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domingo, 12 de enero de 2025

La rendición de Europa al islam radical

Lars Hedegaard, periodista y escritor danés, tiene la teoría de que la rendición de Europa al islam radical tiene sus raíces en la devastación psíquica causada por la Primera Guerra Mundial. Pues mientras que este conflicto marcó el ascenso de Estados Unidos al rango de superpotencia, para los europeos no fue sino la prueba devastadora de que nuestra cultura no tenía ningún valor. Se destruyo esencialmente. Y ello allanó el terreno el terreno para dos formas de totalitarismo, el nazismo y el comunismo, y para atrocidades divicil de imaginar. Esas atrocidades a su vez descargaron sobre los hombros de los europeos el peso de una culpabilidad insoportable. Los nazis, dice Hedegaard, hicieron que Europa se considerara a si misma condenada y pecadora y merecedora de todo lo que le viene encima ahora. 
Si en algún momento en un futuro no muy lejano, los musulmanes fundamentalistas empezarán a acosar a los judíos, dice Hedegaard, resistirse a ello sería considerado racismo. A todo aquel que  esto le parezca descabellado no tiene más que recordar la historia de Europa del siglo XX, escribe Bruce Bawer.


jueves, 14 de diciembre de 2023

John Ford, uno de los grandes directores de la historia del cine

John Ford (1894-1973) es uno de los grandes directores de la historia del cine. Fue un católico con un actor fetiche, John Wayne, que también murió católico. La obra de Ford es una persistente exaltación de todo aquello que hace grande al hombre y a la humanidad. Para Ford, la libertad no tiene valor en sí misma a no ser que se ponga al servicio de sus hermanos humanos. En las películas de Ford se lucha, se mata, se hace la guerra, pero por una única razón, para que se puedan tañer de nuevo las campanas y abrir de nuevo el baile. Para que un día la vida pueda ser dulce de nuevo.

La fe es un elemento central en la obra de Ford, en la que abundan las citas bíblicas, los signos de la cruz, las homilías improvisadas al pie de la tumba, como en Las uvas de la ira, cuando un anciano pastor medio loco dice esta frase sublime y totalmente fordiana: "Todo lo que vive es santo". ¿Quién otro salvo Ford podría haber transformado, en la película Tres padrinos, a tres bandidos en reyes magos guiados por una estrella para cuidar de un niño desconocido? Esta fe explica muy bien su apego a las tradiciones, que son como un signo de eternidad en la fugacidad de nuestras vidas humanas, como explica también el espíritu infantil que celebra siempre que puede y que expresa con su humor bondadoso y tierno; o también la gran misericordia por los hombres que se desprende de su cine, que quiere creer que incluso en las situaciones más arduas, el hombre sigue siendo capaz de lo mejor, por lo que es merecedor de ser amado a pesar incluso de su debilidad e indignidad. La fe también explica su atención hacia los débiles y los humillados de todo tipo. La fe explica que, entre los grandes autores de westerns, y mucho antes de que estuviera de moda, fuera el primero en subrayar la dignidad fundamental de los nativos americanos, denunciando las injusticias que se les infligieron. Y que, a pesar del apego de muchos de sus personajes al viejo Sur y sus valores, Ford siempre denunciara con vigor todo tipo de racismo. En El sargento negro (1960), primer western en el que el héroe era un negro, injustamente acusado de violación, hace escuchar su réplica: "Si el color de la piel de un hombre puede influir en el juicio de este tribunal, ¡entonces es el tribunal al que hay que juzgar, no al soldado!". Acérrimo republicano y autor de películas a veces contestatarias. De John Ford podríamos decir que no es ni de derechas ni de izquierdas, ¡cristiano!


domingo, 26 de marzo de 2023

El primer laico sepultado en la Catedral de San Patricio de Nueva York

Pierre Toussaint 

Pierre Toussaint nació esclavo el 27 de junio de 1766 en Haití, pero llegó a ser un hombre libre en Nueva York (Estados Unidos). Murió el 30 de junio de 1853, a los 87 años, siendo considerado el hombre más querido de la ciudad por su ejemplar vida católica.Fue traído como esclavo desde Haití a Nueva York por la familia Bérard. Después de la muerte del señor Bérard, Toussaint apoyó financieramente por caridad cristiana a la esposa de su amo, hasta que la viuda se volvió a casar. A la edad de 20 años aprendió a cortar el cabello y se convirtió en el peluquero preferido y se volvió el confidente de la alta sociedad neoyorquina. Era muy apreciado por sus clientes por sus habilidades profesionales, pero sobre todo, porque siempre escuchaba los problemas de sus clientes con profunda empatía y con una perspectiva sobrenatural. Toussaint y su esposa Juliette lograron tener su propio negocio e hicieron una riqueza significativa que compartían con los necesitados, en especial, con los ministerios católicos relacionados con los huérfanos, y sin importar el contexto de racismo de la época. Por ejemplo, fue uno de los principales recaudadores de fondos para el orfanato de Santa Elizabeth Ann Seton en Nueva York, aunque el centro solo servía a niños blancos. También fue un donante generoso y apoyaba el orfanato de la congregación de las Hermanas Oblatas de la Providencia, la primera comunidad de religiosas negras.

Catedral de San Patricio. N.Y.
En 1991, el Cardenal John Joseph O'Connor inició el proceso oficial para su beatificación e hizo que su cadáver fuera exhumado y trasladado a la Catedral de San Patricio, en Nueva York, donde fue enterrado. Así Toussaint se convirtió en el primer laico en ser sepultado en la cripta debajo del altar principal de la iglesia, lo que se considera un gran honor. En 1996, el Papa San Juan Pablo II declaró venerable a Pierre Toussaint.

domingo, 5 de febrero de 2023

La desconfianza, el miedo o el desprecio hacia el individuo diferente

Fundada sobre la tesis de la desigualdad biológica de las razas humanas, de la superioridad de ciertas razas sobre otras, y sobre el pretendido derecho de las razas superiores a someter, o incluso hacer desaparecer a las razas llamadas inferiores, impuras o molestas, la metafísica racista del nazismo inspiró, como se sabe, un programa de exterminio de los judíos y gitanos de Europa, de sojuzgación de los latinos y los eslavos. Lo absurdo de la teoría procede, además, entre otras pruebas, del hecho de que no existe una raza judía. El judaísmo y la judaidad (este último término ha sido introducido por Albert Memmi para designar el sentimiento de pertenecer a una tradición cultural y consuetudinaria de los judíos no religiosos) se encuentran en casi todas las razas humanas. Es cierto que la contradicción en los términos es casi una de las condiciones del sectarismo ideológico. El racismo nazi constituyó una monstruosidad bien definida, netamente localizada en el espacio y en el tiempo, una clasificación ideológica fundada sobre una obsesión por lo puro y lo impuro, que por otra parte no es ajena a la mentalidad segregativa comunista, con sus “ratas viscosas”, sus “víboras lúbricas” y otros “chacales” o “hienas”, con los que no se termina más que “liquidándolos” con las “luchas”. Del mismo modo, bajo la Revolución francesa, durante la guerra civil de la Vendée, la Convención proclamó su firme propósito de “exterminar a los bandoleros de la Vendée”, incluida la población civil, para “purgar completamente el suelo de la libertad de esa raza maldita”. Se apreciará la lógica del razonamiento que preconiza el genocidio en nombre de la libertad. Los “comportamientos de exclusión” aliados a una ideología totalitaria conducen, en efecto, a una lógica.

La desconfianza, el miedo o el desprecio hacia el individuo diferente, que viene de una comunidad diferente, practica una religión diferente, habla una lengua diferente, tiene una apariencia física diferente, son sentimientos antiguos y universales. Dan lugar a conductas de exclusión. En el mejor de los casos, de distinción; en el peor, de segregación. Para superar estos sentimientos y corregir estas conductas, cada uno de nosotros necesita una educación, una filosofía política, fruto de una larga participación en la civilización democrática, de una larga impregnación de las mentalidades por una moral humanista y universalista. “Es el racismo lo que es natural, escribe Albert Memmi, y el antirracismo lo que no lo es; este último no puede ser más que una conquista larga y difícil, siempre amenazada, como lo es toda experiencia cultural”. Conseguir que todos hagan suya esta experiencia cultural es un resultado que no es fácil de obtener, rápidamente, en todas partes, y que ciertamente no se logrará tratando de verdugo nazi a todo individuo cuya alma contiene resabios de prejuicios xenófobos o racistas, y que no mantiene con su vecino magrebí o negro unas relaciones tan fraternales y corteses como sería de desear, manifiesta Jean-François Revel.

jueves, 23 de junio de 2022

Las diferencias genéticas no justifican el racismo

El investigador italiano afincado en la Universidad de Stanford, California,  Luigi Luca Cavalli-Sforza, ha estudiado profundamente la historia y la geografía de los genes humanos y afirmaba que “podemos hablar de población vasca, pero nunca de individuos de raza vasca. Las diferencias genéticas no justifican, ni en éste ni en ningún otro caso, el concepto de raza y mucho menos el racismo”. “Todos los grupos de población son portadores de todos los genes humanos existentes y las diferencias entre poblaciones son mínimas. Las diferencias en el color de la piel y los rasgos faciales constituyen variantes mínimas y responden más a razones de adaptación al medio que a un determinante genético”.

martes, 15 de febrero de 2022

Valorar a las personas por lo que valen

Si realmente queremos vivir en un mundo lejos de la discriminación, el sexismo, el machismo, el racismo o el clasismo, entonces tenemos que empezar a valorar a las personas por lo que realmente valen; por sus ideas, sus acciones, sus propuestas, su capacidad, su talento, su esfuerzo, su honestidad, su mérito.


miércoles, 2 de septiembre de 2020

¿Cómo responden los liberales a los argumentos posmodernos izquierdistas igualitarios?




¿Cómo responden los individualistas y los liberales a los argumentos posmodernos izquierdistas igualitarios? “En algunos casos, las disparidades que encuentran los izquierdistas son genuinas, y el racismo y el sexismo sí son un factor dentro de esas disparidades. Pero en lugar de dedicarse a la redistribución, los individualistas sostienen que debemos resolver esos problemas enseñando a las personas a ser racionales, de dos maneras. Primero, debemos enseñarles a desarrollar sus capacidades y sus talentos, y a ser ambiciosas, para que puedan hacer su propio camino en el mundo. Segundo, debemos enseñarles el hecho evidente de que el racismo y el sexismo son estúpidos, y que a la hora de juzgarse uno mismo y a los demás lo importante son el carácter, la inteligencia, la personalidad y las habilidades y, por ejemplo, que el color de la piel es siempre intrascendente”, contesta el profesor y filosofo Stephen Hicks.

martes, 2 de enero de 2018

El igualitarismo de la Norteamérica moderna.

 El monte Katahdin desde Millinocket Camp, 1895, óleo sobre lienzo, Museo de Arte de Portland.
Como Kojève (entre otros) señaló, el igualitarismo de la Norteamérica moderna representa el logro esencial de la sociedad sin clases ideada por Marx. Esto no quiere decir que no haya ricos y pobres en los Estados Unidos, o que la brecha entre ellos no haya aumentado en los últimos años. Pero las causas profundas de la desigualdad económica no tienen tanto que ver con la estructura legal y social subyacente a  esta sociedad, que sigue siendo fundamentalmente igualitaria y moderadamente redistributiva, cuanto con las características culturales y sociales de los grupos que la componen, que, a su vez, son el legado histórico de las condiciones premodernas, dice Francis Fukuyama. 

La pobreza de los negros en Estados Unidos no es un producto inherente del liberalismo, sino más bien el “legado de la esclavitud y el racismo”, añade Fukuyama, que siguió existiendo mucho tiempo después de que se aboliera formalmente la esclavitud. Como consecuencia de la disminución del problema de clase, puede decirse con certeza que el atractivo del comunismo en el mundo occidental desarrollado es hoy menor que en cualquier otro momento desde que terminó la I Guerra Mundial.

sábado, 29 de julio de 2017

A donde lleva la divinización de la raza.

La historia enseña el espanto al que se llega con los nacionalismo.Un tipo de nacionalismo es el racismo. Richard J. Evans en su libro “La llegada del Tercer Reich” cuenta como la política internacional fue un campo de batalla entre diferentes razas por la supremacía o la supervivencia, y se había convertido en algo habitual entre la élite política de Alemania en la época de la Primera Guerra Mundial. Individuos como el ministro de la Guerra Erich von Falkenhayn, el ministro de Marina Elfred von Tirpitz, el asesor del canciller del Reich Bethmann-Hollweg, Kurt Riezler, y el jefe del gabinete de la Marina imperial Georg Alexander von Müller, consideraban la guerra un medio de preservar o afirmar la raza alemana frente a los latinos y los eslavos. 

La guerra, como afirmaba en una frase célebre el general
Friedrich von Bernhardi
Friedrich von Bernhardi en un libro publicado en 1912, era una necesidad biológica: “Sin guerra, las razas inferiores y decadentes asfixiarían fácilmente a los elementos sanos incipientes en su desarrollo, y esto provocaría una decadencia universal”.

La política exterior no debía desarrollarse ya entre Estados, sino entre razas. Se iniciaba así la disminución de la importancia del Estado que habría de tener un papel tan decisivo en la política exterior nazi.

Alexander Tille
Esta divinización de la raza llevo al darwinista Alexander Tille a abogar abiertamente por la eliminación de los física y mentalmente incapaces, considerando, como Ploetz y Schallmayer, que no debían tratarse las enfermedades de los niños para que pudiera eliminarse a los débiles de la cadena de la herencia. En vísperas de la Primera Guerra Mundial sus ideas se habían propagado de una forma u otra a sectores como la medicina, los servicios sociales, la criminología y el derecho. 

Los socialmente anormales, como prostitutas, alcohólicos,
 Alfred Grotjahn 
rateros, vagos y demás, pasaron a considerarse cada vez más hereditariamente contaminados, y las peticiones de esterilización forzosa por parte de los especialistas habían llegado a ser 
demasiado ruidosas para que se las pudiera ignorar. La influencia de esas ideas en el medio de los profesionales de los servicios sociales era tal que hasta los socialdemócratas pudieron llegar a tomarse en serio la propuesta de Alfred Grotjahn de vincular las mejoras en la vivienda y el auxilio social con la esterilización forzosa de los locos, los "vagos" y los alcohólicos.


sábado, 4 de marzo de 2017

El comercio de esclavos ha tenido consecuencias desastrosas en el terreno psicológico para los africanos.

El comercio de esclavos ha tenido consecuencias desastrosas en el terreno psicológico para los africanos. Envenenó las relaciones personales entre los habitantes de África, les inyectó odio y multiplicó las guerras. Los más fuertes intentaban inmovilizar a los más débiles para venderlos en el mercado, los reyes comerciaban con sus súbditos; los vencedores, con los vencidos; y los tribunales, con los condenados. Semejante comercio marcó la psique del africano con el estigma tal vez más profundo, doloroso y duradero: el complejo de inferioridad. 


Yo, el negro, no soy sino aquel que el comerciante blanco, invasor y verdugo, puede raptarme en mi casa o terruño, encadenarme, meterme en la bodega de un barco, exponerme como mercancía y más tarde obligarme a latigazos a hacer los trabajos más duros día y noche. La ideología de los comerciantes de esclavos se basaba en el principio de que el negro era un nohombre; que la humanidad se dividía entre hombres y subhombres y que con estos últimos se podía hacer lo que a uno le viniese en gana, y lo mejor: aprovecharse de su trabajo y luego eliminarlos, cuenta Ryszard Kapuściński. En las notas y los
Ryszard Kapuściński
apuntes de estos comerciantes está expuesta toda la ideología ulterior del racismo y totalitarismo con toda su tesis vertebradora: que el otro es el enemigo, más aún, es un nohombre. Toda esta filosofía de desprecio y odio obsesivos, de vileza y salvajismo, antes de inspirar la construcción de Kolymá y Auschwitz, hacía siglos que había sido formulada y escrita por los capitanes del Martha y el Progresso, el Mary Ann o el Rainbow, cuando al mirar desde sus cabinas por el ojo de buey hacia los palmerales y las playas incandescentes, aguardaban a bordo de sus barcos, atracados en las islas de Sherbro, Kwale o Zanzíbar, el cargamento de turno de esclavos negros. 
Zanzibar. Stone Town
En este comercio, Zanzíbar se revela como una estrella negra y triste, una dirección nefasta, una isla maldita. Durante años, más aún, durante siglos enteros, se dirigen hacia ella caravanas de esclavos recién atrapados en el interior del continente, en el Congo y Malawi, en Zambia, Uganda y Sudán. A menudo atados con cuerdas para que no se escapen, sirven al mismo tiempo como porteadores, llevando al puerto, a los barcos, mercancías muy preciadas; a saber, toneladas de marfil, de aceite de palmera, pieles de animales salvajes, piedras preciosas, ébano. 

Trasladados de tierra firme a la isla a bordo de barcazas, son expuestos en el mercado como un producto cualquiera. El abanico de precios es muy amplio: desde el dólar por un niño hasta los doce por una muchacha joven y hermosa. Bastante caro, habida cuenta de que en Senegambia los
Senegambia
portugueses obtienen doce esclavos por un caballo. Luego, los más sanos y fuertes son obligados a latigazos a correr de Mkunazini al puerto: no está lejos, unos cientos de metros. Desde aquí saldrán con rumbo a América u Oriente Medio a bordo de barcos destinados al transporte de esclavos. Cuando cesa la actividad del mercado, a los muy enfermos, por los que nadie ha querido ofrecer ni tan sólo cuatro céntimos, los arrojan a la pedregosa orilla. Allí los devoran furiosas manadas de perros salvajes. Los que con el tiempo consiguen sanar y recuperar las fuerzas se quedarán en Zanzíbar y, como esclavos, trabajarán para los árabes, dueños de grandes plantaciones de claveros y cocoteros.