectores de las élites alemanas y las masas de gente corriente decidieron renunciar en Alemania a sus facultades críticas individuales a favor de una política basada en la fe, la esperanza, el odio y una autoestima sentimental colectiva de su raza y nación. Fue, sin duda, el colapso moral y progresivo de una sociedad industrial avanzada, muchos de cuyos ciudadanos cesaron de pensar por sí mismos a favor de lo que George Orwell describió como el ritmo de tam-tam de un tribalismo de nuestro tiempo. Es la historia de cómo un pueblo civilizado y culto arremetió contra la caridad, la razón y el escepticismo depositando su fe absoluta en Hitler. El nombre de Hitler representa siempre justificadamente el del instigador del hundimiento más profundo de la civilización en los tiempos modernos. Sin embargo, el mito de una nación raptada de gente corriente llevada por el mal camino por un demagogo que secuestró unas instituciones políticas razonables no resulta verosímil. La historia del nazismo es, además, un terrible recordatorio de que las amenazas a la democracia no provienen tanto de la inestabilidad política como de aquellos que la manipulan.

martes, 9 de enero de 2024

En la II Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la historia

El historiador judío norteamericano Lawrence H. Feldman afirma en septiembre de 1941: “Franco se volvió repentinamente a favor de los aliados hasta el final de la guerra; cuando quedó claro que Hitler se estaba preparando para una guerra de exterminio contra los judíos, la opinión de Franco cambió drásticamente. Las actividades de los escuadrones de exterminio en Rusia en julio de 1941 hicieron obvias las intenciones de Hitler, mucho antes de la implantación completa del genocidio en 1942. Así que Franco intentó reabrir relaciones con los aliados, y finalmente tuvo éxito en septiembre de 1941”. Ello ocurrió poco antes del ataque japonés a Pearl Harbor.Y continúa Feldman: “Franco recibió algunos discretos elogios por su ayuda al rescatar algunos judíos sefarditas en 1943 y 1944, hizo posible la emigración de más de 15.000 judíos. Comenzando en el mes de junio, antes del acuerdo con Alemania para enviar judíos a Franco para que se embarcaran al extranjero, y continuando tras la abrogación nazi de ese acuerdo, esa migración es lo que hizo a Franco un verdadero y desconocido héroe del Holocausto. Con el intento exitoso de España de rescatar a los judíos protegidos de Salónica y Atenas, con las actividades de su cuerpo diplomático al rescatar a judíos individualmente, con la participación en la protección de los judíos en Hungría y muchos años después (1967) con la evacuación de los judíos de Egipto, España dijo al mundo que haría lo que pudiera para rescatar a los miembros de esta raza”.

Israel Singer, presidente del Congreso Mundial Judío, en 2005, afirmó que “la España de Franco fue un refugio importante de judíos que se arriesgaron a venir, escapando de la Francia de la libertad, la fraternidad y la igualdad. No quiero defender a Franco, pero en la II Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la historia”.
Cuando los aliados planificaban la Operación Torch, el ilegal aeropuerto de Gibraltar estuvo repleto de aviones apiñados en su pequeña pista en la que el lanzamiento de una única granada de mortero hubiera destruido todos los aparatos allí hacinados; pero no ocurrió nada. Los obreros españoles de la Línea siguieron cruzando la frontera con toda normalidad para ayudar al esfuerzo de guerra aliado con su trabajo, al tiempo que los numerosos pilotos angloamericanos que aterrizaban o saltaban en paracaídas en territorio español eran devueltos a su país de origen al poco tiempo. El entrenamiento de un piloto de caza o bombardero duraba meses siendo, sin lugar a dudas, uno de los soldados “más caros” de la Segunda Guerra Mundial, escribe Luis Togores.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

¿En que consiste una revolución?

¿En que consiste una revolución? Los expertos en Derecho político afirman que una revolución consiste en alterar una constitución a través de medios no previstos en ella. Basado en esta definición, Sebastian Haffner escribe que por ejemplo la revolución nazi de 1933 no fue tal, pues todo transcurrió dentro de la más estricta legalidad, a través de medios que si estaban previstos en la constitución. Lo esencial en una revolución es que la gente ataque con violencia el orden establecido y a sus representantes, policía, ejercito etc, y los venza. Esto suele ir acompañado de disturbios, actos violentos, masas embrutecidas, saqueos, asesinatos e incendios. Lo que se espera de los revolucionarios es que ataquen, que demuestren valor y que arriesguen su vida. Tal vez, dice Haffner, las barricadas estén un poco anticuadas, pero cualquier manifestación de espontaneidad, alzamiento, entrega y rebeldía parece ser parte esencial de una autentica revolución.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Hay obligaciones sagradas de las que nadie puede liberarnos

Monseñor Clemens August Graf von Galen “el León de Münster”, sufrió con los nazis arresto domiciliario y no fue llevado a un campo de concentración gracias a que Hitler no quería más mártires entre los católicos, y matar a su obispo habría sido la puntilla para la población de Westfalia contra el III Reich. En su lucha por la justicia y por la paz destacaba de forma especial su oposición frontal a la eutanasia. En su homilía del 3 de agosto de 1941, von Galen afirmaba: “Para la doctrina moral de la Iglesia Católica, hay obligaciones sagradas de las que nadie puede liberarnos porque debemos respetarlas aunque nos cuesten la vida misma. Nunca, bajo ninguna circunstancia, a no ser en estado de guerra o de legítima defensa, ningún hombre tiene derecho a matar a un inocente”. Su voz discordante contra la eutanasia fue escuchada en los órganos centrales del Partido Nacional Socialista alemán y se propuso que fuese colgado y su cuerpo expuesto en la torre de la torre de la catedral. Sin embargo el ministro de propaganda, Goebbels, no quería crear un nuevo mártir. En un primer momento, sus palabras sí tuvieron un eco positivo entre los gobernantes nazis, pues el 24 de agosto, los asesinatos se detuvieron, si bien es verdad que más adelante el programa de eutanasia se reinició en estricto secreto.

En 1939, Hitler facultaba a los médicos a otorgar una “muerte piadosa” a “pacientes considerados incurables según el mejor juicio humano disponible sobre su estado de salud”. La verdad que se ocultaba detrás de esta “orden” no era aliviar el sufrimiento, sino eliminar a todas aquellas personas con alguna discapacidad mental o física con el fin de “limpiar” la raza aria de personas consideradas genéticamente defectuosas que suponían una carga financiera para el Estado y su productividad.
Monseñor Von Galen denunció las violaciones sistemáticas a mujeres y niñas por parte de los soldados soviéticos, las raciones de hambre y los pillajes de los ingleses contra la población civil… Su defensa fue tal que los británicos le quitaron el automóvil e hicieron cuanto pudieron para que no pudiera llegar a las parroquias ni tener contacto con los fieles. Incluso cuando fue nombrado cardenal, todo tipo de problemas se le impusieron para que no viajara a Roma con el Papa. Su sermón del 1 de julio de 1945 contra las atrocidades de los aliados, como en los años del nazismo, también fue secretamente copiado y distribuido por toda la Alemania. Las autoridades británicas le ordenaron renunciar de inmediato, a lo que él, evidentemente, se negó. A su vuelta a la plaza de la catedral de Münster, donde los fieles lo recibieron como cardenal, confirmó que durante todo este tiempo solo se había permitido “luchar por Dios y su reino”. Seis días después, el 22 de marzo de 1946, Clemens August von Galen murió a la edad de 68 años, de una infección en el apéndice.

lunes, 2 de octubre de 2023

Los muchos préstamos que el socialismo nazi tomó del fondo ideológico del socialismo de izquierda

Juicio de Adolf Eichman en Jerusalén (1961). 

Götz Haydar Aly, especialista en ciencia política, historiador y periodista alemán, escribe que los muchos préstamos que el socialismo nacional tomó del fondo ideológico del socialismo de izquierda se pueden constatar en la propia biografía de los participantes. No pocos de los posteriores activistas nazis habían pasado por experiencias comunistas o socialistas durante la República de Weimar. Así se expresaba por ejemplo Eichmann en sus memorias: “Mis sentimientos políticos intuitivos estaban a la izquierda, y lo socialista era en ellos al menos tan poderoso como lo nacionalista”. Durante la “Época de Lucha” él y sus amigos habían considerado el nacionalsocialismo y el comunismo como “una especie de hermanos enfrentados”. El escritor Wolfgang Hillers reconoció de repente “que el Yo tenía que subordinarse a un Nosotros, y que un nuevo arte alemán sólo podía brotar de la fuente del Nosotros”. Ese autor tan representativo, piénsese igualmente en Arnolt Bronnen, había colaborado con Bertolt Brecht y Johannes R. Becher y había participado en la obra coral El gran plan que ensalzaba la industrialización forzada estalinista. En 1933 sólo tuvo que cambiar la palabra proletario por alemán; el camino del Yo al Nosotros ya lo había recorrido, con lo que podía aprovechar su conocimiento de que para poner en escena “el nuevo sentimiento del Nosotros resulta especialmente adecuada la forma coral… Adelante, sin olvidar dónde reside nuestra fuerza”. La nueva Alemania del socialismo nacional dio muchas oportunidades a aquellos que en las manifestaciones y batallas callejeras y de ideas habían estado al otro lado, de firmar su paz individual con el Tercer Reich.

jueves, 27 de julio de 2023

La Iglesia Católica consideraba la filosofía hitleriana contraria a la fe cristiana

El 10 de febrero de 1931, una declaración episcopal prohíbe a los católicos adherirse al NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), bajo pena de ser excluido de los sacramentos, e incluso de ser privado de sepultura religiosa. Firmada por Pío XI el 14 de marzo de 1937, transmitida en secreto para desbaratar la vigilancia de la Gestapo, la encíclica Mit brennender Sorge es leída el domingo 21 de marzo en las quince mil iglesias de Alemania. No solamente denuncia la falta de respeto del concordato, sino que estigmatiza la filosofía hitleriana: “Se trata de una verdadera apostasía. Esta doctrina es contraria a la fe cristiana”. Pío XI no se queda ahí. Por otra parte, publica el 19 de marzo la encíclica Divini Redemptoris, que condena el comunismo. La Iglesia lanza un doble tiro de barrera en contra de la deriva totalitaria del siglo XX.

A partir del momento en que los alemanes ocupan Roma, en septiembre de 1943, Pío XII vivirá bajo la amenaza permanente de ser secuestrado y deportado a Alemania, los nazis tenían el plan a punto y Pío XII lo sabía. Recientemente, el padre Peter Gumpel, jesuita alemán, postulador del proceso de beatificación de Pío XII, reveló que el soberano pontífice había procedido varias veces a un exorcismo a distancia en contra del Führer, lo consideraba, en sentido propio, como un poseso.



lunes, 22 de mayo de 2023

En 1936 empezó a correr el reloj hacia una nueva guerra europea

En 1935 pagar productos alimenticios de importación en cantidad suficiente y satisfacer al mismo tiempo las crecientes demandas de la política de rearme resultaba imposible cuando había escasez de divisas y las reservas de dinero iban disminuyendo a pasos agigantados. La mala cosecha de 1934 y la ineficacia del super-burocratizado Estamento Alimenticio del Reich (el Reichsnährstand, creado en 1933 para revitalizar la producción agrícola y fomentar el estatus de los agricultores) dieron lugar a una grave escasez de comida en el otoño de 1935. El aumento de los disturbios causó tal desazón en el régimen que Hitler se vio obligado a intervenir para garantizar la asignación de divisas extranjeras para la compra de productos alimenticios de importación y no para la adquisición de las materias primas que las empresas del sector armamentístico reclamaban desesperadamente. A comienzos de 1936 se había llegado a un callejón sin salida económico, consecuencia inexorable de la vía seguida por Alemania para salir de la represión bajo el régimen nazi. Había dos maneras de salir de ese callejón sin salida, o Alemania reducía sus planes de rearme y daba pasos hacia su reingreso en la economía internacional, o seguía adelante con su remilitarización rápida, lo que significaba una deriva hacia la autarquía que, sin expansión territorial, sólo podría conseguirse parcialmente. Y la expansión territorial sería imposible sin que en un momento u otro se produjera una guerra. En 1936 Hitler tuvo que tomar una decisión. Era evidente en qué sentido iba a decantarse su elección. El giro, implícito desde el comienzo mismo del régimen nazi, confirmó las sospechas, la primacía de la economía dio paso a la primacía de la ideología. A partir de 1936 empezó a correr el reloj hacia una nueva guerra europea, escribe el historiador británico Ian Kershaw.

jueves, 20 de abril de 2023

Adiós para siempre. Besos, besos

Todos tenían un nombre. El muchacho que imaginaba que veía trigo en los campos era Józef Sobolewski. Murió de hambre, lo mismo que su madre y cinco de sus hermanos y hermanas, en la Ucrania famélica de 1933. El hermano que sobrevivió fue ejecutado en 1937, durante el Gran Terror de Stalin. Sólo quedó su hermana, Hanna, para recordarles a él y a sus esperanzas. Stanislaw Wyganowski era el joven que cuando arrestaron a su esposa, Maria, adivinó que se reuniría con ella bajo tierra. Los dos fueron ejecutados por el NKVD en Leningrado en 1937. El oficial polaco que escribió sobre su anillo de bodas era Adam Solski. El diario fue encontrado en su cadáver cuando desenterraron sus restos en Katyn, donde fue ejecutado en 1940….La niña rusa de once años que llevaba un diario en el Leningrado sitiado y hambriento de 1941 era Tania Savicheva. Una de sus hermanas escapó por la superficie helada del lago Ladoga; Tania y el resto de la familia murieron. La niña judía de once años que le escribió a su padre sobre las zanjas de la muerte en Bielorrusia en 1942 era Junita Vishniatskaia. Su madre, qué escribió con ella, se llamaba Zlata. Ambas fueron asesinadas. La última línea de la carta de Junita decía: “Adiós para siempre. Besos, besos”.

Los regímenes nazi y estalinista asesinaron a más de catorce millones de personas.Cuando Hitler traicionó a Stalin y ordenó la invasión de la Unión Soviética, los alemanes mataron de hambre a los prisioneros de guerra soviéticos y a los habitantes de Leningrado durante el sitio de la ciudad, y se llevaron las vidas de más de cuatro millones de personas. Los alemanes pasaron por las armas o gasearon a unos cinco millones cuatrocientos mil judíos.
Tierras de sangre de Timothy Snyder

domingo, 17 de julio de 2022

El inmenso pedestal de popularidad de Hitler

Para el historiador británico Ian Kershaw pocos dirigentes políticos del siglo XX, si es que hay alguno, disfrutaron de mayor popularidad entre su propia gente que Hitler en la década posterior a la fecha de su acceso al poder, el 30 de enero de 1933. Se ha sugerido que, en la cima de su popularidad, nueve alemanes de cada diez eran “seguidores de Hitler, personas que creían en el führer”. Sea cual fuere la calificación que pueda merecer tan escueta afirmación, puede aseverarse con certeza que el apoyo al partido nazi nunca alcanzó niveles parecidos, como los propios dirigentes nazis reconocían sin dificultad. La aclamación de que era objeto Hitler iba mucho más allá de la que recibían quienes se consideraban a sí mismos nazis, e incluía a muchas personas que eran críticas con las instituciones, las políticas y la ideología del régimen. Éste era un factor de fundamental importancia en el funcionamiento del Tercer Reich. La adulación de que era objeto Hitler por parte de millones de alemanes que, de otro modo, tal vez sólo se hubieran comprometido con el nazismo de manera marginal, implicaba que la persona del fuhrer, en tanto que punto focal de un consenso básico, constituía una fuerza integradora crucial en el sistema de gobierno nazi. Sin la ingente popularidad personal de Hitler, sería impensable el elevado nivel de aclamación plebiscitaria con que el régimen pudo contar en repetidas ocasiones, una aclamación que legitimaba sus acciones en el interior y en el extranjero, apaciguaba a la oposición, impulsaba la autonomía del mando y la independizaba de las tradicionales élites nacional-conservadoras que habían imaginado que serían capaces de mantener a Hitler a raya, y sostenía el frenético y crecientemente peligroso ímpetu del dominio nazi. Y lo que es de la máxima importancia, el inmenso pedestal de popularidad de Hitler hizo que su propia posición en el poder resultase aún más inexpugnable, proporcionando las bases para el selectivo proceso de radicalización que sufrió el Tercer Reich y por cuyo efecto las obsesiones ideológicas del führer comenzaron a traducirse en realidades factibles.

viernes, 20 de mayo de 2022

El poder cree que suprimiendo palabras del diccionario se suprimirán conceptos del pensamiento individual

En 1984, la novela de Orwell, el poder cree que suprimiendo palabras del diccionario se suprimirán conceptos del pensamiento individual. Frank Westerman aplica el mismo punto de vista en su estudio sobre el totalitarismo estalinista cuando señala que “rab (esclavo) fue sustituido por rabochi (trabajador). Gospodin (señor) por tovarish (camarada). Y el individuo que se diferenciaba del grupo era tachado de vrag naroda (enemigo del pueblo). La visión de las cosas dependía de cómo se las llamase. Ese era el fundamento de la semántica socialista”. La misión que perseguía el cambio de paradigma lingüístico de los nazis era que la sociedad pasara de puntillas sobre la evidencia de que, si tu vecino de toda la vida era judío, lo más probable fuera que no lo volvieras a ver. Así, palabras que antaño aludían directamente a realidades fueron sustituidas por otras que no aludían a nada. El funcionamiento atroz del nuevo Estado se llenó de siglas vacías y neutras que ocultaban pelotones de fusilamiento y un sistema de justicia paralela, mientras que las designaciones para los judíos se asociaban a animales como el cerdo o la rata. Mediante los cambios en la lengua y la machaconería sobre la cosmovisión alemana, que dibujaba a los arios como descendientes de los dioses conectados a las sagas nórdicas, los nazis intentaron apartar a los judíos de la humanidad mientras elevaban a los arios sobre las demás razas de Europa. La humillación lingüística de los judíos ni siquiera terminaba con la muerte. En la obra sobre los campos de exterminio, Shoah, se explica que los prisioneros, obligados a ejercer de corderos de holocausto y de enterradores, tenían prohibido usar palabras como cadáver, cuerpo o personas para hablar de los difuntos, a los que debían referirse como muñecos, porciones, mierda o espantapájaros. El disfeísmo (antónimo de «eufemismo», palabra connotada e insultante que se elige para humillar) iba más allá de la vida. Los judíos ni siquiera dejaban cadáveres.

Si una parte de la población percibe a los inmigrantes como intrusos criminales, imponer el uso social de palabras con connotaciones positivas (por ejemplo, migrantes, refugiados) será un esfuerzo estéril. El desprecio y el prejuicio son sentimientos tan arraigados como puede serlo la repulsa al nazismo, y por lo tanto son capaces de convertir cualquier eufemismo en insulto, sea este fanático o afroamericano. Entre 1980 y 2008, palabras como obrero, rico, pobre e incluso trabajador fueron patrimonio de partidos marginales de la izquierda comunista. Las mayorías daban la espalda a estos conceptos, que empezaron a entenderse como ofensas. Obrero,pobre, sometido… Nadie quería para sí epítetos como esos, por más que su dinero fuera el espejismo de los créditos bancarios de una burbuja financiera. Nadie quería votar a un tipo barbudo y malhumorado que se refería a la rutilante clase media como parias de la Tierra. Este fenómeno de la repulsión de las masas por determinadas palabras que aludían a la desigualdad social funcionó de abajo arriba. La gente aspiraba a ser rica (o a fantasear con que estaba cerca de serlo), así que la derecha neoliberal solo tuvo que tutelar las nuevas palabras desde la propaganda.

viernes, 6 de mayo de 2022

Aniquilar la autoestima

Existe algo más importante que el empleo o el pan. Hay algo que, en una situación de peligro, es más importante para la mayoría de la gente que cualquier otra cosa que se pueda perder en una gran prueba, la autoestima. Succionar a la víctima todo lo que tuviera de amor propio y dignidad. Como habían hecho los nazis en los campos de exterminio, donde mantenían a sus víctimas en condiciones más propias de bestias, no solamente matándolas y obligándolas a trabajar, sino también procurando que todas perdieran su condición humana mediante la tortura y la humillación. En última instancia, los nazis se contentaron con poco, con la aniquilación física de sus víctimas. Los comunistas querían otra cosa, querían algo más, exigían que la víctima se mantuviera con vida y que festejara y celebrara el régimen que estaba aniquilando su conciencia y su amor propio.