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viernes, 2 de octubre de 2026

La nación es la consecuencia de un largo pasado

Ernest Renan escribe que “ no, no es la tierra en su mayor medida que la raza la que hace una nación. La tierra aporta el sustrato, el campo de la lucha y el trabajo; el hombre aporta el espíritu. El hombre lo es todo en la formación de esa cosa sagrada que se llama un pueblo. Nada material es suficiente. Una nación es un principio espiritual, resultante de profundas complicaciones de la historia; es una familia espiritual, no un grupo determinado por la configuración del suelo.…..Una nación es un alma, un alma constituida por dos elementos, la posesión en común de un rico legado de recuerdos y el consentimiento actual, el deseo de vivir juntos, la voluntad de continuar haciendo valer la herencia que se ha recibido indivisa……El hombre no se improvisa. La nación, como el individuo, es la consecuencia de un largo pasado de esfuerzos, de sacrificios y de desvelos”.

Referencia: filósofo e historiador francés Ernest Renan. Conferencia de 1882 titulada ¿Qué es una nación? (Qu'est-ce qu'une nation?).



martes, 30 de diciembre de 2025

El mundo parece estar permanentemente en estado de llegar a ser


Como apuntaba Hanna Arendt, no hay testamento que especifique qué pertenece a quién; lo que nosotros llamamos legado o herencia es poco más que el acto de dejar el pasado a merced del destino. Escribe Zygmunt Bauman que “el pasado es rehén del futuro, y está destinado a serlo para siempre, por mucho que se haya negociado celosamente su liberación o manumisión y por alto que sea el rescate ya pagado. El famoso aforismo de Orwell, que dice que quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado, sigue siendo válido y creíble mucho después de que su inspiración original (las ambiciones y prácticas de los “Ministerios de la Verdad” totalitarios) se hundiera en el pasado (y para muchos de nuestros contemporáneos, en el olvido). El inconveniente, sin embargo, es que pocas personas, si es que hay alguna, pueden presumir hoy de controlar el presente y menos todavía merecen que se crea que hacen lo que dicen que pueden hacer.Con el presente cortado por ambos extremos; por el pasado, al que hoy se niega la autoridad de guía acreditado, y por el futuro, que ya ignora las demandas e inmolaciones del presente y que las trata con una negligencia no muy diferente de aquella con que el presente trata el pasado, el mundo parece estar permanentemente en estado de llegar a ser. El curso que tomará a la larga este llegar a ser es crónicamente indeterminado; su dirección tiende a variar (o ir a la deriva) aleatoriamente más que a obedecer cualquier orden específica del tipo de las que se postulaban no hace mucho bajo la denominación de leyes de la historia”.


martes, 15 de julio de 2025

La fuerza dominante en la creación de una cultura común entre personas que tienen una cultura distinta es la religión

TS Eliot escribe “que la fuerza dominante en la creación de una cultura común entre personas que tienen una cultura distinta es la religión… Me refiero a la tradición común del cristianismo que ha hecho de Europa lo que es, y a los elementos culturales comunes que este cristianismo común ha traído consigo…Es dentro del cristianismo donde se ha desarrollado nuestras artes; es el cristianismo donde se han asentado las raíces de las leyes europeas. Es sobre este telón de fondo del cristianismo como todo nuestro pensamiento cobra significado”.
“Debemos a nuestra herencia cristiana muchas más cosas ademas de la fe religiosa. A través de ella seguimos el rastro de la evolución de nuestras artes; a través de ella poseemos nuestro concepto de Derecho Romano, que tanto ha contribuido a la formación del mundo occidental; a través de ella hemos concebido nuestras ideas de la moral pública y privada. Y a través de ella hemos creado nuestras reglas literarias comunes. La unidad del mundo occidental reside en esta herencia, en el cristianismo y en las antiguas civilizaciones de Grecia, Roma e Israel, hasta donde, en deuda con dos mil años de cristiandad, se remonta nuestra ascendencia…..esta unidad en los elementos comunes culturales, durante muchos siglos, constituye el autentico lazo de unión entre nosotros. Ningún sistema político o económico es capaz de proporcionar esta unidad cultural. Si derrochamos o desperdiciamos nuestro común patrimonio cultural, no habrá sistema ni proyecto capaz de ayudarnos o acercarnos los unos a los otros.”
Eliot hace un llamamiento “a los hombres de letras europeos, que tienen una responsabilidad especial en la preservación y transmisión de nuestra cultura común…debemos al menos intentar salvar algo de esos bienes de los cuales somos coadministradores; el legado de Grecia, Roma e Israel, y el legado de Europa durante dos mil años. En un mundo que ha presenciado tanta desolación material, también los bienes espirituales corren un peligro eminente”.
Russell Kirk escribe que de “una Tierra Baldía gobernada, si es que se puede gobernar, por una élite de aburridos positivistas, conductivas y tecnócratas que ignoran cualquier regla e inspiración que no sean las de su estrecho oficio; un mundo cuyo espíritu se ha empobrecido, y cuya carne es, por ello, fácil de empobrecer…este fantasma acecha detrás de las serenas y admonitorias páginas de Notes towards the definition of culture de TS Eliot.” 

domingo, 23 de marzo de 2025

Los que destruyen la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen

Decía Goethe que solo podemos dejar a nuestros hijos un legado duradero,raíces, alas.“Este regalo antropológicamente imprescindible solo puede ser concedido desde la familia, entendiendo por tal aquella cuya esencia está constituida por la unión amorosa de un hombre y una mujer con pretensión de permanencia en el tiempo. Esta esencia es lo que la hace reconocible como tal, sin ella se desnaturalizaría…..El sexo es constitutivo de la persona y para el cual la alteridad sexual es un fundamento antropológico esencial que nos configura como hombre y mujer, y no un mero sentimiento susceptible de ser modificado según mis deseos autorreferenciales o mis sentimientos volátiles e inmaduros, escribe María Calvo Charro, profesora de la Universidad Carlos III”.
“La diferencia sexual engendra la diferencia generacional. Somos seres genealógicos hechos de memoria e historia; padre y madre son el prólogo en el libro de nuestra vida, dice Calvo. Nos dan raíces que nos permiten comprender quiénes somos. La desestructuración de la familia deja al ser humano sumido en el caos, en el no-tiempo, y le vuelve desagradecido con las generaciones pasadas e insolidario con los aún no nacidos. Cualquier otra unión podrá ser muy lógica, pero en ningún caso será genealógica.”
Para la profesora Calvo “la institución familiar es la preservación de la propia libertad del ser humano, pues esta requiere un comienzo absolutamente indisponible. Algo que únicamente resulta posible cuando los hijos son el subproducto del amor sexuado de sus padres. O, en expresión de Hadjadj, cuando son concebidos “a la antigua”. En otros casos (la unión de dos hombres, dos mujeres, o la paternidad y maternidad de propósito en soledad) la vida resulta programada, el hijo no es acogido sino buscado, y la tecnología sustituye a la genealogía.”
Los que destruyen la familia “no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen” (Chesterton). 

martes, 2 de enero de 2018

El igualitarismo de la Norteamérica moderna.

 El monte Katahdin desde Millinocket Camp, 1895, óleo sobre lienzo, Museo de Arte de Portland.
Como Kojève (entre otros) señaló, el igualitarismo de la Norteamérica moderna representa el logro esencial de la sociedad sin clases ideada por Marx. Esto no quiere decir que no haya ricos y pobres en los Estados Unidos, o que la brecha entre ellos no haya aumentado en los últimos años. Pero las causas profundas de la desigualdad económica no tienen tanto que ver con la estructura legal y social subyacente a  esta sociedad, que sigue siendo fundamentalmente igualitaria y moderadamente redistributiva, cuanto con las características culturales y sociales de los grupos que la componen, que, a su vez, son el legado histórico de las condiciones premodernas, dice Francis Fukuyama. 

La pobreza de los negros en Estados Unidos no es un producto inherente del liberalismo, sino más bien el “legado de la esclavitud y el racismo”, añade Fukuyama, que siguió existiendo mucho tiempo después de que se aboliera formalmente la esclavitud. Como consecuencia de la disminución del problema de clase, puede decirse con certeza que el atractivo del comunismo en el mundo occidental desarrollado es hoy menor que en cualquier otro momento desde que terminó la I Guerra Mundial.